
{"id":1042,"date":"2012-11-07T12:30:45","date_gmt":"2012-11-07T11:30:45","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=1042"},"modified":"2018-02-04T10:54:23","modified_gmt":"2018-02-04T09:54:23","slug":"265-al-final-de-la-noche-siempre-hay-un-quijote-por-juan-sinculpa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/265-al-final-de-la-noche-siempre-hay-un-quijote-por-juan-sinculpa\/","title":{"rendered":"265- Al final de la noche siempre hay un Quijote. Por Juan Sinculpa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En aquellas horas fr\u00edas y secas de la madrugada, a pesar de tratarse de fin de semana, muy poca gente se dejaba ver por el casco viejo. \u00danicamente cuatro perdidos como yo que intentaban recordar d\u00f3nde iban, sin importarles demasiado d\u00f3nde estaban ni de d\u00f3nde ven\u00edan, y otros desgraciados del alba que con caras de ausencia y sue\u00f1o en el alma caminaban apresuradamente en busca de su labor.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue al quedar solo, y dedicar algo m\u00e1s de dos segundos a pensar, cuando me sent\u00ed muy observador. Miraba para ver, y no para esquivar ni para evitar pisar o ser pisado como llevaba haciendo toda la noche. Nunca me hab\u00eda fijado tanto en el pr\u00f3jimo al volver a casa tras una velada largamente aprovechada, estirada hasta casi el amanecer y culminada con un id\u00edlico e idealizado final sorpresivamente feliz, por supuesto totalmente\u00a0 imaginado y deseado, sin un \u00e1pice de realidad, como m\u00e1s tarde quedar\u00e1 patente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedamos aquella tarde de octubre para celebrar que Pedro por fin hab\u00eda finalizado la carrera, \u00a1ya era todo un m\u00e9dico! Eso era algo que sin ninguna duda &#8211; merece una celebraci\u00f3n \u00a0\u201cad hoc\u201d &#8211; nos dijo con un forzado aire intelectual al recibirnos en su cervecer\u00eda favorita. Antes de cenar ya tomamos las primeras copas en \u201cla calle de la marcha\u201d, como \u00e9l llamaba a la calle Cuenca, tantas veces visitada en las noches robadas al deber (nuestro deber de estudiar), que se manten\u00eda joven y permanentemente vestida de fiesta estudiantil durante todo el curso. Las tres o cuatro rondas iniciales consumidas a modo de aperitivo corrieron por cuenta de Pedro, pero luego le dejamos muy claro que el resto de la noche pagar\u00edamos todos por igual; \u00e9ramos una pandilla bien avenida cuando sal\u00edamos de solteros, en pareja la cosa resultaba algo diferente. \u00a0Despu\u00e9s de cenar visitamos muchos bares antes de desembarcar en la discoteca de moda de la noche tard\u00eda, donde apuramos hasta la \u00faltima gota del elixir festivo que a\u00fan nos quedaba por saborear, aspirando en vano a eternizar lo que ya presentaba un n\u00edtido final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acababa el dinero, se acababa la energ\u00eda, se acababa la noche. Sin darnos cuenta nos encontramos despidi\u00e9ndonos, y cada uno emprendi\u00f3 el camino de su\u00a0 casa, salvo yo, que como ya dije, me sent\u00eda especialmente observador. Y fue entonces cuando la vi, con su cabello recogido y una mueca de cansancio o aburrimiento en aquel rostro hermoso, muy blanco y lleno de pecas. He de confesar que parte de esta visi\u00f3n quiz\u00e1 no fuera fiel reflejo de la realidad, pues desde mi posici\u00f3n no podr\u00eda apreciar tanto detalle ni con las facultades visuales en \u00f3ptimas condiciones, algo que evidentemente no ocurr\u00eda. No ten\u00eda intenci\u00f3n de decirle nada, tan solo mirarla, lo que estaba haciendo con deleite y desde bastante lejos, por cierto. Ella segu\u00eda a lo