{"id":360,"date":"2012-10-14T00:00:50","date_gmt":"2012-10-13T23:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=360"},"modified":"2013-02-12T22:49:18","modified_gmt":"2013-02-12T21:49:18","slug":"70-ojos-de-tigre-por-sacha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/70-ojos-de-tigre-por-sacha\/","title":{"rendered":"70- Ojos de tigre. Por Sacha"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Vaya noche, cre\u00ed que se mor\u00eda! \u00bfSe encuentra ya mejor, criatura?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarde anterior hab\u00edan operado a mi mujer y al regresar, despu\u00e9s de pasar unas horas en Cuidados Intensivos, me sorprendi\u00f3 que la cortina estuviera corrida ocultando la mitad de la habitaci\u00f3n. \u201cNo est\u00e1n solos, ha habido un nuevo ingreso \u201d, explic\u00f3 la enfermera.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo ingreso, una anciana en\u00e9rgica y robusta, nos miraba ahora con expresi\u00f3n severa. Pronto se acerc\u00f3 y ocup\u00f3 con determinaci\u00f3n un lugar preferente al lado de la cama. Mi mujer sonri\u00f3 con debilidad: \u201cS\u00ed, estoy un poco mejor, pero muy mareada\u201d. La anciana acarici\u00f3 sus cabellos y la bes\u00f3 en la frente: \u201cTodo va a ir bien, no se preocupe\u201d. Despu\u00e9s, vuelta hacia m\u00ed, anunci\u00f3 su deseo de asearse y me pidi\u00f3 que saliera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la se\u00f1ora Rita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron tres d\u00edas en los que los familiares de las dos pacientes nos disput\u00e1bamos el reducido espacio disponible. Mi mujer mejoraba, a la se\u00f1ora Rita continuaban haci\u00e9ndole pruebas. Al cabo, en una silla de ruedas que yo empujaba con cuidado, nos autorizaron a dar los primeros paseos por la terraza del hospital. La vega, el r\u00edo, la mancha blanca de alguna alquer\u00eda oculta entre olivos polvorientos y nudosos, la cinta b\u00edfida de la carretera que se perd\u00eda en el horizonte, todo eso constitu\u00eda el paisaje que se pod\u00eda contemplar desde nuestra atalaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era junio, est\u00e1bamos en C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi mujer hablaba con animaci\u00f3n en aquellas tardes soleadas, sobre todo de la se\u00f1ora Rita, a la que visitaban asiduamente sus dos hijas. Al parecer, la familia, dedicada desde hacia tres generaciones al comercio, disfrutaba de una situaci\u00f3n econ\u00f3mica desahogada. Ten\u00edan pisos en C\u00f3rdoba y casas en las estribaciones de la sierra. La se\u00f1ora Rita hab\u00eda cumplido ya 70 a\u00f1os, era viuda desde hacia nueve y manten\u00eda a cal y canto su independencia. Visitaba con frecuencia a sus dos hijas, que le hab\u00edan dado cuatro nietos, pero no quer\u00eda vivir con ninguna de las dos. Y, aqu\u00ed ven\u00eda lo mejor, hab\u00eda vuelto a enamorarse. \u00bfNo me hab\u00eda fijado yo en el hombre que ven\u00eda a verla al anochecer, en el hombre de los papeles?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, claro que me hab\u00eda fijado, llegaba cuando el hospital recobraba un poco la tranquilidad, cuando los dem\u00e1s se hab\u00edan ido. Lo primero que hac\u00eda era entregar a la se\u00f1ora Rita un peque\u00f1o envoltorio de papel ordinario. Entonces ella sonre\u00eda y con pudor corr\u00eda la cortina que separaba las dos camas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues es \u00e9l. Tiene un huerto peque\u00f1o y una pensi\u00f3n tan reducida que vive m\u00e1s del uno que de la otra. Lo que le trae es una fruta, o un tomate, o un pepino. Se lo comen juntos, sentados en la cama, mientras hablan muy despacito, muy quedo. Cuando la se\u00f1ora Rita descorre de nuevo la cortina, durante un momento se aprietan la mano antes de despedirse.