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	<title>Asociación Canal LiteraturaReflexiones | Asociación Canal Literatura</title>
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		<title>La tienda de mi amigo. Por Arturo Pérez Reverte</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Apr 2013 22:00:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Tengo un amigo que regenta un pequeño comercio tradicional en el centro antiguo de Madrid. Un barrio viejo, castizo, donde la crisis económica, como en todas partes, ha golpeado fuerte en los últimos años, dejando, como paisaje después de la batalla -una batalla que está lejos de terminar-, innumerables tiendas cerradas a modo de cadáveres. Jalonando así años de imbécil incompetencia oficial y también, a veces, de imbécil irresponsabilidad ciudadana particular. Como la mayor parte de sus colegas de la zona, mi amigo se lamenta cada vez que entro en su tienda y pregunto cómo van las cosas. A veces se limita a señalar la tienda vacía de clientes, los escaparates de los comercios vecinos que ofrecen saldos desesperados, o con el cartel Se traspasa muestran estantes vacíos y cristales polvorientos. Mi amigo, que era votante de izquierdas, acabó votando a la derecha en los últimos años del Pesoe y ahora ya no sabe a quién diablos votar. Son todos igual de hijos de puta, me dice. La totalidad del arco parlamentario y la madre que lo parió. Luego cuenta que hace tiempo que no puede pegar ojo por las noches. Tengo cincuenta y cuatro años, subraya. Mucha tela por delante. Y [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/la-tienda-de-mi-amigo-por-arturo-perez-reverte/">La tienda de mi amigo. Por Arturo Pérez Reverte</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Arturo Pérez Reverte" alt="Arturo Pérez Reverte" src="http://www.canal-literatura.com/Noticias/PerezReverte/PerezReverte.jpg" width="240" height="255" />Tengo un amigo que regenta un pequeño comercio tradicional en el centro antiguo de Madrid. Un barrio viejo, castizo, donde la crisis económica, como en todas partes, ha golpeado fuerte en los últimos años, dejando, como paisaje después de la batalla -una batalla que está lejos de terminar-, innumerables tiendas cerradas a modo de cadáveres. Jalonando así años de imbécil incompetencia oficial y también, a veces, de imbécil irresponsabilidad ciudadana particular. Como la mayor parte de sus colegas de la zona, mi amigo se lamenta cada vez que entro en su tienda y pregunto cómo van las cosas. A veces se limita a señalar la tienda vacía de clientes, los escaparates de los comercios vecinos que ofrecen saldos desesperados, o con el cartel <em>Se traspasa</em> muestran estantes vacíos y cristales polvorientos. Mi amigo, que era votante de izquierdas, acabó votando a la derecha en los últimos años del Pesoe y ahora ya no sabe a quién diablos votar. Son todos igual de hijos de puta, me dice. La totalidad del arco parlamentario y la madre que lo parió. Luego cuenta que hace tiempo que no puede pegar ojo por las noches. Tengo cincuenta y cuatro años, subraya. Mucha tela por delante. Y sólo esta tienda para vivir y dar de comer a mi familia. Y por primera vez en mi vida me preocupa la vejez. No sé cuánto tiempo podré aguantar así. Hoy sólo han entrado tres personas en la tienda y ninguna compró nada. Estoy asustado. Te lo juro. Tengo verdadero miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">Le comento que el sábado pasado vine a comprar algo para un regalo, y la tienda estaba cerrada. «Es que los sábados por la tarde cierro», dice. Le pregunto por qué lo hace, si precisamente ese día es cuando más gente se mueve por el centro de la ciudad. Cuando más público pasa por delante de su tienda. Y su respuesta me deja pensativo: «Es que yo también tengo derecho». Derecho a qué, pregunto tras unos segundos para digerirlo. «A descansar como todo el mundo -dice-. El mismo que tienes tú». Le respondo que, en primer lugar, yo trabajo de ocho a diez horas diarias todos los días de la semana, pero que ésa no es la cuestión. El asunto es que hay quienes pueden permitirse no trabajar día y medio a la semana, si quieren; pero ése no es su caso. No, desde luego, en la angustiosa situación que me describe cada vez que entro en la tienda. No con la crisis, la escasez de clientes, la necesidad urgente, en tiempos como éstos, de romperse los cuernos para arañar sustento a la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Le digo todo eso, más o menos. Con términos adecuados para un amigo. Y añado que las palabras «tengo derecho» pueden ser engañosas. Uno tiene derecho a todo, naturalmente. Pero sólo cuando puede permitírselo. Cuando está a su alcance. Yo también tengo derecho a pasar un año leyendo y viendo pelis, navegar el Mediterráneo sin dar golpe, tener una villa en la Toscana o moverme por Madrid en un Rolls Royce con chófer. Pero no me lo puedo permitir, así que me olvido de ello. Todos tenemos derecho a pasar unas vacaciones en el Caribe, a una segunda casa en la playa, a una Harley Davidson, a cenar en Le Grand Véfour con George Clooney o Mónica Bellucci. Pero de ahí a poder media un trecho. Y en tu caso, le digo a mi amigo, tal y como están las cosas, tu derecho a cerrar la tienda los sábados por la tarde, en una calle peatonal y justo a quinientos metros del Corte Inglés, resulta más difícil de ejercer. «Pues abre tú la tienda», responde, algo picado. Yo no tengo tienda que abrir un sábado por la tarde, respondo. Pero tú sí la tienes, y vives de ella. Y ese día eliges descansar. Eres muy dueño. Pero en tal caso deberías matizar la queja. Por otra parte, añado, no eres el único. Prueba a encontrar, por ejemplo, un quiosco de prensa abierto un domingo a partir de medio día. Verás qué risa. ¿Y sabes lo que te digo? Si esta infame crisis hubiera estallado en tiempos de nuestros padres, que ésa sí fue una generación lúcida, sacrificada y admirable, ellos habrían tardado poco en mandarnos a trabajar a la pescadería de la esquina, para llevar dinero a casa. Y por cierto -recuerdo, de pronto-. Tienes un hijo, ¿verdad? Un mocetón de veinticuatro tacos que aún no ha terminado la carrera, y que cuando la termine irá directamente al paro. Vive en tu casa, come y duerme en ella. ¿Por qué no le dices que venga los sábados por la tarde y se encargue de la tienda?&#8230; «La tienda no le gusta -responde mi amigo-. Además, si lo planteo, mi mujer me mata». Me lo quedo mirando, encojo los hombros y sonrío, convencido. Pues eso mismo, comento. Pues eso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Arturo Pérez Reverte </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Fuente:<a href="http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130414/tienda-amigo-5130.html" target="_blank"> XL Semanal</a></p>
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		<title>Amar. Por Gabriel Ramirez Lozano</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Apr 2013 23:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Siendo joven cayó en mis manos un libro de Ortega. Llegó en buen momento. Andaba yo enamorado hasta la médula de una muchacha morena y ojos negros. Recuerdo unas páginas en las que hablaba de una primera escena de amor entre el hombre y la mujer. Venía a decir que los hombres primitivos cazaban, no paraban de buscar comida, llegaban a la caverna para alimentarse, cubrían a la hembra y volvían a salir junto con el resto de machos para poder seguir sobreviviendo (ahora que es tan frecuente la separación, me hace gracia pensar que lo único que está pasando es que volvemos a nuestros orígenes. Los matrimonios de nuestros abuelos cavernícolas duraban diez minutos. Más o menos lo mismo que muchos de los de hoy en día. No sé a qué viene tanto escándalo) . Una noche uno de esos hombres, después de devorar la pata de alguna fiera, cubrió a la hembra y antes de irse la miró. Ella, seguramente, esperaba esa mirada. En vez de marchar, se quedó. ¿Cómo explicaría ese hombre lo que le estaba pasando? Cuando llegó la mañana siguiente al lugar de reunión de los cazadores ¿qué dijo? Pues seguramente nada. Ni pudo, ni [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/amar-por-gabriel-romero-lozano/">Amar. Por Gabriel Ramirez Lozano</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" title="primitivos" alt="primitivos" src="http://www.lavidadelreves.es/wp-content/uploads/2009/03/prehistorico.jpg" width="450" height="324" /></p>
