{"id":235,"date":"2012-10-04T00:03:29","date_gmt":"2012-10-03T22:03:29","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=235"},"modified":"2012-10-03T23:14:23","modified_gmt":"2012-10-03T21:14:23","slug":"35-el-sonador-por-galileo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/35-el-sonador-por-galileo\/","title":{"rendered":"35- El so\u00f1ador. Por Galileo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Germ\u00e1n se despert\u00f3 envuelto en sudor, amenazado por la l\u00e1mpara de ara\u00f1a que desde el techo mostraba sus v\u00e9rtices como cuchillos. La habitaci\u00f3n daba vueltas; estaba acostumbrado al carrusel que le proporcionaba el c\u00f3ctel de resaca, dolor de cabeza y abulia. A medida que recuperaba la consciencia, se autoimpon\u00eda el manido discurso de que ser\u00eda la \u00faltima vez que abusaba de las bebidas espirituosas, aunque sab\u00eda que el efecto del mensaje ser\u00eda ef\u00edmero. Si algo positivo hab\u00eda en el momento en que la enso\u00f1aci\u00f3n daba paso a la amarga realidad, reci\u00e9n evacuado de una noche tormentosa, es que hallaba entre las tinieblas del desconcierto algunas vetas de lucidez que le incitaban a reflexionar sobre su sombr\u00edo pasado y le hac\u00edan temer por su angustioso futuro.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las exiguas dimensiones del apartamento que habitaba en el casco antiguo de la ciudad lo expulsaron al balc\u00f3n, a henchir de aire fresco los pulmones, a empaparse de la luz que entraba a raudales en el sal\u00f3n, a tratar de liberarse del zumbido que le perforaba los t\u00edmpanos. Se respiraba tranquilidad. Germ\u00e1n se acost\u00f3 quemando la noche entre calles sucias y tapizadas por la humedad crepuscular y se levant\u00f3 a mediod\u00eda de un domingo soleado: una estampa refulgente que invitaba a cualquier cosa menos a arrostrarla como una piltrafa parapetada tras una barandilla. Mas era su sino, quiz\u00e1 su penitencia. Se hab\u00eda convertido en un tipo solitario, un triste vendedor de seguros en el ocaso de su carrera personal y profesional que malgastaba su vida de noche y se arrepent\u00eda de d\u00eda, que tomaba una copa para afrontar la realidad y otra para olvidarla. Divorciado, con una hija que no se pon\u00eda al tel\u00e9fono, un trabajo precario que conservaba a duras penas porque su jefe estaba hecho de un pellizco del Buen Samaritano, se sent\u00eda un fracasado al que la vida no le permit\u00eda sino caminar por la tortuosa vereda de los perdedores: esa senda en la que solo hallaba una cama solitaria, si acaso compartida a ratos con alguna meretriz \u00e1vida de dinero, una nevera con telara\u00f1as y una despensa con algunas botellas y latas de comida preparada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfD\u00f3nde hab\u00edan quedado los sue\u00f1os? Esos anhelos de juventud que se fueron deshaciendo como un azucarillo en el caf\u00e9. Trat\u00f3 de degustar la vida en vaso ancho, con hielo, y los excesos le condujeron a pastar en el pesebre de la mezquindad. Todos los d\u00edas de resaca se dec\u00eda a s\u00ed mismo que no debi\u00f3 abandonar la carrera universitaria, casarse con la arp\u00eda que le arruin\u00f3 la vida, probar los licores que ofrecen a las puertas del averno, rodearse de amigos con intereses espurios&#8230; Si hubiera aceptado aquel trabajo que rechaz\u00f3, si no hubiera sucumbido a tantos embaucamientos, si se hubiera conducido de otra manera, pero termin\u00f3 cayendo de bruces en un tren del que hay que saltar a tiempo. La vida proporciona escasas oportunidades para abandonar la espiral en la que cada cual se introduce; cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil escapar, y el camino de salida se descubre cuando las fuerzas para volver atr\u00e1s han sido esquilmadas. Germ\u00e1n era consciente de todo ello, y eso le atormentaba, pero el paso de los a\u00f1os le dej\u00f3 una salud diezmada, un coraz\u00f3n roto, un alma hipotecada y un futuro tenebroso. Encadenado al destino y abandonado a su suerte por todos los lo quisieron, acab\u00f3 desterrado en un barrio que