“He pasado mi vida huyendo de ellas pero , de una u otra forma, mis culpas se las arreglan para dar conmigo”

Quienes me conocen saben dos cosas: que, normalmente, no leo novela histórica y que la poca que leo normalmente me decepciona y ni siquiera acabo los libros de ese género que compro. ¿Por qué, entonces, comprar el libro de Sebastián Roa y leerlo? Primero porque ha ganado el Hislibris, y segundo porque vino el autor a un encuentro organizado por la biblioteca con la colaboración del club de lectura “Huestes del Sobrarbe”. No pertenezco a ese club, pero tener la oportunidad de conocer al autor me llevó a comprar el libro y leerlo. Bueno, lo cierto es que no lo leí entero para el sábado pasado que era cuando venía, de hecho lo terminé ayer, robándole alguna hora al sueño.

Me he paseado de la mano de Blasco de Exea por la Corona de Aragón en los años 1285 a 1324, los años de la caída del Temple, de la conquista de Cerdeña. Me he encontrado con un guerrero que vivió una vida intensa, marcada por la venganza. Blasco ha de vengarse, único fin en su vida, de aquellos que mataron a su madre. La venganza es parte de la vida y del ser de Blasco, un mandato divino casi que vuelve a llamarlo cuando el hombre se despista en otros menesteres. El hilo de la venganza llena el libro, comienza con el ultraje a la madre y lo lleva sucesivamente a Cerdeña, Escocia, vuelta a Cerdeña y finalmente al monasterio de San Juan de la Peña. Una venganza marcada por un nombre Ferran Zintero con cuya muerte concluye el libro. Al hilo de la historia de Zintero me sorprende un poco que Blasco únicamente mate a éste hombre, despreciable en todo lo que hace y no lo haga con aquellos que le han mandado hacerlo. ¿Sólo es responsable la mano ejecutora? Les pongo en antecedentes: Zintero es un almogávar que se extralimita en sus funciones, asesinando y violando todo lo que se le pone por delante. Es normal que se desee su muerte. ¿Pero no son culpables también aquellos que le contratan? ¿Aquellos que ponen el cuchillo en sus manos para que realicen sus tropelías? . En la novela se salva el personaje del obispo Ponce de Gualba, y yo, sinceramente lo habría matado también. Para mí, en un mundo de venganzas y honor, ese hombre, que se pasa media novela conspirando para obtener su beneficio debería estar muerto.

Me ha gustado. Es mucho para una novela como esta de ambientación histórica, pero más que por la historia que tiene en su interior, muy interesante no crean, me ha gustado por que es una novela de aventuras. ¿No se emocionaron al leer los mosqueteros o Ivanhoe? Yo sí, era jovencita cuando lo hice pero en ciertos pasajes me ha hecho sentir algo similar, el deseo de seguir leyendo, de seguir al reguero de sus letras imaginando duelos, batallas, traiciones y amores. Cuando una novela logra eso me gusta. No sé si es lo que se pretende al escribir novelas de aventuras, por encima de la ambientación, yo creo que sí.

Si gustan de aventuras por encima de lo histórico, busquen el libro y léanlo a la sombra. Se disfruta mucho.


Brisne
Blog de la autora

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