{"id":243,"date":"2012-10-05T00:00:18","date_gmt":"2012-10-04T22:00:18","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=243"},"modified":"2012-10-04T23:54:28","modified_gmt":"2012-10-04T21:54:28","slug":"38-tortilla-de-despojos-por-jareth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/38-tortilla-de-despojos-por-jareth\/","title":{"rendered":"38- Tortilla de despojos. Por Jareth"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Un soplo de aire helado se col\u00f3 en la cocina a pesar de que puertas y ventanas estaban cerradas a cal y canto. En aquel momento, Mar\u00eda no not\u00f3 como su cuerpo se entumeci\u00f3; fue al d\u00eda siguiente, mientras repasaba lo sucedido aquella desangelada noche de enero, cuando fue consciente de que una oscura presencia se hab\u00eda infiltrado en su cocina. Era un ser malsano que tras deslizarse por alguna estrecha rendija, colm\u00f3 de dolor la estancia.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mientras Mar\u00eda preparaba un caldo de verduras con el hueso de una ternera demasiadas veces cocido, Mario, su hijo, un ni\u00f1o poco desarrollado para su edad, se entreten\u00eda construyendo una torre con tacos de madera pulida. No hab\u00eda suficiente comida para ambos, as\u00ed que esa noche ella no cenar\u00eda, su cuerpo ya se hab\u00eda acostumbrado a poco comer. Desde un rinc\u00f3n, el estrangulador de corazones observaba con atenci\u00f3n la escena, esperaba su oportunidad. Mar\u00eda mir\u00f3 de soslayo a su hijo tratando de que no se le escaparan las l\u00e1grimas. Cuando le serv\u00eda la sopa, la puerta se abri\u00f3 lentamente como empujada por la oscuridad del pasillo. Tras unos segundos de tensa espera, su marido asom\u00f3 entre la penumbra acompa\u00f1ado por una r\u00e1faga de aire fr\u00edo que bien podr\u00eda haber nacido en el polo, pero que simplemente provino del pasillo. Si la sorpresa no la hubiera dejado pasmada, le hubiera espetado con vehemencia que se apresurara a cerrar la puerta para que el poco calor del hornillo no escapara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Jos\u00e9 vest\u00eda el viejo traje con el que se casaron. Al igual que su rostro, su ropa luc\u00eda un aspecto antiguo y malogrado que reflejaba la necesidad del miserable, la de aquel que solo puede vestir elegante una vez en su vida. Avanzaba con paso procesional y lastimoso desprendiendo un intenso olor a romero. La estrecha cocina se le antojo una basta planicie donde el horizonte, el destino, era inalcanzable. Tanto Mario como su madre le miraron sobrecogidos como quien ve un fantasma encadenado por el tobillo a una bola de acero. El padre, con su \u00faltimo esfuerzo, se arroj\u00f3 sobre la silla que al golpear la mesa derrib\u00f3 la inestable construcci\u00f3n de Mario. Los cubos se esparcieron por el suelo de la cocina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0-Estoy hambriento -farfull\u00f3 Jos\u00e9. Mar\u00eda no reaccion\u00f3\u2013. \u00a1Maldita sea!, tengo hambre -intent\u00f3 gritar, pero las palabras tropezaron en su boca. Mar\u00eda, muda como si as\u00ed hubiera nacido, le acerc\u00f3 el plato de sopa. Con una mezcla de ansia y flojera Jos\u00e9 empez\u00f3 a comer. La cuchara iba y ven\u00eda torpemente de su boca al plato hasta que descubri\u00f3 que algo no marchaba como debiera: el sabor era extra\u00f1o, en realidad, inexistente. Era consciente de que no era culpa del alimento, pero aun as\u00ed, alz\u00f3 su mirada por primera vez hac\u00eda ella y le grit\u00f3 \u2013Si quisiera beber, beber\u00eda vino. Necesito algo s\u00f3lido, esto no sabe a nada- carec\u00eda de las fuerzas necesarias para agarrotar los m\u00fasculos de la cara, solo el iris negro de sus ojos proyect\u00f3 la ira. Las miradas de madre e hijo se cruzaron clamando auxilio. Ella estir\u00f3 el brazo invit\u00e1ndole desesperadamente a acercarse, el ni\u00f1o, por su parte, se levant\u00f3 con la intenci\u00f3n de huir; pero una mano apres\u00f3 su mu\u00f1eca. El esp\u00edritu visitante hab\u00eda insuflado en el padre las fuerzas necesarias para poder sujetar violentamente el brazo del v\u00e1stago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-T\u00fa, si\u00e9ntate, a\u00fan no te he visto comer nada y mira que lo necesitas. Una brizna de trigo seco, eso es lo que eres, una espiga que se dobla ante el viento, que se quiebra nada m\u00e1s tocarla- el ser le susurraba al o\u00eddo-. Endemoniado tormento el m\u00edo. