{"id":132,"date":"2012-09-26T00:08:01","date_gmt":"2012-09-25T22:08:01","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=132"},"modified":"2012-09-25T23:40:08","modified_gmt":"2012-09-25T21:40:08","slug":"13-la-gata-bengali-por-caminante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/13-la-gata-bengali-por-caminante\/","title":{"rendered":"13- La gata Bengal\u00ed. Por Caminante"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Roncero Tostones escucha diferentes cr\u00edticas e incomoda y sulfura pero a la vez apacigua, guarda silencio, se adentra en los recuerdos y adormece. Poquito a poco, sin embargo, empieza a desperezar, a so\u00f1ar despierto y a fraguar y reproducir la conversaci\u00f3n que tiempo atr\u00e1s escuchara en boca de diferentes protagonistas locales: vecinos y conciudadanos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Qu\u00e9 hermosa y qu\u00e9 guapa est\u00e1s, Angelita \u2014piropea la t\u00eda Sarnosa a su vecina y prosigue con los halagos\u2014. Los a\u00f1os no pasan por ese cuerpazo de salubridad que luces \u2014a\u00f1ade a la hija del t\u00edo Burrero\u2014. Hay que ver, \u2014recalca\u2014, lo bien que te queda el vestido y qu\u00e9 colores m\u00e1s vivos y joviales traslucen de la tela, de tu estilo y de tu cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014\u00bf<\/em>De verdad<em>? <\/em>\u2014pregunta la ingenua de Angelita, hija de su vecino, el t\u00edo Burrero, algo escasa de luces, aunque de car\u00e1cter sincero y bonach\u00f3n<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014<\/em>Y tan de verdad, mujer. No faltar\u00eda m\u00e1s\u2026 \u2014guarda silencio y reanuda\u2014. No te quepa duda, hija m\u00eda, ya te digo, t\u00fa misma podr\u00edas ser uno de mis reto\u00f1os y para un hijo, ya sabes, ning\u00fan mal quiere una madre. T\u00fa eres, adem\u00e1s, como el sol naciente que en d\u00edas tristes y nublados alegra la vista de cualquier vecino. Y no es para menos, mujer,<em> <\/em>las costuras del vestido realzan tu figura de tal modo que pareces una presentadora de televisi\u00f3n \u2014concluye la t\u00eda Sarnosa con los halagos y las zalamer\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Angelita, la hija del t\u00edo Burrero acoge las palabras de la t\u00eda Sarnosa con tal contento que gira sobre s\u00ed misma, agarra el vestido y lo gira y lo eleva a prop\u00f3sito. La inercia que ella misma provoca en la prenda ondea a modo de campana y se alza al viento con tanta energ\u00eda que asemeja a un pajarraco levantando el vuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Angelita desaparece calle arriba, sin embargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Has visto, Jerem\u00edas, \u2014aclara la t\u00eda Sarnosa a su marido\u2014, qu\u00e9 gorda y asquerosa se ha puesto Angelita, la del t\u00edo Burrero \u2014y a\u00f1ade\u2014. A pesar de lo joven que es la zagala hace honor al mote de su padre, verdad. Ya lo creo ya \u2014a\u00f1ade para s\u00ed misma\u2014, me da la impresi\u00f3n de que parece una burra embarazada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dios los cr\u00eda y ellos se juntan, y no s\u00e9, c\u00f3mo se le ocurrir\u00e1 embutirse en un vestido que la envejece cuarenta a\u00f1os y la engorda a\u00fan m\u00e1s de lo que ya est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Angelita, mientras tanto, camina m\u00e1s contenta que Prudencia el d\u00eda que descubri\u00f3 a su gato Siam\u00e9s a lomos de la gata Bengal\u00ed de la t\u00eda Jorobas. La t\u00eda Jorobas recelaba del olor a macho que desprend\u00eda el condenado del Siam\u00e9s; m\u00e1s feote que Dionisio el porquero y m\u00e1s peludo que el sobaco de su vecina, la Prudencia. A su gata parda, por el contrario, le colocaba un lazo de color rosa alrededor del cuello, le