{"id":124,"date":"2012-09-26T00:00:06","date_gmt":"2012-09-25T22:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=124"},"modified":"2012-09-25T22:34:36","modified_gmt":"2012-09-25T20:34:36","slug":"11-ganas-de-matar-aumentando-por-julian-sorel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/11-ganas-de-matar-aumentando-por-julian-sorel\/","title":{"rendered":"11- Ganas de matar aumentando&#8230; Por Juli\u00e1n Sorel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La imagen que Pl\u00e1cido proyectaba en la soledad de la noche era, cuando menos, inquietante: botas y calzoncillos como \u00fanico atav\u00edo, la porra colgando de la mano derecha, las piernas afianzadas en posici\u00f3n de ataque y quieto, como estatua de m\u00e1rmol, cual eje sobre el que giraran los vapores miasm\u00e1ticos de todo el recinto. Los treinta grados de temperatura y el ochenta por ciento de humedad que reinaban en la granja de engorde hac\u00edan que sudara copiosamente, como si el recipiente de su cuerpo, cargado en exceso de caldo bilioso, abriera v\u00e1lvulas para regular el flujo.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00abCreo que ya no me necesitas, Pl\u00e1cido \u2014le dijo el psiquiatra aquella ma\u00f1ana, en su oficina del Instituto Frenop\u00e1tico\u2014. Has superado la crisis. Te ayud\u00f3 tu nuevo empleo, donde canalizaste la energ\u00eda negativa de los ataques de ira en autoestima. Enhorabuena.\u00bb Recordaba, palabra por palabra, la \u00faltima charla con el doctor Chandler. \u00c9l le hab\u00eda conseguido el empleo de vigilante nocturno en la granja av\u00edcola, confiando en su recuperaci\u00f3n. \u00abMe gusta mi trabajo, doctor\u00bb, murmur\u00f3 con una sonrisa aviesa en su boca, all\u00ed plantado, entre comederos que colgaban de las vigas del techo como estalactitas, en medio de veinticinco mil pollos blancos de raza <em>broiler<\/em>, con su cacareo incesante, pululando con est\u00fapida indolencia en torno a la zona cr\u00edtica, el epicentro de ira: Pl\u00e1cido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los pollos cubr\u00edan el suelo como un desierto blanco y movedizo, pasaban entre sus piernas, ajenos al peligro, picote\u00e1ndole las botas. En ocasiones, alg\u00fan incauto se sub\u00eda sobre una de ellas, y entonces ocurr\u00eda: con un r\u00e1pido movimiento Pl\u00e1cido alzaba el pie, el pollo sal\u00eda proyectado hasta la altura de su cabeza y lo bateaba con la porra. El cad\u00e1ver del ave describ\u00eda una par\u00e1bola, dejando una estela de plumas antes de caer veinte metros m\u00e1s all\u00e1; la onda expansiva del impacto en el suelo abr\u00eda un c\u00edrculo en la ruidosa muchedumbre, que luego se cerraba sobre el despojo para dejar los huesos mondos en segundos. Ver aquello calmaba su c\u00f3lera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Era pastor y lobo a un tiempo, quedando al criterio de su mente irascible cu\u00e1ndo era qui\u00e9n, actuando en consecuencia. Ten\u00eda un margen de \u2014m\u00e1s-menos\u2014 diez v\u00edctimas por noche. El picaje y el canibalismo entre los pollos, frecuentes en el lugar, le daban impunidad absoluta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Los primeros d\u00edas simplemente los aplastaba con sus enormes botas, pero era sucio, antihigi\u00e9nico; despu\u00e9s pas\u00f3 a agarrarlos por el pescuezo, estrell\u00e1ndolos contra las paredes, pero las manchas lo delataban. Lo mejor era batearlos y limpiar la porra despu\u00e9s. Solo hab\u00eda un inconveniente: la ira exig\u00eda innovaci\u00f3n continua, mudar h\u00e1bitos. Ten\u00eda que echarle un poco de imaginaci\u00f3n. Una de las variables era marcar a su v\u00edctima con un <em>spray<\/em> de color negro, esperar de espaldas a que se fundiera entre sus cong\u00e9neres y