Las manos no siempre mienten, me dijo. Yo lo miré, sorprendida. Era la primera vez que me dirigía la palabra y apenas pude controlar el rubor que subió a mis mejillas. Cerré de un golpe el buzón, murmuré un adiós educado y me marché escaleras arriba, tratando de recomponer el moño que había improvisado para bajar a recoger el correo. Tras varios días sin salir de casa por culpa de una gripe, me sentía sin fuerzas para arreglarme. Miré mis manos huesudas, los dedos largos y las uñas cortas; me pregunté por el significado de aquellas palabras, entonces no podía ni imaginar la crueldad que encerraban.
El resto del día lo dediqué a lamentarme mientras me miraba en mi espejo mágico, el que tengo situado en una posición estratégica para que el sol de la tarde no sea demasiado cruel conmigo. A veces pienso que me iba mejor cuando vivía con un hombre, que al menos disponía de motivos suficientes para sentirme desdichada. Contaba con el pretexto de sus desprecios, de sus engaños, de sus desaires para licuarme en un mar de lágrimas. Ahora lloro por puro vicio, que motivos no tengo para sentirme triste.
Las manos no siempre mienten, ¿qué habrá querido decir con esta frase el vecino del quinto? Lo vi llegar hace unos meses, solo traía una maleta azul eléctrico y una mochila colgada al hombro, que por su forma y tamaño podría contener un ordenador portátil.
El vecino del quinto tiene las manos grandes. Cuando las veo, imagino que en ellas podría dormir con holgura un recién nacido, acunado entre sus dedos de gigante. Siempre que pienso en niños se me encoge la matriz, puedo notar a la perfección los movimientos de mi útero y sé que se rebela cuando imagino bebés, me reprocha que nunca tuviera uno. Aún estoy a tiempo, le digo en voz baja para tranquilizarlo y pienso en otra cosa para evitar herir su sensibilidad.
Nunca había intercambiado ninguna palabra con el vecino del quinto hasta la mañana en que bajé a recoger las cartas: misivas del banco, folletos publicitarios; ninguna de amor, ninguna redactada a mano. Ya no se escriben cartas de amor, suele decir mi amiga Margarita; luego siempre se quita las gafas para limpiarse la nariz, me mira con sus ojos transparentes y sonríe, como si todo aquello del amor no fuera con ella.
Reconozco que no dejo de pensar en el vecino del quinto, me gusta imaginar en qué trabaja, cada día busco oficios que empiezan por una letra en concreto, hoy le toca a la f: funcionario, fotógrafo, fontanero, funambulista… Lo imagino moviéndose con agilidad sobre una cuerda, sin red. Yo lo espero abajo, con los ojos bien abiertos, atenta a una posible caída, mi profesión sería fisioterapeuta. Aunque después de escuchar sus palabras sobre las manos que no siempre mienten, me inclino a pensar que es poeta o psicólogo, quizás se ha dado cuenta de que mis manos son más delgadas que el resto de mi cuerpo, quizás ha advertido que son el reflejo de mi alma escuálida. En ese caso, yo podría ser pediatra y cuidaría de la salud de nuestros hijos. Mi útero se regocija, cree que ha llegado su hora.
La fiebre me ha afectado, será eso, por lo general soy una persona normal y equilibrada y no ando haciéndome ilusiones con el primer vecino del quinto que se cruza en mi camino. Quizás debería presentarme en su casa con cualquier excusa tonta, así hablaríamos de las cosas que hablan todos los vecinos, del tiempo y de lo lento que va el ascensor los lunes, justo cuando más prisa tenemos, y no me dirá que las manos no siempre mienten, esas cosas no se las dicen los vecinos normales.
Tras dudar un buen rato si pedirle sal o azúcar, llamé a su puerta y tardó un rato en aparecer; aún me encontraba indecisa, así que llevaba en una mano el salero y en otra el azucarero, los dos vacíos, pruebas irrefutables de mis necesidades. Me miró sin sorpresa y me invitó a entrar. Quitó de mis manos los recipientes y los dejó sobre una mesa de cristal llena de polvo y papeles garabateados a mano. Me reafirmé en mi idea de que era poeta, ya que las líneas mostraban la consistencia etérea de los versos. Ambos permanecíamos callados.
El silencio es el alma de las palabras, dijo, y yo lo miré sorprendida, iba a ser imposible establecer una conversación coherente con el vecino del quinto. Opté por responderle en su mismo lenguaje, “que no tienen alma”. Me miró con curiosidad mientras ensayaba una sonrisa de seductor. Tuve que reconocer su tremendo atractivo.
Las hojas del otoño nunca son discretas, respondió; y yo, para tomarme un respiro, miré por la ventana; el atardecer se desplomaba sobre los tejados e incendiaba la chimenea del edificio de enfrente. Sin pensar respondí a sus palabras “Crujen bajo la más ligera de las pisadas”.