<p style="text-align: justify;">Siendo joven cayó en mis manos un libro de Ortega. Llegó en buen momento. Andaba yo enamorado hasta la médula de una muchacha morena y ojos negros. Recuerdo unas páginas en las que hablaba de una primera escena de amor entre el hombre y la mujer. Venía a decir que los hombres primitivos cazaban, no paraban de buscar comida, llegaban a la caverna para alimentarse, cubrían a la hembra y volvían a salir junto con el resto de machos para poder seguir sobreviviendo (ahora que es tan frecuente la separación, me hace gracia pensar que lo único que está pasando es que volvemos a nuestros orígenes. Los matrimonios de nuestros abuelos cavernícolas duraban diez minutos. Más o menos lo mismo que muchos de los de hoy en día. No sé a qué viene tanto escándalo) . Una noche uno de esos hombres, después de devorar la pata de alguna fiera, cubrió a la hembra y antes de irse la miró. Ella, seguramente, esperaba esa mirada. En vez de marchar, se quedó. ¿Cómo explicaría ese hombre lo que le estaba pasando? Cuando llegó la mañana siguiente al lugar de reunión de los cazadores ¿qué dijo? Pues seguramente nada. Ni pudo, ni quiso. Tal vez danzó alrededor de una hoguera para explicarse y explicarlo. Y esto mismo es lo que nos sucede hoy a todos. Y es lo que me sucedió a mí siendo joven y estando enamorado de la muchacha morena de ojos negros. Es tan grande el sentimiento que no entra en el cuenco de la palabra. Nos vemos obligados a usar tópicos (“te quiero tanto que daría la vida por ti”, frases tan gastadas por el uso que ya no significan nada), a recurrir a la poesía de otros (de los que tomaron distancia con respecto al problema) o a quedar callados disfrutando de una sensación que es, simplemente, inexplicable.<br />
Sin embargo, hoy quiero arriesgar, intentar descubrir una expresión que se ajuste a lo que quiero decir, aún sabiendo que soy incapaz.<br />
Amar es descabezar un sueño mientras lees porque el pensamiento te ha podido, es embarcar en un velero pidiendo calma al dios del viento. Amar obliga a cerrar los ojos e imaginar lo que pesa junto al diafragma como entraña. Y acurrucarse estando solo para disfrutarlo, sabiendo que los tatuajes terminan desapareciendo. Dejar las cosas sin decir, acariciar el fantasma del otro por su perfección. Y acercarse para mirar con angustia sabiendo que todo es efímero.<br />
Y es que yo amo y no sé cómo decirlo. Me aturde.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Gabriel Ramirez Lozano</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.lavidadelreves.es/amar/" target="_blank">Blog del autor</a></p>
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		<title>La libertad y el compromiso. Por Manuel de Mágina</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Mar 2013 08:53:56 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Frente al peso monstruoso de los poderes: el Estado y los grandes intereses económicos y su capacidad de corrupción y manipulación, los ciudadanos solo podemos oponer nuestros colectivos; los colectivos que nacen, se nutren y sustentan en la ciudadanía. A partir de hoy y hacia el futuro, tal vez no podamos ejercer con plenitud nuestras libertades, desarrollar nuestras potencialidades, individuales y colectivas, si no adquirimos un compromiso fuerte con ellas; con ese número, por fortuna creciente, de organizaciones sin ánimo de lucro. Aquí, en esta web, tenemos un hermoso ejemplo de una de esas organizaciones. ¿No os parece bonito este lugar de encuentro? ¿No os parece genial que exista un sitio en Internet en el que, sin distinción ninguna, cualquiera que tenga algo que decir en español, literariamente hablando, pueda publicar un texto? ¿No os parece un lujo? Un lujo que dura ya muchos años. ¿Y no os habéis preguntado nunca qué lo hace posible? Seguro que sí, queridos amigos, y habréis concluido, como yo, que lo hace posible el esfuerzo cotidiano de un puñado de personas comprometidas con lo que hacen, apasionadas por la literatura. Ese puñado de personas solo necesitan para seguirlo haciendo, la compensación de ver que [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/la-libertad-y-el-compromiso-por-manuel-de-magina/">La libertad y el compromiso. Por Manuel de Mágina</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Manuel de Mágina" alt="Manuel de Mágina" src="http://canal-literatura.com/fotos/finalistas9/manuel-de-magina-canal-literatura-062-2013.jpg" width="280" height="420" /></p>
<p style="text-align: justify;">Frente al peso monstruoso de los poderes: el Estado y los grandes intereses económicos y su capacidad de corrupción y manipulación, los ciudadanos solo podemos oponer nuestros colectivos; los colectivos que nacen, se nutren y sustentan en la ciudadanía. A partir de hoy y hacia el futuro, tal vez no podamos ejercer con plenitud nuestras libertades, desarrollar nuestras potencialidades, individuales y colectivas, si no adquirimos un compromiso fuerte con ellas; con ese número, por fortuna creciente, de organizaciones sin ánimo de lucro. Aquí, en esta web, tenemos un hermoso ejemplo de una de esas organizaciones. ¿No os parece bonito este lugar de encuentro? ¿No os parece genial que exista un sitio en Internet en el que, sin distinción ninguna, cualquiera que tenga algo que decir en español, literariamente hablando, pueda publicar un texto? ¿No os parece un lujo? Un lujo que dura ya muchos años. ¿Y no os habéis preguntado nunca qué lo hace posible? Seguro que sí, queridos amigos, y habréis concluido, como yo, que lo hace posible el esfuerzo cotidiano de un puñado de personas comprometidas con lo que hacen, apasionadas por la literatura. Ese puñado de personas solo necesitan para seguirlo haciendo, la compensación de ver que su empeño sigue adelante, sirviendo de plataforma a autores de cualquier procedencia y momento creativo, viendo como crece y bulle de vida literaria este pequeño invento que echaron a rodar hacer ya algunos años, y una pequeña cantidad de dinero para afrontar los gastos que se derivan de la actividad. ¿Creéis que debemos dejar que lo pongan ellos también? No, estoy seguro que a esta pregunta me habéis respondido que no. ¿Entonces? La provisión de fondos que puedan derivarse hacia entidades de este tipo de unas administraciones en la práctica en quiebra, como lo están todas en este momento, no alcanzará más que para una parte mínima y lo más probable es que nunca remonten. ¿Quiénes creéis, entonces, que deben sustentar esta asociación? Estoy seguro que pensáis, como yo, que debemos ser los usuarios. Los regímenes antiguos de cuotas fijas ya hace tiempo que están obsoletos. Lo actual y equilibrado es dejar que cada uno, según sus posibilidades y estimación, done lo que le parezca oportuno. Solo con ese compromiso, expresado en una aportación económica, conseguiremos que Canal-Literatura siga siendo posible. Las palabras de apoyo, por más que nos unan y constituyan el objeto de nuestro arte, se las suele llevar el viento; incluyendo estas.</p>
<p><strong>Manuel de Mágina</strong></p>
<p>Finalista del <strong><a href="http://canal-literatura.com/9certamen/" target="_blank">9 Certamen de Narrativa Breve </a></strong></p>
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		<title>Materialismo. Por JuanC</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 23:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Muchos de nosotros, al escuchar la palabra «materialista», pensamos en una persona que sólo valora atesorar propiedades y bienes en esta vida, por encima de los sentimientos, la amistad o la familia. Sin embargo, el materialismo tiene una acepción mucho menos conocida. Vivimos en una época de la historia de la humanidad que profesa una fe ciega hacia lo material. Hemos descartado la capacidad y la ilusión de pensar e imaginar los aspectos espirituales de la realidad. Significa, en pocas palabras, que la realidad sólo se explica y se sustenta en lo material. El mero hecho de reflexionar sobre este concepto cuesta trabajo, ya que estamos inmersos en esta visión. Casi equivale a pedir a un ciego de nacimiento que se imagine cómo es la percepción del color rojo. Para profundizar en este pensamiento, vamos a tener que realizar un esfuerzo semejante. Pero merece la pena hacerlo. Esta época se caracteriza por un sentimiento de horror hacia la dimensión espiritual de la existencia. Esta otra «cara de la moneda» es despreciada o, sencillamente, ignorada.Muchos de nosotros, al escuchar la palabra «materialista», pensamos en una persona que sólo valora atesorar propiedades y bienes en esta vida, por encima de los sentimientos, [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/materialismo-por-juanc/">Materialismo. Por JuanC</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><a href="http://blog.tuespacioparasanar.com/wp-content/uploads/2013/02/Frenologia.jpg"><img style="border: 0px;" alt="El cerebro según  la Frenología" src="http://blog.tuespacioparasanar.com/wp-content/uploads/2013/02/Frenologia.jpg" width="250" height="294" /></a><p class="wp-caption-text">El cerebro según la Frenología</p></div>
