{"id":112,"date":"2012-09-25T12:00:22","date_gmt":"2012-09-25T10:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=112"},"modified":"2012-09-25T10:38:51","modified_gmt":"2012-09-25T08:38:51","slug":"9-hombre-sobre-puente-por-detritus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/9-hombre-sobre-puente-por-detritus\/","title":{"rendered":"9- Hombre sobre puente. Por Detritus"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Franz Kafka es un hombrecillo espigado, no muy alto, enjuto, con cara de ni\u00f1o y orejas de soplillo. Es reservado, elegante, pulcro, educado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Est\u00e1 ingresado aqu\u00ed porque su cuerpo es pasto de la tuberculosis. No es casualidad. Este lugar tiene fama de milagroso. Pero, si he de serles sincero, Franz Kafka lo tiene realmente mal. Los he visto ingresar en este sanatorio con s\u00edntomas m\u00e1s leves que los suyos y han terminado durmiendo con la s\u00e1bana sobre la cabeza. Espero equivocarme, pero temo que la suerte ya est\u00e1 echada. S\u00f3lo es cuesti\u00f3n de tiempo.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 El sanatorio tiene un id\u00edlico y c\u00e1lido jard\u00edn en la parte de atr\u00e1s donde los pacientes pasan sus horas de reposo paseando bajo su arboleda o descansando en\u00a0 sus numerosos bancos de piedra. Hay un estanque de agua trasl\u00facida que divide en dos el jard\u00edn, y un puente de madera que divide en dos el estanque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sobre el puente lee Kafka. De pie, apoyado en el pasamanos. Lee a Flaubert, a Dickens, a Goethe. Me he fijado en su rostro y he llegado a percibir un ligero movimiento en sus fin\u00edsimos labios c\u00e1rdenos, distinguir palabras en los fr\u00e1giles perfiles de su boca. El salto de renglones en sus pupilas cansadas. El final de cada p\u00e1rrafo en la ca\u00edda de sus p\u00e1rpados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He o\u00eddo que Franz Kafka es un escritor frustrado. Ha publicado un libro de cuentos breves y algunos relatos irrelevantes. Adem\u00e1s, seg\u00fan tengo entendido, tiene varios manuscritos recluidos en alg\u00fan caj\u00f3n de alg\u00fan escritorio de alg\u00fan despacho de Praga que nunca ver\u00e1n la luz. Esos manuscritos suelen ser el derrotero final de las conversaciones que Franz Kafka entabla con el doctor Robert Klopstock, su \u00fanico amigo aqu\u00ed dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 En el puente, en un banco, en el camino, a la sombra de un cipr\u00e9s, los veo y los oigo hablar\u00a0 de la familia, del trabajo,\u00a0 del pasado, del presente. No del futuro. Para Kafka no hay futuro. Ni para \u00e9l ni para sus manuscritos. Le he o\u00eddo decir al doctor Klopstock que antes de ser internado le dio instrucciones precisas a su albacea de quemar hasta la \u00faltima letra escrita de su mano. El doctor intenta persuadirlo con frases engominadas y muy poca convicci\u00f3n. Despu\u00e9s se retira, y Franz Kafka se queda abatido; como si el doctor, al despedirse, se llevase un pellizco de su debilitada salud en alg\u00fan bolsillo de la bata blanca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00fanica persona que parece preocuparse por \u00e9l, aparte del doctor Klopstock, es una mujer polaca llamada Dora Diamant, acaso su novia, que lo visita asiduamente. Tan asiduamente que en estos \u00faltimos d\u00edas ha sido como una interna m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Franz Kafka, murmurando entre gestos rotos, se refiere a ella como \u201csu apreciada condena\u201d, y le habla\u00a0 incluso cuando est\u00e1 solo. Son palabras carentes\u00a0 de cari\u00f1o, resignadas a un futuro compartido que nunca conocer\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Nadie m\u00e1s visita a Franz Kafka. Ning\u00fan familiar; padre, madre, hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Es un don nadie y como tal vive; como tal muere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasan los d\u00edas y la salud de Kafka pende de un hilo. Ya no pasea por el jard\u00edn ni busca cobijo a la sombra de un cipr\u00e9s. El puente vac\u00edo es una alegor\u00eda kafkiana al desamparo del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He entrado en la habitaci\u00f3n donde Franz Kafka pasa sus \u00faltimos momentos. Junto a \u00e9l hay dos personas: el doctor Robert Klopstock y Dora Diamant, que callan y contemplan el resultado de una vida de penumbras errantes, tan insomne y penosa.\u00a0 Una vida que se apaga en un vetusto camastro de una habitaci\u00f3n desnuda de un sanatorio milagroso, a las afuera de Viena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Kafka ya no come, s\u00f3lo engulle l\u00edquidos. Habla, pero con la voz extinguida y s\u00f3lo para pedir morfina. El doctor Klopstock se la suministra en ampollas, pero nunca es suficiente y Kafka se queja de la falta de humanidad de su amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u201c\u00c9ste lugar es una colonia penitenciaria\u201d dice, \u201c\u00e9sta cama es una m\u00e1quina de tortura y usted mi verdugo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dora Diamant se une a las quejas delirantes de su amado y el doctor Klopstock accede. M\u00e1s morfina. Kafka se duerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 El momento llega. Un segundo\u00a0 robado a la eternidad. Franz Kafka pierde el conocimiento y ya no vuelve a despertar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0\u201cNo se aleje Robert\u201d, son sus \u00faltimas palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El doctor Robert Klopstock le dice que no ir\u00e1 a ning\u00fan lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u201cUsted no, pero yo s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Las campanas doblan en el pecho de Dora Diamant, su garganta se comprime en un llanto contenido. El doctor Klopstock\u00a0 cubre el rostro r\u00edgido de Franz Kafka con la s\u00e1bana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy se han llevado el cuerpo de Kafka. Hombres con trajes de funcionarios y rostros curtidos lo han cargado sobre sus hombros. Nadie lo despide. Es s\u00f3lo un muerto m\u00e1s. Uno de tantos.\u00a0 No creo que el mundo pierda mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Por lo que a m\u00ed respecta, no me hubiese importado conocer mejor al hombre que ha ocupado mi tiempo estos \u00faltimos d\u00edas. Observarlo en silencio ha sido como vivir en una f\u00e1bula irracional. Hab\u00eda algo en su rostro que no parec\u00eda verdad. En sus pasos, lentos e imprecisos, que parec\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 del suelo que pisaban, como si perteneciesen a un mundo que el resto de mortales no puede llegar siquiera a concebir. Un mundo que, a juzgar por los gestos, las palabras, el des\u00e1nimo de su \u00fanico habitante, es un mundo triste y desolado, donde el m\u00e1s sabio de\u00a0 los hombres es capaz de perderlo todo en la situaci\u00f3n m\u00e1s familiar y cotidiana, y sumergirse para siempre en un sue\u00f1o profundo sin que su nombre encuentre la m\u00e1s m\u00ednima repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que el hombre no est\u00e9 preparado para afrontar una realidad tan compleja. Imagino que es algo dif\u00edcil de comprender,\u00a0 pero\u00a0 qu\u00e9\u00a0 sabr\u00e9 yo. Hace mucho que dej\u00e9 de ser un hombre para convertirme en un inclasificable insecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Franz Kafka es un hombrecillo espigado, no muy alto, enjuto, con cara de ni\u00f1o y orejas de soplillo. Es reservado, elegante, pulcro, educado. \u00a0 \u00a0 \u00a0 Est\u00e1 ingresado aqu\u00ed porque su cuerpo es pasto de la tuberculosis. 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