
{"id":307,"date":"2012-10-10T01:25:35","date_gmt":"2012-10-09T23:25:35","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=307"},"modified":"2012-10-10T09:35:02","modified_gmt":"2012-10-10T07:35:02","slug":"54-margaritas-electronicas-por-argentum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/54-margaritas-electronicas-por-argentum\/","title":{"rendered":"54- Margaritas electr\u00f3nicas. Por Argentum"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda sufrido una honda decepci\u00f3n. Una lluvia menuda y pertinaz se perd\u00eda entre su llanto y juntas, gotas y l\u00e1grimas, se columpiaban jugando a escurrirse desde su diminuta nariz hasta su barbilla. El pretendido giro que dio su vida apenas unas semanas atr\u00e1s, ahora se hab\u00eda difuminado, como el dibujo de un coraz\u00f3n en la playa cuando sube la marea\u2026<!--more--> Le consolaba saber que, a pesar de todo y de tener la sensaci\u00f3n de haberse quemado con la cerilla que no se sacude, algo hab\u00eda aprendido. Se repet\u00eda a s\u00ed misma, una y otra vez, con la misma cadencia mon\u00f3tona y obsesiva de un limpiaparabrisas retirando el agua acumulada, que grabar\u00eda aquello en su memoria para no volver a cometer un error semejante\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Llevaba algunos a\u00f1os nadando por las aguas de Internet igual que una anguila en el desove, r\u00e1pida, discreta y fluida. Ya hab\u00eda conocido a unas cuantas personas, con dos de ellas manten\u00eda un contacto m\u00e1s continuo y privado por correo electr\u00f3nico y de vez en cuando, quedaban para hacer unas risas con cervezas bien fr\u00edas y calamares a la romana. No eran amistades imprescindibles, pero siempre pasaba un buen\u00a0 rato con ellas.\u00a0Elvira se mov\u00eda con suma precauci\u00f3n y procuraba no implicarse demasiado; su alma era un jard\u00edn sagrado y sus sentimientos las flores que deb\u00eda regar, abonar y exponer a la luz \u00a0tibia del sol. No se fiaba de las redes sociales y usaba el <em>Twitter, <\/em>ese ciber entramado con nombre de baile, solo para lo imprescindible, tipo las se\u00f1ales de humo de los indios o los mensajes cortos del m\u00f3vil. Le atra\u00eda la idea de abrir un blog, pero no quer\u00eda restarse mucho tiempo en atenderlo; era feliz navegando por foros y compartiendo pareceres sin importancia en algunos chats; eso daba menos trabajo. Hab\u00eda elegido un alias para preservar su intimidad, un ramo de trece radiantes margaritas blancas y un nombre para rubricarlas: Margot 13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde, durante una de sus sesiones de chat, entr\u00f3 alguien apodado GerardoVate. Estuvieron algunos d\u00edas intercambiando frases hueras, fr\u00edvolas y prosaicas en aquel curioso ciber-rinc\u00f3n o grupo de \u00abChat de Cocina al punto\u00bb. \u00abQue si la tortilla sale m\u00e1s jugosa si a\u00f1ades un poco de leche\u2026\u00bb, \u00abque si puede ser de cereales porque no tolero la de vaca\u2026\u00bb; y as\u00ed, entre ingredientes, ruidos de tripas vac\u00edas y profusas salivaciones iniciaron su contacto Margot 13 y GerardoVate. Al cabo de una semana, encontraron un lugar m\u00e1s \u00edntimo para chatear y lo mismo que en una primera cita, las palabras se deslizaban, \u00e1giles y arom\u00e1ticas, igual que un buen trago de vino por el gollete y cada frase era un espagueti enroll\u00e1ndose al tenedor. Estaban encantados. Junto con un emoticono risue\u00f1o, unas margaritas y un coraz\u00f3n latiendo, se pasaron sus direcciones de correo y as\u00ed despidieron su primer encuentro virtual. No hab\u00eda pasado ni una