<p style="text-align: justify;"><b>M</b>uchos de nosotros, al escuchar la palabra «materialista», pensamos en una persona que sólo valora atesorar propiedades y bienes en esta vida, por encima de los sentimientos, la amistad o la familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, el materialismo tiene una acepción mucho menos conocida. Vivimos en una época de la historia de la humanidad que profesa una fe ciega hacia lo material. Hemos descartado la capacidad y la ilusión de pensar e imaginar los aspectos espirituales de la realidad. Significa, en pocas palabras, que la realidad sólo se explica y se sustenta en lo material. El mero hecho de reflexionar sobre este concepto cuesta trabajo, ya que estamos inmersos en esta visión. Casi equivale a pedir a un ciego de nacimiento que se imagine cómo es la percepción del color rojo. Para profundizar en este pensamiento, vamos a tener que realizar un esfuerzo semejante. Pero merece la pena hacerlo. Esta época se caracteriza por un sentimiento de horror hacia la dimensión espiritual de la existencia. Esta otra «cara de la moneda» es despreciada o, sencillamente, ignorada.<b>M</b>uchos de nosotros, al escuchar la palabra «materialista», pensamos en una persona que sólo valora atesorar propiedades y bienes en esta vida, por encima de los sentimientos, la amistad o la familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Primero, tratemos de definir qué es lo espiritual. Hoy en día, incluso aquellas personas que buscan una dimensión más trascendente de la vida, con frecuencia recurren a explicaciones materialistas. Proliferan las teorías sobre la física cuántica en relación a la posible existencia de una vida después de la muerte. La telepatía se explica mediante campos electromagnéticos. Podemos seguir con más ejemplos. Pero en suma, lo que queremos decir, es que necesitamos este marchamo materialista para dar credibilidad a aspectos de la vida que a la ciencia moderna le quedan por explicar. La parapsicología es un ejemplo muy claro de esta necesidad. Pero, ¿qué ocurre si tratamos de definir lo espiritual al margen de la física o la química?</p>
<p style="text-align: justify;">Las explicaciones materialistas de la existencia nos han conducido a una catástrofe en términos del pensar. En la actualidad, muchas personas han interiorizado profundamente que somos producto del azar o, si cabe, del caos. Que somos una mota flotando en la inmensidad del cosmos y nuestro valor e importancia está en relación a estos factores.</p>
<p style="text-align: justify;">La catástrofe del pensamiento materialista tiene una de sus mayores expresiones en la creencia de que, en esencia, somos un cerebro. El cerebro «siente», el cerebro «piensa», el cerebro «sale a pasear», el cerebro «hace el amor»… Pese a que continuamente hablamos del potencial infinito del cerebro, de la preocupación por las neuronas que vamos perdiendo, como signo del deterioro de nuestra persona, es curioso que nunca nos expresemos en términos de «mi cerebro dice» o «mi cerebro piensa». Simplemente decimos: «yo digo», «yo pienso». Si fuéramos rigurosos con esta forma de pensar, tendríamos que olvidarnos de la palabra «yo», pero no podemos hacerlo. Hasta al materialista más recalcitrante le costaría trabajo comenzar a expresarse de esta otra manera. ¿Y a qué se debe esta dificultad? Sin duda, el «Yo» es algo íntimo, algo que experimentamos de forma directa, sin esfuerzo.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, ¿qué es el «Yo»? Está claro que el «Yo» cuenta con el cerebro para su existencia en este mundo, para expresarse, pero ¿es algo más que una entelequia originada en la propia dinámica del sistema neuronal, una especia de efecto colateral de su actividad? A menudo se compara la actividad del cerebro con el funcionamiento de un ordenador (procesador, para ser más exactos); sin embargo, en este símil se olvida que la programación de un procesador proviene de una inteligencia externa, no se ha programado a sí mismo. Y aunque en el futuro fueran capaces de hacerlo, en su origen, esta «inteligencia» habría surgido desde una fuente ajena a la naturaleza del propio procesador: provendría de la actividad pensante de seres humanos. En suma: el cerebro no se puede programar a sí mismo. Pues, salvo que queramos adjudicarle propiedades mágicas, en el fondo no deja de ser una especie de máquina. ¿Dónde reside entonces esta capacidad creadora? ¿De dónde surge la posibilidad -o mejor dicho, el acto- de «comprender»? ¿Las máquinas son capaces de «comprender»?</p>
<p style="text-align: justify;">Otro argumento que se usa con frecuencia para respaldar la idea de que sin el cerebro apenas somos nada, se basa en los estados que padecen las personas que sufren algún accidente relacionado con la cabeza: un ictus, un traumatismo, etc. A menudo pierden facultades que por tradición se han asociado al ser humano, como el lenguaje o la capacidad de recordar. La conclusión, al observar a estas personas, no podría ser más sencilla: «la máquina se ha estropeado y ya no funciona como antes». ¿Dónde quedó el todopoderoso «Yo»? Más una observación de este tipo soslayaría un hecho importante, a saber: la capacidad que tienen esas personas de recuperar, hasta determinado punto, dichas funciones tras llevar a cabo arduos ejercicios de rehabilitación. ¿Conocéis alguna máquina capaz de repararse a si misma? Podríamos argumentar que el cerebro es una máquina excepcional, pero ¿dónde radicaría dicha originalidad? Sabemos que estas funciones «residen» en el córtex que, por otro lado, apenas tiene estructuras diferenciadas. ¿Puede marcar el número de neuronas, o de circunvoluciones, una diferencia que resulte tan cualitativa como para hacer del cerebro una máquina tan especial? Quizás más bien resulte lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos y otros hechos semejantes son el punto de partida para perforar el denso muro que el materialismo interpone entre nosotros y la realidad. A través de este pensamiento podemos hacerlo: el «Yo», aunque se expresa en un mundo material, no es material; como tampoco lo son el lenguaje ni las palabras. El «Yo» no es un campo de energía ni una interacción de partículas subatómicas. El «Yo» no es el cerebro. El Yo “es” pese a lo material, no puede ser medido ni pesado. «Yo soy». «Yo comprendo».</p>
<p style="text-align: justify;">Por ahora, os dejamos con este pensamiento. Lo iremos desarrollando en sucesivas entradas del blog.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.safecreative.org/work/1302214640089" rel="cc:license"><img alt="Safe Creative #1302214640089" src="http://resources.safecreative.org/work/1302214640089/label/logo-72" /></a></p>
<p><strong>JuanC </strong></p>
<p>Bol del autor: <a title="Ver todas las entradas de Tu Espacio para Sanar" href="http://blog.tuespacioparasanar.com/?author=3" rel="author">Tu Espacio para Sanar</a></p>
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		<title>Reflexiones, citas y una fábula sobre el ego. Por Mar Cano Montil</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2013 07:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Muchas veces me han preguntado qué es, en realidad, el ego. A lo largo de mi recorrido profesional he comprobado que no hay una única respuesta, al contrario, quizás existan tantas como seres humanos somos. El ego es esa parte de nuestra personalidad que comienza a gestarse desde el primer momento que nos afirmamos como personas en este mundo. Engloba nuestro carácter que, influido por el temperamento, se va desarrollando conforme avanzamos en nuestro devenir vital. El ego es también nuestra mente, esa parte de nosotros más apegada con lo material de la existencia y que funciona de un modo, digamos, más automático y práctico. También participa de nuestras emociones más primarias, aquellas que están por acrisolar o pulir y que constituyen el negativo del verdadero sentimiento, como diría el doctor Bach. Así el odio o la inquina podrían ser las semillas del amor. Dice Dennis Miller, comediante y comentarista político americano, que el ego es ese feo duendecillo que vive bajo el puente que va de la mente al corazón. Nos proporciona una identidad y nos convierte en individualidades; sin embargo, un ego demasiado apegado a sí mismo, puede acarrear el peligro de un irreversible endurecimiento anímico y espiritual. [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/reflexiones-citas-y-una-fabula-sobre-el-ego-por-mar-cano-montil/">Reflexiones, citas y una fábula sobre el ego. Por Mar Cano Montil</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Muchas veces me han preguntado <strong>qué es, en realidad, el ego.