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda esperar de esta delgaducha mujer de caderas estrechas? Solo pari\u00f3 un asqueroso gato enfermo. M\u00edrame cuando te hablo desgraciado. El d\u00eda que naciste la desdicha se cerni\u00f3 en esta casa -las l\u00e1grimas eran incapaces de romper la cubierta de terror que se hab\u00eda pegado a la conciencia del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0-Tengo dos huevos y media gallina, casi todo despojos: cuello, molleja y patas. Los guardaba para ma\u00f1ana para que el nene pueda comer algo- intercedi\u00f3 Mar\u00eda mareada por el fuerte olor a amoniaco. Dud\u00f3 un instante y despu\u00e9s a\u00f1adi\u00f3- Amor \u2013la palabra naci\u00f3 muerta antes de convertirse en un sonido congelado. Jos\u00e9 pareci\u00f3 calmarse, hundi\u00f3 de nuevo su mirada y le pas\u00f3 la sopa al ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El de la negra capucha solt\u00f3 una inaudible carcajada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Despu\u00e9s de buscar la aprobaci\u00f3n en los ojos de su madre, se arranc\u00f3 a comer. Lo que encontr\u00f3 en el plato ya no era alimento, sino una sustancia gelatinosa de color negro que burbujeaba pausadamente. Coloc\u00f3 la cuchara con delicadeza sobre el plato, lo apart\u00f3 unos cent\u00edmetros y escondi\u00f3 las manos bajo las pantorrillas. Estaba aterrorizado. Por suerte, su padre no le vio, a duras penas era capaz de sujetar la cabeza que se venc\u00eda por su propio peso. Un alargado hilo de saliva se columpiaba en sus labios. Cuando Mar\u00eda coloc\u00f3 el plato de tortilla sobre el charco de baba negra, escap\u00f3 del trance en el que el mal\u00e9fico ser le hab\u00eda sumido. En cierta manera, resucit\u00f3 por \u00faltima vez. Entonces, el padre, con voz compungida, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 es lo que me pasa Mar\u00eda? Los parpados me pesan, lucho por mantenerlos abiertos. Si cedo y los cierro, es cuando s\u00e9 que no voy a volver. Me estoy perdiendo. No puedes llegar a imaginar lo doloroso que es. Cuando mis ojos se cierran, sigo viendo dentro de mi cabeza, como cuando duermes, pero m\u00e1s real, mucho m\u00e1s. Siempre es lo mismo. Estoy en el bosque, en la parte m\u00e1s profunda, justo despu\u00e9s de pasar la poza donde nos ba\u00f1amos en verano. Los colores al principio son vivos, las hojas son de un verde intenso, como en el verano, como cuando nos ba\u00f1amos. Contin\u00fao caminando, aunque no quiero ir. Trato de impedir que mis piernas sigan avanzando, pero todo es in\u00fatil. Me concentro y les grito que se detengan, que corran en direcci\u00f3n contraria, no me obedecen. A cada paso que doy todo es m\u00e1s oscuro, los colores van perdiendo intensidad hasta que al final todo es negro. S\u00e9 que mis ojos est\u00e1n abiertos, pero no puedo ver nada de lo que me rodea, salvo a los lobos. Al principio solo siento que est\u00e1n all\u00ed. Despu\u00e9s de un rato oigo sus dentaduras crujir y por \u00faltimo veo sus mand\u00edbulas con afilados colmillos manchados de sangre. Lucho por despertar, por volver contigo. Mar\u00eda, lo intent\u00f3 pero no puedo. Entonces, se lanzan sobre m\u00ed, muerden mis brazos y piernas, arrancan pedazos de mis propias carnes hasta que dejan los tendones y huesos al descubierto. Deseo que todo acabe, no puedo soportar el dolor, deseo morir, pero hay algo que lo impide, all\u00ed no puedo encontrar el final, aunque tampoco siento estar vivo. El tiempo se hace eterno, entonces, de repente, escapo y te veo. Me cuesta reconocer cada vez m\u00e1s de quien es el rostro que se presenta ante m\u00ed. Al principio solo es una cara