{"id":347,"date":"2012-10-13T00:55:04","date_gmt":"2012-10-12T22:55:04","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=347"},"modified":"2012-10-13T00:55:24","modified_gmt":"2012-10-12T22:55:24","slug":"66-utopia-por-ann-danzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/66-utopia-por-ann-danzas\/","title":{"rendered":"66- Utop\u00eda. Por Ann Danzas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La realidad es ya una utop\u00eda. Al igual que la naturaleza en esta acelerada espiral de destrucci\u00f3n. Mi realidad era, hasta hace unos d\u00edas y en mi micromundo, un despertar por las ma\u00f1anas con un tintico y en levantadora ir a abrir las puertas de mi estudio y dejar entrar al sol naciente para que ba\u00f1ara con su tibio resplandor los lienzos v\u00edrgenes que tengo por pintar y as\u00ed no les creciera la humedad en esta finquita donde vivo.<!--more--> Era ver lo que hab\u00eda hecho al d\u00eda anterior y saber exactamente por donde seguir en el pr\u00f3ximo cuadro. Es un lugar maravilloso al cual llegar en la obra. Era pensar en la serie a la cual estoy dedicada de tiempo completo. La serie que trata la paradoja entre la brillantez de la mente humana que es capaz de llegar a profundos niveles de pensamiento en filosof\u00eda y arte, a grandes investigaciones cient\u00edficas y magn\u00edficas obras de ingenier\u00eda por un lado, y por el otro lado su ingenuo sistema de creencias y sus nefastas consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al regresar del estudio hacia mi finca con la taza de tinto vac\u00eda miraba a Cali desde 800 metros m\u00e1s de altura y sonre\u00eda pues sab\u00eda que se estaban despertando en esa ciudad las personas que yo m\u00e1s amo en el mundo. Me imaginaba a mi mam\u00e1 oyendo Caracol y leyendo el Tiempo y el Pa\u00eds y alist\u00e1ndose para ir a su oficina a trabajar, a mi hija, a mis hermanos y a toda mi gente tambi\u00e9n abriendo los ojos para abrazar su d\u00eda. Ese es el valor de esa ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo tambi\u00e9n me alistaba y estaba en mi estudio con la nariz pegada al lienzo acariciando con los pinceles una idea hacia la realidad y trabajaba sin interrupciones hasta bien entrada la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que bajamos a la ciudad el pasado extra\u00f1o jueves. Ten\u00edamos una reuni\u00f3n de trabajo sobre unos proyectos de arte y comunidad que se prolong\u00f3 hasta el Pico y Placa y nos quedamos en Cali. Quer\u00eda ver una exposici\u00f3n de fotograf\u00edas de Andr\u00e9s Caicedo en Proartes as\u00ed que caminamos hasta all\u00e1 y el guarda nos dijo que estaba cerrado porque hab\u00eda una reuni\u00f3n de Comfandi. Pasamos enfrente a la FES, al Centro Cultural y tambi\u00e9n estaba cerrado. Fuera de una simp\u00e1tica y gigante hormiga en hierro doblado, muy tiesa y muy maja ella, que est\u00e1 a la entrada antes de las gradas, no vimos nada. Seguimos para la Sociedad de Mejoras P\u00fablicas y aunque las puertas estaban abiertas hab\u00eda un pobre y maloliente mendigo acostado a la entrada. Estir\u00f3 las piernas y puso los pies sobre el marco de la puerta como diciendo \u201caqu\u00ed no entra nadie\u201d. Qu\u00e9 extra\u00f1o!, pens\u00e9. Ante la cerradur\u00eda de las puertas del arte nos fuimos a comer una arepa de choclo doble queso y le llevamos una a mi mam\u00e1. Ella ya estaba lista para ir a su programa de televisi\u00f3n de todos los jueves por la noche por el Canal Ciudadano. Nos sumergimos en el endiablado tr\u00e1fico de las seis de la tarde y tomamos la avenida de los Cerros y llegamos a tiempo al Canal en la 64 con novena. Cuando nos bajamos del carro mi mam\u00e1 nos dijo: aqu\u00ed es donde nos vamos a comer el perrito caliente a la salida del programa. Siempre que salgo del programa me como un perro caliente aqu\u00ed.