\u00a0 \u00bfY sabes qu\u00e9? \u00bfSabes lo que la enamor\u00f3? Pues: sus ojos de tigre. Los dos re\u00edmos, los dos rememoramos a la vez aquellos ojos anegados y perdidos, como los de todos los ancianos, nos parec\u00eda\u00a0 imposible que nadie pudiera ver en ellos el menor atisbo de fiereza. Mi mujer continu\u00f3: ella me dijo, \u201ccuando vi esos ojos de fiera, esos ojos de tigre, algo se me rompi\u00f3 por dentro y no volv\u00ed a ser la misma\u201d. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser? \u00bfC\u00f3mo aquel viejecito de menguada figura, de cara arrugada como una pasa, con la eterna seriana de lorzas, los pantalones anchos de dril y sus alpargatas pod\u00eda inspirar tanta pasi\u00f3n?. Volv\u00ed a re\u00edr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuestras excursiones regres\u00e1bamos para cenar. La se\u00f1ora Rita, ya sola, mostraba a esa hora un humor excelente y, entre veras y bromas, comenzaba a cantar. Poco a poco acud\u00eda la gente, se agolpaban en la puerta; todos quer\u00edan verla o, al menos, escucharla Su voz desgarrada dec\u00eda bien la copla, el cuerpo, voluminoso, rotundo, expresaba con igual intensidad, sin apenas moverse, la fuerza de la pasi\u00f3n que el desamparo del abandono. Una copla, otra. La emoci\u00f3n aumentaba m\u00e1s y m\u00e1s hasta que, rendida, la se\u00f1ora Rita se refugiaba en los brazos de mi mujer, se escond\u00eda en ellos como una ni\u00f1a. Entonces yo sal\u00eda de la habitaci\u00f3n y reanudaba mis paseos por la terraza para contemplar la puesta de sol. Los ocasos, en esta ciudad de amaneceres repentinos, se demoran hasta que el calor se diluye en el h\u00e1lito de la sierra. Despu\u00e9s, cuando el olor a nardo y azahar es ya persistente, la oscuridad te envuelve como un manto y el cielo se cuaja de estrellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al volver sol\u00eda coincidir con \u201cOjos de tigre\u201d. Ligeramente encorvado, con la mirada baja, ten\u00eda el andar vacilante del campesino acostumbrado a pisar la tierra desigual del surco. La se\u00f1ora Rita recib\u00eda feliz el envoltorio de papel que \u00e9l le ofrec\u00eda y, sin soltarle la mano, lo atra\u00eda hacia s\u00ed antes de correr la cortina. De ese modo terminaban nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo podemos dec\u00edrselo, \u00bfNo lo entiende?, ella bajo ning\u00fan concepto quiere que se lo corten. Ya ve, qu\u00e9 m\u00e1s le dar\u00e1, a su edad\u2026 Cr\u00e9ame, no hay forma de evitarlo, los m\u00e9dicos han sido claros, si no le cortan el pecho volver\u00e1 a reproducirse y en unos meses estaremos de nuevo aqu\u00ed. Es mejor que piense que s\u00f3lo van a extirparle ese bultito. Despu\u00e9s, poco a poco, comprender\u00e1 que era la \u00fanica manera, que no hab\u00eda otra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi mujer dej\u00f3 de insistir y pregunt\u00f3 con timidez: \u201c\u00c9l \u2026 \u00bflo sabe?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las facciones de la hija mayor de la se\u00f1ora Rita se endurecieron antes de responder con frialdad: \u201c\u00bf\u00c9l? \u00bfQu\u00e9 tiene que saber \u00e9l? Bastante da\u00f1o est\u00e1 haciendo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nos quedamos solos y reanudamos el paseo mi mujer, apenada, se dec\u00eda una y otra vez, tratando de convencerse: \u201cHay que entenderlo, quieren lo mejor para su madre\u201d. Y suspiraba. Yo pensaba en el pobre \u201cOjos de tigre\u201d, en la animadversi\u00f3n que despertaba en la familia de la se\u00f1ora Rita. Desde el principio las dos hijas consideraron la querencia de su madre como algo rid\u00edculo, vergonzante, algo que prefer\u00edan ignorar, que no admitir\u00edan nunca. \u201cCon la edad ocurren estas cosas, la cabeza empieza a fallar, se pierde el sentido de la realidad, del decoro\u2026 \u00bfNo se da cuenta de que nos averg\u00fcenza? \u00bfNo piensa en sus nietos?