{"id":138,"date":"2012-09-27T00:04:57","date_gmt":"2012-09-26T22:04:57","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=138"},"modified":"2012-09-27T00:06:09","modified_gmt":"2012-09-26T22:06:09","slug":"16-otono-por-fugitiva-de-la-carcel-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/16-otono-por-fugitiva-de-la-carcel-del-tiempo\/","title":{"rendered":"16- Oto\u00f1o. Por Fugitiva de la c\u00e1rcel del tiempo"},"content":{"rendered":"<p>Antonio sinti\u00f3 sus octogenarias piernas doloridas, el paseo lo hab\u00eda dejado exhausto pero no renunciar\u00eda a \u00e9l mientras el dolor siguiera siendo dolor y no incapacidad. All\u00ed estaba, llamando a la misma puerta y a la misma hora que ven\u00eda haci\u00e9ndolo durante los \u00faltimos\u2026 \u00bftres a\u00f1os? Tal vez, ya hab\u00eda perdido la cuenta, a su edad el reloj a\u00fan conservaba la misma esfera pero las agujas no giraban al mismo ritmo.<!--more--><\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Hombre Antonio, \u00a1ya te echaba yo de menos!, llegas diez minutos tarde<\/em> \u2013 le salud\u00f3 socarrona Mireia con la misma cordialidad de siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Ay, preciosa, \u00a1este pobre viejo cada d\u00eda lo es m\u00e1s! \u00a1pobre y viejo quiero decir! <\/em>\u2013 respondi\u00f3 Antonio gui\u00f1\u00e1ndole un ojo mientras se retiraba la boina y la guardaba en el bolsillo de su chaqueta de cualquier manera. \u2013 <em>\u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1 tu madre hoy Mireia?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Bueno\u2026 Antonio, ya sabes\u2026 peor que ayer y mejor que ma\u00f1ana<\/em> \u2013 contest\u00f3 ella. Su rostro vivaracho no pudo disimular la sombra de su mirada \u2013 <em>Pero pasa, pasa, no te quedes en la puerta.<\/em><\/p>\n<p>Antonio, como cada d\u00eda, sigui\u00f3 a Mireia hasta la sala de estar en la que su madre pasaba las horas del d\u00eda. Todo estaba preparado: t\u00e9 con pastas en la mesa camilla y dos butacas, una de ellas vac\u00eda esperando ser ocupada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Mam\u00e1! \u00bfMira qui\u00e9n ha venido? \u00a1Menuda sorpresa!, \u00bfeh?<\/em> \u2013 exclam\u00f3 Mireia mientras le daba un codazo lleno de picard\u00eda a Antonio.<\/p>\n<p>Luzdivina, concentrada en la lejan\u00eda de la vista del ventanal de la salita y en la suya propia, volvi\u00f3 la mirada hacia el reci\u00e9n llegado y sonri\u00f3. La claridad que llegaba a trav\u00e9s del cristal convert\u00eda sus cabellos canos en hebras de algod\u00f3n brillante. Sus manos, entrelazadas delicadamente, se apoyaban sobre la manta floreada que Mireia colocaba escrupulosamente cada d\u00eda sobre sus venidas a menos piernas.<\/p>\n<p>Antonio, nervioso como lo hab\u00eda estado ayer y antes de ayer\u2026 y lo estar\u00eda ma\u00f1ana\u2026 y pasado ma\u00f1ana\u2026, tom\u00f3 asiento mientras Mireia les dejaba solos. Y sin apartar la vista de la arrugada y risue\u00f1a mirada de Luzdivina, como cada d\u00eda,\u00a0 fue el primero en romper el hielo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Buenas tardes, Ludi \u00bfC\u00f3mo te encuentras hoy?<\/em><\/p>\n<p>Ella, desenlazando sus manos y sin perder la sonrisa, tom\u00f3 las de Antonio entre las suyas y dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Ay, Antonio! Al final me vas a convencer de que ten\u00eda que haberme casado contigo cuando tuve la oportunidad <\/em><\/p>\n<p>Y Antonio, s\u00fabitamente relajado, supo que en este oto\u00f1o desapacible la hoja de su recuerdo a\u00fan permanec\u00eda firmemente agarrada a la rama de la memoria de Luzdivina. Y supo que, cuando el \u00e1rbol quedara desnudo tambi\u00e9n se quedar\u00eda a pasar el invierno si el tiempo les regalaba eso: tiempo. Lo supo, aunque era algo que siempre hab\u00eda sabido.<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio sinti\u00f3 sus octogenarias piernas doloridas, el paseo lo hab\u00eda dejado exhausto pero no renunciar\u00eda a \u00e9l mientras el dolor siguiera siendo dolor y no incapacidad. All\u00ed estaba, llamando a la misma puerta y a la misma hora que ven\u00eda haci\u00e9ndolo durante los \u00faltimos\u2026 \u00bftres a\u00f1os? 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