{"id":254,"date":"2012-10-06T00:28:47","date_gmt":"2012-10-05T22:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=254"},"modified":"2012-10-06T00:28:47","modified_gmt":"2012-10-05T22:28:47","slug":"41-expiacion-por-gedeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/41-expiacion-por-gedeon\/","title":{"rendered":"41- Expiaci\u00f3n. Por Gede\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Muerte por hipotermia. As\u00ed certific\u00f3 el forense la defunci\u00f3n de un hombre joven al que encontraron, envuelto en un andrajoso abrigo y entre cartones, en el interior de un local abandonado y que lograron identificar como Xavier Vidal. Pero las causas de su defunci\u00f3n iban m\u00e1s all\u00e1 de lo racional, a ning\u00fan especialista le est\u00e1 concedida la capacidad de descubrir la verdadera naturaleza de su muerte. Fue su falta de ganas de vivir, su necesidad de culminar un castigo auto infligido, una penitencia que se obligaba a cumplir para expiar un error cometido. Xavier estaba convencido que s\u00f3lo con su muerte alcanzar\u00eda la paz.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando la noticia apareci\u00f3 en los peri\u00f3dicos se supo que era hijo de una familia muy acaudalada a la que hab\u00eda abandonado, voluntariamente, hac\u00eda unos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0Hijo \u00fanico, con s\u00f3lo 25 a\u00f1os, hab\u00eda saboreado las mieles de una vida lujosa y displicente, disfrutado de todas las cosas que el dinero puede comprar: coches, fiestas, joyas, viajes&#8230;. Ese aciago d\u00eda algo se quebr\u00f3 en su interior. Como las hojas ca\u00eddas por la llegada del oto\u00f1o, despose\u00eddas de su lozan\u00eda y verdor, \u00e9l se hab\u00eda despojado de todas las cosas que hasta entonces hab\u00eda disfrutado. Ahora, no s\u00f3lo como fruto de una visi\u00f3n fatalista, sino como castigo auto impuesto, como forma de redenci\u00f3n, beb\u00eda el amargor de las hieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hab\u00eda visto, con pesar, c\u00f3mo los abogados de su rico y poderoso padre presionaban a la humilde familia para que se aviniera a un acuerdo econ\u00f3mico. \u00c9l era consciente que el mortal accidente se debi\u00f3 al excesivo consumo de alcohol en la fiesta que hab\u00edan organizado unos amigos donde, adem\u00e1s, tom\u00f3 algo de droga. No pod\u00eda ignorar su responsabilidad, algo en su\u00a0 interior le llamaba a recibir un castigo proporcional al da\u00f1o causado, el sentimiento de culpabilidad le punzaba cual si fuera un pu\u00f1al atraves\u00e1ndole el coraz\u00f3n. No pod\u00eda, ni quer\u00eda, seguir viviendo con la angustia que se hab\u00eda instalado en su mente y en su alma. Se enfrent\u00f3 a su padre y le comunic\u00f3 su intenci\u00f3n de declararse culpable de homicidio imprudente y aceptar la pena que le fuera impuesta por un tribunal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <\/em><em>No seas loco, Xavier, no sabes lo que dices. No se trata s\u00f3lo de ti. Tu responsabilidad en estos momentos es con nuestra familia y con nadie m\u00e1s. Eres a\u00fan muy joven y no vas a tirar tu futuro por la borda. Te proh\u00edbo \u00a0que \u00a0hagas \u00a0semejante \u00a0tonter\u00eda. D\u00e9jalo todo\u00a0 en\u00a0 mis manos y no te preocupes <\/em><em>por nada, nuestros abogados llegar\u00e1n a un acuerdo econ\u00f3mico con la familia del fallecido. Se trata de gente humilde y con la cantidad que les ofreceremos la mujer y los hijos vivir\u00e1n c\u00f3modamente. Jam\u00e1s consentir\u00e9 que mi hijo acabe en la c\u00e1rcel como un vulgar delincuente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sab\u00eda que esa indemnizaci\u00f3n no causar\u00eda quebranto alguno en la econom\u00eda familiar ni afectar\u00eda a su futuro; que ayudar\u00eda a la viuda e hijos a llevar una vida m\u00e1s c\u00f3moda, pero nada ni nadie les devolver\u00eda el cari\u00f1o del marido y padre arrebatado de sus vidas, nada pod\u00eda compensar tan irreparable p\u00e9rdida. En cambio, \u00e9l podr\u00eda seguir con su regalada vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Absorto, echado sobre el camastro, Xavier mira el techo de la habitaci\u00f3n como si quisiera ver el cielo a trav\u00e9s de \u00e9l. Su vida se ha vuelto mortecina como la luz de la \u00fanica bombilla que cuelga del techo de su habitaci\u00f3n en una pensi\u00f3n de mala muerte, como el d\u00eda que amaneci\u00f3 nevado y con un fr\u00edo cortante. La m\u00edsera pensi\u00f3n es como tantas otras, con muebles viejos y desvencijados; la cama con alg\u00fan muelle del