perseguirla por toda la granja, porra en mano. La incertidumbre de no hallarla antes de que llegara el capataz, era un golpe de adrenalina delicioso; y hallarla m\u00e1s delicioso a\u00fan. Acababa la jornada ba\u00f1ado en sudor, agotado, sin ira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dorm\u00eda hasta la tarde de un tir\u00f3n. Al despertar lo esperaba el plato de pollo, sin huevos, sin patatas, sin nada, solo y siempre pollo. Despu\u00e9s el goteo, lento pero inexorable, llenando el recipiente de su cuerpo a impulsos, como un reloj interior en sincron\u00eda con el de su mu\u00f1eca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Aquel d\u00eda que ya conclu\u00eda, se incorpor\u00f3 a su puesto de trabajo a la hora acostumbrada: veintid\u00f3s en punto. Tambi\u00e9n como siempre, esper\u00f3 a media noche a que se fuera el \u00faltimo empleado de la granja para, una vez a solas, quitarse el uniforme, doblarlo escrupulosamente sobre el respaldo de la silla e ir a respirar el miasma, mientras o\u00eda el murmullo incesante de las veinticinco mil bestiecillas, sinti\u00e9ndolas a su alrededor picote\u00e1ndole las pantorrillas y las botas. De pie en el centro de aquel horno sent\u00eda arder su cuerpo. De pronto percibi\u00f3 comez\u00f3n en el cuello, se toc\u00f3 la nuez con la yema de un dedo y comprob\u00f3 que sangraba; sin duda se hab\u00eda cortado al afeitarse. Mir\u00f3 al suelo, vio que un pollo se sub\u00eda a una de sus botas (al pat\u00edbulo). Ya se limpiar\u00eda despu\u00e9s; ahora a batear. Un r\u00e1pido movimiento del pie y el pollo, tras elevarse, vari\u00f3 la trayectoria sorpresivamente, fue directo al punto rojo de su nuez y clav\u00f3 el pico. Con un movimiento reflejo, Pl\u00e1cido movi\u00f3 la porra para defenderse y se abri\u00f3 una ceja; al dar un paso atr\u00e1s pis\u00f3 a otro pollo, resbal\u00f3 y, cayendo al suelo de espaldas, se parti\u00f3 el cuello contra uno de los comederos. Vivo a\u00fan, inmerso en un confortable estupor, fue consciente de que no pod\u00eda mover ni un m\u00fasculo. Tumbado de espalda, con la cara volteada sobre el hombro de una forma inveros\u00edmil, ve\u00eda a los pollos estirar sus pescuezos para observarlo a una distancia prudencial, formando un c\u00edrculo a su alrededor. Pero el temor huy\u00f3 pronto de sus est\u00fapidos cerebros cuando vieron que no se mov\u00eda. Entonces comenzaron a acercarse, guiados sin duda por la sangre que le manaba sin cesar de la ceja, anegando la escler\u00f3tica de su ojo izquierdo. Con el derecho vio \u2014sin poder hacer nada\u2014 c\u00f3mo le vaciaban la cuenca y despu\u00e9s se peleaban por el globo ocular. Cuando ya se afanaban en su otro ojo, en los carnosos labios, en la lengua, en el cord\u00f3n de sangre que flu\u00eda de su garganta, abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de la piel; cuando, subidos sobre \u00e9l, lo cubr\u00edan como un c\u00e1lido edred\u00f3n de plumas, y todo lo que pod\u00eda hacer era oler sus cuerpecillos inquietos mientras devoraban su cara, Pl\u00e1cido pens\u00f3 en un \u00faltimo e ins\u00f3lito instante de lucidez, que aquella agradable y nueva sensaci\u00f3n que sent\u00eda era, sin duda, la ausencia total de ira.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La imagen que Pl\u00e1cido proyectaba en la soledad de la noche era, cuando menos, inquietante: botas y calzoncillos como \u00fanico atav\u00edo, la porra colgando de la mano derecha, las piernas afianzadas en posici\u00f3n de ataque y quieto, como estatua de m\u00e1rmol, cual eje sobre el que giraran [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,42,41,40,11],"class_list":["post-124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-ira","tag-matar","tag-pollos","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}