Por un momento noté que me faltaba el aire y me senté en el viejo sofá que había junto a la mesa de cristal, cogí un folio al azar y empecé a leer:
El silencio es el alma de las palabras
Que no tienen alma
Las hojas del otoño nunca son discretas
Crujen bajo la más ligera de las pisadas
No pude seguir, un mareo persistente se había apoderado de mí, la lámpara que había sobre mi cabeza giraba a una velocidad vertiginosa. Si yo sólo había subido a por sal, fue lo último que pensé antes de desmayarme. Y lo primero al despertar, y así se lo dije. No pareció preocupado por mis palabras, sólo un poco molesto porque no pudiéramos seguir componiendo poemas que ya estaban escritos. Sentí ganas de vomitar, de salir corriendo y volver a mi casa, tomarme un calmante y despertar al día siguiente para confirmar que todo aquello sólo había sido una pesadilla. No podía levantarme, ni hablar, le interrogué con los ojos, pero sus palabras de nuevo fueron enigmáticas, alejadas de los lugares comunes. No sufre quien ama sus males, dijo mientras acariciaba mis mejillas con sus manos de gigante. No ama quien no sufre, contesté reprimiendo una arcada. No podía imaginar lo que me arrepentiría de haber pronunciado estas palabras. Fue como si hubiera apretado un resorte, un mecanismo secreto que activaba la verdadera personalidad del vecino del quinto. Yo seguía sin poder moverme, me preocupaba que por la ventana apenas entraba luz y él aún no había encendido las lámparas de la casa. Siempre tuve miedo a la oscuridad, desde niña. Me hubiera gustado decirle que encendiera la luz; de repente sentí un miedo absurdo a molestarlo, ya no era el chico sonriente que me había recibido con silenciosa amabilidad. Sus ojos habían adquirido un brillo extraño, de fiera enjaulada, la boca contraída en un rictus amargo, las manos cerradas con los puños crispados.
Me levanté con considerable esfuerzo, como un oso que acabara de salir de su sueño invernal. Medí los pasos que me separaban de la puerta cerrada. El vecino del quinto adivinó mis pensamientos, fue más rápido que yo e interceptó mi camino hacia la salida. Las manos seguían cerradas, ya no imaginaba bebés sonrosados durmiendo sobre ellas, las vi manchadas de sangre, magulladas de propinar golpes y destrozar mandíbulas.
Entonces empezó a hablar y a mí se me grabaron las palabras a fuego.
“No ama quien no sufre. Te enamoraste de mis manos, descubrí tus miradas fugaces de deseo, cómo desviabas tus ojos hacia ellas cada vez que nos encontrábamos en las escaleras. Pero las manos no siempre mienten. Míralas, son duras, ásperas, grandes, están diseñadas para golpear”.
Mientras hablaba nos movíamos en círculos, él siempre cortando mi huida; por fin se cansó del juego y me ordenó que me sentara. En menos de cinco minutos me vi atada a una silla, no podía gritar porque en la boca me metió el pañuelo de seda que llevaba en el cuello, el más bonito que poseo, el que elegí para impresionarlo. Traté de retomar el tono desenfadado que nos había acompañado hasta media hora antes, los destellos acerados que emitían sus ojos me frenaron.
“Te conozco mejor que tú misma, sé lo que piensas, lo que anhelas, sólo hay que mirar en tus pupilas, son libros abiertos…; y en tu ordenador, claro. Es allí de donde saco mi inspiración, de ese estúpido diario de quinceañera. No me costó mucho entrar en tu equipo, ni siquiera tienes una clave, ningún programa de seguridad, ¿no creías que alguien podría interesarte por ti? Eres tan idiota que ni tan siquiera recuerdas que el poema que recitamos antes lo habías escrito tú. Mis manos han sido fuente de inspiración para ti, acunaron bebés en tu imaginación, rozaron tus muslos, apretaron tus pechos, rodearon tu cintura… Mis manos, que no siempre mienten”.
Ya era noche cerrada, sólo había encendido una pequeña lámpara de mesa, que apenas nos iluminaba a nosotros, dejando a oscuras la habitación. No comprendía cómo había tenido acceso a mi ordenador, yo había oído hablar de los hackers en las películas y poco más. Mientras pensaba en esto, vino el primer golpe; me dio cerca del ojo izquierdo e hizo que se me nublara la visión, un dolor insoportable cruzó mi mejilla, algo caliente resbalaba por mi cara hasta gotear en mi escote, desprotegido sin el pañuelo de seda que ahora tenía otra misión, impedir que gritara.
“No ama quien no sufre, escribiste un día, y yo quiero que me ames a través del sufrimiento, que te vayas desprendiendo de todos los reparos, que te liberes de ti misma y resurjas del dolor, renovada para mí. Crujirás bajo la presión de mis puños, sufrirás, me amarás y, cuando comprendas que todo lo hago por ti, me perdonarás”.
No recuerdo dónde me fue propinando los golpes, al menos no recuerdo el orden, quizás el siguiente fue en el abdomen, o en la oreja, quizás fue el que me machacó la mano contra la silla. No puedo recordarlo. Sin embargo, sus palabras no se me olvidan.
“El silencio es el alma de las palabras. No puedo permitir que hables, romperías el alma de todas las palabras pronunciadas hasta ahora, así que no trates de librarte de la mordaza, no la escupas o tendré que machacarte tus preciosos dientes o arrancar tu lengua blanda. ¿Quieres saber quién soy? Te lo preguntas a menudo en tus diarios, has acertado; soy un poeta, un poeta de los sentidos, mi materia prima es el miedo, lo voy recolectando en ojos verdes como los tuyos, fue por eso que te elegí, por el color de tus pupilas. En el verde radican las verdades de la vida, mi inspiración surgirá del brillo de tus ojos, del miedo de tus ojos”.