hora, cuando Elvira descubri\u00f3 que ten\u00eda dos mensajes nuevos que titilaban en su bandeja de entrada. \u00a1Eran de GerardoVate! Con el coraz\u00f3n latiendo al ritmo del corretear infantil en una fiesta de cumplea\u00f1os, abri\u00f3 el primero. Conten\u00eda un archivo adjunto y unas palabras: \u00abMargot 13, me tienes encandilado, eres genial\u2026\u00bb Elvira sonri\u00f3, con la impaciencia de una ni\u00f1a abri\u00f3 el archivo anexado, era la foto de un simp\u00e1tico chimpanc\u00e9 con una hilera de enormes dientes que asomaban por entre unos fl\u00e1cidos labios; el pobre animal hac\u00eda verdaderas piruetas para no dejar caer de sus peludas manazas un precioso ramo de margaritas blancas, el m\u00e1s bonito que jam\u00e1s hab\u00eda visto Elvira. Clic\u00f3 en la ventana de indicadores y lo guard\u00f3 con el s\u00edmbolo de la chincheta roja, era un correo especial. Abri\u00f3 el otro mensaje, conten\u00eda una imagen y unas palabras: \u00abPara ir abriendo boca a lo que te espera, te env\u00edo una foto m\u00eda del verano pasado\u2026 Que sue\u00f1es con los angelitos, preciosa. Hasta ma\u00f1ana, \u00bfquedamos en el mismo sitio a la misma hora?\u00bb, acompa\u00f1aba su firma un emoticono de amplia sonrisa que gui\u00f1aba un ojo de forma intermitente. Con dedos temblorosos clic\u00f3 en la imagen adjunta, un tipo m\u00e1s macizo que las rocosas del Colorado le dedicaba una inmaculada sonrisa detr\u00e1s de una gran jarra de cerveza, estaba sentado a la mesa de una terraza playera con el sugerente fondo de un cielo marino. Elvira dio un respingo, encima de la mesa reposaba \u00a1Un flamante ramo de trece margaritas blancas! Con el coraz\u00f3n a punto de atravesar sus costillas, guard\u00f3 todos los correos de GerardoVate y los marc\u00f3 con sendas chinchetas rojas, cerr\u00f3 su sesi\u00f3n y desconect\u00f3 el ordenador. Antes de meterse en la cama, se prepar\u00f3 una tila que bebi\u00f3 a ruidosos sorbos; despu\u00e9s retir\u00f3 el edred\u00f3n y se tumb\u00f3 encima de varias almohadas con su novela\u2026 Elvira no recordaba cu\u00e1nto tiempo estuvo leyendo el mismo p\u00e1rrafo, ni cu\u00e1ntas veces se coloc\u00f3 las gafas sobre su diminuta nariz o cu\u00e1ntas se rasc\u00f3 compulsivamente el muslo derecho, siempre le ard\u00eda cuando estaba nerviosa. Se levant\u00f3 y volvi\u00f3 a conectar su port\u00e1til. Primero prob\u00f3 a enviar un correo de respuesta a GerardoVate, \u00abHola, hola; me preguntaba, vaya, quer\u00eda saber si sigues conectado a esta infernal maquinita, je, je, je\u2026 Te env\u00edo trece margaritas y un beso en cada p\u00e9talo.\u00bb Escogi\u00f3 un emoticono t\u00edmido y firm\u00f3. Despu\u00e9s se conect\u00f3 al chat donde sol\u00edan reunirse, ninguna lucecita titilaba. Para hacer tiempo, naveg\u00f3 un rato por internet sin quitar los ojos del sem\u00e1foro del chat y de la bandeja de entrada de su correo. \u00abRanking de los hombres m\u00e1s guapos de Australia\u2026 Consejos para una primera cita despu\u00e9s del divorcio\u2026 Palabras clave para seducirle de la A a la Z\u2026\u00bb, los dedos tamborileaban sin control encima del teclado y nada nuevo suced\u00eda. Y de pronto, cuando hab\u00eda decidido tirar la toalla y meterse en la cama otra vez, un sobrecito amarillo parpade\u00f3 en la pantalla, \u00a1era de GerardoVate!, \u00abHola, preciosa; \u00bfqu\u00e9 haces despierta a estas horas? \u00a1Vamos a nuestro rinc\u00f3n, nena!