suyo, ajena al voyeur que la contemplaba, hasta que aquel borracho tambaleante, un poco sin querer y un mucho intencionado, tropez\u00f3 levemente con ella pretendiendo, sin conseguirlo, abrazarla aunque solo fuera en su ca\u00edda sobre la acera. La chica llevaba unos auriculares puestos, de lo cual deduzco que no oy\u00f3 ninguna de las lindezas que el deficiente bebedor le iba recitando. Solamente se percat\u00f3 de su presencia cuando sinti\u00f3 el primer y casi imperceptible contacto, momento en que lo apart\u00f3 con un empuj\u00f3n firme y una mirada fr\u00eda, amenazadora y autoritaria; fr\u00eda porque aquella madrugada de octubre, el term\u00f3metro del r\u00f3tulo de la farmacia que iluminaba de verde la esquina marcaba tres grados; amenazadora porque se sab\u00eda triunfante si la cosa pasaba a mayores y la fuerza f\u00edsica resultase necesaria: ella estaba serena, contaba con la energ\u00eda del reciente desayuno y adem\u00e1s, ten\u00eda una escoba; y tambi\u00e9n autoritaria porque a esa hora y en esa calle, de entre los pocos parroquianos que por all\u00ed nos mov\u00edamos, el barrendero (la barrendera en este caso) era la \u00fanica persona que estaba un punto por encima de tanto noct\u00edvago, no en vano trabajaba para el ayuntamiento, ten\u00eda su estatus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento vi las puertas del cielo abiertas y mi recient\u00edsimo amor plat\u00f3nico se dispar\u00f3. Cruc\u00e9 la calle, avanc\u00e9 hacia ellos y me enfrent\u00e9 al impertinente noct\u00e1mbulo. Le ped\u00ed que se disculpara. \u00c9l se revolvi\u00f3 alargando un brazo, m\u00e1s como apoyo para guardar el equilibrio que buscando alg\u00fan contacto, creyendo que mi \u00fanico objetivo era hacerle un gui\u00f1o heroico a la bella barrendera. Y tal vez en eso no se equivocara mucho, sin embargo, el inesperado encontronazo de su mano con mi cara, ayudado por mi precario estado de verticalidad, me hizo caer. Y aterric\u00e9 con toda la carga de derrota que ello supuso, y con toda la ira que sirvi\u00f3 de combustible para la explosi\u00f3n de violencia en que se convirti\u00f3 mi respuesta. Como un resorte me puse en pie, casi sin haber tocado el suelo. Mir\u00e9 a mi alrededor y me sent\u00ed el m\u00e1s est\u00fapido del mundo: un pedazo de noche, rid\u00edculamente abatido por otro pedazo de noche mucho m\u00e1s rid\u00edculo y agotado. Pero, \u00a1por Dios!, si aquel despojo humano se manten\u00eda en pie gracias a que estaba abrazado a la se\u00f1al de prohibido aparcar. Se puede entender f\u00e1cilmente el nivel de mi cabreo. Y encima la chica por la que nos enfrentamos se re\u00eda a carcajada limpia. Ahora que la ve\u00eda desde m\u00e1s cerca, realmente ten\u00eda pecas en la cara. Me conmovi\u00f3 su risa sincera, mostrando unos dientes blancos y bien alineados. Sus labios gruesos, enmarcando una boca que me pareci\u00f3 perfecta, me cautivaron. Hasta que ca\u00ed en la cuenta de que se re\u00eda de m\u00ed. La risa pas\u00f3 de dulce a odiosa, de inocente a ofensiva, y me hizo sentir a\u00fan m\u00e1s rid\u00edculo. Y el bobo borracho tambi\u00e9n se re\u00eda. Peor no pod\u00eda estar. Entonces arranqu\u00e9, cog\u00ed carrerilla desde mis dos metros de lejan\u00eda, y bajando la cabeza a la altura del est\u00f3mago, cual tozudo ariete avezado a derribar puertas infranqueables, embest\u00ed\u00a0 a mi oponente con fuerza y punter\u00eda. Aquel seboso contrincante cay\u00f3 abatido por la furia del le\u00f3n herido en que yo me hab\u00eda convertido. Se desplom\u00f3 sobre un Ford Scort mal aparcado mientras todos los all\u00ed presentes (la bella barrendera, yo y una pareja de j\u00f3venes que aparecieron