«Las babas de don Gabriel», de Mariluz Chacón. Por Elena Marqués

Las babas de don Gabriel

 

Las babas de don Gabriel

Por esos vericuetos ingeniosos que nos ofrece la vida, he tenido la suerte de que llegue hasta mí Las babas de don Gabriel; una novela que no va a dejar a nadie indiferente y que el jueves 26 de octubre se presenta en la biblioteca Infanta Elena de Sevilla. Su autora, Mariluz Chacón, historiadora del arte y escritora (aunque ella, en su modestia, aún no termine de creérselo), nos ofrece un insólito viaje por los infiernos. Pero no al modo de Dante (espero que el autor de la epopeya alegórica no se enfade por lo que voy a decir), sino de un modo mucho más divertido, tan original como osado, con unos personajes de carne y hueso y pecado cuyas voces se levantan una por una ante el Diablo (o don Demonio; que hay quienes, por si acaso, prefieren utilizar ante él la fórmula de respeto) para explicarle por qué motivos han llegado hasta sus puertas.

Inspirada en el retablo de El jardín de las delicias de El Bosco, en cuyo paraíso, casi vacío (como el Cielo en el libro de Mariluz, para desesperación de Dios y de san Pedro), se descubren ya retazos del infierno (la serpiente; el árbol de la ciencia; Eva, la tentadora; un perfil del mismísimo Lucifer, que para eso es el portador de la luz…), la novela coral de Mariluz Chacón va enlazando las historias de nueve personajes cuyos nombres no están elegidos al azar (don Gabriel, el caído; Miguel, Rafael y Uriel, otros tantos arcángeles; Angélica-Gloria de la Cruz Bendita, Magdalena-Eduvirgen…), sino que determinan de algún modo su comportamiento y su destino; más las voces de algunos otros de naturaleza distinta pero que, aun así, hablan el mismo lenguaje de la incomprensión ante el comportamiento imperdonable de los hombres.

«Las babas de don Gabriel», de Mariluz ChacónAunque es una ópera prima, puedo asegurar que nos encontramos ante un libro sólido, bien construido, que logra describirnos a los personajes a través de sus palabras sin intervención de narradores externos, donde todo encaja en esa maraña de acontecimientos en los que vamos descubriendo poco a poco los hilos que unen a los personajes sin que se nos quite la sonrisa de la boca. Toda una demostración del buen trabajo de un escritor consagrado que domina el humor y la ironía.

Y es que ambos elementos impregnan todo el libro; algo bastante útil teniendo en cuenta la dureza de los temas, pues las vidas de estos personajes en la tierra (una tierra sin nombre que puede ser toda la Tierra) se desenvuelve entre garitos, prostitución, tráfico de drogas, maltrato, infidelidades…, aunque no hay dolor ni sufrimiento y a veces, sí, algo parecido al amor. En cualquier caso, un adelanto de lo que les puede sobrevenir tras una muerte, siempre prematura, que se vive sin dramatismos, como un elemento más en el intrincado argumento de la vida.

En cuanto a la estructura del libro, consta de 13 capítulos, todos escritos en primera persona, y llevan por título el nombre del personaje que toma la palabra. Entre ellos contamos el dedicado al Demonio, que va a quejarse ante el portero del Paraíso de todo el trabajo que tiene; otro en el que es el discípulo de Jesús quien emite sus quejas; y aquel otro en el que el mismo Dios habla con san Pedro de cómo se le han ido las cosas de las manos. Incluso piensa replantearse el baremo de los pecados por ver si así libera el infierno de tanto usuario grotesco.

El último capítulo recoge de nuevo las voces de cada protagonista ante el Creador para dar cuenta de su comportamiento, con lo que las intervenciones son muy breves, porque, después de todo lo visto, ¿qué excusas pueden ofrecerle? También cuentan en ese momento cómo han rehecho su vida en el infierno con lo que mejor saben hacer: poner bares, burdeles, contratar a los esbirros del Demonio de matones, crear empresas de limpieza y servicios de correos, redecorar la entrada en tonos rosa…

Así que, con esos mimbres, vemos que la vida (en la misma muerte) continúa, e incluso, sin adelantar acontecimientos, puede que, como la segunda venida anunciada de Jesucristo, haya alguna sorpresa, un proyecto de regreso a la tierra. Yo apostaría, desde luego, por una secuela (o precuela, para seguir la moda cinematográfica) de Las babas de don Gabriel. Pero, mientras tanto, disfrutemos de esta.

Elena Marqués

Blog de la autora

 

Mariluz Chacón (Sevilla) es licenciada en Historia del Arte. Con unosMariluz Chacón compañeros aficionados a la escritura que se reunían en la biblioteca Infanta Elena publicó el libro Días de Luna. Uno de sus relatos, titulado Otras historias, fue seleccionado en el concurso «La librería más bonita del mundo» organizado por la editorial Playa de Ákaba. Las babas de don Gabriel es su primera novela.

 


 

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