\u00bb De la emoci\u00f3n, Elvira casi apaga el ordenador en lugar de conectarse al chat, s\u00ed, la deseada lucecita verde ya parpadeaba para ella\u2026 Estuvieron toda la noche intercambiando preguntas, respuestas, palabras, emoticonos y ruiditos. Elvira le envi\u00f3 una foto suya reciente, con una compa\u00f1era de la oficina; en esa instant\u00e1nea que inmortaliz\u00f3 su <em>iphone<\/em> se encontraba muy mona. Aquella noche fue \u00fanica e inolvidable. Lleg\u00f3 al trabajo con unas sospechosas manchas viol\u00e1ceas debajo de los ojos que se difuminaban con la amplitud de su sonrisa. \u00abQu\u00e9, Elvira, una noche movidita, \u00bfeh?\u00bb, le dijo con un gui\u00f1o su compa\u00f1era Almudena, la de la foto\u2026 Y tras esa velada de ciber-pasi\u00f3n llegaron otras, y otras, y otras&#8230; No com\u00eda, no dorm\u00eda y apenas dedicaba tiempo a su higiene personal o a limpiar la casa. Con diez kilos menos, unas ojeras que le llegaban a la barbilla y dos graves amonestaciones de su jefe, Elvira transitaba por el mundo de los vivos como un fantasma; su \u00fanica obsesi\u00f3n era conectarse a un ordenador para estar con \u00e9l. GerardoVate le enviaba poemas, le adjuntaba videos de crecimiento personal y le hac\u00eda <em>collages<\/em> con fotos divertidas. Durante su relaci\u00f3n epistolar nunca dej\u00f3 de repetirle lo valiosa y estupenda que era para \u00e9l; le dec\u00eda que ten\u00eda el alma igual de profunda que una sima celestial y que era \u00fanica entre un mill\u00f3n, etc. Su hermana fue a hablar varias veces con ella cuando estaban a punto de despedirla, pero solo consigui\u00f3 un portazo en las narices. A pesar de las mentiras de su compa\u00f1era Almudena para encubrirla, al final, la echaron sin remedio. Y Elvira lloraba y re\u00eda al tiempo, con el dinero que ten\u00eda ahorrado y la asignaci\u00f3n del paro podr\u00eda dedicarle m\u00e1s tiempo a su poeta, al \u00fanico motor que la impulsaba a seguir\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando faltaba poco menos de un d\u00eda para conocerse en persona, Elvira decidi\u00f3 enviar un ramo de margaritas electr\u00f3nicas a su amor, el m\u00e1s bonito que encontrara en Internet. Abri\u00f3 el navegador, y tecle\u00f3 en <em>Google<\/em>: \u00abmargaritas electr\u00f3nicas\u00bb, delante de ella se despleg\u00f3 una pantalla con infinitas posibilidades: im\u00e1genes, <em>webs<\/em>, enlaces, <em>blogs<\/em>, todo un Ciber-mundo floral en la red al alcance de un simple click. De pronto, algo le cort\u00f3 el aliento y transform\u00f3 su rostro en una mueca lechosa; hab\u00eda una imagen\u2026, \u00a1s\u00ed!, \u00a1era la misma foto de Gerardo en la playa con el ramo de margaritas!, clic\u00f3 encima de ella y ley\u00f3: \u00abEl modelo americano, Steve\u2026 pasa sus vacaciones al sol de Miami con\u2026\u00bb no pudo seguir leyendo, una bocanada de rabia le agit\u00f3 unas antiguas n\u00e1useas. Con los ojos llenos de l\u00e1grimas descubri\u00f3 un enlace: \u00abhttp:\/\/margaritaselectronicas.blogspot.com.es\u00bb, pinch\u00f3 encima y apareci\u00f3 un blog con una cabecera llena de margaritas blancas flotando sobre un fr\u00edo y detenido fondo negro. \u00abQu\u00e9 casualidad, yo quer\u00eda abrir un blog as\u00ed\u2026\u00bb; abri\u00f3 el perfil y\u2026 \u00a1all\u00ed estaba,\u00a0 el flamante GerardoVate ten\u00eda un blog con una media de casi cien comentarios por entrada! Elvira se detuvo y pens\u00f3 por un momento si quer\u00eda seguir con aquello, al fin y al cabo, ya hab\u00eda averiguado bastante. Se enjug\u00f3 las l\u00e1grimas y respir\u00f3 hondo. Decidi\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1, a pesar de saber con antelaci\u00f3n que todo lo que descubriera en aquel maldito blog le iba a hacer mucho da\u00f1o, sent\u00eda que