Nuevas ocupaciones. Por Anna Genovés

Hola, amigos. Os dejo una entrada especial y muy, muy actual. Gracias por vuestro afecto y comprensión.

Un abrazo, Anna.

Nuevas ocupaciones

Está claro que la tecnología ha traído consigo la desaparición de numerosos trabajos y a la inversa. Voy a hablaros de uno de estos últimos: la compraventa de segunda mano encabezada en nuestro país por la red social Chicfy.

Chichfy es una startup fundada a inicios de 2013 que se ha convertido en una de las plataformas de compraventa de ropa de segunda mano más famosas del comercio nacional. Su peculiaridad: destinada solo a productos femeninos. Sí, ya que las féminas estamos discriminadas en muchos lugares y por muchos motivos, es justo que nosotras hagamos lo mismo en algunos ámbitos: Chicfy es solo para chicas. En parte, de ahí el nombre. Aunque coloquialmente el adjetivo chic signifique ni más ni menos que guapi,  etimológicamente tiene varias connotaciones:

Chic (adjetivo)

  1. Que es elegante, distinguido y sigue la moda. «Traje chic; una mujer muy chic; la sociedad chic».
  2. Nombre masculino. Elegancia acompañada de buen gusto y gracia. «No es guapo, pero tiene chic».

Esta dualidad de ese nombre tan pegadizo ha ayudado mucho a la gran repercusión de la red. En la actualidad, Chicfy es el mercadillo virtual de compraventa de ropa de segunda mano más grande de España. Al poco de fundarse, Chicfy se proclamaba ganadora del Campus de Emprendedores de SeedRocket de Barcelona.

Chicfy actúa de forma sincrónica con una aplicación para la web y otra para el móvil, y funciona en paralelo como red social y tienda virtual. A día de hoy, la empresa está formada por un equipo de catorce personas. Sus fundadores son Nono Ruiz y Laura Muñoz. Una pareja que fue al programa Atrapa un millón de Antena 3 y ganó 175.000€. Pasado el tiempo, invirtieron las ganancias en esta idea.

Os preguntaréis cómo funciona. Sencillo. Mediante una app fácil de manejar que puedes bajarte de App Store de forma gratuita. Tiene un efecto wow no por su exterior sino por lo que reside en ella. La mayoría de interesadas son usuarias de otras redes; sobre todo de Instagram. Se conocen, se siguen y comparten imágenes. En Chicfy hacen lo mismo. Pero, además, intercambian entre ellas la ropa que nos les agrada o que ya no usan y todas salen beneficiadas.

Las consumidoras de Chicfy intercambian mediante chats abiertos sus explicaciones, deseos, necesidades, gustos, invitaciones… como si estuvieran en un mercadillo, solo que en este caso es un mercadillo virtual. ¿Y qué sucede en los emporios? Disputas y acuerdos: comercio. Pero de manera femínea, y, principalmente, divertida; no se puede insultar, denigrar, expresarse con vulgaridad, poner verde a la vecina de al lado… Todo muy chic. Para más inri, el spot publicitario de 2016 ha sido un trending topic en Twitter varias veces. Los secretos del mismo: el lenguaje y contenido visual, la música y el boom en las redes sociales.

  1. Un lenguaje atrevido: «Hazme una rebajita» o «claro que sí, guapi».
  2. La música estilo reggaeton es pegadiza y salerosa.
  3. El baile del twerking es otro elemento que resulta muy audaz.
  4. Usar las redes sociales como megáfono es superefectivo.

En resumidas cuentas, que Chicfy tiene todos los elementos claves para triunfar. ¿Le habrá salido un mini competidor a don Amancio en su venta virtual por España? Y es que en Chicfy te lo ponen muy fácil… Envíos solo por Correos o mensajería NACEX. La confidencialidad es absoluta. Haces el paquete con amor y feminidad. Algo imprescindible: ser detallista cuando envuelves los artículos que envías. Te sientes tan satisfecha como una niña pequeña a la que acaban de regalarle una caja de bombones. Nadie te tachará de ñoña si pones pegatinas de corazones, flores, una chuche de regalo… ¡Es guay!

Estos pequeños/grandes detalles hicieron que en 2016 Chicfy  tuviera más de seis millones de usuarias, publicase casi dos millones de prendas, vendiera cerca de quinientas mil y recibiera más de cuarenta y siete millones de visitas. Sin lugar a dudas, Chicfy es una empresa emergente.

Lo que os acabo de contar es un popurrí que he sacado leyendo diferentes artículos sobre Chicfy, pero, como dice el refrán: «Para ser cocinero, antes, tienes que ser fraile». ¿Qué he hecho? Hacerme un armario.

Esta especie de red comercial deja los asuntos muy claritos desde el principio; si no entiendes algo existen toda clase de ayudas; tutoriales, mails contestados con afecto, blog y un largo etcétera… en el que entraría el simpático mensaje que recibes cuando alguien cliquea uno de tus artículos con un like: «¡Esto es bueno! Tus prendas están gustando. A fulanita de tal le encanta uno de tus artículos. ¡Truco! Baja el 10% o más y las chicas a las que les haya gustado recibirán una notificación». Y sigue: «Pon a la venta prendas parecidas». Como este detalle/reclamo, TODO. En realidad, cuando Chicfy promulga «Chicfy es el paraíso donde las chicas compran y venden moda», tienen mucha la razón.

Añadiré que Chicfy, pese a concebirse para jovencitas, está llena de maduritas; es impensable que las jóvenes se pirren por marcas supercaras, y no me refiero a Desigual & CIA, sino a las intocables para bolsillos de la clase media. Pues, señores y señoras, en Chicfy, triunfan. De igual modo, algunas sellers aprovechan cualquier situación para hacer el agosto… ¿Qué diría Bimba Bosé, que RIP, si viera que sus diseños son de los más cotizados? En fin, unas matures se beneficiarán a tutiplén y otras no tanto: «De todo hay en la viña del Señor». Pero, sobre todo, estas matures chicferas se sentirán activas en ese mercado laboral que las menosprecia y redirige a la exclusión social únicamente por su edad.

En mi armario Chicfy, TheFlapperGirl, no he ganado dinero. Sin embargo, he recuperado parte de lo invertido en ropa usada en otras etapas de mi vida. Todo un aliciente. Quizá cambie de hobbitrabajo.

¡Feliz primavera!

©Anna Genovés

01/04/2017

Puedes leer la entrada más ampliada desde mi blog personal

Anuncio Chicfy 2016 – “Chic para mí”

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