El aro. Por Gregorio L. Piñero. Cuentos estivales.

La abuela Lola-COLLAGE

Cuentos estivales (XXVIII). El aro          -En esa época de que te hablo, mi buen Cholo, no había en Burete forma alguna de comunicarse con el exterior sin llegarse a Cehegín -me comentó mi pupilo. De modo que, por ejemplo, para avisar al médico era necesario desplazarse…

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