{"id":1018,"date":"2012-11-06T11:32:00","date_gmt":"2012-11-06T10:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=1018"},"modified":"2012-11-07T11:35:43","modified_gmt":"2012-11-07T10:35:43","slug":"257-el-apeadero-por-edgar-alan-becquer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/257-el-apeadero-por-edgar-alan-becquer\/","title":{"rendered":"257- El apeadero. Por Edgar Alan B\u00e9cquer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El silbido de la vieja locomotora de vapor sac\u00f3 bruscamente a Juan del profundo sue\u00f1o en el que hab\u00eda quedado atrapado. Los duros asientos de madera del vetusto vag\u00f3n en el que viajaba eran especialmente inc\u00f3modos, pero a pesar de ello acab\u00f3 rindi\u00e9ndose al enorme cansancio<strong> <\/strong>acumulado tras varias semanas de viaje.<!--more--> Hab\u00eda dormido poco desde que sali\u00f3 de su casa en Niter\u00f3i, una ciudad industrial situada a cinco kil\u00f3metros en l\u00ednea recta de R\u00edo de Janeiro, justo al otro lado de la bah\u00eda de Guanabara. La traves\u00eda del Atl\u00e1ntico hab\u00eda resultado bastante accidentada a causa de algunos problemas mec\u00e1nicos surgidos en el barco y sobre todo por las malas condiciones climatol\u00f3gicas. Nada m\u00e1s desembarcar en la costa gallega se hab\u00eda cruzado con otros paisanos que se dispon\u00edan a realizar el mismo trayecto pero en sentido inverso. Despu\u00e9s cogi\u00f3 ese viejo tren cuyo destino era la tierra que le vio nacer y a la que no hab\u00eda vuelto desde que emigr\u00f3 en busca de un futuro mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medio adormecido por el traqueteo acompasado del peque\u00f1o convoy, Juan entreabri\u00f3 los ojos lentamente y ech\u00f3 un vistazo a su alrededor. No viajaba nadie m\u00e1s con \u00e9l. Entonces dirigi\u00f3 su mirada hacia la ventanilla. Era una fr\u00eda tarde de oto\u00f1o y algunos rayos de sol a\u00fan consegu\u00edan filtrarse a trav\u00e9s del bosque de casta\u00f1os, originando unos destellos fugaces cuyo resplandor iluminaba las sombras de sus recuerdos plasmando im\u00e1genes de un lejano ayer en el lienzo de su memoria. Hac\u00eda mucho tiempo que los enebros y los robles de su tierra natal se hab\u00edan convertido en las yucas y las palmeras de su tierra de adopci\u00f3n, y ahora, de regreso a sus ra\u00edces, la contemplaci\u00f3n de aquel paisaje de su infancia y su adolescencia le produc\u00eda un extra\u00f1o sentimiento mezcla de nostalgia y de temor al rencuentro con el pasado, un pasado lleno de penurias y de duro trabajo en aquellos montes, pero sobre todo te\u00f1ido de negro por la p\u00e9rdida de todos sus seres queridos. De hecho, no sab\u00eda muy bien por qu\u00e9 regresaba. Nadie le estar\u00eda esperando a su llegada, ni siquiera volver\u00eda a ver el ahora desaparecido pueblo donde naci\u00f3, pero una misteriosa fuerza le hab\u00eda empujado a realizar ese viaje de vuelta a sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda atrapado en la frontera entre lo on\u00edrico y lo real, Juan record\u00f3 haber so\u00f1ado con Rosa, aquella chica de figura menuda y bonitos ojos verdes cuya melanc\u00f3lica mirada tanto le hab\u00eda impresionado el d\u00eda que la conoci\u00f3 durante la celebraci\u00f3n de las fiestas de su pueblo. Se sintieron atra\u00eddos desde el primer momento y juntos compartieron un buen trecho del camino de su juventud hasta que una fuerte neumon\u00eda mal cuidada se la llev\u00f3 de este mundo. Su p\u00e9rdida le hab\u00eda sumido en una terrible