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde mi mujer y yo retrasamos lo m\u00e1s posible el regreso, cambiamos la terraza por el bullicio de la cafeter\u00eda. Quer\u00edamos aturdirnos, interesarnos en otras vidas. Tem\u00edamos que comenzaran las despedidas y el hospital recuperara la calma, pues al d\u00eda siguiente operaban a la se\u00f1ora Rita y no sab\u00edamos qu\u00e9 encontrar\u00edamos ni qu\u00e9 actitud deb\u00edamos adoptar para no despertar en ella recelo alguno. \u00bfC\u00f3mo contestar si nos preguntaba? \u00bfC\u00f3mo consolarla sin mentir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los preparativos comenzaron muy de ma\u00f1ana y sin duda le administraron alg\u00fan calmante ya que ten\u00eda la mirada turbia y apagada al despedirnos. Esta vez fue mi mujer quien la bes\u00f3 en la frente. Las hijas, una a cada lado de la camilla, cogidas a sus manos, la acompa\u00f1aron hasta el quir\u00f3fano. A las doce supimos que a la se\u00f1ora Rita le hab\u00edan rebanado por completo el pecho izquierdo, que la hab\u00edan cosido, y esperaba en la Sala de Reanimaci\u00f3n a que se disiparan los efectos de la morfina. Volvi\u00f3 muy entrada la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo sabe nada a\u00fan, tiene tantas gasas y algodones que no lo nota. No lo sabr\u00e1 hasta que a mediod\u00eda realicen la primera cura. S\u00f3lo le hemos contado, y es verdad, que todo ha ido bien\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfNo vais a dec\u00edrselo antes?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe lo dir\u00e1 el m\u00e9dico. Es mejor as\u00ed. Esta noche me quedo yo con ella\u201d. La hija mayor de la se\u00f1ora Rita se gir\u00f3 para pedirme: \u201c\u00bfPodr\u00e1 esperarlo usted esta noche? Tranquil\u00edcelo pero no lo deje pasar. Mi madre no debe alterarse, no quiero que lo vea\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda siguiente transcurri\u00f3 para m\u00ed en la terraza, en la cafeter\u00eda, en los pasillos. Mi mujer sal\u00eda con frecuencia y me ten\u00eda al tanto de los acontecimientos. Al parecer el m\u00e9dico inform\u00f3 a la se\u00f1ora Rita de forma fr\u00eda y profesional. No hab\u00edan dejado nada. Pasados unos meses, cuando la herida cicatrizara, podr\u00eda utilizar una pr\u00f3tesis. Y correspond\u00eda al onc\u00f3logo determinar si era necesario administrar o no un tratamiento de quimioterapia; en cualquier caso, en pocos d\u00edas firmar\u00eda el alta hospitalaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cura posterior hab\u00eda expuesto en toda su crudeza el horror de la mutilaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero y ella? \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda reaccionado la se\u00f1ora Rita?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda reaccionado de ninguna manera. Hab\u00eda escuchado en silencio y hab\u00eda respondido con voz asustada a todas las preguntas, se quejaba, ped\u00eda m\u00e1s calmantes. Durante la cura hab\u00eda llorado. Aquella mujer en\u00e9rgica y decidida estaba muerta de miedo. Ped\u00eda a sus hijas que se quedaran, no quer\u00eda estar sola. Rechazaba adem\u00e1s cualquier otra compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella noche, sin que mediara recomendaci\u00f3n alguna, esper\u00e9 a \u201cOjos de tigre\u201d y lo disuad\u00ed de entrar a verla. Le expliqu\u00e9 lo ocurrido. Le dije que la se\u00f1ora Rita estaba muy alterada, que necesitaba un tiempo para asimilarlo, que se apoyaba s\u00f3lo en su familia. Me mir\u00f3 sin disimular su desconfianza y nos despedimos como dos extra\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se confirm\u00f3 la necesidad de administrar al menos seis ciclos de quimioterapia. La se\u00f1ora Rita recibi\u00f3 la noticia con alivio y ni siquiera la previsible ca\u00edda del cabello supuso para ella una preocupaci\u00f3n. S\u00f3lo tem\u00eda la falta de atenci\u00f3n. En cuanto a sus hijas, tambi\u00e9n estaban asustadas. Comenzaban a ver como una amenaza tangible la p\u00e9rdida de independencia de su madre. Llevaban dos d\u00edas