{"id":403,"date":"2012-10-16T23:24:50","date_gmt":"2012-10-16T21:24:50","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=403"},"modified":"2012-10-16T23:24:50","modified_gmt":"2012-10-16T21:24:50","slug":"81-la-mujer-de-la-plaza-por-biznaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/81-la-mujer-de-la-plaza-por-biznaga\/","title":{"rendered":"81- La mujer de la plaza. Por Biznaga"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Era una soleada ma\u00f1ana de febrero. Se sent\u00f3 en un banco de esa plaza a la que siempre dirig\u00eda sus pasos, le cogiera o no de camino a su casa. Como de costumbre hab\u00eda un variopinto grupo de turistas atendiendo las explicaciones de su gu\u00eda y mirando ensimismados el obelisco central, la casa natal del famoso pintor, o su estatua en bronce sentada en otro de los bancos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No hab\u00eda nadie a su lado y de pronto vio a sus pies un libro aparentemente nuevo, con las tapas de color celeste, sin ning\u00fan t\u00edtulo ni dibujo que lo identificara. Empez\u00f3 a mirar a su alrededor preguntando con gestos si era de alguna persona de las que estaban en los bancos cercanos; pero todos negaron con la cabeza. As\u00ed que lo abri\u00f3 para averiguar de qu\u00e9 trataba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las p\u00e1ginas del libro estaban en blanco, s\u00f3lo hab\u00eda una nota de papel doblada en su interior, en letra manuscrita de trazos irregulares, con este mensaje de auxilio: <em>Soy un escritor que se ha quedado hu\u00e9rfano de inspiraci\u00f3n e imaginaci\u00f3n.\u00a0 Por favor, escribe en estas p\u00e1ginas lo que quieras, o lo que te ha pasado hoy, y vuelve a dejarlo en el mismo sitio. Yo lo recoger\u00e9 m\u00e1s tarde. \u00a0Solo te pido un poco de tu tiempo para devolverme la autoestima. Gracias por ayudarme y no olvides poner tu nombre<strong>. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Marta, entre sorprendida y curiosa, volvi\u00f3 a mirar alrededor intentando averiguar si estaba siendo v\u00edctima de una broma y alg\u00fan gracioso se re\u00eda a su costa. Era lo \u00faltimo que le faltaba para ponerle la guinda a esa ma\u00f1ana, pero afortunadamente no observ\u00f3 nada que se lo confirmara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunas de sus fibras sensibles, de las muchas que ten\u00eda, actuaron como un resorte interior. Sin necesidad de m\u00e1s argumentos sac\u00f3 sus gafas y un bol\u00edgrafo del bolso y se puso a anotar enseguida el incidente del registro, a modo de desahogo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He tenido una ma\u00f1ana de perros, pasando de cola en cola del Registro Civil y esperando\u00a0 que en alguna de ellas me dieran los formularios que necesitaba para solucionar lo de la herencia. Ya iba por la tercera ventanilla, que atend\u00eda un funcionario malhumorado al que hab\u00eda puesto de los nervios la exaltada joven que lleg\u00f3 con la apremiante\u00a0 idea de casarse esa misma ma\u00f1ana, y que el hombre despach\u00f3 con una sonora negativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2500 \u00a1Espero que usted no me haga perder el tiempo con causas imposibles!\u00a0 A ver&#8230;, me ha dicho mi compa\u00f1ero que es un tema de testamento. \u2500 rebuzn\u00f3 el funcionario mientras me quitaba literalmente \u00a0los impresos de las manos,\u00a0 y sin dejarme rechistar sigui\u00f3 imparable con su mon\u00f3logo.\u2500 \u00bfEs qu\u00e9 no me escuchan cuando les explico\u00a0 las cosas? Le dije el otro d\u00eda que le hac\u00eda falta el documento de \u00faltimas voluntades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 Creo que usted se confunde. Es la primera vez que vengo y&#8230;, \u00bfc\u00f3mo quiere que sepa lo que tengo que traer hasta que no me lo diga? \u2500 coment\u00e9 en tono suave pero seguro, intentando no exasperarlo m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 Bueno, es lo mismo, se lo vuelvo a poner en dos <em>post-it\u00a0 <\/em>para que se entere de una vez por todas. Y le aviso que esta semana no estaremos operativos de10 a 12 de la ma\u00f1ana, debido a la huelga \u2500 concluy\u00f3 el interfecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A continuaci\u00f3n me