Tras estas palabras vino el golpe final, seco, sobre mi nuca, como el que se propina a los conejos para aturdirlos antes de hincarles el cuchillo.
Cuando desperté me encontraba en la habitación de un hospital, mi madre hacía ganchillo sentada en un viejo sillón de piel sintética. Me explicaron que una vecina me había encontrado tirada en mitad del pasillo de la quinta planta, justo frente a la puerta de un piso que llevaba varios meses vacío. Por más que describí al vecino del quinto, nadie parecía recordarlo, ni siquiera el portero, como si nunca hubiera existido, como si sus manos se hubieran volatilizado. De esto hace unos meses, aún sigo ingresada en un sanatorio mental; por si acaso, me fijo en las manos de mis cuidadores, ya sé que nunca mienten.

Precioso.Horroroso.Preciso.Sencillo.Cautivador.Arrollador.Original.Tú no sabes escribir. Tú eres escritora.
Gracias, muchas gracias Miguel, pocas veces me han dicho con tan pocas palabras tantas cosas y tan buenas. Un saludo.
Una historia muy original, muy bien escrita
Gracias Capitán Wentworth, tengo que reconocer que me la inspiró un cuento de Bolaño, de ahí mi seudónimo. Un saludo.
Muy bueno, Roberta B.; me ha encantado, he disfrutado leyendo tu relato.
Espectacular. Un relato impresionante. Mucha suerte a ti también.
Me ha gustado muchísimo, es intenso y bien escrito. Tendrás suerte, seguro.
Hasta ahora los cuentos que me han gustado son; «Sopas de vino» y el tuyo (me faltan leer algunos, por cierto), aunque creo que «El vecino del quinto» se destaca, tienes una agilidad narrativa y un talento que lo leo en este relato, es hipnótico, me atrapó. Hay belleza en toda esa violencia. Realmente te felicito, tienes buenos comentarios, he leído de otros y algunos son un poco despiadados, y espero que tengas mucho éxito en el concurso.
Gracias Triana, Amdex, Adafina y Luis por regalarme vuestro tiempo y palabras, estos comentarios ya son un premio para mí.
Un relato más que interesante, con una estructura perfecta. Ni que decir tiene que la historia es de una originalidad sobrecogedora. Tiene usted un grandísimo talento para la narrativa. Es difícil encontrar obras tan fáciles de visualizar a pesar de la complejidad de la escenografía. Ahí está el éxito: hacer sencillo lo complejo. Enhorabuenísima.
Gracias C-SI, creo que no olvidaré en un tiempo este comentario, no siempre se tienen tan buenos.
Me sumo al resto, Roberta. Muy bien.
Gracias Luc, por leerlo y dejar tu comentario.
La verdad es que está muy bien llevado. De una simple frase sobre las manos nos vas llevando a los miedos, deseos… del personaje narrador y nos vas sorprendiendo a través del relato, lo que hace que el lector quiera seguir sabiendo más hasta llegar a la conclusión con otra vuelta de tuerca.
Felicidades y suerte, Roberta.
Gracias Majuelo, tengo que reconocer que el relato me fue llevando a mí donde quiso, a veces antes de sentarme a escribir un cuento ya sé todo sobre él. En esta ocasión sólo tenía una frase y una idea vaga de lo que quería contar, lo demás fue surgiendo. Un saludo y suerte si estás en el certamen.
Me han enganchado desde el principio. Muy bien escrito.
Es el primero que leo del certamen y desde luego has dejado el nivel muy alto.
Saludos
Lo he leído dos veces. Bien, muy bien, mi enhorabuena.
Gracias Babel y Valeria, me alegra mucho que os haya gustado. Saludos.
Un relato muy bueno, muy bien construido, un final redondo y en conjunto, tu narración es impactante. En realidad me sumo al resto, tu cuento lo merece.
Pero me vas a permitir que le ponga una pega: la fiebre (quizá, la protagonista debería haberse curado de la gripe con más contundencia). En ese caso, es como si ese personaje invisible (la fiebre) jugara en tu contra (y es solo una opinión, puede que sin importancia). La fiebre desvirtúa toda realidad, porque muy bien lo podías haber imaginado o soñado, y en ese caso tu relato es como un fraude, como aquellos cuentos en los que después de detallar toda la historia, el protagonista no sabe si lo ha soñado o qué, y acabar el relato en un sanatorio mental, corrobora lo que digo . En ese caso, confieso que me siento timada. Pero en ningún momento eso desluce tu narración, en cuanto a la forma y la estructura, considero que es perfecta.
Mucha suerte.
Mi relato es el 41
Siento no seguir la estela del resto de compañeros, aunque comparta muchos de los elogios, pero en conjunto el regusto que me deja es que el hilo conductor está un poco traído por los pelos, sobre todo al querer justificar en palabras del vecino por qué sabe todo lo que sabe y cuales son sus propósitos, es demasiado explicativo y rompe con la atmósfera.
Suerte!!
Gracias Ágata y Narradora, vuestras palabras indican que habéis leído el relato con atención y detenimiento. Siempre viene bien una crítica constructiva. Un saludo.
