
{"id":195,"date":"2012-10-02T10:38:35","date_gmt":"2012-10-02T08:38:35","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=195"},"modified":"2012-10-02T10:38:35","modified_gmt":"2012-10-02T08:38:35","slug":"27-los-latidos-por-janis-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/27-los-latidos-por-janis-d\/","title":{"rendered":"27- Los latidos. Por Janis D"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Te prometo que un d\u00eda de estos me morir\u00e9 de pena. Te lo prometo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eira solt\u00f3 el l\u00e1piz como si este le hubiera dado calambre en la mano. Recuerdos. El brazo entero pareci\u00f3 dorm\u00edrsele. Inclin\u00f3 la cabeza, apesadumbrada, dejando salir un suspiro. Apoy\u00f3 los codos en la mesa y perdi\u00f3 su carita de perla y coral azul en sus manos. Su gato, William, la miraba con indiferencia desde el umbral de la puerta.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No hay nada perdido, hoy es el principio de ayer<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>busco mi destino y me encuentro en tu camino otra vez\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pasillos bajo tierra nos llevan a la cima infernal (el presente)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>y el ma\u00f1ana lapida la desesperaci\u00f3n (de repente).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Levanto la persiana y hasta el cielo se ha cansado de ti;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>del cristal un triste diluvio borra tu reflejo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>y encharca mis ojos de distancia y destierro\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerr\u00f3 el diario y lo dej\u00f3 sobre la mesa. Los libros de la facultad estaban apilados justo al lado, formando una gran torre de sue\u00f1os rotos, o quiz\u00e1 sue\u00f1os pendientes. Tras cuatro meses de aislamiento estos hab\u00edan quedado cubiertos de polvo, ya que no hab\u00eda vuelto a tocarlos desde el d\u00eda que decidi\u00f3 que iba a dejarlo todo. Aquel d\u00eda Eira hab\u00eda llegado a casa medio dormida, cansada, consumida por el mundo exterior. Se hab\u00eda metido en la cama para permanecer cuarenta y ocho horas tumbada, arrojando l\u00e1grimas que dol\u00edan como pu\u00f1ales y escribiendo miradas perdidas sobre el techo. En el fondo sab\u00eda que retomar\u00eda las clases, que su rabieta se quedar\u00eda s\u00f3lo en eso, tan s\u00f3lo iba a ser un enfado m\u00e1s, como hab\u00eda pasado tantas otras veces. Sin embargo, aquel tres de octubre se equivocaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se qued\u00f3 all\u00ed sentada, sin moverse, con esa mezcla de angustia y liberaci\u00f3n en los que su cerebro se sumerg\u00eda cada vez que se decid\u00eda a escribir unas l\u00edneas en su diario. La habitaci\u00f3n estaba casi a oscuras, el papel pintado de las paredes expulsaba un brillo insano, amarillo y triste, lleno de sombras que se proyectaban desde la calle. El cami\u00f3n de la basura acababa de parar frente a su casa, y el rugido salvaje del motor consegu\u00eda relajarla, siempre lo hac\u00eda. El olor a suciedad le hac\u00eda sentirse arropada, consolada. Su propia miseria parec\u00eda incluso menos bochornosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su pasi\u00f3n por escribir siempre hab\u00eda llevado a Eira a la angustia m\u00e1s insoportable, a ataques de nervios que con el paso de los a\u00f1os hab\u00eda aprendido a controlar. Su diario era para ella como un abrigo ante las penas heladas de la vida. \u00c9ste era el octavo; los ten\u00eda colocados por orden cronol\u00f3gico en un caj\u00f3n, y, de vez en cuando, se abstra\u00eda leyendo la fina prosa en la que sab\u00eda convertir sus emociones.\u00a0 <strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eira ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os. Su aspecto delicado, gr\u00e1cil y bello, le hac\u00eda parecer m\u00e1s joven, pero su fr\u00e1gil fachada blanca se tornaba gris muy a menudo. Su temperamento arrollador le ayudaba a defenderse del dolor, se val\u00eda de un agrio odio hacia el mundo; ese era su escudo. Si cre\u00eda ver sus debilidades asomarse a su vida por la ma\u00f1ana, si notaba palidecer su cara, rota de cansancio, impon\u00eda esa tediosa actitud fr\u00eda y desagradable que tanto molestaba al resto de los humanos. Eira pod\u00eda ser d\u00e9bil, pero sab\u00eda muy bien c\u00f3mo convertir esa fragilidad en ataque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recogi\u00f3 