Negresco. Suite 502. Por Rafael Borrás Aviñó

-No me gusta ser orgullosa, Simón. No me lo permitas.
-Estás en tu derecho.
-¿De portarme como una bruja? Me olvido de tus hijos…
Mayordomo, secretario y Leer Más →

-No me gusta ser orgullosa, Simón. No me lo permitas.
-Estás en tu derecho.
-¿De portarme como una bruja? Me olvido de tus hijos…
Mayordomo, secretario y Leer Más →
Mi vecina se había jubilado recientemente como conductora de un programa radiofónico de música clásica. Un recorrido nocturno por piezas selectas, desde composiciones barrocas hasta maestros europeos Leer Más →
El psiquiatra observó al tipo de aspecto desastrado y sucio que lo miraba receloso desde la camilla, malmetido en un pijama roto por las mangas y el faldón. Sin alcanzar a saber el porqué, había algo en aquel Leer Más →
―Veo los cincuenta agazapados frente a mí, acechándome.
―El mes pasado cumpliste cuarenta y uno, cariño.
―Sé de lo que hablo. Tú nunca tendrás ni idea de eso; eres hombre. ―Y siguió con sus flexiones, sumida Leer Más →