¿Pueden ser las manos el útero de la imaginación?
En tu caso: Sí, escritora.
Algo más:
«Miles y miles de años no serían suficientes para decir
el pequeño segundo de eternidad en que me leíste y te leí».
Gracias Roberta.
Gracias Hara Kei, espero que tu comentario no venga condicionado por el que hice a tu relato, escribí lo que pensaba. Saludos.
Me ha gustado mucho, hay un momento de más terror que ha sido cuando comprueba que el poema ya está escrito. La verdad es que te va enganchando. Enhorabuena y suerte
Muy bueno.
Gracias Rabadana y Jerry cornelius, por leer el relato y dejar un comentario.
De lo mejorcito, sin duda. Espero verlo en el libro.
Yo también admiro a Bolaño y si lo que pretendías era, de alguna forma, elogiarlo, creo que lo has conseguido con envidiable eficacia.
Yo aún no me he presentado, pero sí lo ha hecho mi esposa con el relato número 96. Te invito a que lo leas.
Gracias Arponero, a mí también me gustaría verlo en el libro.
Le debo este relato a Bolaño porque me lo inspiró uno de sus cuentos.
Leeré el cuento de tu esposa.
Un saludo.
Impresionante, Roberta. Me hacés acordar a una españolita que conocí aquí mismo hace unos años. Talentosa y tenebrosa. Es un gran relato, uno de los mejores del concurso. Suerte desde Argentina.
RobertaB:
El relato me ha gustado te atrapa y uno no quiere dejarlo, pero quiero que me aclares algo. Tal vez no es tu problema, tal vez es que no puedo comprender yo esta parte. Lo he leído varias veces tratando de encontrarle sentido lo cito textual:
“no podía gritar porque en la boca me metió el pañuelo de seda que llevaba en el cuello, el más bonito que poseo, el que elegí para impresionarlo. Traté de retomar el tono desenfadado que nos había acompañado hasta media hora antes, los destellos acerados que emitían sus ojos me frenaron”
¿Cómo podía tomar el tono desenfadado, con el pañuelo en la boca?
Repito que todo me ha gustado. Pero no podía dejar pasar esto. En otro relato he leído que por equivocación, al colgarlo se habían omitido una o dos frases. Tal vez este sea el motivo. O tal vez no entiendo a que te refieres con tono.
Me gustaría que me contestaras. Te digo lo he leído varias veces, es un buen relato, pero eso no me cierra.
Sigue adelante tienes madera e inventiva.
Roberta B. sigo creyendo que tu relato es formidable, pero abeja me bajó de una pedrada a la realidad; lo pésimo lector que soy, sinceramente no me percaté del error ( obviamente se debe a tu talento, que hipnotiza la forma que narras), es muy difícil este tipo de certamen cuando hay tanto para leer.
Interesante relato. Ahora … esto de objetar «tono»… Por suerte las palabras son más ricas en sentidos, que los seudocríticos en sentido común. Me gustó como has llevado el relato, y el final. Está bueno, fiebre incluida. Un relato honesto y llevadero, que ya es decir mucho en este contexto..
Querido Panzermeyer: no me entiendas mal, quiero que me explique que significado se le puede dar a “tono” no soy ninguna seudo – crítico, ni sé que es eso. Creo que era en el relato de Ágata (no estoy segura) que faltaban dos frases, podría suceder algo así….. No sé…. sólo quiero que me explique a que se refiere con tono…..aclaro muy bien que tal vez el problema es mío. Y le digo que el relato está muy bien y que me atrapó de principio a fin, que tiene madera e inventiva.
RobertaB.: mi intención es que me expliques, seguramente soy yo la que no puede comprender. No ha habido ninguna mala intención, tu relato me gusta es uno de los hasta ahora leídos que más me ha atrapado. Te felicito y te deseo mucha suerte!!!
No soy seudo- crítica jejeje en mi comentario anterior e puesto como poco tres veces expliques…..sólo deseo aprender. Creo que eso es lo que ambicionamos todos ¿no?
Creo que aclararlo sólo puede la autora.
Quizá tenga razón Panzermeier pero como mínimo lleva a cierta confusión y debo confesar que en mi primera lectura se me pasó por alto. No obstante, si se trata de un error, yo lo disculpo porque mil veces corrijo mis textos y más de una vez me ha ocurrido que he desordenado la acción. Sin embargo, Panzermeier, me parece de bastante mala educación hacer juicios categóricos tan aventurados acerca de la gente.
Sobre el relato en sí, que es lo que importa, me ha gustado aunque hubiese preferido no saber tantos detalles acerca de cómo consiguió toda la información, la situación ya habla por sí misma. Eso no le resta ni un ápice de buen hacer narrativo.
Suerte.
No me queda más por añadir a lo dicho…..Solo …..Suerte el resto ya lo tienes.
Gracias Bestia, tus palabras me han llegado: “talentosa y tenebrosa”, me encanta. Un abrazo transoceánico.
Gracias Constance por tus palabras.
A mis estimados Abeja, Luchox, Panzemeyer y Seres Entrópicos:
Me halaga muchísimo que mi relato haya sido objeto de vuestra atención hasta el punto de reparar en ese detalle. Tengo que reconocer que al leer el comentario de Abeja me fui al párrafo en cuestión y luego al relato original (ya que éste lo recorté un poco para dar el número de palabras requerido). En los dos casos el texto es el mismo, es decir, no falta nada.