era a la vez purgatorio y consuelo, ratonera y libertad; sin duda, un h\u00e1bitat peligroso para quien surcaba el proceloso abismo de las tentaciones sin mesura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La ma\u00f1ana era diferente. El sol en lo alto de su atalaya no imped\u00eda que el ambiente rezumara m\u00fasica de r\u00e9quiem, aroma a venganza. Germ\u00e1n sab\u00eda que el cr\u00e9dito se hab\u00eda agotado. Vendi\u00f3 su alma y todos los plazos estaban ya extinguidos; demasiados deudores y nada que ofrecerles. El devenir se torn\u00f3 irreversible. Aunque se hab\u00eda acostumbrado a encontrar una red inesperada al caer del alambre, en esta ocasi\u00f3n no cab\u00eda siquiera el recurso a los milagros. Los hechos acaec\u00edan seg\u00fan lo profetizado, se extend\u00edan lentamente como una mancha de aceite. De s\u00fabito, apareci\u00f3 ante sus ojos una especie de \u00e1ngel de tez y ojos claros; una bella joven envuelta en un albornoz blanco. No recordaba su rostro, ni que hubieran pasado la noche juntos; sin embargo, ten\u00eda aspecto de reci\u00e9n aseada y se comportaba con la naturalidad de quien est\u00e1 en su casa. Enseguida reconoci\u00f3 que la prenda que la cubr\u00eda era suya e intuy\u00f3 que el zumbido que escuchaba deb\u00eda provenir de la ducha. Todo indicaba que no era una desconocida. Para alguien acostumbrado a bailar en el filo que separa lo on\u00edrico de lo real, la escena era confusa: dif\u00edcil discernir si escrutaba una bella \u00e1nima o una dama de carne y hueso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La figura femenina se acerc\u00f3 al balc\u00f3n, mostrando delicadeza y gracia; parec\u00eda flotar sobre el piso. El sol magnificaba su esplendor, exhibiendo sus largas piernas cuando el albornoz se abr\u00eda a cada paso que daba. Germ\u00e1n fabric\u00f3 una sonrisa impostada y se frot\u00f3 los ojos, arrobado frente a aquel espectro de la belleza; una visi\u00f3n que a la vez procuraba un agradable efecto narc\u00f3tico y clarificador, despojando la mente de cualquier neblina. Cuando ya casi pod\u00eda sentir su aliento, el albornoz se desanud\u00f3, abriendo en canal la desnudez de la muchacha. Por un instante pens\u00f3 que podr\u00eda gozarla, pero en sus ojos vislumbr\u00f3 la mirada de Ca\u00edn. Al fin, ve\u00eda con claridad la tentaci\u00f3n revestida por una p\u00e1tina de embeleco. Quiz\u00e1 fuera tarde, mas la sensaci\u00f3n de poner freno a un deseo era un soplo de aire fresco, como descubrir que no estaba uncido al yugo de la desesperanza. El albornoz se desliz\u00f3 con suavidad por el cuerpo de la joven hasta quedar arrugado a sus pies, en un gesto elegante, como una seda resbalando por una porcelana lacada. La imagen era una mezcla de sensualidad y deidad pagana, un \u00e1ngel del Renacimiento esculpido sobre una nube, un regalo excelso para la vista. Germ\u00e1n lo palade\u00f3 con calma, sin la prisa en consumar los placeres que hab\u00eda marcado su existencia, examinando cada pulgada de aquella piel p\u00e1lida e inmaculada. Ni en los mejores sue\u00f1os hubiera imaginado un colof\u00f3n m\u00e1s sublime para su miserable vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0El tiempo se agotaba. La paciencia del heraldo de la desdicha se disipaba con la misma celeridad que el humo en el aire. La joven alarg\u00f3 los brazos y estrech\u00f3 a Germ\u00e1n, rode\u00e1ndolo con suavidad, adhiriendo su anatom\u00eda a la de \u00e9l mientras le acariciaba el cuello con los labios, sin llegar a besarlo. Germ\u00e1n deseaba un beso postrero; rescatar el anterior expedido con ternura entre los legajos de la memoria se antojaba una ardua empresa. Pero no fue posible. Su \u00faltima percepci\u00f3n fue la de una l\u00e1grima resbalando por la espalda del \u00e1ngel que gui\u00f3 la despedida, dejando un trazo brillante y sinuoso que se desvanec\u00eda poco a poco, sin dejar huella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Al d\u00eda siguiente, la hija de Germ\u00e1n apareci\u00f3 por el apartamento. Ten\u00eda demasiadas llamadas en el contestador suplicando