
{"id":291,"date":"2012-10-09T00:13:45","date_gmt":"2012-10-08T22:13:45","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=291"},"modified":"2012-10-09T00:13:45","modified_gmt":"2012-10-08T22:13:45","slug":"50-casa-azul-en-el-desierto-por-franz-denis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/50-casa-azul-en-el-desierto-por-franz-denis\/","title":{"rendered":"50- Casa azul en el desierto. Por Franz Denis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Siempre le pareci\u00f3 est\u00fapida la idea de construir una casa en mitad de aquella llanura de tierra est\u00e9ril. Pero ella se empe\u00f1\u00f3. Y \u00e9l quer\u00eda que ella fuese feliz. Hac\u00eda tanto tiempo de aquello. <em>El infierno es mucho m\u00e1s hermoso<\/em>, le recriminaba ahora, ya sin el respeto que reg\u00eda sus vidas en otro tiempo.<!--more--> <em>Y, \u00bfpor qu\u00e9 azul? Aqu\u00ed todo es gris p\u00e1lido, sin vida. El azul aqu\u00ed no va bien\u2026 Es una idea que refleja tu superficialidad y falta de imaginaci\u00f3n<\/em>. Ella no pudo soportar la humillaci\u00f3n y rompi\u00f3 a llorar. Los dos, de pie frente a la casa, se miraban como dos estatuas de sal. \u00c9l no la abraz\u00f3 a pesar de que algo en el fondo de su coraz\u00f3n le instaba a ello. Pero su alma se hab\u00eda vuelto dura y bald\u00eda como aquella tierra en la que moraban. En mitad de una llanura desolada, a veinte kil\u00f3metros del pueblo m\u00e1s cercano. Todo lo que alcanzaba su vista era piedra, monte desnudo y caminos de tierra que no conduc\u00edan a ninguna parte. \u2018Aqu\u00ed nos encontraremos a nosotros mismos\u2019, hab\u00eda esgrimido ella como raz\u00f3n irrevocable para adquirir el terreno y construir la casa de madera. La casa azul. <em>S\u00ed, la haremos poco a poco, ser\u00e1 para siempre, con nuestra propias manos, nuestro proyecto, la pintaremos de azul, del color del cielo, del color del mar<\/em>. Pero el mar, como la propia felicidad, era una pradera ilusoria y muy lejana que se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de aquel infierno solitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa noche, por primera vez en muchos a\u00f1os, durmieron en camas separadas. Ella en el dormitorio y \u00e9l en la habitaci\u00f3n de esos hijos que nunca llegaron a existir. Ella no quiso cenar y se fue directamente a la cama. Ya casi no lloraba. Tristeza. La casa era cada vez m\u00e1s estrecha. \u00c9l se asfixiaba en ella. Y sab\u00eda que ella sent\u00eda algo parecido aunque no se atreviese a reconocerlo. Pero estaba seguro de ello. Ella era cobarde para afrontar un cambio. Aquella casa azul en mitad del p\u00e1ramo inhabitado emulaba la situaci\u00f3n precisa de su ser. Se sent\u00eda perdido en una mara\u00f1a incomprensible, en un mundo indescifrable. Absurdo e infinito. Y en mitad de aquel ignoto e inabarcable\u00a0 universo hab\u00eda un punto. Un punto azulado y excesivamente contrariado: su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda conocido a la mujer de sus sue\u00f1os. Sus vidas, como ellos mismos sol\u00edan bromear, eran dos rayos de luz que hab\u00edan circulado por la inmensidad de la galaxia a la deriva y, al fin, se hab\u00edan encontrado. Y se hab\u00edan fundido en uno solo. Y ya siempre avanzar\u00edan juntos rompiendo la oscuridad que los envolv\u00eda. Pero la luz acaba por extinguirse. Lenta pero inexorablemente. Y quiz\u00e1, los \u00faltimos estertores de aquel rel\u00e1mpago llamado amor anunciaban el final de una era. Ahora el recuerdo de los primeros d\u00edas caminando juntos por la vida le llegaba de forma borrosa. S\u00ed que era capaz de visualizar los lugares, de escuchar frases cargadas de juramentos secretos y planes de futuro. Era capaz de dibujar una l\u00ednea perfecta que recorr\u00eda todos los lugares a los que hab\u00edan acudido juntos. Siempre lugares alegres, llenos de vida. Porque, lo sab\u00eda muy bien, los lugares no son lo realmente importante sino el tiempo que se vive en ellos.