Mentiría si dijera por qué cuando lo escribí utilicé la palabra “tono” conscientemente, este relato más que escribirlo, lo vomité. Luego sufrió correcciones, claro está, aún así no me percaté de este error, si es que lo es. Cuando yo utilicé la palabra “tono” me refería mas que a un elemento sonoro o matiz de la voz, al ambiente en general. Ella llegó en plan desenfadado y de pronto se encuentra atada a una silla y amordazada. Quiere pensar que todo es una broma (a eso me refiero con retomar el tono), que en algún momento el vecino dará marcha atrás y los dos terminará riéndose de la situación. Los ojos del hombre le dicen que eso es imposible.
No sé si me he explicado con claridad, no es fácil explicar lo que escribes.
Ah, y en cuanto a la supuesta fiebre, que ya ha aparecido varias veces, en mi relato no se dice que ella la tenga, sino que ha estado enferma, en concreto: “Tras varios días sin salir de casa por culpa de una gripe”
Gracias de nuevo a todos, y no entremos en discusiones inútiles. Los relatos están ahí, expuestos, cada cual puede decir lo que quiera, siempre que no se insulte ni se degrade a nadie. Esto no es Gran Hermano, ni nada por el estilo. Creo que cada persona cuando envía un texto lo hace con toda su ilusión y eso, para mí, es muy respetable.
Roberta B.: cuando dices “…este relato más que escribirlo, lo vomité…” te comprendo perfectamente, suele pasarme lo mismo. Hay tantas cosas por expresar…
Con tu explicación, me cierra el relato.
Tal vez peco de leer con mucha atención cada narración presentada, pero creo que tú te lo mereces al igual que cada uno de los que están en el certamen.
Te mando un beso, mucha suerte: Abeja.
Gracias Abeja, no me ha molestado tu apreciación, y menos viniendo de alguien que escribe un relato como el que tú has presentado a este certamen. Ojalá podamos estar como finalistas los dos, aunque hay muy buenos relatos en el certamen. Saludos.
Sin duda, te mereces la cantidad de comentarios (y tan buenos) que tiene tu relato.
Me gusta mucho el suspense que lo envuelve, la historia y el ritmo que consigues. Creo que has escrito escenas estupendas (me quedo con la de esos peculiares diálogos). El final es, quizás (no lo tengo tan claro), un poquito más flojo, pero el relato en sí me gusta tanto que me da igual.
Gracias Granizo, un seudónimo tormentoso el tuyo. El final es más flojo porque no quería hacer el relato perfecto.
Ya en serio, que no soy tan pretenciosa, a mí tampoco es que me guste demasiado, pero no se me ocurrió nada mejor.
Saludos y suerte si estás en el certamen.
Un relato magnífico, al que le sobra el último párrafo final. Sé que se puede considerar necesario para justificar el hecho de que la narradora de la historia pueda contarla, pero a veces son necesarias ciertas licencias. En todo caso mi más sincera enhorabuena… Hasta me hace pensar que es mejor que el mío por momentos…
Gracias Antístenes, se ve que flojeo en los finales, tengo un amigo que opina igual, que a veces soy demasiado explicativa, en fin, ya está hecho. Por cierto, ¿cuál es tu relato? Me gustaría leerlo. Saludos.
Uno de los relatos que más me han llamado la atención por su fuerza. Mucha suerte.
El mío es el 100.
Gracias Callie, en cuanto tenga un rato me paso a leerlo y te comento.
Saludos
¡Muy bueno!, mi más sincera enhorabuena.
Muchas gracias, Rosa Azul, por leerlo y dejar tu comentario. Saludos.
Un relato estrujante, bien escrito y cuyo final deja muchas cosas a la imaginación. de lo mejor que he podido leer hasta ahora, seguro va a estar entre lkos primeros. felicidades
Gracias, la ciudad, ya me gustaría a mí estar entre los finalistas, pero si vas por orden aún te quedan muchos relatos por leer. Un saludo.
Impactante! Un relato que no te deja indiferente, te gusta o no te gusta. A mí me ha dejado planchado, pero no podía dejar de leer.
Te deseo suerte.
Lo recomiendo como finalista.
Llego tarde, como el conejito (el personaje, claro) de Alicia. Parece que ya está todo dicho. Me tranquiliza el hecho de que también el género femenino fantaseé con el vecino del quinto.
Mucha suerte.
Gracias Elpeco, me alegra de que no te haya dejado indiferente, para mí eso es una estupenda crítica para mi relato, al menos así me la tomo.
Gracias Hoskard Wild, mejor tarde que nunca, me temo que no me va a dar tiempo a leer todos los relatos, aunque me he propuesto hacerlo.
No tengo palabras. S O B E R B I O.
Léase 3ar acepción de la palabra en el diccionario de la RAE (versión online)
Sólo un detalle para hacerlo redondo del todo. Estaba escuchando por casualidad a Aber Korkeniowski (BSO A single man) mientras lo leía.
Escalofriante y magnífico. Te felicito por tu prosa ágil y al tiempo profundo. Te deseo mucha suerte.