</strong> A lo largo de mi recorrido profesional he comprobado que no hay una única respuesta, al contrario, quizás existan tantas como seres humanos somos. El ego es esa parte de nuestra personalidad que comienza a gestarse desde el primer momento que nos afirmamos como personas en este mundo. Engloba nuestro carácter que, influido por el temperamento, se va desarrollando conforme avanzamos en nuestro devenir vital. El ego es también nuestra mente, esa parte de nosotros más apegada con lo material de la existencia y que funciona de un modo, digamos, más automático y práctico. También participa de nuestras emociones más primarias, aquellas que están por acrisolar o pulir y que constituyen el negativo del verdadero sentimiento, como diría el doctor <em>Bach</em>. Así el odio o la inquina podrían ser las semillas del amor. Dice <b><i>Dennis Miller</i></b>, comediante y comentarista político americano, que <strong>el ego es ese feo duendecillo que vive bajo el puente que va de la mente al corazón. </strong>Nos proporciona una identidad y nos convierte en individualidades; sin embargo, un ego demasiado apegado a sí mismo, puede acarrear el peligro de un irreversible endurecimiento anímico y espiritual. Un exceso de ego nos hace densos, nos seca y no permite que nuestras emociones se transformen en sentimientos libres que fluyan como agua de río, sin encontrar troncos a su paso. Por lo tanto, una parte de ego es necesaria en nuestro desarrollo, todo aquello que lo supere, nos va a generar problemas en nuestras relaciones y evolución personal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las flores de Bach que trabajan con el ego son, principalmente: Chicory (Achicoria), Heather (Brezo) y Vine (Vid).</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Chicory</strong> estimula los sentimientos de amor incondicional trabajando sobre emociones primarias como: manipulación, posesividad, egocentrismo, invasión, llamadas de atención. En el estado negativo de «Chicory», podemos decir que para estas personas el mundo gira a su alrededor, sin importar como se sientan los otros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Heather</strong> motiva el interés y la escucha profunda al prójimo y al mundo. En su estado negativo la persona es «cargante» en sus monólogos y mantiene el interés centrado en ella únicamente. El individuo «Heather» jamás te preguntará: «Y tú… ¿cómo estás?».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vine</strong> alienta las características del «líder positivo» que es capaz de sacrificar sus propios intereses en pro de sus acólitos, protegidos o seguidores. En estado negativo, la persona «Vine» está dominada por la ambición y por el afán de poder. Buscan la sumisión, dependencia y obediencia de los demás. Por ejemplo, un dictador sería un clásico ejemplo de personalidad «Vine».</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de pasar a nuestra fábula hindú: <strong>«El eremita astuto»</strong>, me gustaría dejaros con unas cuantas citas que transmiten muy bien reflexiones sobre nuestros egos:</p>
<p style="text-align: justify;"><i>«Cuando dejamos de lado el ego, tenemos acceso a la totalidad de la memoria». </i><strong>Merlín, el Mago.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong><i>«Dios no encuentra sitio en nosotros para derramar su amor, porque estamos llenos de nosotros mismos». </i><strong>San Agustín.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong><i>«Dentro mío hay alguien que es mucho más Yo Mismo que yo mismo». </i><strong><i>San Agustín.</i></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><i></i></strong><i>«Sólo el egoísmo y el odio tienen patria. ¡La fraternidad no la tiene!» </i><strong>Alphonse de Lamartine.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong><i>«La raíz escondida no pide premio alguno por llenar de frutos la rama». </i><strong>Rabindranath Tagore.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="LUMBREL_EL MAGO" alt="LUMBREL_EL MAGO" src="http://blog.tuespacioparasanar.com/wp-content/uploads/2013/02/LUMBREL_EL-MAGO-184x300.jpg" width="184" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El eremita astuto.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuento clásico indio sobre el peligro del ego.<b></b></p>
<p style="text-align: justify;">Hace algún tiempo existió un eremita muy peculiar. Sus cabellos eran blancos como la espuma y su rostro aparecía surcado con esas profundas arrugas que delatan más de un siglo de vida. Sin embargo, su mente continuaba sagaz y despierta, y su cuerpo flexible como un lirio. A costa de someterse a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pese a todo, aún no había logrado debilitar su arrogante ego. <b></b></p>
<p style="text-align: justify;">Cierto día, <i>Yama</i>, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente y consciente de que la Muerte no era clemente con nadie, intuyó las intenciones de su emisario y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando el enviado de la parca llegó, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, como le fue imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al sagaz eremita y llevárselo consigo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em id="__mceDel">El emisario de la muerte regresó junto a <i>Yama, </i>su señor, y le expuso lo acontecido con una gran sensación de fracaso. El poderoso Señor de la Muerte se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído de su mensajero y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó por el rostro, siempre circunspecto, del ayudante de la Muerte, que presto se puso en marcha hacia donde habitaba el eremita. De nuevo, éste, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el mandado de la parca. En unos instantes, reprodujo el truco anterior y recreó treinta y nueve formas exactas a la suya.<b> </b>El emisario de la muerte se encontró con cuarenta cuerpos idénticos. Siguiendo las instrucciones de Yama, su señor, exclamó:</em></p>
<p style="text-align: justify;"><i>—</i>Muy bien, pero que muy bien. ¡Qué gran proeza!<i>— </i>Y tras un breve silencio, agregó—:aunque… sin duda, has cometido un pequeño fallo.<i> </i>Entonces el ermitaño, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:<i></i></p>
<p style="text-align: justify;"><i> </i>—¿Y cuál es ese error?<i></i></p>
<p style="text-align: justify;">Así fue como el mensajero del Señor de la Muerte pudo atrapar el cuerpo real del eremita y conducirlo sin demora a las tenebrosas moradas de la muerte.</p>
<p><strong>El Maestro concluye</strong><i>: «El ego abre el camino hacia la muerte y nos obliga a vivir de espaldas a la realidad de nuestra esencia, nuestro verdadero Ser. Sin ego eres el que jamás has dejado de ser».</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Mar Cano Montil</strong><br />
<em><span style="color: #888888;">Psicóloga, logopeda y escritora</span></em></p>
<p><em><span style="color: #888888;">Derechos registrados </span></em><br />
<a href="http://www.safecreative.org/work/1302214640096" rel="cc:license"><img style="border: 0;" alt="Safe Creative #1302214640096" src="http://resources.safecreative.org/work/1302214640096/label/logo-72" /></a></p>
<p><a href="http://blog.tuespacioparasanar.com/?p=62" target="_blank"><strong>Blog de la autora</strong></a></p>
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		<title>Obituario. La orfandad de una hija de Babel. Por Amelia Pérez de Villar</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 09:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Amelia Pérez de Villar]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Recuerde el alma dormida,  avive el seso e despierte    contemplando  cómo se passa la vida,  cómo se viene la muerte    tan callando;                                 (Coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre) &#160; Hace apenas una semana veía la luz mi último ensayo publicado en un tomo junto a los de otros trece colegas de distintos ámbitos de la traducción. Lo titulamos Hijos de Babel(Fórcola Ediciones, 2013). Cuando lo presentamos en La Central de Callao, en Madrid, Patricio Pron —que ejercía de maestro de ceremonias— me preguntó cómo se aprende a traducir. Mi ensayo es seguramente el más práctico y el menos académico del libro: me sonroja el nivel de preparación que exhiben la mayor parte de mis compañeros, casi todos ellos además más jóvenes “y sobradamente preparados” que yo.   La respuesta no requería reflexión. A traducir se aprende traduciendo, así aprendí yo, cuando las Facultades de Traducción eran escasas en España e inexistentes en Madrid, cuando había menos medios, menos oferta, menos demanda y menos nivel de especialización. Estudié Filología Inglesa y empecé a trabajar en Longman Penguin España (que ya no es Longman Penguin España, hace años) cuando estaba en tercer curso. Allí conocí a Antonio [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/obituario-la-orfandad-de-una-hija-de-babel-por-amelia-perez-de-villar/">Obituario. La orfandad de una hija de Babel. Por Amelia Pérez de Villar</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Recuerde el alma dormida, </em><br />