ese tipo hab\u00eda pisoteado las flores de su alma, hasta la m\u00e1s peque\u00f1a e insignificante. Despleg\u00f3 los comentarios, casi todos eran de mujeres: Stella U., Bichita inquieta, Milana marina, Purapoes\u00eda, Agujaypunto\u2026; la lista era extensa y todas, sin distinci\u00f3n, inundaban aquellos cuadraditos con frases maravillosas que permanec\u00edan sin respuesta, palabras hu\u00e9rfanas suspendidas en un extra\u00f1o limbo virtual. Clic\u00f3 en los <em>nicks<\/em> de algunas de ellas y desde cada perfil visit\u00f3 sus variad\u00edsimos <em>blogs<\/em>: literatura, cocina, croch\u00e9, animales, reflexiones ramplonas, fotos familiares, etc. y all\u00ed, delante de sus ojos, apareci\u00f3 lo que tanto sospechaba. Cada una de las palabras, expresiones, enlaces y emoticonos que le dedic\u00f3 a ella estaban en los comentarios para sus amantes y fieles seguidoras que se repet\u00edan en el mismo orden, en un siniestro bucle de \u00abCortar y pegar\u00bb. Todas eran profundas, bellas, inteligentes y extraordinarias como Elvira y, por supuesto, quer\u00eda a cada una de ellas, a pesar de los bits que se interpon\u00edan. Ese hombre parec\u00eda un rey en esa fr\u00eda selva enmara\u00f1ada o un pastor\u00a0 muy responsable que mimaba a sus ovejas por igual, sin distinciones. Elvira ignoraba hasta que punto, cada una de esas mujeres, se creer\u00eda la \u00fanica para un tipo que necesitaba a diario un p\u00fablico femenino muy numeroso que le alabara sin descanso. Y lo peor de todo, \u00a1le hab\u00eda copiado el alias a Elvira! Su nombre, GerardoVate, aparec\u00eda junto a una foto de trece radiantes margaritas blancas. Tan incre\u00edblemente cierto que a trav\u00e9s de la pantalla se escapaba un\u00a0 pat\u00e9tico tufo a ego mediocre que taponaba la nariz y asfixiaba cualquier buena intenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abri\u00f3 su correo y escribi\u00f3: \u00abDe: Margot 13. Asunto: No hay cita. Para: GerardoVate\u2026 Hola, me han despedido del trabajo, ahora necesito estar sola un tiempo, no podemos quedar. Har\u00e9 una pausa para recuperar fuerzas y descansar, lo necesito. Ya te avisar\u00e9\u2026\u00bb Firm\u00f3 y clic\u00f3 en enviar\u2026 En respuesta, llegaron muchos correos que Elvira eliminaba minuciosamente antes de abrirlos con la precisi\u00f3n de un cirujano extirpando un quiste. Entraban sobrecitos amarillos de GerardoVate todos los d\u00edas, pero fueron menguando como las \u00faltimas gotas de un grifo cuando cortan el agua\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lluvia menuda hab\u00eda cesado y un magn\u00edfico arco\u00edris se desplegaba a lo largo del azul cobalto del cielo. Elvira se quit\u00f3 las gafas y lo observ\u00f3 complacida. S\u00ed, aquello era una se\u00f1al\u2026 Deb\u00eda abrir ese blog que una vez pens\u00f3, pero con el t\u00edtulo apropiado: <em>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 sue\u00f1an los Ciber-vampiros con margaritas electr\u00f3nicas?\u00bb. <\/em>Verter\u00eda all\u00ed todo lo que hab\u00eda aprendido de aquella penosa experiencia con aquel deplorable y ruin tipo por el que hab\u00eda perdido su trabajo y una parte importante de su vida, y qui\u00e9n sabe, lo mismo llegaba a tiempo de alertar a otros sobre estos terribles chup\u00f3pteros de savia vital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda sufrido una honda decepci\u00f3n. Una lluvia menuda y pertinaz se perd\u00eda entre su llanto y juntas, gotas y l\u00e1grimas, se columpiaban jugando a escurrirse desde su diminuta nariz hasta su barbilla. 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