Perdón. Abel Korzeniowski
Gracias Cánquel, me he ido al diccionario, y no me queda más que agradecer tus palabras. No creo que mi relato sea tan bueno, pero comentarios como el tuyo elevan la moral de cualquiera.
Gracias Lucio Anneo, ya no sé como agradecer los comentarios que me dedicáis, estoy un poco sorprendida de la acogida que ha tenido el relato. Yo lo presenté con bastantes dudas;ahora, para mí, ya es ganador, aunque ni siquiera resulte seleccionado finalista. Vuestras palabras me hacen sentirme muy feliz.
Es una lástima que partiendo de una idea brillante, haya dejado que las formas —a las que luego haré mención— y las prisas —me temo que fue eso lo que le obligó a inventar un final tan pobre— se encarguen de estropear el resultado.
Por una parte no creo que haya muchos lectores —a pesar de la corte de aduladores (sinceros, me temo) que han alabado su texto— que puedan identificarse con un personaje que “conversa” con su útero como lo haría con la portera o con una amiga de la facultad.
Pero aparte de esa incomodidad, su texto habría sido más verosímil y natural si hubiera evitado expresiones del tipo “…la consistencia etérea de los versos…”, “…el atardecer se desplomaba sobre los tejados e incendiaba la chimenea del edificio de enfrente” o “…los destellos acerados que emitían sus ojos…”. No creo que usted utilice esas expresiones cuando habla con su médico o con el dependiente de la pollería.
Siento insistir, pero la belleza formal no está reñida con la naturalidad; muy al contrario, si no se lee con facilidad, si un texto no nos resulta cercano y asequible, deja de ser atractivo, salvo quizá para quienes creen que la retórica es una asignatura obligada para escritores de talento.
Escribe usted, bien, y sus ideas son atractivas; no lo estropee con adornos innecesarios.
Suerte.
Gracias Hank, por tu comentario y, sobre todo, por tu sinceridad. Ya empezaba a preocuparme, demasiados comentarios buenos para un relato del que me sentía bastante insegura.
Aunque sí, creo que mi corte de aduladores, en su mayoría ( excepto mi esposo, que quizás esté un poco condicionado) son sinceros, porque no me conocen y además participan en el certamen.
No voy a discutir sobre las esprexiones que me señala, las consideré adecuadas porque, de alguna forma, la poesía está presente en el relato, en los versos que van desmenuzando entre los dos y en el ambiente que los envuelve.
En cuanto a lo del útero, amigo mío, es una metáfora. Ninguna mujer habla con su útero, es cierto, pero sí que llega un momento en que desea ser madre, y eso puede perturbarla.
En fin, intentaré seguir su consejo y no estropear mis ideas, al menos no demasiado. Ya le dejé mi comentario sobre su relato, le vuelvo a desear suerte en el certamen.
Me ha impresionado, me ha encantado y sinceramente me ha sabido a poco. No soy una gran crítica literaria por lo que no me voy a detener en formalismo, puntuaciones, entonaciones. Pero cuando leo un relato y este me engancha y me hace disfrutar, no me deja indiferente. Para mí, estas son las claves de una buena historia. En este caso la mezcla de la prosa con la poesía me a reconfortado, llenado todo el relato de un clima para mí dificil de describir.
La historia tiene suspense, mantiene al lector enganchado. Es duro el relato. Las últimas líneas no me terminan de cuadrar, es decir, yo las hubiera quitado.
Enhorabuena
Muchas gracias Mila, creo que te has expresado muy bien, me alegra mucho que te haya gustado mi historia. Creo que la clave está en lo que tú dices, que un relato no te deje indiferente, que logre sorprender y atraer a un tiempo.
Hola Atenea, gracias por tu comentario, creo que el final es lo que menos está gustando, no eres la primera que me lo has dicho.
Hola Roberta. Tu relato me ha resultado sobrecogedor, y sobre todo el final, por lo inesperado, -a pesar de lo que dice Hank- lo encuentro verosimil, porque a veces nuestra cabeza nos puede dar malas pasadas, y aunque las cosas parezcan reales, no lo son tanto. Es verdad que en tu lenguaje utilizas adornos; pero bueno, si una los sabe usar está bien utilizarlos. El texto por eso no pierde su ritmo.
Que tengas mucha suerte
Me has dejado sin aliento. Has logrado que la tensión vaya creciendo hasta convertirse en cuerdas de violín, empezando por una frase gancho, siguiendo con un momento de falso coqueteo mezclado con poesía, para llegar a ese clímax y ese final redondo, redondo.
Enhorabuena, te deseo mucha suerte en la seguridad de que la vas a tener.
Gracias Aida,
En realidad la idea de mi final es más abierta, el que nadie haya visto al vecino del quinto no tiene por qué significar que no existiera. En fin, cada uno que piense lo que quiera, una vez que escribes un relato o una novela, queda a disposición del lector y, por supuesto, a su interpretación.
Gracias Sarabia, para mí ya es una gran suerte tener comentaristas como tú, llegar a la final está complicado este año, demasiada y buena competencia.
Como agradezco que mis ojos sean oscuros y no verdes…
Al menos en mi relato los fantasmas usan bien sus manos..
Coincido con todos, muy bueno!
Suerte!
Gracias Violeta, tendré que ir y leer tu relato, me has intrigado con lo de los fantasmas. Saludos.
