Antonio Praena

 

No conozco personalmente a Antonio Praena, pero sí me han hablado de él muchos amigos poetas y por eso ya hace algún tiempo que sigo su trayectoria y me adentro en sus poemas tratando de adivinar y disfrutar de sus misterios.

Cuando me puse en contacto con él para hablarle de este certamen, escuche al otro lado del teléfono una voz afable y pausada, más predispuesta a escuchar con atención que a decir, pero que recogió nuestra propuesta con mimo, aceptando  acompañarnos en esta novena edición.

Espero poder conocer pronto a Antonio Praena y conversar más detenidamente con la calidez que da una conversación mirada a mirada. Mientras tanto, os animo a buscarlo en sus poemas y os dejo uno pequeñito que me encanta. En la entrevista encontraréis respuestas que dejan mensajes francos, intensos o reflexivos y que nos adelantan que estamos ante un poeta que vive la realidad de su tiempo con el compromiso honesto de intentar, a través del amor, hacer este mundo un poco mejor.

Luisa Núñez


CUANDO SEPAS LEER

La estrella de papel,
las alas de angelote que tu padre
te ha hecho esta mañana, ya están dentro
del reino de tus ojos, son ya parte
de todo lo que eres y algún día
querrás mirar de nuevo en las estrellas.
Yo lo canto
por eso en estos versos
que aguardan para ti.

Antonio Praena
De Actos de amor (2011)

 


 Breve currículum

Antonio Praena (Purullena, Granada, 1973) ha publicado los libros Humo verde (accésit Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara 2003), Poemas para mi hermana (accésit Premio Adonáis 2006), Actos de amor (Premio Nacional «José Hierro» 2011) y Yo he querido ser grúa muchas veces (Premio Tiflos 2013, Visor).

Doctor en Teología, profesor de la Facultad de Teología de Valencia, en la que complementa su docencia e investigación con cursos sobre la relación entre teología, cine, poesía y arte contemporáneos, profesor en Domuni Université (Pontifical University of Saint Thomas Aquinas, Roma) y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Valencia, ha publicado obras de reflexión filosófica, estética y teológica, así como numerosos artículos especializados.

Colaborador en diversas revistas literarias, poemas suyos han sido traducidos al francés, inglés, griego, italiano y polaco.


Entrevista a Antonio Praena

«La poesía no puede ser un supermercado de emociones. Hay que abrir al misterio por el horizonte de la belleza y el lenguaje».

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  • ¿Podría decirnos según usted qué significa el término literatura?

 

  • ¿Qué opina de la literatura en la red y de esta como soporte literario?

   Afortunadamente, la red nos ha dado la posibilidad de conocer y disfrutar a autores que, por quedar al margen del sistema de grupos, afinidades y privilegios mediáticos, eran completamente desconocidos, escribiendo, como están escribiendo muchos de ellos, la poesía más interesante del momento.

   Pese a sus defectos, la red nos ha abierto los ojos. Ya no leemos sólo a los 10 elegidos por Babelia, El Cultural o ABC. A pesar de la sobreabundancia de poesía, de la necesidad de una cierta decantación que despeje el bosque, la red ha ayudado a hacer justicia y, sobre todo, a enriquecernos con otras voces. Ha ayudado a adelantar una década de lecturas.

  • ¿Cree que la creación literaria depende del soporte que la sustenta? ¿O es el soporte el que ofrece distintas oportunidades de mostrarla?

    La creación necesita soportes, pero tiene una fuerza que trasciende y escapa de las limitaciones de los soportes. Depende de los soportes, pero, como compensación, crea y reinventa soportes que le den alas.

   Y, además, los nuevos soportes y formatos digitales brindan nuevas oportunidades, nuevas sugerencias que la literatura en cuanto literatura –como otras artes cada cual en su peculiaridad– no hubieran imaginado por sí solas.

 

  • ¿Cómo puede Internet acercar la creación literaria a un lector potencial?

    Brindando dos cosas. Por un lado, nuevas plataformas, herramientas de ayuda, formatos atractivos y posibilidades de intercambio y enriquecimiento más fluido y plural.