a\u00f1ad\u00eda colonia de mujer sobre el pelaje corto y brillante y le adosaba un peque\u00f1o cascabel que la felina entonaba a cada paso que daba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La t\u00eda Jorobas adoraba a su gata y la conservaba en la pureza de la virginidad para evitarle los trances que ella misma hubo de soportar en el pasado. La t\u00eda Jorobas perdi\u00f3 la virginidad a los treinta y cinco a\u00f1os con el feote y mal oliente del porquero \u2014ahora o nunca se dijo a s\u00ed misma\u2014. Aquel d\u00eda se arm\u00f3 de valor, entreabri\u00f3 el escote y arrastr\u00f3 al porquero hasta las cuadras donde lo apalanc\u00f3 entre los sacos de la pulpa y el mont\u00f3n de la paja. Adem\u00e1s, con tan mala fortuna que para una vez que emparentaba con algo sabroso y distinto al potaje de garbanzos se qued\u00f3 embarazada y encontr\u00f3 el rechaz\u00f3 del porquero. Para desasirse del matrimonio y del reconocimiento de paternidad que se le avecinaba, sin embargo, el porquero, muy tuno, busc\u00f3 la confidencia de cuatro amigos a quienes llev\u00f3 de testigos y todos afirmaron ante el juez que hab\u00edan tenido relaciones consentidas con la t\u00eda Jorobas entre las sacas de la pulpa. Adem\u00e1s, el porquero a\u00f1adi\u00f3 en declaraci\u00f3n jurada ante las autoridades que jam\u00e1s dej\u00f3 embarazada a ninguna de sus cabras y ahora, por una vez que lo hizo con su vecina no iba a comerse el marr\u00f3n de los otros cuatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rechazo y las cr\u00edticas de los convecinos, por el contrario, destrozar\u00edan la moral de la t\u00eda Jorobas que despreciada, deshonrada en lo f\u00edsico y en lo moral desear\u00eda morir antes que sentirse en boca de sus convecinos. A consecuencia, la t\u00eda Jorobas se tom\u00f3 un frasco de pastillas para la gripe, perdi\u00f3 el conocimiento y peg\u00f3 tal guacharrazo que el estropicio alert\u00f3 a los vecinos. Salieron en su auxilio y sin dudarlo si quiera la trasladaron al hospital. Pero aunque la cogieron a tiempo, le hicieron un lavado de est\u00f3mago y le salvaron la vida, aquello le provoc\u00f3 el aborto, la p\u00e9rdida del fruto del porquerizo y el conocimiento de los convecinos. Desde entonces odiaba a los machos que ahora idealizaba en los modales del gato Siam\u00e9s, propiedad de su vecina, la Prudencia. Para evitarlo, cuando el gato merodeaba por su casa o por las cercan\u00edas de su gata le tiraba la zapatilla o lo ahuyentaba entre lances de escoba, resoplidos y maullidos inhumanos. Pese a ello, un descuido es un descuido y\u2026 Ya lo dec\u00eda la madre de Tomasa, la del cabrero. Madre e hija se llevaban tan bien que un d\u00eda se enristraron las dos en los arrumacos del novio de la hija. Al poco tiempo, sin embargo, le anunci\u00f3 la madre a la hija que llevaba dos faltas seguidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Las faltas de la menstruaci\u00f3n no significan embarazo, madre, pueden deberse a una infecci\u00f3n espor\u00e1dica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfT\u00fa crees, hija m\u00eda? Mira que si a mi edad y en mi estado de viudez me creciera la barriga y llegara a o\u00eddos de las malas lenguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Eustaquio, mi prometido \u2014a\u00f1ade la hija\u2014, bien lo sabe usted, madre, toma el asunto del apareamiento con tanto celo que eriza hasta los vellos m\u00e1s rec\u00f3nditos de nuestros cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, s\u00ed hija m\u00eda, s\u00ed, y tan en serio que despu\u00e9s no hay quien lo aparte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Bueno, madre, reconozco que a Eustaquio le cuesta evaporarse del cautiverio y persiste hasta el \u00faltimo momento. Sin embargo, y aunque la retirada le disgusta m\u00e1s que