<em>avive el seso e despierte </em><br />
<em>  contemplando </em><br />
<em>cómo se passa la vida, </em><br />
<em>cómo se viene la muerte </em><br />
<em>  tan callando;                                 (Coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Hace apenas una semana veía la luz mi último ensayo publicado en un tomo junto a los de otros trece colegas de distintos ámbitos de la traducción. Lo titulamos <a href="http://delibrosydehojas.wordpress.com/2013/02/27/obituario-la-orfandad-de-una-hija-de-babel/colaediciones.com/nbspcolecciones/senales/hijos-de-babel-reflexiones-sobre-el-oficio-de-traductor/"><i>Hijos de Babel</i></a>(Fórcola Ediciones, 2013). Cuando <a href="http://aidagda.com/2013/02/22/los-traductores-fantasmas/">lo presentamos en La Central de Callao</a>, en Madrid, Patricio Pron —que ejercía de maestro de ceremonias— me preguntó cómo se aprende a traducir. Mi ensayo es seguramente el más práctico y el menos académico del libro: me sonroja el nivel de preparación que exhiben la mayor parte de mis compañeros, casi todos ellos además más jóvenes “y sobradamente preparados” que yo.</p>
<p style="text-align: center;"> <img class="aligncenter" title="Hijos de Babel" alt="Hijos de Babel" src="http://delibrosydehojas.files.wordpress.com/2013/02/65278_10200093390969034_1061534233_n.jpg?w=219&amp;h=300" width="219" height="299" /></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta no requería reflexión. A traducir se aprende traduciendo, así aprendí yo, cuando las Facultades de Traducción eran escasas en España e inexistentes en Madrid, cuando había menos medios, menos oferta, menos demanda y menos nivel de especialización. Estudié Filología Inglesa y empecé a trabajar en Longman Penguin España (que ya no es Longman Penguin España, hace años) cuando estaba en tercer curso. Allí conocí a Antonio Carrillo Robles, que murió ayer noche, dejándome huérfana. Me mandaron de Penguin a llevar un sobre a su despacho de la calle Mayor donde aún está lal agencia de traducciones que fundó, <a href="http://www.tradux.es/">Tradux</a>. Haciendo gala de una caradura que ni yo misma sabía que tenía, le dije que quería ser traductora, que qué tenía que hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">—Pues tiene usted que traducir, porque a traducir se aprende traduciendo. Yo, que no tengo duda de que usted sepa mucho inglés… pues le daría algún texto fácil, algo corto… pregúnteme otro día.</p>
<p style="text-align: justify;">Pobre Antonio. Le pregunté mil días. Me apuntaba a llevarle al despacho lo que fuera, con tal de preguntarle. Y si no había nada que llevarle, daba igual, iba a preguntarle de cosa hecha.</p>
<p style="text-align: justify;">—Pues no tengo nada. A ver, esto… es muy complicado. Muy técnico. Esto es una cosa de bolsa… No puede ser. Y esto es de automoción. No, tampoco. Lo que hace falta es que yo tenga un rato y entonces me pongo con usted, y revisamos el texto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no tenía tiempo, y no era un pretexto. Sus jornadas eran maratonianas, su rendimiento sobrehumano. No he conocido nada igual. Un viernes pasé por su oficina de la calle Mayor antes de marcharme a casa, al salir de Penguin.</p>
<p style="text-align: justify;">—¡Ay, señorita! Voy a ver si tengo algo que darle, porque si prefiere usted pasar el fin de semana traduciendo en vez de irse de juerga, es que le interesa mucho esto.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que me interesaba. No sabía él cuánto. Pero no tardó en darse cuenta. He contado ya que me dio unas recetas de cocina, que tardé un montón en traducirlas porque quería que quedaran perfectas, que cuando las entregué al lunes siguiente me pagó en metálico apenas cuatro mil pesetas de entonces y me mandó a comprarme un diccionario con aquel dinero, un diccionario Larousse que todavía está conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquel fue mi bautismo de fuego. Pasó muchas tardes revisando traducciones conmigo. Nunca me tuvo en cuenta que devolviera un trabajo cuando mi madre estuvo a punto de morirse: al contrario, fue él quien me dio ánimos. Me echó un rapapolvo de padre la primera vez que tiré la toalla y dejé de traducir porque no podía más. Y me dio el más grande y mejor consejo que puede darse a un traductor que empieza: “Duda siempre”. Lo tengo presente a cada tecla que pulso. “Si te parece muy fácil, sospecha y consulta; puede que no, pero seguramente será lo que parece. Si te parece muy raro, sospecha y consulta, puede que sí, pero lo mismo no es lo que parece. Duda siempre, y consulta, porque lo más sencillo puede esconder una trampa”. Y tras lo más difícil, añado yo, se puede esconder un tramposo: un pretencioso, un pedante, un amante del eufemismo. Antonio me enseñó a amar las palabras, a llamar a las cosas por su nombre, sin miedo. Cómo le recuerdo en estos tiempos en que las palabras se tuercen, se desgastan, se ultrajan y se utilizan como meretrices. Me enseñó el amor por mi lengua, no sólo por aquella desde la que traducía. Me enseñó a no decir con cinco palabras lo que puede decirse con tres. “El cliente paga las palabras que tú pones: si lo puedes decir con tres y empleas cinco, le estás engañando”. Yo protestaba. “Pero es que en inglés las cosas se pueden decir con menos palabras que en castellano”. “Pues ese es tu reto” —había empezado, por fin, a tutearme—. “Eres traductora.” El reto no terminaba ahí. Había que trabajar deprisa, porque esto era un negocio. Pero había que hacerlo bien, porque esto era un oficio. Mientras leías el original en inglés y tecleabas la traducción en castellano en tu cerebro operaba un cambio, como si aquello fuera un alambique: allí tenía lugar la verdadera transformación, <i>la magia</i>. Sucedía discretamente, en silencio, y a toda velocidad. ¿Recuerdan la película <i>El truco final</i>? Era algo así. Si no podía hacerlo bien y rápido, dándome cuenta sobre la marcha, mientras tecleaba, de que aquella palabra que estaba poniendo era un calco o un falso amigo y aquella sintaxis no era castellana, mejor que me dedicara a otra cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Antonio era un maestro. Maestro en su oficio y maestro en enseñar al que no sabe. Nunca hubiera sido traductora sin él, sin su confianza, sin aquella primera oportunidad remota que me dio, sin sus enseñanzas y sus consejos. Pero tampoco sin su simpatía, sin su vitalidad, sin su capacidad para reírse de todo sin perder el respeto por nada. Tengo la conciencia tranquila de estar haciendo mi trabajo lo mejor que puedo, lo mejor que sé. Sigo aprendiendo. Sé que puedo cometer errores: también me enseñó que la infalibilidad no existe, y que sólo el trabajo duro y la curiosidad nos pueden acercar a ella. Me queda una deuda que no pude saldar antes de este desenlace: convertirme en traductora jurada. Había tirado la toalla, pero él también me enseñó a no rendirme, así que tal vez deba replanteármelo. Y quiero dedicarle, como homenaje póstumo y junto a esta entrada, mi ensayo en <i>Hijos de Babel</i>, un compendio de sus enseñanzas y de la experiencia que comencé a acumular con aquella receta de cocina.</p>
<p style="text-align: justify;">Adiós, maestro: dudaré siempre. Descansa en paz.</p>
<p style="text-align: center;"> <img class="aligncenter" title="flores" alt="flores" src="http://delibrosydehojas.files.wordpress.com/2013/02/207884_1979933020706_1270680_n.jpg?w=300&amp;h=300" width="300" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(En abril de 2011 comencé a colaborar con Tradux “in-house”. Cuando llegué, estas flores adornaban mi mesa. Gracias, Antonio Carrillo Tundidor, Borja y María, por vuestra amistad)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Amelia Pérez de Villar</strong></p>
<p><strong><a href="http://delibrosydehojas.wordpress.com/2013/02/27/obituario-la-orfandad-de-una-hija-de-babel/" target="_blank">Blog de la autora</a></strong></p>
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		<title>Si el mundo no es absurdo, mucho lo parece. Por Luis Alberto Henríquez Lorenzo.</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Feb 2013 19:43:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Zona Literaria]]></category>