   Por otro lado, convirtiéndose en un canal de interacción constructiva que contribuya a mejorar la calidad. Hoy no se hace crítica, la crítica ha muerto. Internet debería favorecer la aparición de una crítica diferente: constructiva a la vez que comprometida con la calidad.

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  • ¿Qué formato de creación literaria considera que se adapta mejor a la red?

   No es cuestión de cerrar posibilidades a un mundo que apenas es incipiente. Pero reconozco que la red favorece enormemente al género poético por razones obvias: un poema, unos versos, en su concisión, precisión, concentración, son más propicios a, por ejemplo, el formato de un tweet o un comentario en Instagram.

 

  • ¿Cómo decide si lo que quiere escribir lo hace en prosa o poesía?

    No lo decido. Si decido yo, «yoistamente», estoy condicionando y limitando un misterio, el de la creación, que necesita espacio para darse por sí mismo.

   Si el poema es poema, él mismo decide ser poema. Yo sólo intento ponerme a la escucha.

 

  • ¿Cómo se inició en la poesía?

   Sin querer. Escribía de niño, aunque lo abandoné en la etapa universitaria. Supongo que era una forma de canalizar mi imaginación, un asombro que no cabía en el lenguaje convencional y una manera de escapar de aquello que no me gustaba. Después reapareció con fuerza, en los años de doctorado, al encontrar casi por azar una tertulia salmantina, «Los papeles del martes», donde se leía y comentaba con gran sinceridad y buen criterio. Por lo demás, un libro llevó a otro y los premios me hicieron preguntarme si esto iba en serio y, por tanto, si estaba dispuesto a comprometerme y no echar a perder este vínculo.

 

  • ¿La poesía nos obliga a dejar más de nosotros mismos en la obra que la prosa o puede ser también ficción de algún modo?

    Me gusta esta pregunta porque no me canso de repetir que la poesía es también ficción. Lo cual no significa que no sea verdad o que no esté en ella tu propia vida. Creo que es una ficción para llegar a una más profunda verdad.

   Me sinceraré: cuando alguien te pregunta: «¿pero eso te ocurrió?, ¿esto ha pasado de verdad?», me irrito interior e imperceptiblemente. Porque denota cierta curiosidad morbosa, cierta necesidad de hurgar en la biografía, de quedarse con las circunstancias de las que te vales para levantar el poema, para ir al fondo de algo.

   Lo que la vida de otros ha compartido contigo, lo que has leído, el cine que has visto, lo que has imaginado…: también forman parte de nuestra verdad sin que «nos hayan ocurrido» biográficamente.

«Advierto en nuestro mundo mucho materialismo, muchas ansias de poder, sobre todo, muchas contradicciones entre el discurso y la vida».

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  • Su poesía gira en ocasiones sobre el tiempo como hilo conductor de realidades. En una frase dice: «En el tiempo están la vida y la muerte. El tiempo es el tema. El amor es la forma». ¿La poesía es…?

    Sí. Todo es tiempo. La inclusión en la eternidad tampoco sería posible sin el tiempo. Por ello la absoluta necesidad de comprometerse en hacer de este tiempo y este mundo algo mejor. Cualquier mística que quiera escapar de la realidad es, directamente, una gran mentira, una alienación y no ha conocido al Dios que se encarnó en un lugar y un tiempo y una carne concretos.

   Todo es tiempo y el tiempo es el misterio. Por eso es el tema. El amor como forma es la manera en que hemos de dar figura y sentido al tiempo: darle la forma del amor: cristificarlo.

   «La poesía es…» No sé, quizá un acto de comunicación en los límites del lenguaje y de la conciencia humana. 

  • Como religioso dominico, ¿qué carencias espirituales detecta en nuestra sociedad? ¿Qué cambios observa en los últimos años en este sentido?

   Noto muchas carencias, empezando por mí mismo. Me falta verdadera espiritualidad en su sentido veraz, aquel que une espiritualidad y compromiso.