clemencia. Apenas abri\u00f3 un resquicio en la puerta, intuy\u00f3 que la velada hab\u00eda acabado en tragedia. Enseguida encontr\u00f3 a Germ\u00e1n tendido en el suelo, desnudo e inerte: una escena que siempre pens\u00f3 que afrontar\u00eda m\u00e1s pronto que tarde. Violeta se arrodill\u00f3 junto a su padre y le asi\u00f3 la mano. En su rostro se dibuj\u00f3 un gesto doliente. As\u00ed permaneci\u00f3 unos minutos, con los ojos cerrados, atravesada por multitud de sentimientos contradictorios, hasta que la presencia de su madre la sobresalt\u00f3. La ex mujer de Germ\u00e1n tambi\u00e9n pens\u00f3 que el auxilio solicitado ten\u00eda un deje diferente, entre un adi\u00f3s y un acto de contrici\u00f3n. Lo primero que hizo fue cubrir el cuerpo con una s\u00e1bana. Violeta, oponi\u00e9ndose al gesto de su progenitora, propio de quien tiene m\u00e1s prisa en amortajar que en dispensar un poco de cari\u00f1o, retir\u00f3 la cubierta hasta el pecho y acarici\u00f3 con mimo la cabeza de su padre, pein\u00e1ndolo repetidamente con los dedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 El tiempo transcurri\u00f3 con la joven apostada junto al cuerpo inerte y la ex esposa paseando en silencio sus emociones, curioseando el ca\u00f3tico apartamento en busca de alg\u00fan cigarrillo con el que mitigar el trance. Violeta sab\u00eda que su madre, en el fondo, ansiaba aliento, as\u00ed que abandon\u00f3 la inc\u00f3moda posici\u00f3n que manten\u00eda en el suelo y la abraz\u00f3. Cogidas de la mano, m\u00e1s relajadas, fueron al dormitorio a husmear entre los rescoldos de una vida. La habitaci\u00f3n parec\u00eda el escenario de una lucha de gladiadores: s\u00e1banas por el suelo, una botella vac\u00eda y rota, restos de comida\u2026 Sobre la almohada llamaba poderosamente la atenci\u00f3n un papel manuscrito en el que de forma poco legible se intu\u00eda el mensaje: \u00abAqu\u00ed yace un so\u00f1ador\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013\u00bfEsta nota es cosa tuya? \u2013pregunt\u00f3 la ex mujer de Germ\u00e1n con tono airado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Yo no bromeo en estas situaciones \u2013respondi\u00f3 Violeta con firmeza\u2013. Sabes bien que reprobaba tu plan, pero no me he dedicado a poner obst\u00e1culos en el camino\u00ad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Vamos a calmarnos \u2013sentenci\u00f3 la madre\u2013. Las dos estamos nerviosas\u2026 Ya sabes que era la \u00fanica soluci\u00f3n. Estaba dilapidando la fortuna de tu abuelo\u2026 En su estado, esto ten\u00eda que llegar antes o despu\u00e9s. Lo \u00fanico que hemos hecho es adelantar su tr\u00e1gico destino\u2026 No hagas preguntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 El diario local recogi\u00f3 al d\u00eda siguiente la noticia con desgana: \u00abFallecido en extra\u00f1as circunstancias en un apartamento del centro\u00bb, rezaba el titular. Apenas una escueta nota entre anuncios para completar las mon\u00f3tonas cr\u00f3nicas deportivas de los lunes. La misma confusi\u00f3n que expel\u00eda la nota de prensa rode\u00f3 las \u00faltimas horas de vida de Germ\u00e1n y las emociones de su hija. Solo la madre de Violeta sab\u00eda realmente qu\u00e9 sucedi\u00f3 durante el \u00faltimo ensue\u00f1o del finado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Pasaron los meses. Mientras la ex esposa de Germ\u00e1n tomaba el sol y le\u00eda la prensa en una terraza junto al mar, Violeta segu\u00eda dilapidando las tardes sentada en un acantilado, extraviando la mirada en el horizonte, imaginando la silueta de su padre en la l\u00ednea que separa el mar del cielo, pregunt\u00e1ndose si los sue\u00f1os son un acicate o una frustraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Germ\u00e1n se despert\u00f3 envuelto en sudor, amenazado por la l\u00e1mpara de ara\u00f1a que desde el techo mostraba sus v\u00e9rtices como cuchillos. La habitaci\u00f3n daba vueltas; estaba acostumbrado al carrusel que le proporcionaba el c\u00f3ctel de resaca, dolor de cabeza y abulia. 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