arroj\u00f3 los impresos por debajo de la ventanilla, con la destreza que aporta un continuo entrenamiento. Menos mal que tuve los reflejos suficientes para evitar que salieran volando\u00a0 hasta aterrizar en cualquier rinc\u00f3n del suelo, fueran pisoteados por alguien y tener que volver a la cola por otro ejemplar. Sal\u00ed de all\u00ed\u00a0 maldiciendo en sordina, porque no pude resolverlo, pero al menos ya sab\u00eda exactamente todo lo que necesitaba , gracias a dos <em>post-it<\/em> verde fluorescente, escritos con rotulador morado, que cantaban m\u00e1s que\u00a0 \u00ab<em>La Traviata<\/em>\u00bb<strong> <\/strong>entre tanto legajo oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegado a este punto se par\u00f3 en seco, al darse cuenta de que llevaba casi seis p\u00e1ginas escritas, pero ten\u00eda una sensaci\u00f3n de infinito alivio. Hab\u00eda descargado toda su rabia a golpe de mu\u00f1eca y palabras. No solo lo de aquella ma\u00f1ana; tambi\u00e9n habl\u00f3 del encuentro en la consulta del m\u00e9dico la tarde anterior donde coincidi\u00f3 con Oscar, su primer novio.\u00a0 Oscar el seminarista, como lo llamaban los amigos, pero al parecer su vocaci\u00f3n y el celibato hab\u00edan pasado a la historia, porque llevaba de la mano a la que\u00a0 le present\u00f3 como su esposa, embarazada de seis meses, y su primer hijo de cinco a\u00f1os. \u00a1Qu\u00e9 poco tiempo le hab\u00eda durado la \u00abllamada interior\u00bb! \u00bfO lo de hacerse\u00a0 cura fue una torpe excusa para dejarla plantada?\u00a0 Enseguida record\u00f3 que sus amistades le hab\u00edan dicho que estaba en Centro Am\u00e9rica, cuando ella se interes\u00f3 por saber a qu\u00e9\u00a0 parroquia\u00a0 lo hab\u00edan destinado. Aquel encuentro le hizo mirar por el retrovisor y removi\u00f3 viejos sentimientos que cre\u00eda superados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Acab\u00f3 la frase en la que estaba inmersa y empez\u00f3 a leer desde el principio. Qued\u00f3 muy satisfecha de lo que hab\u00eda narrado y lo firm\u00f3: <em>Marta, la mujer de la plaza<\/em>. Lo coloc\u00f3 con cuidado en el mismo lugar sin dejar de mirar al tendido de los balcones cercanos, por si ve\u00eda al frustrado escritor pendiente de sus movimientos, pero ninguno de los inquilinos le parecieron dudosos de serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras abandonaba la plaza, se volvi\u00f3 dos o tres veces vigilando que el libro estuviera donde lo hab\u00eda dejado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Regres\u00f3 por la tarde con el \u00fanico prop\u00f3sito de comprobar si segu\u00eda all\u00ed, como el delincuente que vuelve al lugar del crimen. Ya no estaba. Entonces empez\u00f3 a dudar, quiz\u00e1 hab\u00eda sido una temeridad contar aquellos detalles a un desconocido, por muy escritor que dijera ser. Pens\u00f3 que tambi\u00e9n podr\u00edan haberlos le\u00eddo otras personas, aunque enseguida desech\u00f3 esa idea. \u00a0Su vocecita interior la acall\u00f3 con la certeza de que no deb\u00eda preocuparse, a pesar de que segu\u00eda pareci\u00e9ndole extra\u00f1o que unos hechos tan cotidianos pudieran ser un material interesante para nadie y menos para un escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cabizbaja y antes de irse, pase\u00f3 su mirada por las entradas a la plaza y los inconfundibles maceteros que la flanqueaban, hasta posarla debajo del banco y all\u00ed estaba de nuevo el libro, sin nadie en las cercan\u00edas. Corri\u00f3 hasta \u00e9l con ansiedad, se agach\u00f3 a recogerlo y al abrirlo encontr\u00f3 un folio escrito que dec\u00eda: <em>Marta, he le\u00eddo con inter\u00e9s los hechos que cuentas.\u00a0 Estoy seguro de que con esas y otras an\u00e9cdotas podr\u00eda construir un argumento que no me devuelvan las editoriales.\u00a0 Ll\u00e9vatelo a tu casa y escribe en \u00e9l lo que quieras: tu primer beso, tu gran amor, o tu desamor, tus inquietudes y aspiraciones, todo me servir\u00e1&#8230; Vuelve a dejarlo en este mismo sitio cuando lo acabes. Yo vendr\u00e9 cada d\u00eda hasta que me lo devuelvas con las p\u00e1ginas llenas de tu historia. Tendr\u00e1s noticias m\u00edas al pie de este banco, dos meses despu\u00e9s del d\u00eda que lo dejes. Mi agradecimiento m\u00e1s sincero por ayudarme.