La Observación. Por Usue Mendaza

La Observación

El hombre recibe solamente lo que está listo para recibir, sea algo físico, intelectual o moral, al igual que ocurre con los animales en cada una de las estaciones, y según el tipo de animal. Solo escuchamos y comprendemos lo que, en cierto, modo ya sabemos. Si hay algo que no nos concierne, que está fuera de nuestra trayectoria, algo que no llega a atraer nuestra atención o nuestro genio, por muy novedoso o notable que sea no lo escuchamos aunque se nos comunique, no lo leemos aunque lo veamos escrito, y si lo leemos, no nos detiene en modo alguno. Quizá en otro momento estaremos listos para recibir lo que no podemos recibir aún. HENRY DAVID THOREAU, El Diario, vol II, pág. 312.

Sin observación no hay poesía. USUE MENDAZA

Ver es fácil. Observar no lo es tanto, si se quiere hacer bien, pero muy pocos lo hacen con una mirada educada y poética. Uno puede estar paseando por el bosque vestido de otoño, e ir mirando el reloj del móvil para ver el tiempo que le queda de sendero o para comprobar si alguien ha añadido algún comentario al nuevo grupo de wasap. También es posible que pueda ir agilizando el paso para dejar constancia a todo su séquito de amigos que él está, sin dudarlo, en mejor forma física que ellos. Convendrán conmigo que otro… pudiese notar en el manto amarillo y ocre de los montes quizá el suave y gradual declive del verano, tal vez el susurro del sonido confinado por la brisa o quién sabe si las notas cantarinas del réquiem al año casi moribundo.
Entre uno y otro distan evidentemente factores cruciales para la observación. Mientras que al primero, el titilar de las ramas no le concierne lo más mínimo porque centra su atención en elementos más prosaicos y cotidianos, para el segundo la observancia del detalle (poético) es, para su disfrute, sumamente importante. Entre un simple paseante y un buen observador hay un elemento diferenciador que les distingue: la pregunta. El buen observador no da nada por sentado. De hecho, una vez haya deducido que en la naturaleza nada es gratuito, se preguntará por qué razón el ave rapaz que tanto atrajo su atención vuela tan bajo o por qué determinadas especies de pájaros cantan de noche. El avezado observador deducirá que el buitre hace unos minutos que divisó su presa y que el canto nocturno es una mera forma más de supervivencia.

Decía el filósofo y físico alemán Werner Heisenberg, que lo que observamos no es la naturaleza misma sino la expuesta a nuestro método de cuestionamiento. Cuanto menos nos cueste cuestionarla, mayor será el grado de observación. Por tanto, no demos por sentada la naturaleza de nuestra vida porque la verdad, como el verdadero poema, no es la que la gente ve o lee. Existe siempre una verdad como existe siempre un poema no impreso en el papel. Sólo hay que aprender a observarla y a reconocerlo. De otra forma no estaremos listos para recibir lo que pueda hacernos un poco más felices.

USUE MENDAZA

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