el l\u00e1piz del suelo y lo pos\u00f3 sobre la mesa. Lo acarici\u00f3, jugueteando con \u00e9l entre los dedos. Le encantaba escribir a l\u00e1piz, esa sensaci\u00f3n de contacto limpio con la madera pulida en forma de f\u00e1brica de ilusiones, sus ilusiones. Abri\u00f3 su diario de nuevo, una p\u00e1gina al azar se qued\u00f3 abierta ante los ojos claros de expresi\u00f3n casi inerte, como casi inerte gateaba dentro su coraz\u00f3n. Dentro, una hoja blanca doblada por la mitad escond\u00eda unas casi ilegibles palabras en tinta azul, ya descolorida por el paso del tiempo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Estabas tan callada que parec\u00eda como si en tu boca se entrelazaran miles de tormentas de verano, sacudi\u00e9ndose y haci\u00e9ndote parar, muerta de miedo. Como si las profundas aguas de tus ojos arrastraran un barco cargado de p\u00f3lvora, como si el oc\u00e9ano estuviera a punto de desaparecer entre las llamas. Viv\u00edamos perdidos entre las olas del futuro m\u00e1s cercano, y as\u00ed \u00e9ramos felices\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"right\"><strong>J. H.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Eira ve\u00eda su vida como una carretera vac\u00eda, interminable y oscura. Las farolas a cada lado parec\u00edan proyectar cada d\u00eda luz m\u00e1s tenue. Su esp\u00edritu melanc\u00f3lico se desplegaba a menudo al perderse entre las calles m\u00e1s rec\u00f3nditas y solitarias de su ciudad. Le encantaba pasear. Fue durante uno de sus recorridos por la jungla urbana cuando la joven ley\u00f3 en una pintada callejera una frase que aseguraba que el arte se encuentra en el interior de las personas, no dentro de los museos. En aquel momento aquello le hizo pensar, aunque el tiempo le hizo comenzar a odiar su entorno, termin\u00f3 odiando a sus amigos y familia. Sus pensamientos se hab\u00edan arremolinado en su cerebro haciendo de \u00e9ste un aut\u00e9ntico nido de cuervos alados en forma de pensamientos sanguinarios e incluso autodestructivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 la hoja amarillenta dentro del diario, abri\u00e9ndolo acto seguido por la \u00faltima p\u00e1gina escrita, y dej\u00e1ndolo sobre la mesa. Los libros de la facultad la observaban, clav\u00e1ndole en las sienes la culpabilidad en forma de hirientes voces. Sus padres, sus profesores, su hermana, todos hab\u00edan intentado convencerla para que no dejara sus estudios. Eira, sin embargo, crey\u00f3 que era mejor dejarlo todo atr\u00e1s, echar abajo su torre personal para empezar a construir una nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo hab\u00eda hecho. Torres nuevas, construcciones vitales a estrenar. La luna y el sol se entrelazaban bailando y girando, el tiempo pasaba r\u00e1pido. Sus sue\u00f1os resucitaban al comp\u00e1s de sus silencios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se fij\u00f3 entonces en el papel blanco de su diario, o, como ella sol\u00eda llamarlo, su \u201ccuaderno de memorias embalsamadas\u201d. De repente, un familiar olor a madera le asalt\u00f3 los sentidos. Un impulso le hizo entonces correr hacia la puerta. William ya no estaba all\u00ed. Baj\u00f3 las escaleras y al llegar abajo, junto al recibidor de la casa, hab\u00eda un vac\u00edo ensordecedor, l\u00f3brego, desolador. Silencio. Absolutamente nada. El olor a madera era ahora m\u00e1s fuerte, lo cual le hizo acordarse de su padre, de los domingos, del bricolaje, de las comidas en el jard\u00edn. El gesto se le torci\u00f3. Su padre ya no estaba, ni tampoco su madre. Todos se hab\u00edan ido, hab\u00edan desaparecido de su vida el mismo d\u00eda que ella hab\u00eda decidido terminar con todo su pasado. Se hab\u00edan esfumado, eso era todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dio media vuelta dispuesta a volver a su habitaci\u00f3n, pero al girar la cabeza vio a trav\u00e9s de la puerta de la cocina algo que le llam\u00f3 de pronto la atenci\u00f3n. Entr\u00f3 despacio, y un olor a pescado podrido hizo que a Eira le recorriera un escalofr\u00edo por la espalda. All\u00ed estaba William, tumbado sobre la mesa, lami\u00e9ndose la pata derecha. Adoraba a aquel gato, y es que al fin y al cabo, parec\u00eda que no todos se hab\u00edan ido. \u00bfPor qu\u00e9 estaba all\u00ed? Eira jam\u00e1s hab\u00eda conocido otro gato como William; el peque\u00f1o felino aborrec\u00eda el pescado, y evitaba por todos los medios acercarse a la cocina. Nunca entraba, ni siquiera para comer. Ten\u00eda un peque\u00f1o