\u201d Se refer\u00eda a la casa que est\u00e1 enseguida al Canal. Listo. El futuro inmediato estaba resuelto: comer\u00edamos perrito caliente con la mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sent\u00f3 en el escritorio frente a unos reflectores enceguecedores y tres c\u00e1maras y tres pantallas con la naturalidad de un gato enrosc\u00e1ndose un su sof\u00e1 preferido. Lleva m\u00e1s de diez a\u00f1os con el programa prestando un servicio social, como ella misma lo dice en la introducci\u00f3n y contesta preguntas al aire sobre todo lo referente al derecho sin ayuda de ning\u00fan recurso sino su infinita sabidur\u00eda en el tema y al verla ah\u00ed tan hermosa, mi mam\u00e1, a sus 75 a\u00f1os toda bien arregladita se me fue hinchando el<br \/>\npecho de orgullo y de infinito amor por ella. Era una imagen tan hermosa y su naturalidad la hac\u00eda aun m\u00e1s aut\u00e9ntica. Salimos del programa felices, dici\u00e9ndole cu\u00e1nto la quer\u00edamos y la admir\u00e1bamos y nos fuimos a celebrar que hab\u00eda recibido siete llamadas a la tienda de los perritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a la tienda fren\u00e9 en seco al ver un cuadro que me dej\u00f3 fr\u00eda. En la parte de adentro de la tienda enmarcada por las paredes blancas, el techo y la mesa hab\u00eda una monja grande toda de negro de la cabeza a los pies sentada comiendo con una mirada rar\u00edsima de mal presagio. Record\u00e9 que Lela dice que las monjas son aves de mal ag\u00fcero. No quer\u00eda entrar pero mi mam\u00e1 ya estaba saludando a la due\u00f1a del establecimiento como si fueran grandes amigas y diciendo venga le presento a mi hija y su marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos sentamos en la mesa de la entrada, cerca a la verja y a la calle, luego hab\u00eda otra mesa con unos se\u00f1ores que ni determinamos y m\u00e1s al fondo, la monja en su tenebroso recuadro surrealista. La monja me ten\u00eda intrigada y la miraba por el rabito del ojo mientras crec\u00eda la sensaci\u00f3n de mal presagio. Tal vez por eso me sent\u00e9 d\u00e1ndole la espalda, mirando hacia la calle, mi mam\u00e1 se sent\u00f3 a mi izquierda y mi marido enfrente, mirando hacia la monja, pero ni la vio. Pedimos tres jugos de mango y tres perros calientes y nos pusimos a conversar hasta que nuestras voces fueron acalladas por el ruido de una navidad prematura. Una lluvia de algo parecido a piedritas como meteoritos a toda velocidad me golpeaba por toda la espalda. Me par\u00e9 y me volte\u00e9 y en ese instante una bala me golpe\u00f3 en el abdomen. En esa fracci\u00f3n de instante pasaron muchas cosas. Un misterio alado me proteg\u00eda desde los tobillos hasta los hombros y pens\u00e9: qu\u00e9 ala tan grande! Tambi\u00e9n pens\u00e9 que nos iban a matar a todos y que nuestra mejor opci\u00f3n era tirarnos al piso. Mami, al piso!! Grit\u00e9 dur\u00edsimo pero ella no me o\u00eda. Estaba petrificada del susto as\u00ed que me le tir\u00e9 encima como una pantera y la tumb\u00e9 al piso con silla y todo abraz\u00e1ndola para que no se fuera a golpear muy duro. Ca\u00edmos a los pies del muerto. Mientras volaba hacia mi mam\u00e1 pens\u00e9 que una bala en el est\u00f3mago es bastante peligroso y tambi\u00e9n mientras volaba alcanc\u00e9 a ver la acci\u00f3n de la mano del sicario disparando una y otra y otra y otra vez sobre el muerto. Mientras yac\u00edamos en el piso le segu\u00eda disparando aunque el difunto ya estaba descerebrado. La lluvia de meteoritos segu\u00eda incrust\u00e1ndoseme en la espalda, los hombros, los muslos y el imb\u00e9cil no paraba de disparar, carajo! Y fue ah\u00ed, en ese mismo instante que empez\u00f3 a formarse otro cuadro macabro que no pod\u00eda permitir. El muerto empez\u00f3 a desangrarse a borbotones y la sangre se escurr\u00eda exactamente hacia donde mi mam\u00e1 estaba tirada de espaldas conmigo encima. Mi mam\u00e1 tan linda y tan blanca vestida de aguamarina toda ella, con