Diez de febrero; Borges confiesa. Por Catalina Ortega Diaz

Borges

Diez de febrero; Borges confiesa

 

“Yo por aquellos años imité a Macedonio Fernández hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio”

(Jorge Luis Borges)

      Dicen que el hombre que aseguró haber nacido dos veces y del que se pregonó su defunción en varias ocasiones, murió convertido en leyenda inmortal un diez de febrero, según el discurso que Jorge Luis Borges pronunció en la Recoleta, en el que confesó no sólo plagiarle, sino haberle robado algunos papeles que Macedonio, su “Padre Espiritual”, no mostraba interés por publicar.

 Adolfo de Obieta, hijo de Macedonio, siguió el sinuoso rastro de notas guardadas en latas olvidadas en humildes pensiones. Su padre, un Ser sin igual, proclamó, sin mentir, haber nacido dos veces. Con su primer nacimiento inauguró- como todos- una muerte recién comenzada. Finalmente, gracias a su segundo nacimiento; parto literario de Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, tal como el mismo intuyó, se convirtió en personaje inmortal, cuya influencia sobre la literatura hispanoamericana se agranda como un mágico tornado surgido de una lata de galletas.

 En notas escritas en servilletas de papel, recopiladas por su hijo, escribió el enigma de sus dos nacimientos:

 1º) “El Universo y yo nacimos el 1 de junio de 1874 y es sencillo añadir que ambos nacimientos ocurrieron al mismo tiempo (…) no se ha visto a ningún yo que naciendo se encontrara sin mundo, por lo que creo que la Realidad que hay la traemos nosotros (…) Soy argentino desde hace mucho tiempo: padres, abuelos, bisabuelos. A los siete años aprendí a venirme abajo desde un balcón. Tan grave fue la caída que no es seguro que yo exista después de ella. Los diarios anunciaron mi defunción. El suelo es leal compañero que nunca falta, a nadie en la caída”.

 2º) “Nací porteño y en un año muy 1874. Todavía no, pero muy poco después empecé a ser citado por Jorge Luis Borges, con tan poca timidez de encomios que, por el terrible riesgo a que se expuso con esta vehemencia comencé a ser yo el autor de lo mejor que él había producido. Fui un talento de facto, por arrollamiento, por usurpación de la obra de él. Qué injusticia, querido Jorge Luis, poeta del “Truco”, de El general Quiroga va al muere en coche, verdadero maestro de aquella hora”.

Macedonio Fernández

 El apodado “Lindo Loco” era capaz, en su faceta de pensador original, de argumentar teorías como el Almismo Ayóico (alma sin “yo”), para negar la muerte. Además de metafísico, el supuesto difunto escribió poemas en los que dejó versos memorables: “No creo en la Muerte de los que aman ni en la Vida de los que no aman” o “Muerte rige a Vida; Amor a Muerte” La intuición era su única guía y el Ensueño su estado creativo en plano Alfa “Nuestra Eternidad es un Infinito Soñar”

 Criado en una familia de la élite Porteña, cursó estudios de derecho y fue nombrado fiscal, cargo al que renunció por hallar eximentes de culpabilidad en todos los acusados: “Nadie nace malo ni bueno; somos moldeables productos socio-culturales”

 Muy crítico con el Poder, se valió de su humor descacharrante para ridiculizar a los políticos y al sistema educativo de adoctrinamiento. Macedonio, describió 1575 religiones en las que descreer e infinitas normas morales legisladas por inmorales, perfectas para ser desobedecidas. “No enseñen a los niños en Creer y Respetar; enséñeles en Conocer y Amar”La Vida se construye de dos cosas: Amor y Supleamores: ciencias, artes, culturas, ideologías, religiones (…, carecen de valor, en sí: o nacen del Amor o suplen su ausencia)” Fue tanto su desacuerdo con el Estado que, junto a unos amigos, fundó una comuna anarquista en Paraguay que los mosquitos y el calor acabaron por clausurar.

 Macedonio, el hombre solitario y austero (sus pertenencias se reducían a una guitarra, yerba mate, un poncho y ropa de lana para combatir su eterno frío), fue filósofo, ensayista, poeta…o la Poesía con mayúscula. Escribió cuentos y novelas insurrectas a reglas literarias; algunas reducidas a títulos: “Para el Lector Analfabeto” “Novela para Nervios Sólidos” (de una sola página) “Para el Lector de Tapas” “Continuación de la Nada”

 Debido a la influencia de Macedonio sobre Borges, se llegó a extender el rumor de que, éste, escribía por duplicado: original y copia. La burla llegó a incomodar a Borges hasta el punto de que una vez alcanzada la merecida fama, se distanció de su padre espiritual, rayando la traición al permitir que su cuñado, el crítico literario, Guillermo de Torre, se refiriese a Macedonio como “semigenio provecto y fracasado, de difusa influencia” A lo que Leopoldo Marechal, indignado, contestó en clara referencia a Borges “(…) En lo que atañe a la “influencia difusa” que ejerce macedonio sobre los escritores nuevos, yo pediría a De Torre que investigara a su alrededor(su cuñado Jorge Luis); observaría entonces, que esa influencia es, a veces, algo más que influencia, y que alguno de nosotros se llamaría hijo espiritual de Macedonio, si estuviéramos en la edad en que los hijos honraban a sus padres”

Macedonio Fernández

 

 Cual Edipo, Borges escribió “El asesinato de Macedonio” en su: “Diálogo sobre un diálogo”

 A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. La voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z- Pero sospecho que al final no se resolvieron.

A -Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos”.

 Macedonio fue compañero de facultad y amigo al padre de Borges, motivo por el que trató, a éste, como a un hijo y le cedió, generosamente, sus ideas y sus escritos con permiso para añadir, eliminar, mejorar o reescribir a su antojo.

Carta de Macedonio Fernández a Jorge Luis Borges

Querido Jorge Luis:

  Iré esta tarde y me quedaré a cenar si hay inconvenientes y estamos con ganas de trabajar. (Advertirás que las ganas de cenar las tengo aún con inconvenientes y sólo falta asegurarme las otras).

 Tienes que disculparme no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa. Estas distracciones frecuentes son una vergüenza y me olvido de avergonzarme también.

 Estoy preocupado con la carta que ayer concluí y estampillé para vos; como te encontré antes de echarla al buzón tuve el aturdimiento de romperle el sobre y ponértela en el bolsillo: otra carta que por falta de dirección se habrá extraviado. Muchas de mis cartas no llegan, porque omito el sobre o las señas o el texto. Esto me tiene tan fastidiado que rogaría que se viniera a leer mi correspondencia en casa.

***

Algunos escritos recuperados:

Poesía:

Antología Poética.
Cuentos recopilados en “Cuadernos de Todo y Nada” y “A Manera de una Psique sin Cuerpo”
Tantalia.
Un Paciente en Disminución.
Cirugía Psíquica de Extirpación.
El Zapallo que se hizo Cosmos.
Artificios.
Tres Camareros y un Huevo Frito.

Novelas publicadas por su hijo y amigos:

“El Museo de La Novela de la Eterna”
“No toda es Vigilia la de los Ojos Abiertos”
“Adriana Buenos Aires”
“Papeles de Recién Venido” …

 Catalina Ortega Diaz

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