depresi\u00f3n que solo la distancia y el paso de los a\u00f1os supieron curar, aunque no del todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00eda absorto en el universo de los recuerdos cuando un nuevo e inesperado silbido de la locomotora le devolvi\u00f3 al presente. La inminente llegada a su destino le estaba provocando una sensaci\u00f3n de creciente ansiedad. Durante todo este tiempo al otro lado del <em>charco<\/em>, Juan hab\u00eda so\u00f1ado con volver un d\u00eda a su tierra, orgulloso de haber triunfado en su nueva vida, para rencontrarse con su familia y disfrutar de nuevo junto a ella de todos aquellos momentos que tanto echaba de menos y que a\u00fan estaban vivos en su memoria. Pero la realidad hab\u00eda sido bien distinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada m\u00e1s llegar a Brasil hab\u00eda encontrado un trabajo de estibador en el puerto de Niter\u00f3i. Ganaba lo justo para ir tirando. Por entonces alquilaba un peque\u00f1o cuarto en una pensi\u00f3n pr\u00f3xima al puerto. Pasados unos a\u00f1os pas\u00f3 a formar parte de la plantilla de la compa\u00f1\u00eda propietaria de los transbordadores que hac\u00edan el trayecto entre la ciudad y R\u00edo de Janeiro a trav\u00e9s de la bah\u00eda. Se mud\u00f3 a una casita baja situada en una popular barriada de pescadores y all\u00ed estuvo viviendo todos estos a\u00f1os en los que nunca lleg\u00f3 a ahorrar la <em>plata<\/em> suficiente para poder regresar tan pronto como \u00e9l hubiese querido. Tuvo que seguir trabajando hasta que se jubil\u00f3. De entre todos aquellos emigrantes que en ese principio de siglo salieron de su tierra para <em>hacer las Am\u00e9ricas<\/em>, solo unos pocos consiguieron hacer fortuna. La gran mayor\u00eda trabaj\u00f3 muy duro para sacar adelante a sus familias y nunca pudo regresar. Juan no lleg\u00f3 a casarse. Eligi\u00f3 vivir su vida en solitario, aunque hizo buenos amigos con los que comparti\u00f3 alegr\u00edas y penas. Algunos ya hab\u00edan abandonado este mundo, y los que todav\u00eda estaban hab\u00edan ido a despedirle al puerto de R\u00edo el d\u00eda de su partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras contemplaba de nuevo a trav\u00e9s de la desencajada ventanilla el paisaje de esa sierra que tanto hab\u00eda recorrido desde ni\u00f1o, Juan record\u00f3 el d\u00eda en que se fue de all\u00ed huyendo de un presente cargado de miseria para empezar una nueva vida llena de oportunidades. Sus padres y su \u00fanica hermana, mayor que \u00e9l, le hab\u00edan acompa\u00f1ado hasta el apeadero. Su madre le hab\u00eda preparado algo de comida para el viaje y su padre le hab\u00eda regalado un viejo reloj de cadena que tambi\u00e9n hab\u00eda pertenecido a su abuelo. Su hermana le hab\u00eda bordado un pa\u00f1uelo con sus iniciales sobre el que Juan derram\u00f3 alguna l\u00e1grima en el momento de subirse al tren. \u00c9l les prometi\u00f3 que en cuanto encontrase trabajo les enviar\u00eda regularmente algo de dinero para que pudiesen cubrir mejor sus necesidades. Y as\u00ed lo hab\u00eda hecho durante varios a\u00f1os, hasta que un terrible golpe del destino se llev\u00f3 a sus tres seres queridos al mismo tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue una madrugada de un mes de enero, unos cuantos a\u00f1os despu\u00e9s de su partida. Todo sucedi\u00f3 muy deprisa. Un muro de contenci\u00f3n mal construido en una presa reci\u00e9n inaugurada en la regi\u00f3n hab\u00eda cedido bajo la enorme presi\u00f3n del agua acumulada, que una vez liberada corri\u00f3 ladera