cuenco bajo el quicio de la ventana del cuarto de Eira, donde pasaba la mayor\u00eda del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La joven no quiso darle demasiada importancia a que su gato estuviera dando tumbos por la casa sin rumbo alguno. De hecho, el d\u00eda anterior le hab\u00eda encontrado, tumbado boca arriba dentro de la chimenea, con el pelaje completamente lleno de holl\u00edn. El peque\u00f1o animal se sent\u00eda perdido y Eira no pod\u00eda culparle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El olor a pescado podrido persigui\u00f3 a ambos durante todo el d\u00eda. Eira intent\u00f3 esparcir su cansada mente pase\u00e1ndose deprisa entre las p\u00e1ginas de su libro favorito durante toda la tarde. Hab\u00eda le\u00eddo al menos una docena de veces \u201cLa casa en el conf\u00edn de la Tierra\u201d, y ahora ella se sent\u00eda como el protagonista, se ve\u00eda igual que \u00e9l. Un mundo de ficci\u00f3n le rodeaba y su vida hab\u00eda desaparecido, ella hab\u00eda hecho que todo desapareciera. Ahora se encontraba aislada, pero feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerr\u00f3 el libro y lo pos\u00f3 sobre la cama. Ella se tumb\u00f3 al lado, y acarici\u00f3 la cubierta con su mano. Pens\u00f3 en la mansi\u00f3n irlandesa de la novela y en cu\u00e1nto le gustaba ese libro;\u00a0 as\u00ed, con su mente instalada en la historia, cerr\u00f3 los ojos y se durmi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las seis de la ma\u00f1ana un fuerte zumbido hizo que todas las paredes de la casa se estremecieran, y Eira se retorci\u00f3 en la cama, como un gusano moribundo atravesado por un anzuelo oxidado. Se levant\u00f3 despacio y descans\u00f3 su mirada sobre la pared, esperando que algo pasara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Todo esto es culpa tuya \u2013 murmull\u00f3 entre dientes y con la mirada perdida en el infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se levant\u00f3 y se dirigi\u00f3, arrastrando sus pasos por el pasillo, a la cocina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pescado. Los muebles, el olor a cola blanca. Los domingos. Los malditos domingos. T\u00fa. T\u00fa. T\u00fa. T\u00fa. Ya han vuelto los fantasmas otra vez. Sali\u00f3 corriendo, dio tumbos por la casa, y finalmente decidi\u00f3 subir al desv\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los botes estaban all\u00ed. Botes de cristal, rellenos de formol y vidas muertas. Todos con sus respectivas etiquetas. El odio clasificado por orden alfab\u00e9tico. Corazones embalsamados, sentimientos coleccionados como si fuesen cromos, un simple juego de ni\u00f1os. Un juego sanguinario y s\u00e1dico. \u00bfLos cuerpos? No lo recordaba. Los corazones lat\u00edan al un\u00edsono, como en sus peores pesadillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eira agarr\u00f3 uno de los botes, estrell\u00e1ndolo con rabia contra la pared. La luz del alba empezaba a colarse por la ventana redonda del desv\u00e1n, iluminando vagamente el \u00f3rgano vivo y de color blanquecino. Eira se acerc\u00f3, mir\u00e1ndolo vibrar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Corazones muertos\u2026.maldito coraz\u00f3n, \u00a1nunca se para! Y el m\u00edo, ya ves, lleva parado mucho tiempo. Me destrozaste. Me abandonaste. Me sepultaste\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diario se le resbal\u00f3 de la mano derecha, cayendo al suelo y abri\u00e9ndose por una de las primeras p\u00e1ginas. Eira lo hab\u00eda cogido de manera inconsciente al abandonar la habitaci\u00f3n. Se agach\u00f3, y empez\u00f3 a leer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ahora palp\u00edtame,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>tus s\u00edstoles deleitan mi paladar;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>pasi\u00f3n prohibida<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>corola de amapolas de mayo, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>como Romeo y Julieta: roja la sangre, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>empieza la obra<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>roja la vida,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>termina el ensayo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Te voy a odiar siempre \u2013 susurr\u00f3 Eira con mi coraz\u00f3n en las manos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te prometo que un d\u00eda de estos me morir\u00e9 de pena. Te lo prometo. 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