morirse de pena, bien sabe usted que suele apartarse a tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La madre escucha la inocencia de la joven hija y veterana en avatares, la informa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2014<\/em>El veneno de la cosa del hombre est\u00e1 en la punta, hija m\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los descuidos son de humanos, ya se sabe. Tambi\u00e9n la t\u00eda Jorobas lo era y un d\u00eda que sali\u00f3 con prisas para asistir al entierro de un familiar olvid\u00f3 cerrar la ventana. La gata Bengal\u00ed descubri\u00f3 la abertura y sali\u00f3 m\u00e1s contenta que la hija de la t\u00eda Cazuela en primavera, para acoplarse la primera sobre el columpio del jard\u00edn. La gata, adem\u00e1s, sali\u00f3 m\u00e1s zalamera que Jerem\u00edas, la de la cortijada de los Guijarro, cuando se colocaba el picard\u00edas transparente para provocar las acometidas de su Ambrosio. El gato de la Prudencia, no obstante, gozaba de un olfato infalible y sali\u00f3 al encuentro de la gata parda con el rabo en alto y la nariz oliscona. Aquello agrad\u00f3 a la gata de la t\u00eda Jorobas que m\u00e1s lejos de huidas se arrim\u00f3 a la pelambrera del siam\u00e9s y se restreg\u00f3 sobre su lomo. El gato entr\u00f3 en armon\u00eda y no lo pens\u00f3 dos veces, se dio media vuelta y al descuido de la t\u00eda Jorobas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prudencia, por el contrario, complac\u00eda con la visi\u00f3n que percib\u00eda a trav\u00e9s de la ventana y gozaba mucho m\u00e1s con ver a su gato Siam\u00e9s sobre la grupa de la gata Bengal\u00ed de la t\u00eda Jorobas que cuando ella misma se sumerg\u00eda en los apretujones que el p\u00edcaro del cartero le propinaba entre las herramientas del trastero. Al que semanalmente acced\u00eda con la escusa de la firma de una carta certificada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hija del t\u00edo Burrero, por el contrario, estaba tan rellenita de carnes que cuando caminaba por las calles empinadas de la localidad se le rozaban los muslos interiores y le sobreven\u00edan las escoceduras. Ello le provocaba protecci\u00f3n y la abertura de las piernas. Aunque para evitar males mayores avanzaba como si ya anduviera herida por las escoceduras de las ingles. Aun as\u00ed, los halagos virtuales de la t\u00eda Sarnosa le calaron tan hondo que ahora caminaba m\u00e1s contenta que una colegiala en el d\u00eda de su comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero t\u00fa has visto bien a la Angelita, Jerem\u00edas \u2014recalca la t\u00eda Sarnosa a su marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed la he visto, s\u00ed. La hija del t\u00edo Burrero le pega a las migas y al tocino que no veas. Aunque el caso es que a\u00fan no s\u00e9 o no llego a comprender c\u00f3mo no se dar\u00e1 cuenta de lo mal que le cae un vestido tan inapropiado para sus carnes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014D\u00f3nde no hay agua, Jerem\u00edas \u2014prosigue la t\u00eda Sarnosa\u2014. Donde no hay agua no se puede sacar \u2014repite\u2014. Por mucho que profundices en el subsuelo de la rambla, tierra y m\u00e1s tierra habr\u00edas de encontrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La del t\u00edo Burrero, \u2014toma la palabra Jerem\u00edas, su marido\u2014, cree que luce algo bonito y no me cabe duda, lo es. Sin embargo, en ese cuerpo de burra embarazada se aprecia como si fuera un encubridor de lomos, muy apropiado para abrigar la grupa del caballo de don Perifollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roncero Tostones escucha diferentes cr\u00edticas e incomoda y sulfura pero a la vez apacigua, guarda silencio, se adentra en los recuerdos y adormece. 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