La democracia no es un sistema político que legisla para una mejor convivencia ciudadana en un territorio determinado en aras de conseguir un estado de bienestar por todos anhelado.

La democracia es algo mucho más sencillo. Simplemente es la aceptación del resultado de las urnas. Como cuando un grupo de amigos se deciden por ir al fútbol o a los toros, según lo que decida la mayoría. Y de esta guisa, todos acatan su resultado y van, bien sea al rectángulo bien sea el coso, de buen talante, aunque a una parte no les guste el resultado que se decide.

O más sencillo, si cabe. Ir con tu coche al trabajo y que no te lo impida un grupo de energúmenos que se pasan por la entrepierna la última consulta popular.

Y es el Gobierno el que decide las fiestas a celebrar en el periodo de un año porque la Constitución vigente otorga este derecho. A nadie más.

La misma Carta Magna que confiere el derecho de huelga. Es decir, la no asistencia al trabajo en un día fijado, sin que ello suponga que su adhesión sea obligada.

– Si no vencemos en las urnas, lo haremos en las trincheras- dijo un día un líder socialista para desmarcarse de su decidido soporte a un periodo de nuestra historia, los seis años de Primo de Rivera, en el que se volcó de forma innegable a favor de que gobernase un militar de alta graduación.

Seis años de gobierno en el que estuvo ausente la clase política de la vida ciudadana, así como las urnas, en los que la UGT entendió el camino en aquel momento necesario y en beneficio de la sociedad. Con seguridad, los seis años más dignos en la historia de la centenaria organización, años en los que por cierto, el nivel de derechos en poder del pueblo eran insignificantes en comparación con los actuales.

– Por aquí Vd. no pasa – Le dicen a la señorita un grupo de liberados por la asociación a la que pertenecen y que transforman en festivo un día del año en el que a la sazón para ellos representa el de mayor trabajo.

Así de simple, así de sencillo. Un día de fiesta en el que no faltan las guirnaldas de silicona, los recauchutados fuegos artificiales de Michelín y las roturas de puertas y cristales en un totum revolutum en el que no faltan las caras henchidas de “orgullo patrio” transmisoras de la amenaza.

Nota. En un caminar de éste mediodía por una calle muy larga y popular sólo he visto un comercio con las puertas cerradas por la “huelga general”. Con seguridad, el negocio más rentable de la zona cuyo dueño se ha ido de fiesta. Lo que ignoro es si se ha ido al fútbol o a los toros.

Julio Cob Tortajada

Colaborador de esta Web en la sección “Mi Bloc de notas”
http://elblocdejota.blogspot.com
Valencia en Blanco y Negro- Blog

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