{"id":342,"date":"2012-10-13T00:39:35","date_gmt":"2012-10-12T22:39:35","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=342"},"modified":"2012-10-13T00:39:35","modified_gmt":"2012-10-12T22:39:35","slug":"64-la-figlia-del-capo-por-agatha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/64-la-figlia-del-capo-por-agatha\/","title":{"rendered":"64- La figlia del capo. Por Agatha"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Pap\u00e1 siempre hab\u00eda dicho que todas las mujeres deber\u00edan llamarse Rosa, que con a\u00f1adir el apellido del padre a este nombre ya era m\u00e1s que suficiente para honrar sobradamente a una familia. Soy la figlia del capo, y de la mujer m\u00e1s hermosa del mundo, pero siempre fui consciente de que s\u00f3lo era una mujer, por tanto ten\u00eda que ocupar mi lugar sin que ninguno de mis gestos o actuaciones diera lugar a una idea equ\u00edvoca sobre cu\u00e1l era mi cometido. Luego, en un secreto general del que nadie\u00a0 tuvo conocimiento, pap\u00e1 ped\u00eda mi opini\u00f3n sobre todos los asuntos importantes.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo tres hermanos varones que llevan el apellido con todo el orgullo, y que corresponden siempre de manera severa a las urgencias y a los reclamos de la familia, y pap\u00e1 y yo jam\u00e1s les ofendimos haci\u00e9ndoles participes de nuestra complicidad natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace dos d\u00edas, padre, est\u00e1 ingresado en el hospital. Al modo de los cuentos \u00e1rabes para ni\u00f1os, alguien consigui\u00f3 que en un restaurante, llegara hasta su copa un veneno mortal, por el que sufre desde entonces. Todo el mundo cree que las mafias italianas hace tiempo que dejaron de pelear entre ellas, pero est\u00e1 en nuestra naturaleza aunque lo disimulemos, tal y como pap\u00e1 y yo disimulamos siempre que a \u00e9l le gustar\u00eda que yo tomase su lugar el d\u00eda que \u00e9l ya no estuviera. Imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Cuando ingres\u00f3 me avisaron en \u00faltimo lugar. Al entrar en el cuarto de hospital comprob\u00e9 que a\u00fan estaba con vida y le\u00ed en su mirada, medio perdida por culpa de los anest\u00e9sicos, que no hab\u00eda querido morirse hasta verme por \u00faltima vez. Antes de caer en un sue\u00f1o del que sal\u00eda y entraba varias veces y en cortos espacios de tiempo, tom\u00f3 una pizarra que hab\u00eda ordenado comprar a mi hermano mayor, y en ella escribi\u00f3 las siguientes palabras: Escucha siempre a Rosa, pondr\u00e9 mi coraz\u00f3n en el suyo cuando me vaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mis hermanos se removieron en sus sillas. Todos esperaban para ellos mismos aquel reconocimiento, pero una mirada de pap\u00e1 les hizo aceptar su palabra. Nadie podr\u00eda contrariar\u00a0 la \u00faltima voluntad de Tizziano Bertucho, sobre todo porque pap\u00e1 escogi\u00f3 el momento en que la habitaci\u00f3n estaba llena de familiares y amigos \u00edntimos, e hizo correr la pizarra de mano en mano, hasta que qued\u00f3 olvidada en el alfeizar de la ventana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un asentimiento comprend\u00ed que me ped\u00eda que ocupara la silla que hab\u00eda junto a su cabecera, cosa que hice, con tal precipitaci\u00f3n que consegu\u00ed una sonrisa de sus labios quemados. Aquella espera fue la m\u00e1s horrible de todas las que hab\u00edamos sufrido hasta entonces, incluso parec\u00eda que yo ocupara el lugar de una futura viuda, ya que mam\u00e1 deb\u00eda regresar a\u00fan de su viaje a Verona. Sin embargo \u00e9l y yo sab\u00edamos que mi posici\u00f3n en aquella silla se deb\u00eda a un motivo diferente al que todos sospechaban. De nuevo aquella situaci\u00f3n ven\u00eda a recordarme cuanto nos parec\u00edamos pap\u00e1 y yo, y disfrut\u00e9 de