99- Por la mañana. Por Embudo

Por la mañana

 

Dime el porqué de esta eterna condena
que cada día renueva su sello implacable
y me impone derecho al infierno
cuando el brillo del alba
apenas ha rozado el árbol dormido.

 

Querría saber dónde nace la energía caníbal
que me devora en un segundo eléctrico,
o ese lento reloj que me aflige
con el silencio atronador de sus manecillas invisibles.

 

Veo al despertar el rayo al acecho,
atisbo mis ojos sin rumbo,
mi mente tropieza en roca severa,
y ya todo cambia: temo al miedo,
y el miedo sonríe y me espera
en las esquinas de un callejón anónimo
donde las puertas se cierran a mi paso.

 

No sé si hurgar en el abismo
de este mar en que nado contracorriente
cada maldita mañana
buscando, quién sabe, un islote de alivio;
dime si acaso es mejor, más sabio,
ignorar la tempestad
y bucear bajo esas olas inmensas
que ansían romper sobre mi cuerpo desnudo.

 

No quiero diseccionar
el fruto podrido de un presente alarmado
para descubrir, sospecho, que nada subyace
a las sirenas de urgencia,
que no hay un motivo que explique
esta tiranía del amanecer.

 

 

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2 comentarios

  1. Muchas gracias por tu comentario Karma. Hoy el alba me ha regalado su palpitar azulado…

    Un abrazo,

    Embudo

  2. Hola Embudo.

    Qué paradoja que se pueda hacer belleza de este «despertar» cada mañana, en un presente oscuro, a través de unas palabras.
    Miedo y descreimiento es el que desprenden estos versos; el alba oscura y la parálisis de cualquier esperanza.
    Me encanta tu poema; el uso de cada metáfora es acertadísimo y el lenguaje expresivo y lleno de fuerza.

    Enhorabuena. Te deseo mucha suerte y un abrazo.

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