87- Exhalaciones. Por Turiamo Gautama.

Exhalaciones

 

VI (invierno para Sienna).

06:06am

Te atraviesa de borde a borde un aletargado hilo de luz ámbar plomado que progresa, desvaído, sabio, y ahora eres cuarzo que destella,
bornita, zafiro, citrino, rubí, ónix y amatista sumergido hasta el fondo por las
insinuaciones,
la luz es verbo y en ti se propaga y se refracta, se triplica, se alarga absorbido.
Y un poco, solo un poco de misterio en la gracia de tus propiedades,
y el tiempo policromado revolotea como estorninos entre los árboles y las paredes,
los árboles y las paredes del cielo, de la lluvia, del mañana, del temblor y de la sombra, del concreto pasmado que se habita,
estorninos de la pausa y de la efervescencia,
la luz es verbo y en ti se padece.
Estorninos de la clave y el secreto
la convulsión y el enigma,
el orden del universo y la comunión colectiva,
el viaje solitario y la conclusión de las circunstancias.

El hilo da una última envoltura.
La vejez es evidente y atragantada,
una hora es la misma hora, y una estación todas las estaciones,
porque la luz es verbo y es vejez que en ti retorna.

Paciencia, sastrería para la descripción y el contacto si es un hilo,
un hilo de la máquina, en la máquina, con la áquina.
Se sustentan nuestros nombres en el cruce de las fibras,
la tela ya hecha cicatriza en las refracciones,
la aguja se evapora en la paciencia,
se diluye en los deseos,
y así te visto, con el sosiego de los trances.

06:24am

Un hilo de luz, está surcada entera por un hilo de luz escarabajo que la camina,
la vuela, la muerde, la Envenena,
y las marcas transfiguran en más seres con alas.
Crepitan los seres hacia arriba
y el rumor cae desde la altura
hundiendo a los sentidos en una exhalación espesa,
un latido que persigue, un vaho untuoso de percusiones que blanquecen.

06:57am

Divergimos la distancia,
acrecentamos el peso
y disolvemos así el gobernar de las magnitudes.
Decimos que la temperatura es lo único que nos queda, que describe una trayectoria,
nos marca, nos atraviesa, y que todo fuera de ella es rechazado,
y quedamos expuestos a un solo elemento, el fuego que consume, la casa de la luz.
La vejez, la deuda, el hastío, la herida y la desesperación son ahora ceniza.
La soledad y el abatimiento son la leña ardiendo,
el vacío y el terror de la noche son el humo que se aleja.
Porque el fuego en realidad es transparente, y todo lo demás es un misterio,
un aparato desmontado, una escritura suave sobre la clave de lo desconocido,
y por eso: cuánto más, cuánto menos de ti, no importa,
porque este mundo es una huella que se desvanece;

lo inestimable,
lo inapropiado,
lo que no fluye,
lo abatido y todo lo que se medita.

Incendiamos sueños, amigos, juegos, esperanzas,
ardemos también, y nos fundimos con el infinito en el mismísimo centro de la llama.

 

 

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