Periodismo deportivo. Una aventura juvenil y un duro aprendizaje. Por Luisa Núñez

Periodismo deportivo

 

Luisa Núñez. Pionera en el Periodismo deportivo

Luisa Núñez (1968-1969)

Muchas cosas que nos ocurren a lo largo de la vida comienzan por pura casualidad, en ocasiones por algún interés que no tiene una finalidad concreta, si acaso un acontecimiento inesperado que nos empuja a buscar una salida momentánea.

Entrevista a Francisco Valladares 1969Así fue mi entrada en el mundo periodístico, con mucho arrojo y/o inconsciencia, según como se mire, pero que finalmente concluyó en la publicación de una entrevista al actor Francisco Valladares en el Diario Regional de Valladolid a principios de 1969 firmada junto a mi hermana Carmen. (Otro día os contaré esta historia en particular.)

Entonces tenía 17 años recién cumplidos y estaba en pleno curso preuniversitario (PREU). Al director del periódico le gustó el material que le llevamos, con fotografías incluidas, y decidió publicarlo ante nuestra alborozada sorpresa. El caso es que, tras darle personalmente las gracias y regalarnos algún libro, el entonces director, D. Tomás Santos Corchero, viéndome muy interesada por la redacción, el taller y el general funcionamiento del periódico, me invitó a visitarlo cuando quisiera con más calma y dejó la puerta abierta a poder publicar cualquier otra cosa que él considerara de interés. Le tomé la palabra y algunos días pasé, no sólo a visitar el periódico, también a hablar con los redactores y ver en qué consistía su trabajo. A mi hermana, todo eso ya no le interesaba, así que me quedé sola en esa aventura que me parecía un privilegio fascinante.

Mi actividad principal entonces, además de los estudios, era la práctica del balonvolea o voleibol, en el que llevaba ya varios años compitiendo en la categoría juvenil, así que tuve una especial complicidad con el redactor de Deportes, que firmaba como FRANDU, y que me animó también a seguir escribiendo. De hecho firmamos algunos de los primeros artículos conjuntamente.

Entrevista a Felix Rodriguez de la Fuente - 1969 Diario de BurgosEntrevista a Felix Rodriguez de la Fuente - 1969 Diario Regional de ValladolidOtra casual oportunidad que tuve fue la posibilidad de entrevistar a Félix Rodríguez de la Fuente. Coincidimos en Burgos, en el paso del ecuador de la promoción de Enfermería que él apadrinaba, y allí mismo saqué una libreta, hicimos unas fotos y se publicó tanto en Diario Regional en la sección «Cuente, cuente…» como en el Diario de Burgos en la sección «El mundo en imágenes».

Poco a poco fui comenzando a publicar también noticias de voleibol, hípica o acontecimientos deportivos, hasta que don Tomás, el director, me propuso hacerme cargo de tres columnas dedicadas a voleibol en la sección de Deportes que todos los martes engrosaba el periódico con varias páginas, tras el descanso semanal que otorgaba a todos los periódicos la querida  Hoja del lunes.

Entrevista al Dr. Pedro Gómez Bosque. Diario Regional 1969Finalmente conseguí consentimiento paterno para ir a la Universidad a estudiar Medicina, algo por lo que había luchado desde que tenía uso de razón. En aquella época, para la mujer en una familia numerosa, el acceso a carreras universitarias no era la previsión familiar, pero mis dos hermanos y mis hermanas mayores declinaron la posibilidad y esa fue mi oportunidad y fortuna. A poco de comenzar mis estudios universitarios, en octubre de 1969, quedé cautivada por la categoría de mi catedrático de Anatomía el Dr. Pedro Gómez Bosque. Daba extraordinarias clases magistrales, era admirado por el respeto que brindaba, ya que sabía el nombre de todos sus alumnos y era cercano y atento, siempre dispuesto a resolver todo tipo de dudas, así que decidí pedirle una entrevista que tuvo a bien concederme y que también se publicó en el periódico firmada por mí y por la compañera que me acompañó. El Dr. Bosque pasaría en 1975 a ser vicerrector de la Universidad de Valladolid.

