
{"id":171,"date":"2012-10-01T00:00:07","date_gmt":"2012-09-30T23:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=171"},"modified":"2013-02-26T23:39:14","modified_gmt":"2013-02-26T22:39:14","slug":"24-la-vieja-bodega-por-el-asesino-de-morfeo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/24-la-vieja-bodega-por-el-asesino-de-morfeo\/","title":{"rendered":"24- La vieja bodega. Por El asesino de Morfeo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda era luminoso, maldita sea; el sol hab\u00eda salido detr\u00e1s del castillo, como siempre, la gente trajinaba camino a la plaza, como siempre, la carnicer\u00eda de enfrente hab\u00eda abierto sus puertas y ol\u00eda a primavera. Juan miraba a trav\u00e9s de la ventana, tras los cristales sucios y no entend\u00eda por qu\u00e9 todo segu\u00eda como si nada hubiera ocurrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre esboz\u00f3 una media sonrisa mientras se calaba a\u00fan m\u00e1s el viejo gorro que tapaba un pelo rubio y reseco. Era alto y enjuto, levemente encorvado y, en otros tiempos, deb\u00eda haber sido atractivo. Pero eso era algo que a Juan le importaba muy poco.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz de la ventana recort\u00f3 su figura mientras \u00e9l recorr\u00eda la estancia con una mirada fr\u00eda, gris, minuciosa: no conven\u00eda dejar ning\u00fan cabo suelto, ninguna pista que delatara a la enemiga lo que all\u00ed hab\u00eda pasado ni d\u00f3nde podr\u00eda encontrarle. Cerr\u00f3 las contraventanas, recorri\u00f3 el resto de la vieja casona y baj\u00f3 las escaleras que le llevaban al refugio que, durante mucho tiempo, hab\u00eda preparado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa de Juan era grande, de piedra: como casi todas las casas antiguas de la zona escond\u00eda en sus entra\u00f1as una vieja bodega; en el piso superior estaba la vivienda familiar y, en la planta baja, la panader\u00eda que hab\u00eda permitido que su hermana y \u00e9l fueran a estudiar a la universidad, lejos del pueblo. Ella hab\u00eda terminado la carrera, se cas\u00f3 y se qued\u00f3 a vivir, con su marido y su trabajo de bibliotecaria, en el piso que sus padres le regalaron en Madrid. Era un buen piso y a sus padres les cost\u00f3 muchas barras de pan horneadas con sudor y cansancio. A\u00f1os y a\u00f1os de olor a pan y a sudor cost\u00f3 el maravilloso piso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan no termin\u00f3 sus estudios. La cabeza le daba demasiadas vueltas buscando el sentido a la vida y respuestas a dilemas que nadie ha resuelto. Ley\u00f3 a los grandes fil\u00f3sofos, buce\u00f3 y buce\u00f3 en libros que nada ten\u00edan que ver con las asignaturas que impart\u00edan en las aulas\u2026. hasta que algo estall\u00f3 en su cerebro. Entonces empez\u00f3 la peregrinaci\u00f3n de psic\u00f3logos a psiquiatras, de psiquiatras a psic\u00f3logos y su clara mirada se perdi\u00f3 detr\u00e1s de las gafas oscuras que, desde entonces, ocultan sus ojos y un feroz escepticismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan abandon\u00f3 su est\u00e9ril b\u00fasqueda para encontrar el amparo de sus padres y de la panader\u00eda, all\u00ed todo era m\u00e1s f\u00e1cil y sencillo: el pan no pretend\u00eda ser otra cosa que un buen pan con el que acompa\u00f1ar la comida de la gente cuando se\u00a0 sentaba a la mesa. Juan horneaba, se dejaba querer por sus padres y le\u00eda. Durante un tiempo la vida se apacigu\u00f3, pero pronto el mal de la enfermedad vino a instalarse en la vieja panader\u00eda, como un hu\u00e9sped hosco y desabrido, para alimentarse de los padres y engullir su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero fue al padre; el maldito hu\u00e9sped lo debilit\u00f3 hasta dejarle atado a una silla de ruedas y al dolor. Su mujer y Juan le cuidaban mientras esperaban que la hija viniera desde Madrid a acompa\u00f1arles y a dar algo de cari\u00f1o al pobre viejo que preguntaba por ella. A veces llegaba al pueblo con su novio (un cura renegado que jugaba a cineasta y a meterle mano a la chica del panadero) eran visitas breves y terminaban cuando consegu\u00edan que los padres les \u201cprestaran\u201d algo de dinero. Juan comenz\u00f3 a odiarles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando por fin la muerte se llev\u00f3 a su padre, la hermana reclam\u00f3 la herencia nada m\u00e1s llegar del cementerio, quer\u00eda\u00a0 financiar un corto que, el que era ya su marido, pensaba realizar. Su madre llor\u00f3 y le dio el dinero que ped\u00eda. Por entonces la anciana dej\u00f3 que la enfermedad empezara a com\u00e9rsela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan decidi\u00f3 que aquella mala mujer no era su hermana, solo le un\u00eda a ella unos cuantos genes no identificados; canaliz\u00f3 su energ\u00eda en cuidar a su madre mientras alimentaba una inquina febril contra sus\u00a0 enemigos: la ingrata, como le gustaba llamarla y el pretencioso pedante de su marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le