\u00a0 Y ese tiempo ya pas\u00f3. Y estaba siendo olvidado. Recostado en la exigua cama de ni\u00f1o sent\u00eda que olvidaba muchas cosas. Los recuerdos se escurr\u00edan en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos por el sumidero de su vida. Como agua sucia. Y lo peor no era que no recordara. Era que no le importaba demasiado. Se preguntaba d\u00f3nde estaba ese amor perfecto que se hab\u00eda\u00a0 erigido como un anillo solar en el horizonte de su soledad. D\u00f3nde se encontraba la mujer decidida y optimista que le convenci\u00f3 para construir una casa azul en mitad de la nada. D\u00f3nde\u2026 Todo eran fracturas en ese recordar infructuoso que de nada serv\u00eda ya. Y llegaba a la conclusi\u00f3n de que esa mujer estaba muerta. Enterrada por el polvo del desierto. Que la que ahora dorm\u00eda en la habitaci\u00f3n de al lado era otra. \u00c9l tambi\u00e9n era otro. Todo era distinto. La casa azul no era un hogar sino una extra\u00f1a prisi\u00f3n cuyos barrotes eran tablones azules de madera. Una c\u00e1rcel imaginaria que acababa en los confines de aquel yermo terreno, en los acantilados del oeste, en la planicie meridional y en el r\u00edo que serpenteaba hacia el norte. Una mazmorra que acababa en las lindes de aquella tierra hostil y empezaba en \u00e9l mismo. Era una prisi\u00f3n que se vomitaba en el fr\u00edo de la noche, que ten\u00eda la viscosidad de las pesadillas y que de un modo sutil era capaz de adquirir la forma de las cosas m\u00e1s triviales; una mujer desolada, una precaria existencia y una geograf\u00eda inofensiva pero moldeada por sombras o fantasmas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pod\u00eda dormir. Sali\u00f3 al porche a fumar. El humo del cigarro entraba en sus pulmones mezclado con el aire g\u00e9lido de la noche. Se separ\u00f3 unos metros para contemplar la casa <em>sin rejas<\/em> en la que habitaba. Expuls\u00f3 el humo gris y a trav\u00e9s de \u00e9l se dio cuenta de que la casa parec\u00eda un espejismo. Si no fuese porque s\u00e9 que toda mi vida es real, pens\u00f3 casi en voz alta, creer\u00eda que esta casa no existe. Una casa azul en la estepa solitaria. Ni los lobos merodean por aqu\u00ed. Ella tampoco pod\u00eda dormir. Hab\u00eda escuchado ruidos. Sab\u00eda que \u00e9l estaba en el porche. Mir\u00f3 por la ventana y lo vio que fumaba sentado de espaldas a la casa. Con la mirada perdida en la llanura gris que se contorneaba bajo la luz de la luna llena. Parec\u00eda incre\u00edble a d\u00f3nde hab\u00edan llegado. Lo amaba. Sigo amando a ese imb\u00e9cil y dar\u00eda mi vida por \u00e9l. Pero no me aguanta y no aguanta esta maldita casa. Esta soledad nos est\u00e1 consumiendo. O quiz\u00e1 ya no comprend\u00eda el significado de la palabra amor y lo confund\u00eda con otros sentimientos m\u00e1s oscuros: miedo, tristeza, dependencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, en el desayuno no intercambiaron ni una palabra. Ella le puso su caf\u00e9 y una tostada con aceite. Como cada d\u00eda. Pero \u00e9l no la mir\u00f3. Tan solo emiti\u00f3 un gru\u00f1ido que igualmente podr\u00eda significar \u2018gracias\u2019 o \u2018maldita seas\u2019. Ella se sent\u00f3 frente a \u00e9l. <em>Si quieres podemos vender la casa. S\u00e9 que no eres del todo feliz, que deseas huir de aqu\u00ed.<\/em> \u00c9l la mir\u00f3. Bebi\u00f3 un sorbo de caf\u00e9. No se atrevi\u00f3 a contestar. Intu\u00eda que aquella declaraci\u00f3n no era fortuita y que deb\u00eda calibrar su respuesta. <em>No s\u00e9 si es la casa. Sabes, a veces imagino que no estoy en el lugar adecuado. Algo no encaja aqu\u00ed. <\/em>La soledad, pensaron los dos al mismo tiempo, no es estar solo. Sino sentirse solo. Y ambos se sent\u00edan solos. Compart\u00edan una soledad m\u00e1s densa que sus propios esp\u00edritus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si no me quieres d\u00edmelo. Sabr\u00e9 encajarlo. Me importa una mierda la casa. Era algo de dos. Y si t\u00fa no quieres volveremos a la ciudad.<\/em> En un segundo, a \u00e9l le vinieron fragmentos del pasado que cre\u00eda ya borrados. Record\u00f3 a aquella chica optimista que le regalaba sonrisas en el atardecer de un lago. Que le escond\u00eda las llaves del coche para que no se marchase tan pronto y\u2026al mirar a la mujer que ten\u00eda delante de \u00e9l intuy\u00f3 que era la misma. <em>Lo siento. Por lo de anoche. Me port\u00e9 como un idiota<\/em>. Alcanz\u00f3 su mejilla y la acarici\u00f3. Ella se inclin\u00f3 y bes\u00f3 sus labios. El beso fue aut\u00e9ntico. La amo, s\u00e9 que la amo a pesar de toda esta herrumbre que nos carcome los corazones. <em>No es f\u00e1cil<\/em>, dijo ella como respondiendo a sus pensamientos. <em>Tienes raz\u00f3n<\/em>, contest\u00f3 \u00e9l.\u00a0 Y antes de acabar el caf\u00e9 supieron que el amor, a veces, recorre p\u00e1ramos por los que es dif\u00edcil transitar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre le pareci\u00f3 est\u00fapida la idea de construir una casa en mitad de aquella llanura de tierra est\u00e9ril. Pero ella se empe\u00f1\u00f3. Y \u00e9l quer\u00eda que ella fuese feliz. Hac\u00eda tanto tiempo de aquello. 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