Otra oportunidad que tuve surgió relacionada con las condiciones en las que practicábamos deporte en aquella época (1966-1971), que eran muy precarias. Nuestro equipo juvenil, ya en competiciones nacionales, entrenaba en un antiguo frontón casi abandonado en la calle Expósitos, donde se instaló una red y poco más. Los vestuarios eran las antiguas gradas, con unas horrendas y sucias cortinas tras las que nos cambiábamos el atuendo normal por el deportivo y viceversa. Ni duchas ni nada parecido. Cuando llovía entrenábamos con charcos incluidos, frío y lo que tocara en cada momento.

Por esa razón y aprovechando la llegada del nuevo gobernador civil de Valladolid, D. Alberto Ibáñez Trujillo, que tomó posesión el día 12 de diciembre de 1969, escribí una carta  abierta exponiendo mi queja sobre el mal estado de las instalaciones y pidiendo que se hiciera todo lo posible por ponerle remedio. Tengo escrito en mi diario la confidencia de un compañero que me indicó que el gobernador civil se interesó por saber quién era esa «jovencita» capaz de escribir una carta en esos términos.

Unos meses después pasamos a entrenar en las instalaciones deportivas de la Feria de Muestras y en 1973 se comenzó a construir el pabellón «Huerta del Rey», que ha sido testigo durante 40 años de lo mejor del deporte vallisoletano. El gobernador y yo tuvimos ocasión de conocernos un año después, cuando en 1970 quedamos campeonas de España de voleibol juvenil y, junto a los ganadores del programa de TVE Cesta y puntos, acudimos a una recepción en la que nos felicitó por ambos éxitos. Curiosamente el Sr. Alberto Trujillo dejaría Valladolid en 1973, para pasar a ser gobernador civil de Murcia.

Campeones Cesta y Puntos y Balonvolea Valladolid 1970

En enero de 1970, ya con mi tres columnas de Deportes en marcha, inicié una serie de entrevistas al equipo masculino del Estudiantes SEU, que era el equipo  que jugaba en primera división y el motor de todo el voleibol vallisoletano. Nuestro entrenador, Amadeo Cuadrado, así como el entrenador del equipo femenino Medina SF,  José Miguel Hernández, jugaban en él. En realidad, todos formábamos un gran equipo, jugando, entrenando, asistiendo a competiciones, animando y tratando de fomentar este deporte.

En las columnas semanales, de las que no conservo todas, se hacían reseñas de acontecimientos deportivos, pero también de los beneficios de practicar voleibol, de técnica y táctica con dibujos y esquemas de posición en el campo y todo lo relativo al interés de los lectores y aficionados.

En esta época de casi tres años, aprendí muchas cosas que han sido muy importantes para mi vida en todos los aspectos. Comprendí que un comentario, una vez hecho público, era leído por muchas personas y que cada cual interpretaba el mismo texto de forma distinta. Por la misma frase, me llamaban para quejarse o bien para felicitarme, y eso me hizo reflexionar y aprender a ser muy concisa, cuidar mucho las palabras y tratar de adelgazar el texto al máximo, a fin de que no cupiera más interpretación que la que yo quería darle. No obstante, reconozco que no fue una tarea fácil y me obligó a aprender bien los significados, a utilizar los sinónimos, las expresiones propias de cada deporte, a manejar, en definitiva, la base de la comunicación que es el código para entendernos: el idioma.

Me gustaba mucho acudir a los actos deportivos con mi acreditación de periodista que me facilitó Diario Regional, hacer crónicas telefónicas desde nuestros desplazamientos deportivos por toda España, sentirme, en cierto modo, un poquito importante aunque también conllevara soportar las presiones, las críticas y alguna mirada envidiosa o airada.

Cuando la noticia o la crónica trataba de mi equipo, tenía que poner mi nombre en la alineación de jugadoras del partido y, al mismo tiempo, escribir una crónica imparcial del encuentro, tanto si era alabando el éxito como si era criticando los errores del fracaso. Tenía que escribir como observadora imparcial, porque era información y al final también estaba en juego la credibilidad de mi nombre firmando la crónica del evento. Y empecé a comprender cuántas caras puede tener una misma realidad. Mi sentimiento como jugadora era uno, pero como periodista e informadora, otra mirada completamente diferente en muchas ocasiones.