   A partir de ahí, advierto en nuestro mundo mucho materialismo, muchas ansias de poder, sobre todo, muchas contradicciones entre el discurso y la vida, también en quienes ponen el grito en el cielo. Es cierto que hay cambios de sensibilidad, que quizá se han acelerado con la crisis económica. Hay una mayor sensibilidad, pero soy muy escéptico: cuando volvamos a tener dos pisos, cochazos, sueldos que den para viajar, estar a la moda, etc., ¿nos acordaremos de nuestro discurso contemporáneo en favor de una vida más sencilla y solidaria? ¿Nos importará el sufrimiento cuando deje de ser «mi» sufrimiento? No es que desconfíe del ser humano, es que parto de una experiencia y una antropología en la que sé que el hombre, siendo maravilloso, la criatura hecha a imagen de Dios, lleva en sí una inclinación al pecado, es decir: a mirarse a sí mismo, a desear el poder, a sobresalir. Quiero ser realista. Para confiar en el hombre, lo mejor es no engañarnos.

  

  • Es profesor en la Facultad de Teología de Valencia. ¿Cuál es su experiencia con sus alumnos? Y ¿cómo cree que la tecnología cambiará las ciencias de la educación y la comunicación?

    En la relación con mis alumnos hay de todo. En los cursos más inferiores hay bastante «extrañeza» hacia mi persona, por los mundos que frecuento, las amistades literarias peligrosas de que me rodeo, mi imagen poco habitual entre lo que están acostumbrados a ver en otros sacerdotes y profesores.

   En los cursos superiores, cuando llegan a 5.º curso y en el Instituto Superior de CC Religiosas de la Facultad, percibo mayor madurez: han crecido, sobre todo, han pasado por varias asignaturas que les han obligado a pensar, abrir la mente, deconstruir mitos y prejuicios.

   Por lo que se refiere a la tecnología, reconozco que soy muy clásico: ni siquiera uso la pizarra electrónica. ¡Tengo que actualizarme ya!

 

  • ¿Qué aporta al individuo el dominio del lenguaje y la dialéctica?  ¿Se puede profundizar y procesar un pensamiento filosófico coherente sin el dominio del lenguaje?

    El lenguaje es difícil de dominar. En todo caso, se debe conocer y debemos adentrarnos en su vastedad y su aventura. O sea: los alumnos deben leer más y mejor, verdadera literatura, así como poesía. Quien lee poesía experimenta un crecimiento insospechado. Y entonces sí, entonces se abre la mente a ideas, sistemas filosóficos, percepciones que antes estaban dormidas. La dialéctica es, en esa tarea, una herramienta privilegiada para despertarlas socrática y mayéuticamente.

 

  • ¿No hay demasiado ego y vanidad en el ámbito literario?

    Muchísimo. Sin generalizar. Y, paradójicamente, el grado de egolatría es proporcional al grado de mediocridad. Lo maravilloso es encontrar a poetas inmensos que son inmensamente humildes.


«Quiero ser realista. Para confiar en el hombre, lo mejor es no engañarnos».

  Antonio Praena-le

  • Se habla mucho del auge del libro digital y la autoedición como alternativa al formato editorial convencional. ¿Qué opina al respecto?

    Todo lo que permita a un ser humano dar cauce a su necesidad de publicar, es decir, a comunicar, me parece un avance positivo. Me quedo con ello, a pesar del inconveniente que supone la sobreabundancia. Se publica a veces tanto que es difícil despejar el panorama y encontrar lo verdaderamente valioso.

 

  • ¿Conoce la web de la Asociación Canal Literatura? ¿Qué cree que aporta, si es que aporta algo, a la literatura en Internet? 

   Es un cauce de encuentro, una posibilidad de democratizar las oportunidades, de dar voz a quien no la tiene. De abrir ventanas, establecer puentes. Es una plataforma verdaderamente plural que, a su vez, cuida la calidad. La considero muy necesaria, precisamente por ese equilibrio entre oportunidad y calidad.

  • Nuestra comunidad está formada básicamente por escritores noveles, algunos de ellos muy jóvenes, que aspiran a encontrar la manera de publicar y llegar al gran público. Trabajo, suerte, el impulso de los premios… ¿Puede señalarnos lo que usted considera que ha sido más decisivo en su carrera literaria?  