entra\u00f1ables recuerdos de cuando era ni\u00f1a. Sus abrazos eran los abrazos de un tit\u00e1n, sus palabras las m\u00e1s amables y su sonrisa\u00a0 era mi propia sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Recuerdo ahora que en el sal\u00f3n de nuestra casa hab\u00eda un retrato de pap\u00e1 firmado por uno de los pintores m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la patria, un italiano que cobraba enormes cantidades por adelantado, pero que a pap\u00e1 le regal\u00f3 el cuadro, admitiendo que para \u00e9l resultaba un honor poder pintar a una leyenda.\u00a0 Pap\u00e1 se empe\u00f1\u00f3 en acristalar y enmarcar el cuadro, a lo que todos los entendidos respondieron que ser\u00eda contraproducente, ya que el \u00f3leo sudaba y la pintura pod\u00eda corromperse. S\u00f3lo les respondi\u00f3 con una mirada encendida de enfado, y acristal\u00f3 la pintura. Luego, a solas, mientras la colg\u00e1bamos de la pared del recibidor, me dijo que aquella pintura deber\u00eda haberle costado mucho dinero, y que el dinero hab\u00eda que respetarlo, incluso cuando era dinero ahorrado. Recuerdo que me subi\u00f3 a sus hombros, alz\u00e1ndome a la altura de su retrato. \u00bfTe gusta? Me pregunt\u00f3. Yo respond\u00ed abraz\u00e1ndole la cara con mis manos, mientras hac\u00eda coincidir mis mejillas con las suyas en el retrato, mis ojos y mi nariz con los suyos en la pintura, y comprobando que \u00e9ramos y siempre ser\u00edamos, la misma persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Primero vinieron, a presentar sus respetos en el hospital, los hermanos Massolo. Vi en sus miradas la desesperaci\u00f3n de quienes saben que van a perder a un hermano. De igual manera present\u00f3 sus respetos la familia Cademartiri, que vinieron acompa\u00f1ado de los Caputi y los Colombo. M\u00e1s tarde los Ercolano y Giovanello, y por \u00faltimo, entraron por la puerta los Leonetti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tras escrutar a todos con nuestros ojos, pap\u00e1 y yo acept\u00e1bamos sus condolencias con un rostro sereno, que s\u00f3lo se ve\u00eda afectado por alguna r\u00e1faga de dolor pasajero. Hubo muchas palabras amables, sonrisas despertadas con comentarios que hac\u00edan menci\u00f3n a sucesos hermosos del pasado, incluso algunos hombres salieron al pasillo para que nadie les viera llorar, cosa que mis hermanos agradecieron acompa\u00f1ando a los dolidos amigos. Unicamente los Leonetti anduvieron con cuidado de no ser sorprendidos mientras se miraban entre ellos. Pap\u00e1 me mir\u00f3 una \u00fanica vez, y yo entend\u00ed su gesto y le bes\u00e9 la frente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfTodos? \u2013Le pregunt\u00e9 en un susurro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pap\u00e1 neg\u00f3 con la cabeza y adivin\u00f3 mi alivio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los Leonetti no encontraban la postura al apoyar su espalda en la pared. No encontraban el gesto preciso con que mirarnos. Tampoco encontraban sus propios labios a la hora de besar la mano del gran Tizziano Bertucho, con lo cual la sostuvieron durante m\u00e1s tiempo del debido, mientras le susurraban palabras de consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La familia Leonetti estaba formada por quince miembros. En la habitaci\u00f3n estaban en aquel momento, cinco de ellos. El padre y sus tres hijos hab\u00edan venido acompa\u00f1ados por el yerno. Todos los hombres de la familia estaban juntos en ese momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Durante las horas siguientes a la entrada de los \u00faltimos visitantes, las esposas de mis hermanos fueron llegando tambi\u00e9n al hospital. Los hombres de confianza de pap\u00e1, junto con algunos amigos que no aceptaron una negativa por respuesta, hab\u00edan puesto a