triste y dulce que me resulta familiar, y despu\u00e9s recuerdo que eres t\u00fa, que hubo un tiempo en el que me amaste, y gracias a eso se quien soy \u00bft\u00fa lo entiendes Mar\u00eda? Temo que voy olvidar quien soy, que nunca m\u00e1s podr\u00e9 volver aqu\u00ed, contigo, y nuestro hijo \u2013intent\u00f3 llorar, pero no pudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mar\u00eda ten\u00eda la vista clavada en las l\u00e1grimas de sangre negra que se deslizaban por la pata de la silla en la que se sentaba Jos\u00e9. Ya no hab\u00eda esperanza, su marido se hab\u00eda perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Jos\u00e9 Martinez- dijo para llamar su atenci\u00f3n-. Esta ma\u00f1ana la guardia civil te descerraj\u00f3 un tiro en las tripas. Moriste casi al instante. Yo misma, con estas manos, te he amortajado y te puedo asegurar por lo m\u00e1s sagrado que estabas muerto. Te garantizo que mientras vest\u00eda tu cuerpo muerto en ese traje que ahora llevas, mi marido ya no estaba en esta tierra. Ahora, algo se me presenta reclamando ser el hombre al que am\u00e9, seas lo que seas m\u00e1rchate de esta casa para no volver. \u00c9l est\u00e1 muerto y si Dios quiere estar\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En la mente del cuerpo animado, retazos de lo pasado se combinaron formando el relato de lo sucedido aquella ma\u00f1ana:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPuso su mano derecha sobre el boquete que ten\u00eda en el estomago para impedir que el hilo de vida que le quedaba escapara junto con sus intestinos. \u2013Le tenemos, Garc\u00eda.\u00a0 Le tenemos- dijo el guardia civil que hab\u00eda disparado. \u2013Menudo cabr\u00f3n el <em>Saltamontes<\/em>, se pensaba que nos la iba a volver a dar. Has visto que huevos tengo, me lo he cargado. Por mi madre que por estas me hacen sargento- gritaba extasiado mientras se acercaban al hombre que yac\u00eda en el suelo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00abSobr\u00e9 \u00e9l, a mil metros de altura, le miraban sus asesinos. Le parecieron perplejos; pero eso ya carec\u00eda de importancia.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00abJoder, \u00bfque hemos hecho? Que este no es \u00e9l, que yo a este tipo le conozco, que este no es el <em>Saltamontes<\/em>. Me cag\u00fcen la leche. Este va a ser el <em>Enterao<\/em>, el Jos\u00e9, el marido de la Mar\u00eda \u00bfA qui\u00e9n has matado in\u00fatil? Madre m\u00eda, en que <em>fregao<\/em> me has metido.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El cuerpo de Jos\u00e9 permaneci\u00f3 en silencio buscando comprender la extra\u00f1a realidad. En ocasiones, los cad\u00e1veres se resisten a aceptar que el alma que un d\u00eda los habit\u00f3 se ha marchado, y aparentan seguir con vida. Son solo trozos de carne que pretenden fingir ser humanos. Con las horas, a medida que las c\u00e9lulas van sucumbiendo, los recuerdos desaparecen, hasta que finalmente los no muertos aceptan su destino. El cascar\u00f3n olvid\u00f3 su pasado, y al entender que solo era un despojo, se levant\u00f3 y march\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La muerte observaba fijamente a Mario. Calculaba las posibilidades que el ni\u00f1o ten\u00eda de sobrevivir esa noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mar\u00eda, respir\u00f3 aliviada. Mir\u00f3 a su hijo y aparte de terror, vio hambre. Unas negras orugas devoraban los restos de la tortilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un soplo de aire helado se col\u00f3 en la cocina a pesar de que puertas y ventanas estaban cerradas a cal y canto. En aquel momento, Mar\u00eda no not\u00f3 como su cuerpo se entumeci\u00f3; fue al d\u00eda siguiente, mientras repasaba lo sucedido aquella desangelada noche de enero, cuando fue consciente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10],"class_list":["post-243","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=243"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/243\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}