Así que tuve que seguir aprendiendo a gestionar muchas emociones diferentes. Con tan solo 18 años, ese pequeño o gran privilegio de llegar a muchos lectores, y tratar de informar de forma rigurosa, generó en mí una gran responsabilidad, a veces, lo confieso, un poco agobiante.

Periodismo deportivo- Hípica-Luisa Núñez Diario Regional de Valladolid Fue a finales de 1970 creo recordar, cuando D. Tomás Santos, el director, me propuso sacarme el título oficial de periodista. En aquella época, con un justificante de un periódico que acreditara el ejercicio habitual de la profesión y un examen único en Madrid, se obtenía el título oficial de periodista. Me recomendó hacerlo reiteradamente, y me advirtió muchas veces de que algún día me arrepentiría de no hacerlo. Y tenía razón, ahora sé que no debería haber desaprovechado esa ocasión y puedo decirlo rotundamente. Pero lo cierto es que mi carrera universitaria me exigía cada vez más esfuerzo, era lo que verdaderamente me apasionaba y a esas edades uno no ve mucho más allá de lo que acontece cada día. La Universidad de Valladolid era entonces un auténtico polvorín prendido por el Mayo del 68 francés y en España empezaban a removerse muchas cosas. De hecho, lo único que el director no me publicó en todos los años que colaboré con el periódico fue una carta reivindicativa al rector de la Universidad firmada por compañeros de carrera. Me dijo que no era el momento adecuado para generar más polémicas. Así que, sin darme cuenta, fui postergando la decisión hasta que otros acontecimientos finalmente la diluyeron sin haberle prestado la debida atención.

Seguí compaginando todas mis actividades con el periodismo deportivo, pero, como digo, el esfuerzo que requería era cada vez mayor. Un día conversando con un nuevo colaborador que apareció por la redacción y que firmaba como JUCAR, éste me propuso muy amablemente ayudarme haciéndose cargo de la mitad del espacio del que yo disponía. Me pareció bien y así lo hicimos durante unos cuatro o seis meses. Os dejo imágenes, tal y como están guardadas en mi diario personal de aquella época. Luego entendería las razones de ese interés por ayudarme.

Ya en segundo de Medicina, de nuevo me requirió D. Tomás; en este caso me propuso hacer una recopilación de todo el trabajo realizado hasta entonces para presentarlo a un premio que acabada de convocarse al mejor joven periodista deportivo o algo similar, no recuerdo con exactitud quien lo convocaba. Durante un mes estuve colocando en cartulinas blancas todas y cada una de las publicaciones con mucho esmero, la inmensa mayoría firmadas por mí, pero también las compartidas con FRANDU y JUCAR, porque me pareció lo correcto. Entregué el dosier completo al director para que fuera presentado por el periódico.

Poco después me informaron de la fecha de la entrega de premios, a la que acudí más que ilusionada, consciente de haber hecho un buen trabajo y con mérito suficiente para poder competir con dignidad y hacerme con la distinción, aunque hubiera otros competidores.

Lo que no podía imaginar de ninguna manera fue lo que sucedió. Cuando llegó el momento de nombrar el trabajo ganador, nerviosa como es lógico, escuché el nombre del periódico, pero no el mío, sino el de Juan Carlos Real Molina (JUCAR) para subir a recogerlo como ganador. La sorpresa me supuso tal impacto que no pude reaccionar; con diecinueve años aún no se tienen recursos suficientes para afrontar un caso como ése, pero miré a derecha e izquierda y todo el mundo aplaudía sin que nadie, absolutamente nadie, dijera una sola palabra sobre mi aportación, que era abrumadoramente mayoritaria.