abajo como un gigantesco torrente desbocado y acab\u00f3 inundando una buena parte del valle, sumergiendo su pueblo para siempre. La cat\u00e1strofe hab\u00eda pillado por sorpresa a sus habitantes que en su mayor\u00eda hab\u00edan fallecido. Entre ellos estaban sus padres y su hermana. Nunca se encontraron sus cuerpos, como tampoco se recuperaron los de aquellos que tambi\u00e9n fueron sorprendidos \u00a0en mitad de la noche por la inmensa riada. Los escasos medios de la \u00e9poca as\u00ed como el dif\u00edcil acceso a la zona hab\u00edan impedido que las primeras ayudas llegaran a tiempo. Juan se enter\u00f3 de lo ocurrido por los peri\u00f3dicos varios d\u00edas despu\u00e9s. Ya era demasiado tarde y no pod\u00eda hacer nada para cambiar ese tr\u00e1gico destino. Un profundo sentimiento de tristeza e impotencia le invadi\u00f3 por completo en aquel momento. El consulado le confirm\u00f3 que su familia hab\u00eda quedado sepultada bajo las aguas al igual que el pueblo entero. Lamentaron lo ocurrido y le dieron el p\u00e9same. Ninguno de los verdaderos responsables de aquella tragedia fue condenado por la justicia. Los pobres fueron una vez m\u00e1s las \u00fanicas v\u00edctimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja locomotora de vapor lanz\u00f3 otro silbido al tiempo que reduc\u00eda su marcha. El final del viaje estaba cada vez m\u00e1s cerca. Juan se puso la cazadora y esper\u00f3 a que el peque\u00f1o tren de madera se detuviese por completo para bajarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche iba desplegando lentamente su oscuro manto sobre el frondoso valle. Una densa y g\u00e9lida niebla lo invad\u00eda todo a su alrededor y apenas se pod\u00eda vislumbrar la \u00fanica farola de gas que iluminaba tibiamente el and\u00e9n. El antiguo apeadero parec\u00eda abandonado y sus viejos muros de piedra gris estaban totalmente cubiertos por la hiedra y la madreselva, mientras una gran cantidad de juncos ocultaba la mayor parte de las v\u00edas. Un profundo silencio reinaba en todo el lugar y Juan comenz\u00f3 a sentir un gran desasosiego. Era un dos de noviembre y en esa \u00e9poca del a\u00f1o el ambiente estaba cargado de humedad, debido en gran parte a la proximidad de aquel lago en donde yac\u00eda, bajo sus fr\u00edas aguas, una parte muy importante de su pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente tuvo la sensaci\u00f3n de estar siendo observado a trav\u00e9s de las sombras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Por fin llegaste. Llevamos mucho tiempo esper\u00e1ndote \u2013le susurraron al un\u00edsono varias voces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un terrible escalofr\u00edo le recorri\u00f3 el esp\u00edritu. Aquellas voces&#8230; \u00a1No era posible!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Dese\u00e1bamos ardientemente que pudieses llegar a tiempo de celebrar con nosotros la fiesta de difuntos. \u00a1Te ech\u00e1bamos tanto de menos! \u2013oy\u00f3 que le dec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces vio surgir de entre la niebla a cuatro figuras vestidas de negro con los brazos tendidos que ven\u00edan hacia \u00e9l. En ese momento Juan fue consciente de que hab\u00eda atravesado la frontera entre la vida y la muerte y empez\u00f3 a experimentar una profunda paz interior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El silbido de la vieja locomotora de vapor sac\u00f3 bruscamente a Juan del profundo sue\u00f1o en el que hab\u00eda quedado atrapado. 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