175- Trilogía pulcra de la Habana. Por Boring Home
La noche en La Habana cae de súbito sobre ti. La luz quema fuerte hasta muy entrada la tarde. Es un efecto enceguecedor.
Relatos a concurso
La noche en La Habana cae de súbito sobre ti. La luz quema fuerte hasta muy entrada la tarde. Es un efecto enceguecedor.
La magia se espuma en ambientes despampanantes o en estados de tiempo suspendidos de la memoria. Existen amaneceres que, más que traer la luz, acarrean una saca de ilusión, un ramillete de encantamiento; horas agarradas al alma para no morir jamás.
“La noche, como hacía ya antes de que algunos que no voy a juzgar (si no lo hice aún) explicasen su ejecutoria, porque es la noche petulante en su misterio, intenta robar las formas , pero no aquista su voluntad en la ciudad ataráxica, ajena a qué le baña. O es el triunfo de la ingenuidad frente a lo innecesario, o es la neutralidad o…” Rodrigo tachaba otra vez con calma lo que escribía en su cuaderno mientras miraba Madrid,
–Tu manzana, imbécil ¡atájala! –¡Hop! ¡Ya taá! –¿Terminaste con ese chotacabras? –Chotacaba no. ¡Tatú carreta!
Por fin he vuelto a mi tierra. Ahora que estoy de nuevo con tía Lucrecia, aquí en el camposanto, recuerdo cuando me fui. A últimos de diciembre harán ya dos años.
Aquella mañana la oficina recibió a Martín con un torrente de complicaciones.