		<category><![CDATA[absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Alberto Henríquez Lorenzo.]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Muy lúcido el análisis del teólogo José María Castillo. Gracias además por traerlo a Atrio (“La derecha política y la religión”: 3/2/2013).  En efecto, la corrupción de la llamada clase o casta política no parece conocer apenas límites, en España; con todas las excepciones que se quieran aducir, ciertamente, pero tan real como la vida misma esa corrupción política partidista. De modo que no voy a discutir las verdades que plantea José María Castillo en su breve y atinado artículo, sino que me interesa, a la luz que arroja el citado escrito, plantear una pregunta por el sentido de la existencia humana, por lo que tradicionalmente llamamos el sentido de la vida, teniendo para tal empresa muy en cuenta el altísimo nivel de injusticia que impera en este mundo, el altísimo nivel de absurdos existenciales que existen en la relación con los demás, en las instituciones creadas por las personas… Dicho de otra manera, considero que más directa: el mundo es tan injusto y tan aparentemente absurdo (verbigracia: “triunfan” en lo económico los tramposos, los políticos corruptos, los banqueros con cuentas en paraísos fiscales, en tanto sufren la crisis los pobres, los desempleados, los desahuciados, los inmigrantes… hasta situaciones realmente dramáticas, situaciones límite, [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/si-el-mundo-no-es-absurdo-mucho-lo-parece-por-luis-alberto-henriquez-lorenzo/">Si el mundo no es absurdo, mucho lo parece. Por Luis Alberto Henríquez Lorenzo.</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Muy lúcido el análisis del teólogo José María Castillo. Gracias además por traerlo a <i>Atrio </i>(“La derecha política y la religión”: 3/2/2013).</p>
<p style="text-align: justify;"> En efecto, la corrupción de la llamada clase o casta política no parece conocer apenas límites, en España; con todas las excepciones que se quieran aducir, ciertamente, pero tan real como la vida misma esa corrupción política partidista. De modo que no voy a discutir las verdades que plantea José María Castillo en su breve y atinado artículo, sino que me interesa, a la luz que arroja el citado escrito, plantear una pregunta por el sentido de la existencia humana, por lo que tradicionalmente llamamos el <em>sentido</em><em> </em><em>de la vida</em>, teniendo para tal empresa muy en cuenta el altísimo nivel de injusticia que impera en este mundo, el altísimo nivel de absurdos existenciales que existen en la relación con los demás, en las instituciones creadas por las personas…</p>
<p style="text-align: justify;">Dicho de otra manera, considero que más directa: el mundo es tan injusto y tan aparentemente absurdo (verbigracia: “triunfan” en lo económico los tramposos, los políticos corruptos, los banqueros con cuentas en paraísos fiscales, en tanto sufren la crisis los pobres, los <a href="http://ayporquenosoycomodonquijote.blogspot.com.es/2013/02/si-el-mundo-no-es-absurdo-mucho-lo.html">desempleados</a>, los desahuciados, los inmigrantes… hasta situaciones realmente dramáticas, situaciones límite, trágicas: casos de suicidio por desahucio, personas que se quedan sin un céntimo, en la calle, sin hogar&#8230;) que estoy muy tentado de darle la razón a un filósofo como Arthur Schopenhauer: más allá del idealismo kantiano, está uno tentado a afirmar con el viejo filósofo <em>pesimist</em><i>a</i> y <em>misántropo</em><em> </em>que, en efecto, la vida terrenal (la única que conocemos) es mero fenómeno y mera manifestación de<em> la </em><em>cosa en sí</em>, entendiendo por este último concepto el hecho de percibir el mundo como voluntad, esto es, como fuerza ciega, irracional, absurda e insondable que lo gobierna todo y que a su vez es el origen de todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por la luz bendita que me alumbra, en esta mañana de domingo en que, luego de comprar pan de leña, me permití un buen pateo deportivo de por lo menos una hora por las calles deshabitadas en domingo de la pequeñita ciudad en que resido, que lo pienso a menudo: este mundo es insoportablemente absurdo, como intuía Schopenhauer.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo ilustrativo (de entre miles y miles que se podrían citar): la cúpula del Partido Popular está pringada o cagada hasta la médula, hasta los huesos, de corruptelas: Gürtel, Bárcenas… Un político como el canario José Manuel Soria, flamante ministro en el actual gabinete de Rajoy, fue en Canarias uno de los principales enemigos de la solidaridad y de los movimientos sociales, aparte de ser, obviamente, uno de los políticos más secuaces por maquiavélicos servidores de los intereses de la burguesía y del gran capital. Empero ahí está, tan flamante él. Al servicio de los intereses de su partido, es decir, al servicio de los intereses de una mayoría de corruptos, burócratas y desalmados cuyos tentáculos llegan a la propia Iglesia católica: conozco varios casos de docentes de Religión católica en la escuela pública que son a la vez miembros del PP -en tanto a un servidor que estas líneas escribe, los muy hipócritas eclesiásticos de turno han tratado de putear, ningunear, obviar, humillar&#8230;-.</p>
<p style="text-align: justify;">Con lo cual, la conciencia militante de esos tales y cuales está garantizada, me supongo, o parece ser, a la hora de enseñar esa asignatura confesional al alumnado de la escuela pública que opta por elegirla… Y de paso la de la Iglesia católica en general (la conciencia y promoción militante de esta), que al estar tan necesitada de esa clase de compromiso, desde luego ha de agradecer esos tan luminosos testimonios de espiritualidad de conversión&#8230; Pero no, bromas e ironías aparte, el día a día de la Iglesia católica en España significa una abundancia abrumadora de burocratismo antimilitante y a menudo nepotista, contra el cual poco se puede hacer en verdad, pues la sola denuncia del mismo te lleva a ser más difamado y ninguneado, <i>ignorantado</i>, que diría el escritor canario Víctor Ramírez.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras en España crecen como hongos los parados, los desahuciados, los desesperados, los tristes y deprimidos por causa de la crisis, en definitiva, los <em>empobrecidos</em><em>, </em>no pocos dirigentes del Partido Popular se van de rositas cagándose las manos, los bolsillos y las conciencias a base de corruptelas -porque la pela es la pela, la ambición…-, y, llegado el caso, se defienden unos a otros, se ocultan unos a otros, se protegen unos a otros, incluso recurriendo a declaraciones estúpidas como las últimas del presidente Rajoy: “Estoy dispuesto a facilitar toda clase de documentos de mis ingresos, de mis declaraciones de la renta”… como si no fuese cierto que el dinero <em>negro</em> no se declara: Fulano o Mengana pueden ganar “legalmente” 20.000 euros al año, pongamos, que es lo que habrían de declarar al fisco, pero &#8220;ilegalmente&#8221; pueden ganar el doble, el triple, el cruádruple&#8230; sin que nadie se entere. Y aquí paz y en el cielo gloria.</p>
<p style="text-align: justify;">De modo que por todo ello y por miles de ejemplos más, una de mis grandes tentaciones es darle la razón al viejo pesimista y solitario Schopenhauer… si no fuera porque, pese a todo, creo en la promesa del Dios de Jesucristo: frente al cúmulo da absurdos y de injusticias de este mundo, <em>el mal no tendrá la última palabra, sino el bien. </em>Y porque también, desde una perspectiva meramente laica, desde las claves del positivismo ético si se quiere, creo que es posible la honestidad política, el compromiso solidario, la pasión por los débiles.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que pese a los absurdos e injusticias de este mundo, me despido desde la esperanza de que el mal no sea la última palabra en este mundo.</p>
<p><strong>Luis A. Henríquez Lorenzo</strong></p>
<p>Febrero, 2013.</p>
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		<title>El calamar gigante. Por Santiago Tracón</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jan 2013 11:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>En la costa de la isla nipona de de Chichijima, a unos 600 metros de profundidad, han logrado filmar por primera vez a un calamar gigante en su medio natural. Ya se conocía a estos bichos enormes, pero era muy difícil localizarlos, porque viven a más de un kilómetro de profundidad y pueden alcanzar hasta los 20 metros de longitud y pesar mil kilogramos. Formidable criatura submarina, tiene tres corazones y una capacidad visual cien veces superior a la nuestra. Que este invertebrado, el más grande existente en la actualidad, pueda vivir en esas inhóspitas profundidades donde no llega ni un fotón despistado, y la presión es aplastante, es algo que contradice muchas teorías sobre la posibilidad de vida en situaciones extremas. De niño recuerdo haber leído un tebeo, quizás de El Capitán Trueno o El Jabato, en el que el “jicho” (el héroe, así lo llamábamos en León) peleaba contra uno de estos calamares como un Laocoonte, tratando de escapar de sus tentáculos, que se le enroscaban al cuerpo. Me veo sentado en el desván, mirando durante horas a esas imágenes llenas de tensión y expresividad. Al revivirlas ahora me doy cuenta de que estas hazañas han quedado grabadas en [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/el-calamar-gigante-por-santiago-tracon/">El calamar gigante. Por Santiago Tracón</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/-IzCBwUbQqR4/UOrIIbd0LtI/AAAAAAAABds/nqzbSsGauQM/s1600/Roca+National+Geographic.png"><img class="aligncenter" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-IzCBwUbQqR4/UOrIIbd0LtI/AAAAAAAABds/nqzbSsGauQM/s320/Roca+National+Geographic.png" width="320" height="240" border="0" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En la costa de la isla nipona de de Chichijima, a unos 600 metros de profundidad, han logrado filmar por primera vez a un <b>calamar gigante</b> en su medio natural. Ya se conocía a estos bichos enormes, pero era muy difícil localizarlos, porque viven a más de un kilómetro de profundidad y pueden alcanzar hasta los 20 metros de longitud y pesar mil kilogramos. Formidable criatura submarina, tiene tres corazones y una capacidad visual cien veces superior a la nuestra. Que este invertebrado, el más grande existente en la actualidad, pueda vivir en esas inhóspitas profundidades donde no llega ni un fotón despistado, y la presión es aplastante, es algo que <b>contradice muchas teorías sobre la posibilidad de vida en situaciones extremas.</b></p>