Luisa Núñez Pionera en el Periodismo deportivo

Luisa Núñez (1970-71)

Completamente desconcertada, abandoné aquella sala sin esperar ni un minuto más. Necesitaba aire porque estaba ahogada ante aquella afrenta vergonzante. Ese episodio injusto y triste me hizo comprender que, entre dos firmas, una de un hombre y otra de una mujer, siempre ellos serían los titulares del total y nosotras las ayudantes, aunque la realidad fuera totalmente la contraria. Y que los intereses de unos y de otros primaban por encima de lo que fuera justo reconocer. Han pasado cuarenta y seis años, pero es un recuerdo tan intenso que puedo sentirlo como si esto que os relato hubiera ocurrido ayer.

La decepción fue tan mayúscula y las explicaciones tan pocas que mi vinculación con el periódico fue decayendo hasta quedar en nada. Pero sí recuerdo como Juan Carlos Real, tan amigo antaño, nunca volvió a mirarme a los ojos de frente. Desde entonces he sido muy consciente de hacer valer con valentía, la igualdad efectiva, y el reconocimiento debido, para mi y para todos los equipos en los que he trabajado después y en cada una de mis diferentes actividades personales y profesionales.

«Por eso siempre animo a cultivar aquello que te apasione, porque esa pasión, que nace de lo más profundo de tu ser, te está guiando hacia el futuro que te espera aunque tú no sepas vislumbrarlo en ese momento».

En mayo de 1971 muchas circunstancias, entre ellas la tremenda revolución estudiantil en la Universidad de Valladolid y la situación familiar, contribuyeron a que todo mi entorno, y con él todas mis expectativas, dieran un cambio radical. Quizá, como preludio y enseñanza para los muchos cambios bruscos e inesperados que el destino me tenía reservado a lo largo de mi vida. En octubre de 1971, empezaría mi carrera de enfermera en Burgos, con muchas de mis ilusiones frustradas, enfadada con el mundo, y comenzando de nuevo. Un durísimo aprendizaje que ya se reflejaba en mi rostro con apenas veinte años.

Muchos años después, cuando accedí a Internet, comprendí que parte mi destreza en este nuevo medio se había desarrollado entonces, en aquel esforzado empeño por hacerme entender y ese antiguo conocimiento rebrotó con fuerza de forma ágil siendo uno de los ejes fundamentales que me han ayudado para manejarme después eficaz y felizmente en el mundo virtual y literario. Por eso siempre animo a cultivar aquello que te apasione, porque esa pasión que nace de lo más profundo de tu ser, te está guiando hacia el futuro que te espera aunque tú no sepas vislumbrarlo en ese momento.

El caso es que esta preciosa etapa en la que pude dedicarme al periodismo deportivo es hoy un orgullo para mi recuerdo, me enternece reconocerme en esa jovencita intrépida, libre y comprometida que aún sigue viviendo en mí a sus anchas y a la que espero no perder nunca de vista.

Con todo cariño, os dejo este trocito de mi vida.

Luisa Núñez

Luisa Núñez

Mayo de 2017

CEO del Portal Canal Literatura
Especialista Universitario en Sistemas Interactivos de Comunicación

 


PD.

Mari Carmen Izquierdo

En alguna ocasión, comentando mis recuerdos con algunos amigos periodistas, me hicieron notar que probablemente fuera una de las mujeres pioneras en el periodismo deportivo en España junto a Mari Carmen Izquierdo (Burgos, 1950), que es, sin duda, el referente más importante por su larga trayectoria profesional en TVE.  Esta que os escribe, Luisa Núñez (Madrid, 1951), también abrió brecha, aunque en un periódico más modesto, un periodo más corto y de forma voluntaria sin remuneración, actividad que duró mientras competía en juveniles con el equipo del colegio Anunciata y en  primera división con el equipo Medina SF, ambos de Valladolid.

Las dos comenzamos a escribir en 1969. Carmen Izquierdo en Diario AS y yo en Diario Regional de Valladolid, principalmente en la sección de deportes, un ámbito hasta entonces reservado en exclusiva a los hombres.


Fuentes consultadas:

Católicos, política e información. Diario Regional de Valladolid, 1931-1980

Archivo fotográfico y diario  personal desde 1967-1973

Rubin Martín Revilla, con el que podido hablar hace pocas fechas.


 

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