nuestros hijos a buen recaudo. Ni tan siquiera yo sab\u00eda a qu\u00e9 lugar hab\u00edan trasladado a mis hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cuando las muchachas entraron en la habitaci\u00f3n, lagrimeando, y se acercaron a la cabecera de la cama, pap\u00e1 me mir\u00f3 y mir\u00f3 a Franchesco, mi esposo. Me levant\u00e9 y di unos pasos hacia \u00e9l, dejando a las nueras el honor de atenderlo durante unos momentos. Mi esposo me abraz\u00f3, tranquilizando mi cuerpo y mi esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pap\u00e1 quiere que te marches ahora, Franchesco. Ya me acompa\u00f1ar\u00e1 alguien a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No quiero marcharme, Rosa. Necesito servirle en estos momentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una mirada conduje la suya hasta la cama y pap\u00e1 asinti\u00f3. Franchesco me pidi\u00f3 un \u00faltimo abrazo y sonri\u00f3 suavemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ten cuidado. \u2013Me dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Yo hab\u00eda elegido a mi propio esposo. Pap\u00e1 sab\u00eda que no ser\u00eda otra cosa que italiano, tambi\u00e9n sab\u00eda que no ser\u00eda otra cosa que un alma bondadosa, y supo siempre que lo elegir\u00eda por su sonrisa, tal y como \u00e9l hab\u00eda escogido a mi madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Nuestra vida en com\u00fan estaba llena de felicidad, aunque \u00e9l era consciente, tanto como pap\u00e1, que yo deb\u00eda mutilar mi car\u00e1cter para hacerlo compatible con la vida cotidiana de una esposa. Franchesco y yo, ocult\u00e1bamos juntos mis arrebatos y mi temperamento, convirtiendo as\u00ed nuestra vida en com\u00fan en un cielo a la italiana. El sue\u00f1o de pap\u00e1 y el m\u00edo juntos. Franchesco tuvo que emborracharse para venir a pedir mi mano al gran Tizziano Bertucho, cosa que enterneci\u00f3 a mi padre, que apenas cruz\u00f3 con \u00e9l un par de frases adem\u00e1s de las de rigor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ah\u00ed la tienes \u2013le dijo entonces \u2013a\u00fan no puedo explicarme como, pareci\u00e9ndose tanto a m\u00ed, Rosa puede ser tan bella. Si ella te ha escogido debe de ser por algo. Dios os bendiga a los dos. Y espero nietos pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Franchesco confiaba en m\u00ed de un modo cauto. Se dio cuenta muy pronto de la afinidad que exist\u00eda entre el gran Bertucho y su hija, pero respetaba en silencio cuanto descubr\u00eda de complicidad. Sab\u00eda que el viejo s\u00f3lo confiaba en mi juicio para tomar las grandes decisiones, y sab\u00eda que era la \u00fanica capaz de continuar protegiendo a la familia tras su muerte. Tambi\u00e9n sab\u00eda que si hubiera tenido una \u00fanica sospecha sobre la inocencia de mi propio esposo, no habr\u00eda esperado un segundo para remediarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Minutos despu\u00e9s de que Franchesco se marchara del hospital, los Leonetti se dispusieron a abandonar la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Pap\u00e1 los llam\u00f3 con la mano y levant\u00f3 un poco la frente para que se la besaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El viejo Leonetti se acerc\u00f3 ayud\u00e1ndose de un bast\u00f3n nuevo, que ten\u00eda una empu\u00f1adura de n\u00e1car. Pap\u00e1 subi\u00f3 una ceja a modo de sonrisa. El viejo lo mostr\u00f3 m\u00e1s de cerca. Pap\u00e1 le tom\u00f3 entonces la mano y me se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Rosa dormir\u00e1 esta noche en una de mis casas, no te preocupes. Llevar\u00e9 tambi\u00e9n a tu hijo peque\u00f1o, si es necesario. Nadie sabr\u00e1 donde se alojan.-Dijo el viejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0-Yo permanecer\u00e9 aqu\u00ed con mi padre. -Contest\u00f3 Ismael.