Me convence tú forma de expresar, es original, mucha suerte.
Gracias risky, convencer ya es mucho para mí, quizás sea lo más complicado. Saludos.
Pues sí, coíncido con la mayoría: Un relato impresionante, magnífico en forma y contenido; y tabién, como la mayoría hubiera deseado un final a la misma altura emocional que el resto. Pero te comprendo muy bien, hay que ponerse ante la hoja en blanco y aprender de sus silencios… o de sus lamidos.
No te deseo suerte, porque la tendrás por méritos propios.
Te dejo mi voto. No te digo la puntuación, pero puedes imaginártela.
Un saludo. 181.
«…Te dejo mi voto, y si eso, pues que sepas que soy el 181…, por si acaso».
¿ ?
¿Voto secreto? ¿Desinteresado?
MAGNIFICO ROBERTA. El relato es apasionante, lo mejor la atmósfera poética que envuelve la realidad cotidiana. Se intuye tu oficio de buena escritora, con una redacción fantástica y una imaginación realista, para construir una historia que te atrapa desde la primera línea. Sencillamente FABULOSO.
María José, no seas tan mal pensada. Roberta ya se pasó por mi relato y me dejó un comentario de los que se agradecen. Simplemente dejo el número de mi cuento (en este comentario y en todos), primero porque eso facilita la búsqueda de cualquier relato que pudiera interesar, y segundo, porque a fin de cuentas supongo que todos los que aquí estamos lo hacemos con la ilusión de que se nos lea. Y como la mayoría también nos leemos los comentarios, poner el número es una manera de decir: ¡He, que estoy aquí, pasen y lean…! que si el cuento gusta y convence, todo lo que pueda venir será bienvenido, y si es malo, pues con eso se quedará.
Pensar otra cosa es pensar con un poquito de mala fe (pero claro, el pensamiento es libre, y los juicios de valor o de intención, arriesgados).
Saludos.
Los comentarios, Alba, se han estado repartiendo a diestro y siniestro desde que se abrió el foro, y de hecho para eso imagino que se creó. Otro asunto, y aquí debo serte sincera, es lo de comentar quién vota a quién y encima recordar, «por si acaso» que como ya te he votado, recuerda que mi relato es el número tal.
No dudo de tu honradez, te lo aseguro, ni de la de ningún participante, pero desde fuera se ve un tanto «extraño» ese sistema de votos y contravotos.
Yo no he participado, solo soy amiga de un participante, pero te aseguro que la imagen de ese tipo de comentarios es, cuando menos, dudosa.
Disculpa si mi mensaje te ha ofendido. No era mi intención, y de hecho tu relato merece sin duda el voto que te van a dar desde aquí.
Pero ya sabes, la esposa del César, …
Disculpa y acepta mi mensaje como agradecimiento a tu participación y a la de todos los demás.
Gracias Alba Longa, los finales son complicados, es dificil contentar a todos los lectores, de todas formas me alegra que te haya gustado el resto.
Muchísimas gracias Urania, creo que no me merezco unas palabras tan elogiosas, pero las acepto encantada.
María José, no me gusta entrar en polémicas, creo que cada uno es libre de hacer lo que quiera, mientras se mantenga dentro de las bases del certamen y no sea ilegal.
Me hubiera gustado un comentario tuyo sobre mi relato, ya que has pasado por aquí, supongo que no has tenido tiempo de leerlo. Un saludo
Buen relato, original y con un halo de misterio que lo hace interesante. Si me lo permites Roberta solo te diré que lo de madre haciendo ganchillo es lo único, único que no me ha gustado por lo de trillado y utilizado, el resto muy bien.
Gracias Ruiz de la Muela, sí, quizás llevés razón, hubiera resultado más original que la madre leyera un libro de Kafka, por ejemplo, pero yo la vi así, una señora mayor, con cara de desencanto y manos deformadas por la labor del ganchillo, en fin, cosas de la imaginación.
Mucha suerte en el certamen.
Roberta B. te dejé mis manzanas por tu buen relato que te sirvan y las disfrutes, jeje! un abrazo y mucha suerte en el certamen
Gracias Luchox, me encantan las manzanas, incluso éstas, aunque no se pueden mordisquear.
Mucha suerte para ti también.
Hola Roberta, me ha parecido un texto delicioso y claro q se puede hablar con el útero o Usar palabras aceradas la lteratura lo permite. Me atrapaste con tus letras y escribiste en mi cara desde la sonrisa al estupor. Donde se vota? un besote.
¿Qué te voy a decir que no te hayan dicho ya? Pues que cualquier día te veo haciendo las maletas y camino de Murcia. Y eso que hay relatos muy buenos este año, pero me parece que el tuyo ha de estar sin problemas entre los finalistas.
Enhorabuena.
Gracias Gárgola, lo cierto es que estoy asombrada por la cantidad de comentarios que está teniendo mi relato y, salvo algunas excepciones, la mayoría son buenos. No quiero ilusionarme, sé que eso no significa nada, que en otros certámenes, relatos con muchos comentarios se han quedado fuera de la final. En fin, que me quiten lo bailao, para mí, que alguien lea lo que escribo y le guste, ya es un premio fabuloso.
Un saludo y suerte.