<p style="text-align: justify;">De niño recuerdo haber leído un tebeo, quizás de <b><i>El Capitán Trueno</i> o <i>El Jabato</i></b>, en el que el “jicho” (el héroe, así lo llamábamos en León) peleaba contra uno de estos calamares como un <b>Laocoonte</b>, tratando de escapar de sus tentáculos, que se le enroscaban al cuerpo. Me veo sentado en el desván, mirando durante horas a esas imágenes llenas de tensión y expresividad. Al revivirlas ahora me doy cuenta de que estas hazañas han quedado grabadas en mi interior como ejemplos de <b>resistencia</b> y <b>valentía</b>, algo que ha marcado mi modo de <b>encarar las dificultades de la vida.</b></p>
<p style="text-align: justify;">Luchamos ahora contra gigantes cuyos tentáculos se meten hasta lo más profundo de nuestro interior, amenazándonos, ahogándolos hasta la asfixia, llenándonos de miedo y desconfianza. No son fruto de la fantasía, como las imágenes de aquellos adelantados dibujantes de mi infancia, sino reales. Se movían hasta ahora a sus anchas por las <b>profundidades invisibles de las finanzas y los mercados</b>, pero ahora salen a flote y no temen ser vistos. Saben que su mejor arma es inspirar <b>el miedo, la desesperación y la resignación</b>. Pero <b>no son invencibles</b>. No sé cuándo ni cómo, pero un día dejarán de dominarnos. De momento hay que imitar a esos valientes guerreros que acababan clavando su espada en el corazón de esos gigantes. Ahora sabemos que tienen tres, así que habrá que ser mucho más atrevidos y persistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p><strong>Santiago Tracón</strong></p>
<p><a href="http://www.hacer-pensar.blogspot.com.es/2012/12/el-regreso-de-los-sefardies.html" target="_blank">Blog del autor</a></p>
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		<title>La sociedad del miedo. Por Santiago Tracón</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Jan 2013 23:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Canal-Literatura</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Podemos definir a la sociedad actual de muchas maneras: sociedad de la imagen y el espectáculo, sociedad del consumo, sociedad neocapitalista, sociedad postindustrial y tecnológica&#8230; Añadamos una nueva característica: sociedad del miedo. Estamos avanzando de manera lenta pero inexorable hacia la sociedad del miedo. El miedo se extiende como una marea negra. O como una nube tóxica que cubre el cielo. Ha bastado el anuncio de la supuesta profecía maya para ponerlo de manifiesto. Vivimos cada vez con más miedo. Individual y colectivamente. No es posible sustraerse a esta ola de negatividad y amenaza. Es una energía pesada que circula por el aire y que no podemos dejar de respirar. Todos contribuimos a difundirla de modo consciente e inconsciente. A nuestro alrededor los mensajes negativos, propagadores del miedo, son tan reiterativos y absorbentes que apenas nos permiten un momento de relajación y optimismo. El miedo paraliza, bloquea, irrita, debilita y hasta atonta; pero sobre todo nos hace sufrir. El peor miedo es el difuso, invisible y generalizado. Cuando se asienta en las profundidades del alma resulta muy difícil enfrentarse a él, combatirlo o vencerlo. Empezamos a cometer errores, a reaccionar de modo incontrolado e irracional. Lo peor del miedo es [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/reflexiones/la-sociedad-del-miedo-por-santiago-tracon/">La sociedad del miedo. Por Santiago Tracón</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" style="border: 0px;" title="Garza" alt="Garza" src="http://4.bp.blogspot.com/-9-fwz3YBEkg/UNcjcpOkWjI/AAAAAAAABco/J18YWWUfh9U/s320/Garza+2.png" width="320" height="240" /></p>
<p style="text-align: justify;">Podemos definir a la sociedad actual de muchas maneras: sociedad de la imagen y el espectáculo, sociedad del consumo, sociedad neocapitalista, sociedad postindustrial y tecnológica&#8230; Añadamos una nueva característica: sociedad del miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos avanzando de manera lenta pero inexorable hacia la sociedad del miedo. El miedo se extiende como una marea negra. O como una nube tóxica que cubre el cielo. Ha bastado el anuncio de la supuesta profecía maya para ponerlo de manifiesto.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos cada vez con más miedo. Individual y colectivamente. No es posible sustraerse a esta ola de negatividad y amenaza. Es una energía pesada que circula por el aire y que no podemos dejar de respirar. Todos contribuimos a difundirla de modo consciente e inconsciente. A nuestro alrededor los mensajes negativos, propagadores del miedo, son tan reiterativos y absorbentes que apenas nos permiten un momento de relajación y optimismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo paraliza, bloquea, irrita, debilita y hasta atonta; pero sobre todo nos hace sufrir. El peor miedo es el difuso, invisible y generalizado. Cuando se asienta en las profundidades del alma resulta muy difícil enfrentarse a él, combatirlo o vencerlo. Empezamos a cometer errores, a reaccionar de modo incontrolado e irracional.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo peor del miedo es que nos vuelve egocéntricos, egoístas, incapaces de ponernos en el lugar de los otros. Nuestro miedo acaba siendo lo único importante. Absorbe toda nuestra atención. Lo he experimentado estos días. Se ha cernido a mi alrededor una serie de acontecimientos negativos y he ido experimentando en mí el efecto destructivo del miedo. Miro hacia afuera, observo el rumbo de la sociedad actual y de nuestro país y todo incrementa dentro de mí ese miedo larvado y tóxico. Lo personal y lo colectivo se retroalimentan.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://1.bp.blogspot.com/-ul_XbyuPK8M/UNbZ_YltzoI/AAAAAAAABcU/QN5ISkFo8zI/s1600/Flor+2.png"><img class="aligncenter" style="border: 0px;" title="Flor" alt="Flor" src="http://1.bp.blogspot.com/-ul_XbyuPK8M/UNbZ_YltzoI/AAAAAAAABcU/QN5ISkFo8zI/s320/Flor+2.png" width="320" height="240" border="0" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La lista de miedos es infinita. Hay miedos antiguos y otros nuevos, como la locura de Newtown, la de Chernobil o la de los trenes de Atocha. Pero también la de perder el empleo o sufrir un desahucio. Cada uno puede hacer una lista de sus miedos, que casi siempre son comunes, compartidos por la mayoría. Un miedo muy terrible es la pérdida del afecto, del apoyo y la aceptación de los demás. Cuando llegamos a ese punto, todo es posible.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay otra salida que el pararse, respirar lenta y profundamente, y tratar de sosegar el cuerpo y la mente. Dejar de pensar en uno mismo y preocuparse por los demás. Frente al miedo, despertar el afecto y el amor, fuente de la confianza. Aislarse de la ola de pesimismo, negatividad y amenaza que nos rodea. Dejarlo pasar, no darle ni un miligramo de energía. La energía que entregamos al miedo es energía que perdemos, que despilfarramos y que arrojamos a la marea negra general. Mal para nosotros y mal para los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p><strong>Santiago Tracón</strong></p>
<p><a href="http://www.hacer-pensar.blogspot.com.es/2012/12/la-sociedad-del-miedo.html" target="_blank">Blog del autor</a></p>