poco antes y se daban un aut\u00e9ntico fest\u00edn de besos y abrazos), o\u00edmos un tremendo \u201cgong\u201d fruto del golpe de su cabeza contra el cap\u00f3 delantero. Luego dio un par de vueltas, rodando por encima del coche, hasta que cay\u00f3 por el otro lado sobre el rugoso embaldosado que luce la calle San Jos\u00e9. La situaci\u00f3n termin\u00f3 con un sonido muy diferente al primero, aunque efectuado tambi\u00e9n por su ap\u00e9ndice craneal como instrumento solista en aquella sinfon\u00eda de desprop\u00f3sitos. En lugar del \u201cgong\u201d met\u00e1lico anterior, ahora son\u00f3 un \u201cclock\u201d fuerte, seco, penetrante y un punto previsible; de esos golpes que el solo efecto de su sonoridad parece que ya duele, al menos a quien lo escucha, porque\u00a0 a quien lo sufre le duele sin apariencias ni atenuantes, sino con toda su gravedad. Tan impactante fue, que la multitud de cuatro a\u00fan presentes en el lugar miramos instintiva e instant\u00e1neamente hacia el derrotado trasnochador. Su cara qued\u00f3 pegada al suelo por la derecha, mientras la izquierda mostraba la boca torcida y el ojo entreabierto. La figura completa semejaba un mu\u00f1eco roto: los brazos en posici\u00f3n inveros\u00edmil, haciendo como una zeta, y las piernas semi-dobladas y cruzadas a la altura de las rodillas. Parec\u00eda el \u00faltimo fotograma de aquella pel\u00edcula tan triste que vi la semana pasada y hab\u00eda triunfado en Berl\u00edn; estaba rodada en blanco y negro y era todo un alegato contra la violencia gratuita. En ese momento, la pareja de j\u00f3venes enamorados se larg\u00f3 de all\u00ed sin dejar de besuquearse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acababa de ganar aquel combate. Fui todo un caballero. Vi una dama en apuros y ret\u00e9 a su agresor. En buena lid nos batimos y al vencer me hice acreedor del amor de la princesa. Me acerqu\u00e9 al cuerpo del guerrero ca\u00eddo en la batalla y triunfalmente le di la espalda, recordando la imagen en blanco y negro de la pel\u00edcula, aunque ahora se hab\u00eda a\u00f1adido un rojo carmes\u00ed que saliendo de debajo de la cabeza formaba un reguero espeso alej\u00e1ndose calle abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabeza alta, mirada al frente, paso firme. Todav\u00eda me acuerdo de cuando en el colegio de religiosos al que asist\u00ed de ni\u00f1o nos dieron esta consigna. Y debe ser verdad que la letra con sangre entra, pues esto no se me olvid\u00f3, ni creo que se me olvide \u00a0jam\u00e1s. Con este porte regio y la elegancia del vencedor (as\u00ed ve\u00eda yo al h\u00e9roe que pretend\u00eda encarnar y que acababa de derrotar al m\u00e1s malvado de los acosadores de una dama), di unos pasos al frente para acercarme a mi liberada princesa, con el \u00fanico prop\u00f3sito de ponerme a sus pies. Entonces recib\u00ed un r\u00e1pido escobazo, muy fuerte y contundente\u2026 Y no me acuerdo de m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de despertar, me duele mucho la cabeza y esto tiene toda la pinta de ser un calabozo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquellas horas fr\u00edas y secas de la madrugada, a pesar de tratarse de fin de semana, muy poca gente se dejaba ver por el casco viejo. \u00danicamente cuatro perdidos como yo que intentaban recordar d\u00f3nde iban, sin importarles demasiado d\u00f3nde estaban ni de d\u00f3nde ven\u00edan, y otros desgraciados del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[354,353],"class_list":["post-1042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-quijote","tag-relatos-9-certamen-de-narrativa-breve-2012"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}