Día Internacional de la Traducción

Día Internacional de la Traducción

 

 

Trabajas como Presidenta de una importante y acreditada empresa a nivel mundial y tienes en pocos días una decisiva reunión de mandatarios rusos donde te juegas el porvenir y la rentabilidad de tu negocio durante al menos los próximos cuatro años. Ahí es nada. Cuatro años. Cuatro. Te compras un diccionario de andar por casa. Al menos te servirá para poder dar los buenos días, interesarse por las familias de tus clientes y despedirse dignamente de ellos. Te preocupa no estar a la altura porque se te atraganta la fonética del idioma. Has intentado lidiar con ella, pero ha resultado del todo inútil. Lo reconoces a regañadientes porque hay muy pocas cosas, admites, que no se te den bien.

Por lo demás, estás tranquila porque ya has organizado y hasta el milímetro, todo el itinerario. Tranquila. Te repites. Todo saldrá según lo previsto. Tienes en mente desde los temas candentes a tratar, hasta los que sabes por experiencia, no hay que abordar. Asoma el día. Tu gran día. Aterrizas en Moscú. Te acompaña tu equipo de trabajo y tu inseparable secretaria. En cuanto a la intérprete, de la que desconoces su nombre, (como de todas las intérpretes con las que has trabajado), has quedado con ella en el mismo hotel donde va a tener lugar hoy el evento. Cuatro horas restan para la reunión. Le pides a tu secretaria que llame a la intérprete para confirmar el meeting point. Más que nada para quedarte tranquila. Te gusta tenerlo todo controlado. Tu secretaria marca su número. Le llama. Un tono de llamada. Dos. Respira. Cuatro. No coge. Llama de nuevo. Nada. Le dices que insista. Ocho intentos. Nueve. Nada. Si al menos comunicara… Tendría que tener las llamadas registradas. Lo intenta de nuevo. Ahora con internet. Ni siquiera está en línea. Vaya. Hablas con tu secretaria y barajas  la posibilidad de tener su teléfono fijo en la agenda que compartes con ella. Oh… vamos. Hoy no. Hoy no me puedes fallar. No. No hoy.
Sin la intérprete, el encuentro finaliza con un muy ligero y soso apretón de manos, después de dos largas y difíciles horas de negociación. Os habéis entendido en un inglés fluido por vuestra parte, menos mal, pero excesivamente torpe y oxidado por la suya. Las miradas de tus clientes, desconfiadas y en exceso desaprobatorias respecto a vuestro estudiado proyecto de inversión conjunto, delatan más que las palabras.
Al llegar la noche, cuando lo único que deseas es llegar a la habitación del hotel, tus colaboradores te piden un feedback de la jornada. No les hace falta porque la cara que les pongo es el espejo de mi alma. De un alma exhausta. Jamás hubieras imaginado que en las manos de una traductora  desconocida y tan poco profesional, recaería el peso y la responsabilidad de seis años intensos de duro trabajo. Antes de apagar la luz, llamas a tu secretaria y le preguntas: “ ¿Sabes cómo se llama la Intérprete?.
Al día siguiente te enteras de que los rusos han aprobado por fin vuestro proyecto y de que Olga, tu intérprete, no acudió ayer, no por negligencia profesional, como habías imaginado, sino por el fallecimiento de su hijo pequeño. Esta vez no le pides a tu secretaria que le llame. Te ves obligada a hacerlo tú personalmente. Y no sólo para darle las condolencias. También para agradecerle su incalculable trabajo. “Qué razón tenía mi madre: hasta que no perdemos algo, no lo valoramos en toda su justa medida.”.

USUE MENDAZA

Día Internacional de la Traducción

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Día Internacional de la Traducción (30-09-19 ). Por Usue Mendaza, 10.0 out of 10 based on 2 ratings
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