Lejos de la gran ciudad,
allá arriba, en la montaña,
hay una mustia cabaña
de miseria y de piedad.
Dentro de ella, junto al fuego,
un anciano murmurando;
su vida es muy desgraciada,
no quiere seguir penando.
La noche ha sido muy frÃa,
el viento fuerte y helado,
ha sacudido las hojas,
ha destrozado los prados,
y, las florecillas chicas
sin aliento se han quedado.
¡Silencio! nada se escucha,
con el aire ya calmado,
los olmos ya no suspiran,
y, el astro rey se ha asomado.
Rojo e inerte, sucumbe
del cielo grisáceo y pardo,
tiene una forma muy extraña,
además, mucho ha tardado
en salir esta mañana,
¿habrá misterio encerrado?
Nadie volvió a ese lugar
donde apartado vivÃa,
no sabemos, quién serÃa,
nunca le vimos llegar.
Sin embargo, allá en lo alto,
de la ermita más cercana,
una campana se oÃa,
por su alma repicaba.
Entre unas cosas y otras,
algo asà se comentaba:
HabÃa muerto de tristeza,
porque no tenÃa nada,
tan solo la compañÃa
de unas cenizas robadas,
por el viento de la noche
y el sol de la madrugada.
—–

Juan A Galisteo Luque
Blog del autor
Del poemario: Versos de luz y de sombras
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3 comentarios
Mar Solana
Juan, ¡tus versos son la tristeza y soledad en estado puro! Este poema es precioso, está lleno de significados y bellas metáforas de la vida. Te felicito, poeta.
Por cierto, esa ermita se parece mucho a la de ‘San Antonio’, de Navacerrada, muy cerquita de Villalba
Besos con muchos grados, uffff
11/08/2012
Brujapiruja
Coincido con Mar, un poema que nos cuenta en hermosos versos como la tristeza también mata silenciosamente.
Un abrazo JUan
11/08/2012
Juan Antonio
Mª Luisa y Mar, muchas gracias por vuestro amable comentario.
Desde aquà y desde esa soledad que a todos nos invade algunas veces, aunque solo sean instantes crÃticos y puntuales de ciertos momentos de nuestras vidas, os envÃo un sincero abrazo por la grata compañÃa de vuestra amistad.
Os envÃo un beso grande a las dos. Juan Antonio.
12/08/2012