
La mujer levantó la piedra y allí la esperaba el alacrán, tratando de dominar su miedo lo cogió con las pinzas y lo depositó con sumo cuidado dentro del frasco. Después caminó en silencio ajena a la lluvia, gruesas gotas de tormenta que calaban su fino vestido veraniego. Entró en la casa y bajó al sótano. Colocó el frasco en la estantería. Decenas de botes similares albergaban criaturas de la misma especie. Esperaban un veredicto. Cloe aún tenía una duda moral. Ninguno de aquellos había sido el que inoculó el veneno en su pequeño bebé, causándole la muerte. ¿Es toda una especie responsable de los actos de un individuo?
Felisa Moreno Ortega
BLOG DE LA AUTORA






5 comentarios
Dante
Es impresionante como cada ser humano intenta sacudirse el dolor insufrible.
Es un texto para recapacitar.
Me ha gustado mucho.
Un abrazo.
03/09/2008
haddass
Que bien trabas esta pequeña historia, como se palpa cada momento con toda la intensidad.
No deja indiferente, no. Remueve.
Un gran beso Felisa.
08/09/2008
Felisa
Gracias Dante, gracias Haddas
Cuando escribí este micro quería transmitir hasta que punto el dolor puede trastornar a una persona.
09/09/2008
yolanda Sáenz de Tejada Vázquez
Felisa: magnífica en sus letras, concisa y adorablemente venenosa…
08/08/2012
Ángela C. Aranda C.
Es cierto Felisa, el dolor modifica las conductas y altera las percepciones de las personas. Intensa y concisa la historia que nos cuentas. Un placer leerte.
Un abrazo
09/08/2012