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Dos de los hermanos Leonett\u00ed decidieron adelantarse para traer el autom\u00f3vil hasta la puerta, el yerno, el tercer hijo y el padre, me acompa\u00f1aron tranquilamente a la planta baja por el ascensor, mientras declamaban sobre lo ocurrido y expon\u00edan sus maldiciones hacia las personas que hab\u00edan cometido tan tremenda fechor\u00eda. Yo me limit\u00e9 a asentir con la cabeza y a mirarles tiernamente. La ternura es una de las m\u00e1ximas responsabilidades de una mujer. Una mujer sin ternura no puede criar a unos ni\u00f1os, no puede hacer feliz a un esposo, no podr\u00eda amar a sus padres como se merecen. Pero la ternura puede acompa\u00f1arnos hasta el infierno si es necesario, no hay que sustituirla por odio, ambos sentimientos pueden compartir el coraz\u00f3n de una mujer. Sobre todo el coraz\u00f3n de una mujer italiana. M\u00e1s si se llama Rosa Bertucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Al llegar a la calzada el yerno de Maximo Leonett\u00ed sac\u00f3 un gran paraguas, que lograba ampararnos de la lluvia a m\u00ed y al viejo. Rebusqu\u00e9 en el bolso y encontr\u00e9 un pa\u00f1uelo con el que secarme las gotas de lluvia, que se hab\u00edan mezclado con las l\u00e1grimas que hab\u00eda estado llorando en el peque\u00f1o tramo de escaleras que conduc\u00eda a la calle. Al guardar el pa\u00f1uelo tom\u00e9 el arma y dispar\u00e9, primero al viejo, luego al yerno de Leonetti, que continuaba sosteniendo el paraguas sobre mi cabeza a aquellas alturas, sin saber de d\u00f3nde ven\u00edan los disparos. Luego me dirig\u00ed hacia la esquina, y esper\u00e9 el auto en el que vendr\u00edan a recogerme. Una mano me sostuvo por detr\u00e1s. Era el hijo peque\u00f1o de Leonetti, que se hab\u00eda retrasado en su salida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Vamos, Rosa. Han matado a mi padre y a mi cu\u00f1ado. D\u00e9monos prisa, creo que ven\u00edan a por ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asent\u00ed, la cara empapada por la lluvia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEst\u00e1s herida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Creo que no. Grit\u00e9 en su o\u00eddo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El auto par\u00f3 ante nosotros. El peque\u00f1o de la familia me empuj\u00f3 al asiento trasero y grit\u00f3 para que el coche se pusiera en marcha. Giramos varias calles a gran velocidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Deprisa\u00a1 Los Bertucho no nos perdonar\u00edan que algo le ocurriese a Rosa. Padre ya est\u00e1 muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Vi en los ojos de los hermanos Leonetti el mismo brillo que en los ojos de mis hermanos cuando supieron que padre no ten\u00eda soluci\u00f3n. Ahora ser\u00edan ellos los amos del mundo. Quiz\u00e1s s\u00f3lo M\u00e1ximo Leonetti, y sus dos hijos mayores, hubieran ordenado la muerte de mi padre, pero no podr\u00eda permitirme vivir con esa duda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Volv\u00ed a sacar el pa\u00f1uelo y me sequ\u00e9 el rostro. El hombre que iba sentado a mi lado me mir\u00f3 pl\u00e1cidamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Primero le dispar\u00e9 a \u00e9l. Luego al copiloto, luego al conductor. El auto se estrell\u00f3 contra un peque\u00f1o muro de un jard\u00edn. Baj\u00e9 y ech\u00e9 a correr entre la lluvia, perdi\u00e9ndome en las calles. El agua de lluvia limpiaba la sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pap\u00e1 siempre hab\u00eda dicho que todas las mujeres deber\u00edan llamarse Rosa, que con a\u00f1adir el apellido del padre a este nombre ya era m\u00e1s que suficiente para honrar sobradamente a una familia. 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