Antonio Praena 3Qué difícil lo ponéis. Los premios han sido muy decisivos para mí, lo reconozco. Tener el respaldo de jurados valiosos que no sabían nada de mí me ha dado mucha confianza. Pero, por ir más allá, al fondo, sinceramente, la recepción del público y los lectores ha sido mi apoyo principal. Ellos dan sentido a esto. Porque, por lo que respecta al mundo «oficial», antologías y festivales no me han prestado mucha atención. Hay prejuicios y reticencias a un poeta «que es cura». No lo digo como queja; al contrario, me ha ayudado a buscar el camino de la humildad y la autoexigencia.

   Sí que he de ser justo con los premios, jurados y editoriales. Frente a la mala prensa que tienen, quiero decir que poetas relevantes miembros de jurados y directores de editoriales han sabido ir más allá y me han tratado con objetividad antes de conocerme y con exquisitez una vez «abierta la plica», dando en algún caso, y me refiero concretamente a Jesús (Visor), muestras de independencia de criterio y capacidad de arriesgar con un autor «a priori» nada bendecido por las modas. Con ello me refiero a cuando la primera edición de Yo he querido ser grúa muchas veces se agotó: no tuve más que enviar un correo insinuando tímida y acomplejadamente si había alguna posibilidad de reimprimir algo y recibí un correo en el que, sin más rodeos, Visor decidía sacar la segunda edición. Es todo un gesto de riesgo y generosidad.

 

  •  ¿Qué le impulsa a escribir? ¿Qué le impulsa a leer?

    No cabe en una vida y en una voz este exceso de belleza del mundo, de la vida. Tampoco cabe este exceso de dolor. Si no escribiera, es como si me muriera ahogado y resignado.

  « El lector da sentido a la literatura. Lo que diferencia un diario íntimo de una obra literaria es la voluntad de comunicación».

 

  • ¿Transmitir emociones al lector es el gran reto?


No solo emociones. A veces se sobrevalora la emoción. Siendo capital, no podemos renunciar tampoco a transmitir y compartir luz, claridad, conocimiento. Inquietud y horror. También compromiso de larga permanencia más allá de lo inmediato. La emoción puede ser muy pasajera y acabar sirviendo solamente al «estremecimiento solipsista», como un producto más de consumo. La poesía no puede ser un supermercado de emociones. Hay que abrir al misterio por el horizonte de la belleza y el lenguaje.

 

  • ¿Qué espera de un buen poema?

 Verdad.

Que sea un poema.

Belleza u horror. Emoción y mutación. Asombro o estupor.

Siempre una forma exigente.

 

  • ¿Cuáles son sus escritores preferidos o más importantes para usted?

 Borges, Quevedo, Juan Antonio González Iglesias.

 

  • ¿Un mensaje para todos aquellos que se inician en el arte de contar historias…?

Que sean muy exigentes consigo mismos y humildes. Que siempre estén aprendiendo.

  

  • Háblenos del lector.

  Antonio Praena 2  El lector da sentido a la literatura. Por mucho que pensemos que escribimos porque lo necesitamos, lo que diferencia un diario íntimo de una obra literaria es la voluntad de comunicación, aunque sea inconsciente o secretamente. Aunque no lo reconozcamos.

   Antes me incliné por hablar de la poesía como acto de comunicación, y en todo acto de comunicación hay siempre un receptor. Incluso cuando ese receptor sólo seamos nosotros mismos algún remoto día.

   Los lectores nos hacen saber si un poema lo es o no. Los lectores, sin pretenderlo, conformarán la historia de la poesía más allá del presente azar.

   El lector está presente a la hora de dar un pulso u otro a un poema. Me gusta leer las sucesivas versiones de los poemas a lectores distintos. Busco a los sinceros. Ellos indican si el poema ha encontrado el camino o no.

   Por más que hablemos solos, queremos, aunque ignoremos que lo deseamos, hablar con alguien.

   Me gusta pensar en Dios como lector y destinatario de mi poesía: ¿qué pensará de ella? Quizá sea lo único que importa.

Murcia. Abril 2016.


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Entrevista a Antonio Praena, jurado del 9.º Certamen «Poemas sin Rostro» 2016, 10.0 out of 10 based on 5 ratings
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