al pie de su cama, estaban fatigadas y nerviosas. Por primero vez, la se\u00f1ora Rita manifest\u00f3 su deseo de vivir con la mayor y \u00e9sta acept\u00f3 sin entusiasmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe hab\u00edan equivocado? \u00bfNo habr\u00eda sido mejor que su madre hubiera conservado el pecho?. Al fin y al cabo la met\u00e1stasis era s\u00f3lo una posibilidad\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reanudamos nuestros paseos explorando nuevas perspectivas. Cambi\u00e1bamos de planta, nos perd\u00edamos en los pasillos, lleg\u00e1bamos hasta el nido de los reci\u00e9n nacidos y re\u00edamos ante el entusiasmo de padres y abuelos; era placentero descubrir aquella multiplicidad de intereses sin implicarse en ellos. Y necesit\u00e1bamos ese desahogo antes de volver a la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Una noche, acabada la cena, paseaba\u00a0 despacio por el vest\u00edbulo cuando vi salir de la zona de ascensores a \u201cOjos de tigre\u201d. Avanz\u00f3 hacia m\u00ed, con un pu\u00f1o cerrado y fuego en la mirada. He de reconocer que hab\u00eda en sus ojos algo de la fiereza que le atribu\u00eda la se\u00f1ora Rita. Ni me salud\u00f3 ni lo detuve, pero entr\u00e9 tras \u00e9l en la habitaci\u00f3n para evitar cualquier lance desagradable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al traspasar el umbral \u201cOjos de tigre\u201d se detuvo un momento, desconcertado, pero reaccion\u00f3 enseguida y de un golpe descorri\u00f3 la cortina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora Rita llevaba el camis\u00f3n del hospital y se abanicaba sentada en la cama, su hija mayor le\u00eda una revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l avanz\u00f3 y deposit\u00f3 sobre la s\u00e1bana, a los pies de la se\u00f1ora Rita, una alianza de plata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cDime s\u00ed o no\u201d. Con calma, aposentado sobre las piernas ligeramente abiertas, \u201cOjos de tigre\u201d esperaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora Rita rompi\u00f3 a llorar. Sus sollozos mojaban y arrugaban unas palabras que apenas se entend\u00edan: \u201cAhora no puedo, \u00bfNo ves? \u00bfNo ves lo que me falta? No puedo pensar en nada, tengo que pensar en mi\u2026 \u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l insisti\u00f3: \u201cDime s\u00f3lo s\u00ed o no\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora Rita perdi\u00f3 el color, se le sec\u00f3 el llanto y grit\u00f3 col\u00e9rica: \u201cNo\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOjos de tigre\u201d corri\u00f3 la cortina. S\u00f3lo entonces se percat\u00f3 de la presencia de mi mujer y se disculp\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo alcanzamos antes de llegar al ascensor. Mi mujer lo abraz\u00f3, yo le estreche la mano. Ninguno de los tres pod\u00eda hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas despu\u00e9s se fueron la se\u00f1ora Rita y sus hijas. Abandonaron el hospital como ladrones, sin despedirse de nadie; la historia de lo acontecido hab\u00eda corrido de boca en boca y de manera un\u00e1nime se afeaba su conducta, a la par que se alababan la honradez y la hombr\u00eda de \u201cOjos de tigre\u201d.<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Vaya noche, cre\u00ed que se mor\u00eda! \u00bfSe encuentra ya mejor, criatura?\u201d La tarde anterior hab\u00edan operado a mi mujer y al regresar, despu\u00e9s de pasar unas horas en Cuidados Intensivos, me sorprendi\u00f3 que la cortina estuviera corrida ocultando la mitad de la habitaci\u00f3n. \u201cNo est\u00e1n solos, ha habido un nuevo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[7,5],"tags":[10,101,149,11],"class_list":["post-360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-finalistas-del-certamen","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-enfermedad","tag-pecho","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}