costaba recordar cu\u00e1ndo hab\u00eda tenido algo de complicidad con su hermana, buscaba en su memoria y siempre aparec\u00eda como la ni\u00f1a malcriada y celosa que hab\u00eda amargado su infancia. Juan hab\u00eda crecido escuchando maravillas de ella mientras tenia que soportar sus peque\u00f1as mezquindades y sus mentiras; m\u00e1s de una vez\u00a0 carg\u00f3 con las culpas de lo que hac\u00eda do\u00f1a perfecta sin que ella moviera un dedo por esclarecer su autor\u00eda. Soportando su c\u00ednica sonrisa, Juan se enfrent\u00f3 por primera vez a las peque\u00f1as injusticias que conforman nuestra infancia y, en ocasiones, nuestro car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil asegurar nada, quiz\u00e1s fue por entonces cuando Juan decidi\u00f3 convertirse en un Quijote desfacedor de entuertos o quiz\u00e1s no, pero lo cierto es que, cuando lo conoc\u00ed, su figura tiernamente estrafalaria y su b\u00fasqueda enajenada de justicia, me hizo pensar en el caballero megal\u00f3mano y perdedor creado por Cervantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos tiempos, se hab\u00eda cansado de luchar contra los molinos de viento y hab\u00eda centrado sus esfuerzos en cuidar de su madre enferma y en despreciar a la miserable de su hermana. No pod\u00eda perdonarle el desapego que mostraba hacia su madre, la indiferencia ante su dolor y la falta de inter\u00e9s ante todo lo que no fuera dinero. D\u00eda a d\u00eda fue rumiando su venganza y, cuando vio que la anciana ya ni siquiera preguntaba por ella se preparo para humillar a la bibliotecaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Record\u00f3 la vieja bodega de su casa; la entrada hab\u00eda sido tapiada porqu\u00e9 a su hermana le daba miedo y convenci\u00f3 a sus padres con mimos y llantinas. Nadie hab\u00eda vuelto a hablar de ella en la familia una vez condenado su acceso. En secreto Juan volvi\u00f3 a abrirla, luch\u00f3 contra las telas de ara\u00f1a y la suciedad que se hab\u00eda acumulado durante a\u00f1os, baj\u00f3 todo lo necesario para subsistir: agua, v\u00edveres, libros, dos peque\u00f1os camastros, una mesa y un par de mantas para protegerse del fr\u00edo y la humedad. Comprob\u00f3 que la vieja instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica a\u00fan funcionaba, instal\u00f3 ruedas en una estanter\u00eda para ocultar la entrada a su guarida y pacientemente esper\u00f3 su momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda era luminoso, maldita sea. Hab\u00eda dejado un lac\u00f3nico mensaje, en el contestador telef\u00f3nico de su hermana, comunicando que su madre hab\u00eda muerto. Con cuidado baj\u00f3 en brazos a la difunta y la deposit\u00f3 en el camastro de la oscura bodega, se sent\u00f3 cogiendo la mano yerta de la mujer y sec\u00f3 a manotazos las l\u00e1grimas que le ca\u00edan por las mejillas y la barba sin afeitar\u2026..afuera el d\u00eda era luminoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agarrado a la mano de su madre imagin\u00f3 la llegada al pueblo de su hermana, el desconcierto del matrimonio al preguntar, de casa en casa, por el paradero de los ausentes. Habr\u00edan ido al tanatorio y al medico que expidi\u00f3 el certificado de defunci\u00f3n. Se imagin\u00f3 a su hermana dando explicaciones que paliaran el esc\u00e1ndalo que sacudir\u00eda el pueblo, la verg\u00fcenza de la ingrata ante las miradas de hip\u00f3crita conmiseraci\u00f3n de los vecinos y palade\u00f3 el hecho de que cada uno de ellos conoc\u00eda la verdadera historia del desamor de la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas, tres, vel\u00f3 a su madre a solas. Le habl\u00f3 de su ni\u00f1ez, le dio las gracias por su amor, por las comidas que le preparaba con cari\u00f1o, por su paciencia cuando se le nublaba la raz\u00f3n. Pas\u00f3 el tiempo ley\u00e9ndole libros que sab\u00eda que a su madre le gustaban y le explic\u00f3 que la ni\u00f1a que hab\u00eda parido se hab\u00eda convertido en alguien que no se merec\u00eda despedirse de ella ni manchar con su presencia el \u00faltimo aire que la envolv\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas, tres, esper\u00f3 a que su hermana se marchara. Pegado a la trasera de la estanter\u00eda escuch\u00f3 el ruido de la puerta al cerrarse con un portazo, luego el rugir de coche de la pareja arrancando y huyendo de una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s esperp\u00e9ntica. Juan esper\u00f3 tres d\u00edas, como los antiguos, a que el esp\u00edritu de la madre abandonara su cuerpo en la cripta del hogar que la hab\u00eda cobijado. Solo entonces se entreg\u00f3 a la burocracia que rodea a la muerte, serenamente y con una leve sonrisa en el alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda era luminoso, maldita sea; el sol hab\u00eda salido detr\u00e1s del castillo, como siempre, la gente trajinaba camino a la plaza, como siempre, la carnicer\u00eda de enfrente hab\u00eda abierto sus puertas y ol\u00eda a primavera. 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