colch\u00f3n roto agujereando la manchada funda; paredes sucias y\u00a0 ventanas con ra\u00eddas y h\u00famedas cortinas&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Se levanta y se dirige al lavabo, se lava las manos y la cara, contempla detenidamente sus facciones en el deteriorado espejo y \u00e9ste le devuelve una cara desconocida en la que predomina la tristeza, sus ojos hundidos e inexpresivos le confieren un halo autodestructivo. Ya no se reconoce, su juventud y fortaleza se han esfumado y la imagen que ve en el espejo corresponde m\u00e1s bien a un hombre de mediana edad. Suspira profundamente haciendo un esfuerzo para arrancar, sin conseguirlo, el profundo dolor que le invade. No solloza, simplemente las l\u00e1grimas fluyen de sus ojos como s\u00edntoma de rendici\u00f3n y se sume en el placer que ello le supone.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No le quedaba ni un solo euro en los bolsillos. Hab\u00eda gastado todo el dinero conseguido con la venta de los \u00fanicos efectos personales con los que hab\u00eda abandonado su ciudad, su casa y su\u00a0 familia. Sab\u00eda que esa misma ma\u00f1ana ten\u00eda que abandonar la pensi\u00f3n, el siguiente escal\u00f3n de su bajada a los infiernos ser\u00eda la calle donde esperar\u00eda culminar su expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando sale de la pensi\u00f3n la nieve forma en las calles un gran manto blanco\u00a0 que\u00a0 refleja la luz de las farolas que a\u00fan est\u00e1n encendidas. La gente camina aprisa con los cuellos de sus abrigos levantados protegi\u00e9ndose hasta las orejas, encogidos los hombros bajo el g\u00e9lido fr\u00edo. Xavier hunde profundamente los pu\u00f1os en los bolsillos apretando el ra\u00eddo abrigo porque el fr\u00edo penetra en su cuerpo y le hace rechinar los dientes. Contin\u00faa caminando con pasos uniformes a pesar que la nieve va helando sus pies filtr\u00e1ndose por los despegados zapatos que apenas se sostienen de una pieza pero, poco a poco, su caminar se vuelve cada vez m\u00e1s pesado y lento. Al volver una esquina se apoya en la pared mientras una opresi\u00f3n asciende en su pecho. Es una sensaci\u00f3n dolorosa que ya le resulta familiar pero esta vez, a diferencia de las otras, la visi\u00f3n se le nubla y apenas distingue a las personas que pasan por su lado. Respira profunda y lentamente, aliviado al comprobar que tras varias inhalaciones, su visi\u00f3n se normaliza y la opresi\u00f3n en el pecho empieza a ceder. El dolor ha remitido, lo peor ha pasado y Xavier se endereza, vuelve a hundir sus pu\u00f1os en los bolsillos y sigue caminando, lenta y pesadamente, hasta llegar a la entrada de una boca de metro donde se pierde en busca del destino que \u00e9l mismo se ha marcado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La luz del amanecer no lograba imponerse a la oscuridad de un cielo oscuro, totalmente<strong><em> <\/em><\/strong>encapotado. Hac\u00eda unos minutos que hab\u00eda salido de su casa tras despedirse de su mujer y besar a sus hijos que a\u00fan dorm\u00edan. El sem\u00e1foro se encontraba cerrado a los peatones y esper\u00f3 bajo la lluvia que cambiara a verde guareci\u00e9ndose con el paraguas del torrente de agua que no cesaba. Al otro lado del sem\u00e1foro se encontraba la entrada del metro que le llevar\u00eda hasta el centro comercial donde trabajaba como vigilante. Cuando cruzaba el paso de peatones s\u00f3lo le dio tiempo a escuchar el chirriar de ruedas y sentir un fuerte golpe. Sirenas de ambulancia, pinchazos, descargas&#8230;.., la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El fuerte chaparr\u00f3n, grandes goterones que ca\u00edan con rapidez, golpeaba el cristal delantero de su autom\u00f3vil con el limpiaparabrisas funcionando al m\u00e1ximo. La cascada de agua dificultaba la visi\u00f3n en la avenida pero, aun as\u00ed, el estado de embriaguez de Xavier le imped\u00eda ser consciente de la velocidad a la que conduc\u00eda, no pudo distinguir siquiera que se acercaba peligrosamente a un paso de peatones. S\u00f3lo aminor\u00f3 la velocidad y fren\u00f3 cuando sinti\u00f3 un fuerte golpe en la parte delantera de su coche. M\u00e1s tarde supo que hab\u00eda atropellado a un hombre caus\u00e1ndole la muerte.<strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0Muerte por hipotermia. As\u00ed certific\u00f3 el forense la defunci\u00f3n de un hombre joven al que encontraron, envuelto en un andrajoso abrigo y entre cartones, en el interior de un local abandonado y que lograron identificar como Xavier Vidal. 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