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		<title>Otro 98 Es Necesario. Por Julio Cob Tortajada</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Dec 2012 17:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Boscán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Si es cierta la existencia de ciclos, tanto de años de bonanza como de penuria, no lo es menos la aparición de los llamados años convulsos, que, independientemente sean sus causas, las que subyacen en el fondo son siempre las de tipo económico. La nación española de hace algo más de cien años vivió un cambio de siglo instada más a la incertidumbre que al sosiego, a pesar de venir de un periodo, el conocido como de “la restauración”, en el que un sistema bipartidista de dudosa condición democrática, conducía a la sociedad española por unos caminos más prósperos que los sufridos con anterioridad. El punto de inflexión hacia la desconfianza se produjo en 1898 con la pérdida de las colonias de ultramar. Desazón que caló en la sociedad española, especialmente en la clase adinerada, que veía finiquitada su capacidad de negocio. Con todo, el gran descontento nacional era con la clase política, a la que el pueblo y en mayor medida la sociedad ilustrada, le acusaba de su mal hacer, de su mal gobierno. Así surgieron, especialmente en el mundo de las letras, una serie de personajes que cada uno con su estilo, puso en solfa a los gobernantes [...]</p><p>The post <a href="http://canal-literatura.com/blog/zona-literaria/reflexiones/otro-98-es-necesario-por-julio-cob-tortajada/">Otro 98 Es Necesario. Por Julio Cob Tortajada</a> appeared first on <a href="http://canal-literatura.com">Asociación Canal Literatura</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><a href="http://canal-literatura.com/?attachment_id=" rel="attachment wp-att-16847"><img class="aligncenter" title="Presentación en Valencia" alt="Presentación en Valencia" src="http://canal-literatura.com/fotos/IMG_6951.jpg" width="400" height="192" /></a><br />
Si es cierta la existencia de ciclos, tanto de años de bonanza como de penuria, no lo es menos la aparición de los llamados años convulsos, que, independientemente sean sus causas, las que subyacen en el fondo son siempre las de tipo económico.</p>
<p style="text-align: justify">La nación española de hace algo más de cien años vivió un cambio de siglo instada más a la incerti<img class="alignright" style="text-align: center;margin-left: 10px;margin-right: 10px;border: 0px" title="Pedro J. de la Peña " alt="Pedro J. de la Peña " src="http://canal-literatura.com/fotos/IMG_6878.jpg" width="200" height="300" />dumbre que al sosiego, a pesar de venir de un periodo, el conocido como de “la restauración”, en el que un sistema bipartidista de dudosa condición democrática, conducía a la sociedad española por unos caminos más prósperos que los sufridos con anterioridad.</p>
<p style="text-align: justify">El punto de inflexión hacia la desconfianza se produjo en 1898 con la pérdida de las colonias de ultramar. Desazón que caló en la sociedad española, especialmente en la clase adinerada, que veía finiquitada su capacidad de negocio.</p>
<p style="text-align: justify">Con todo, el gran descontento nacional era con la clase política, a la que el pueblo y en mayor medida la sociedad ilustrada, le acusaba de su mal hacer, de su mal gobierno.</p>
<p style="text-align: justify">Así surgieron, especialmente en el mundo de las letras, una serie de personajes que cada uno con su estilo, puso en solfa a los gobernantes clamando por la necesidad de cambios de gran calado en la vida política y social de España.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, aquellos hombres ilustres tenían un común denominador: ninguno cuestionó la unidad de la nación española a la que deseaban que superara las calamidades que en aquellos años se estaban produciendo.</p>
<p style="text-align: justify">Aquel movimiento cultural se le dio el nombre de “La generación del 98” en recuerdo del “desastre de Cuba” sin que ello supusiera el año de su nacimiento, toda vez que el grueso de sus denuncias y su nominación, se acometieron avanzado el siglo.</p>
<p><img class="alignleft" style="text-align: justify;margin-left: 10px;margin-right: 10px" title="público asistente" alt="público asistente" src="http://canal-literatura.com/fotos/IMG_6931.jpg" width="320" height="214" /></p>
<p style="text-align: justify">Literatos de todo estilo y condición, mayoritariamente periféricos, instaban a una España mejor, sin cuestionar su integridad.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a su dificultad, clamaban por la semejanza con las naciones europeas que habían conseguido un mayor poder económico gracias a una revolución industrial a la que España trataba de incorporarse, pero a paso muy lento, y sobre todo a gran distancia.</p>
<p style="text-align: justify">Han transcurrido cien años desde entonces. En este último periodo se han producido diversas crisis económicas de índole diferente y en escenarios políticos distintos.</p>
<p style="text-align: center">
Y la situación se agrava aún más por el protagonismo que están logrando los partidos nacionalistas en un camino a ninguna parte, sin cabida posible en el mundo occidental al que pertenecemos, valiéndose de una ciudadanía manipulada a su antojo y a la que han ocultado de forma intencionada la realidad de su histórico pasado. La actual que sufrimos es una más, pero su magnitud era inesperada hasta hace escasos años. Pese a su carácter universal, la torpeza en su conducción por parte de nuestros gobernantes, está produciendo en el ciudadano, en nuestro tejido social y empresarial, una gran incertidumbre, al igual que la producida a comienzos del pasado siglo.<br />
<img class="aligncenter" title="Julio Cob Tortaja juntoa los componentes de la mesa dirigiendo unas palabras" alt="Julio Cob Tortaja juntoa los componentes de la mesa dirigiendo unas palabras" src="http://canal-literatura.com/fotos/IMG_6932.jpg" width="400" height="266" /><a href="http://canal-literatura.com/?attachment_id=" rel="attachment wp-att-16846"><br />
</a> <a href="http://canal-literatura.com/?attachment_id=" rel="attachment wp-att-16844"><br />
</a></p>
<p style="text-align: justify">Por lo tanto, creo sinceramente la urgente necesidad de un movimiento cultural al estilo de aquella “generación llamada del 98”, la de Unamuno, Baroja, Valle Inclán, los Machado, Ortega y Gasset, Ramiro Maeztu, Azorín, como les decía periféricos, capaz de dar un “toque de trompeta” con el temple de la pluma, que despierte del letargo a la sociedad del momento.</p>
<p style="text-align: justify">Considero importante hacer mención de la posterior y conocida como “generación del 27”, que a diferencia de la del 98, su motivación era básicamente lírica, pero tampoco cuestionaba la unidad de España.</p>
<p><img class="size-medium wp-image-16853 aligncenter" title="Otro 98 es necesario" alt="Otro 98 es necesario" src="http://canal-literatura.com/wp-content/uploads/2012/12/otro-98-es-necesario-001-192x300.jpg" width="192" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify">Es necesario que no posible –me atreví a sugerirle un día al profesor Sr. De la Peña hace ahora año y medio- que surja un grupo de personas decididas a inculcar en la sociedad española la urgencia de remar con orgullo patrio en beneficio de nuestra nación y en su consecuencia, de todos los ciudadanos.  El libro de Pedro J. de la Peña que hoy nos presenta su autor es un eficaz ejemplo al que otros intelectuales debieran sumarse.</p>
<p style="text-align: justify">Finalizo desde mi humilde condición, clamando por la urgencia de una generación cultural con el empeño de las de antaño. Y también lo hago con mi felicitación al amigo Pedro, tan gran narrador como poeta, inmerso de lleno en el ambiente cultural español y con mayor y más eficaz tribuna, al igual que a los compañeros de mesa, por su firme decisión de impulsar a la “necesidad de una nueva generación ilustrada” que alerte al ciudadano que nuestra nación española existe, sin que ningún motivo justifique su división; salvo para quienes caminan desnortados desde el puerto en el que les embarcaron.</p>
<p style="text-align: justify">Tarea ésta, la de navegar entre brumas y tinieblas, a la que los diferentes programas docentes de los últimos treinta años y de forma lamentable, han contribuido a ello.</p>
<p style="text-align: justify">Señoras y señores, muchas gracias por su atención.</p>
<p style="text-align: justify">
<p><em><strong>Julio Cob Tortajada </strong></em></p>
<p><em><img alt="" src="http://www.canal-literatura.com/images/Julio%20Cob.JPG" align="right" hspace="20" /><br />
Colaborador de esta Web en la sección <strong><a href="http://canal-literatura.com/?s=Julio+Cob+Tortajada&amp;adv_search=1&amp;catdrop=138&amp;todate=&amp;frmdate=&amp;articleauthor=">&#8220;Mi Bloc de notas&#8221;</a></strong><br />
<a href="http://elblocdejota.blogspot.com/" target="new">http://elblocdejota.blogspot.com</a><br />
<a href="http://valenciablancoynegro.blogspot.com/">Valencia en Blanco y Negro- Blog</a></em></p>
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