Está escrito con todas las de la ley y disfrutable. Me gustó. Pero remitiendo el favor de la sinceridad brutal aunque sin ánimos de ofender; nada nuevo.
Gracias Elbucaro, creía que había respondido a tu comentario, se ve que dio un error al enviarlo. Para votar, al final del relato, antes de iniciar los comentarios hay unas manzanas, pulsa sobre ellas. Un saludo.
Gracias Atlas, no te preocupes, no me ofendes. No pretendía innovar, ni sentar cátedra. Tan sólo quería contar una historia, de la única manera que sé.
Espero que tú no te hayas molestado por el comentario que dejé en tu relato, no trataba de menospreciarlo, simplemente dije que no es el tipo de literatura que más me atrae, eso no le resta ningún mérito.
Un saludo y suerte en el certamen.
Un relato duro, inquietante, maravillosamente construído y muy bien escrito. Muy buena literatura llena de magía. Felicidades.
Enhorabuena por el relato. La dualidad ficción-realidad es un tema muy utilizado en la literatura y el cine y que no siempre se utiliza de la manera adecuada (siendo a veces predecible o forzada). Este recurso bien manejado provoca sorpresa y que merezca la pena el haber estado un buen tiempo leyendo o viendo una película. Sinceramente a mi si que me ha gustado el final y veo un mérito enorme construir una historia con suspense y con un final que impacte y que deje dudando al lector.
Emociones, sueños, misterio, violencia, poesía, imaginación, realidad….todo esto y mucho más está presente en tu relato. Que más se puede pedir!. Muchísima suerte
Gracias Jose Luis, gracias Manu,
Me alegra mucho que os haya gustado mi relato.
Un abrazo
Creo que el aluvión de comentarios habla por si sólo. Gran relato, Roberta B.. Me gusta como has usado el tópico de aquel que resulta no existir materializado en algo tan de andar por casa como es el vecino del quinto (algo que todos tenemos, al menos todos los que vivimos en un edificio con 5 o más plantas). Y la parte de imaginar su profesión a partir de una misma letra…genial.
Mucha suerte.
Gracias Fender, sobre todo teniendo en cuenta que mi comentario sobre tu relato no fue del todo halagador, con consursantes así, da gusto. Me alegra que no te hayas dejado llevar por mi opinión sobre tu cuento a la hora de expresar la tuya sobre el mío, no todo el mundo es capaz de tener ese gesto.
Te deseo mucha suerte en el certamen.
Intrigante, con mucho sentimiento y mucho horror. Me ha gustado mucho
Gracias Mercedes, me alegra mucho que te haya gustado.
Lo prometido es deuda, Roberta B.
Lo cierto es que ya te lo han dicho todo. El relato se columpia entre la desidia cotidiana y lo exceptcional de una manera terrible. Me gusta, principalmente, la forma en que presentas al personaje al principio, con esa anticipación de hechos que obliga a seguir leyendo. Me gustan menos los saltos de unos bloque a otros, porque algunos están poco cuidados o son mejorables. El tono está bien logrado, con la sencillez que corresponde al personaje (nada fácil de lograr), pero sazonada con giros poéticos (lo que también es parte del personaje).
Pero, sin duda, el gran acierto es poder llevar al lector a tantas emociones en tan poco espacio.
Enhorabuena, mucha suerte y un voto bien merecido.
Gracias Beatus por este comentario tan completo, releeré el relato para ver los temas que me apuntas. Me alegra mucho que te haya gustado. Saludos.
Es curioso la cantidad de impresiones distintas que se pueden recopilar del mismo texto.
Personalmente reconozco que es un relato muy ágil y que mantiene el interés hasta final. Lo que no me agrada tanto es detenerse en detallar todo el tipo de maltrato físico que acompaña algunos párrafos:
«No recuerdo dónde me fue propinando los golpes, al menos no recuerdo el orden, quizás el siguiente fue en el abdomen, o en la oreja, quizás fue el que me machacó la mano contra la silla. No puedo recordarlo».
«Tras estas palabras vino el golpe final, seco, sobre mi nuca, como el que se propina a los conejos para aturdirlos antes de hincarles el cuchillo».
Al contrario de lo que opinaba alguna persona, una de las frases que más me gustó fue la siguiente:
» Cuando desperté me encontraba en la habitación de un hospital, mi madre hacía ganchillo sentada en un viejo sillón de piel sintética.»
Tranquilidad…amor…sosiego…calma…
Tampoco me explico por qué opinamos tanto de todo…jejejeje
En fín…cuestión de gustos.
¡Mucha suerte!!! Un saludo
Gracias Luzzz9 por detenerte en leer y comentar mi relato.
Es cierto que un mismo texto puede generar muy distintas impresiones, lo que escribimos deja de pertenecernos en cuanto lo mostramos al público, y creo que ahí radica la grandeza de la literatura.
En cuanto a la violencia, no soy muy dada a ser explícita, como con el erotismo prefiero bordear el asunto, dejarlo sólo entrevisto. En este caso consideré que era necesario para acentuar el contraste entre lo que la chica esperaba y lo que realmente encontró.
Saludos y suerte en el certamen.
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Hola Roberta Bolaño
No te respondí inmediatamente respecto a tus dudas por mi comentario porque creo que ya había dicho lo que quería y punto. Bueno, espero que mi siguiente comentario despeje tus dudas.
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