su cuellito de encaje y su pa\u00f1ueleta sostenida con el prendedor y sus ojos tambi\u00e9n aguamarina desorbitados y sus manitos tembl\u00e1ndole y ese r\u00edo de sangre que amenazaba con empaparla toda, por nada del mundo pod\u00eda permitir que eso ocurriera. Fatal combinaci\u00f3n crom\u00e1tica. Para arriba, mami!! Contraorden inmediata. Ella no se pod\u00eda mover del susto as\u00ed que a cargarla mientras con los ojos de la nuca media el peligro que se hab\u00eda movido un poco m\u00e1s all\u00e1 pues estaba rematando al segundo sujeto. Cuando cesaron los balazos la mam\u00e1 empez\u00f3 a gritar y le dije: v\u00e1monos, v\u00e1monos, mami! Entramos de nuevo a la sede del canal y ah\u00ed se desconchinfl\u00f3 la mam\u00e1. La examin\u00e9 a ver si estaba herida pero estaba perfecta, ni un rasgu\u00f1o, ni un golpe, nada. Sent\u00ed una inmensa gratitud que estuviera bien aunque estaba inconsolable. Luego fui al ba\u00f1o a mirarme el abdomen y ten\u00eda una quemadura profunda llena de p\u00f3lvora de dos cent\u00edmetros de larga en forma de estrella fugaz. La bala no hab\u00eda entrado. Le agradec\u00ed en secreto a ese misterio alado que me protegi\u00f3 y desvi\u00f3 una bala que no estaba destinada para mi. Que extra\u00f1o, pens\u00e9, y yo que no creo ni en el rejo de las campanas, pero indiscutiblemente algo muy misterioso me protegi\u00f3 y no s\u00f3lo a m\u00ed, sino a mi mam\u00e1 tambi\u00e9n. Qued\u00e9 con el cuerpo lleno de esquirlas y los ojos llenos de p\u00f3lvora, pero estaba bien y mi marido tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo en mi finca. Anoche llovi\u00f3 y ha regresado la neblina despu\u00e9s de un largo y ardiente verano. Ladran los perros. Persiguen una moto. La neblina est\u00e1 tapando la vista de Cali. Mejor. Cali, ciudad retrechera que no se deja querer y uno como\u00a0 novio bobo insistiendo en quererla. Anoche le cerr\u00e9 las persianas y las cortinas a esa ciudad con rabia, brava con ella y sus espejismos pues se va tan bonita desde la monta\u00f1a en las noches con sus luces titilando en el valle. La paradoja se extiende tambi\u00e9n a esa ciudad de gente estupenda por un lado, intelectuales, creativos, salseros, risue\u00f1os, y por el otro lado s\u00e1trapas y cafres a los que nada les importa. El Red Carpet de Colombia es un r\u00edo inagotable de sangre que destruye todas las sutiles barreras de la vida, del respeto, de la convivencia, que acaba con todo como un incendio forestal dejando s\u00f3lo las sombras de lo que una vez fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta realidad de realidades que se estrellan, la realidad es ya una utop\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez sea cierto lo que afirmaban mis profesores en Berkeley, que los artistas y pensadores somos los que contrarrestamos la insensatez de la violencia, los que creamos el equilibrio. Tal vez sea cierto tambi\u00e9n que alg\u00fan d\u00eda recobre mi equilibrio y mi tranquilidad que me fueron robadas bruscamente, y tal vez tambi\u00e9n, pueda volver a entrar a mi estudio sin que el olor a p\u00f3lvora contamine mi espacio. Escribo esto para exorcizar con palabras lo acontecido, para darle un orden a los sonidos y dejen de ser ruidos, para sacarme con las letras, los puntos y las comas las esquirlas que se me quedaron clavadas en el recuerdo.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La realidad es ya una utop\u00eda. Al igual que la naturaleza en esta acelerada espiral de destrucci\u00f3n. Mi realidad era, hasta hace unos d\u00edas y en mi micromundo, un despertar por las ma\u00f1anas con un tintico y en levantadora ir a abrir las puertas de mi estudio y dejar entrar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,140,141,11],"class_list":["post-347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-cuadro","tag-pintura","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}