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dobl\u00f3 el folio y cerr\u00f3 el libro. Lo apret\u00f3 contra su pecho, protegi\u00e9ndolo como si alguien se lo fuera a arrebatar, y empez\u00f3 a caminar deprisa mientras iba hilvanando en su cabeza un borrador de todo lo que pensaba escribir esa misma noche. No se dej\u00f3 nada en el tintero<em>.<\/em> Por arte de magia afloraron aquellos retales de vida que hab\u00edan estado guardados en su arca interior, esperando hacer con ellos el mejor de los trajes. Los pespuntes de palabras salieron solos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cont\u00f3 lo de aquella excursi\u00f3n a Italia, donde el \u00fanico hombre que iba sin pareja, y al que ella le hab\u00eda echado el ojo,\u00a0 por atractivo, educado y seductor;\u00a0 result\u00f3 ser <em>gay <\/em>y decorador de interiores. Fue divertid\u00edsimo ver al resto del grupo haciendo de celestinos, mientras ellos se escapaban\u00a0 a ver los museos que no estaban en el itinerario,\u00a0 y que para los dem\u00e1s eran citas de un lujurioso romance. Desde entonces fueron los mejores confidentes y segu\u00edan en contacto para ponerse al d\u00eda de sus vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo de su amiga del alma, la que se fug\u00f3 a Cuba con aquel morenazo y todos sus ahorros. Ella estaba en cama con gripe y \u00absu amiga\u00bb<strong> <\/strong>se ofreci\u00f3 amablemente a ir al cajero autom\u00e1tico con su tarjeta y n\u00famero secreto. Era urgente, hab\u00eda que pagar el alquiler y el casero se hab\u00eda puesto muy pesadito&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su vocaci\u00f3n infantil de pianista, que se qued\u00f3 en mecan\u00f3grafa de una multinacional\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y lo de su primera y \u00faltima cita a ciegas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tarde siguiente, ya despejada de la noct\u00e1mbula resaca literaria, se encamin\u00f3 a la plaza, con el libro fuertemente sujeto, como qui\u00e9n lleva un tesoro. Para ella lo era, porque mientras escrib\u00eda y a\u00fan m\u00e1s cuando lo acab\u00f3, sinti\u00f3 que su vida no hab\u00eda sido tan anodina como pensaba. Haber puesto sobre el papel vivencias destinadas al olvido, unas por dolorosas, otras por insustanciales, le permiti\u00f3 entenderlas claramente y en su justa dimensi\u00f3n. Todo de un plumazo, gracias a la indulgente mirada del tiempo y la luz de una sensata madurez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Volvi\u00f3 a dejarlo en el mismo lugar y esper\u00f3. Esper\u00f3 hasta que se encendieron las farolas. Las terrazas de las cafeter\u00edas cercanas plegaron las sombrillas y prendieron sus estufas exteriores. El paisaje de la plaza adquiri\u00f3 esa metamorfosis nocturna que cambia los ni\u00f1os por adolescentes y los alegres juegos infantiles por otros menos inocentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 All\u00ed lo dej\u00f3, aunque con cierto recelo. Se alej\u00f3 bastantes pasos y volvi\u00f3 la vista igual que el d\u00eda anterior, comprobando que en pocos minutos, el ya iluminado banco no ten\u00eda el libro debajo de sus patas. Estaba claro que alguien la observaba muy cerca de all\u00ed. Esta vez vio de espaldas a un hombre alto y fornido, alej\u00e1ndose con paso r\u00e1pido hacia las calles del mercado cercano, perdi\u00e9ndose de vista al doblar la esquina y que parec\u00eda llevar el libro en su mano derecha. Era catorce de febrero. Los d\u00edas de esos dos meses se desgranaron muy lentamente y no paraba de preguntarse la raz\u00f3n para esa larga espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La ma\u00f1ana del catorce de abril, con el aroma de azahar impregnando el aire, se encamin\u00f3 intrigada y ansiosa en busca de noticias de aquel escritor, del que ni siquiera sab\u00eda su nombre. Sin embargo, confiaba en que cumpliera su palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Suspir\u00f3 aliviada al identificar desde lejos esa forma celeste que ya le era familiar debajo del banco. Se sent\u00f3 y lo recogi\u00f3 esperando continuar con aquel juego que le hab\u00eda despertado tantas sensaciones. Era el mismo libro, del que sobresal\u00eda una rosa roja de tallo largo a modo de marcap\u00e1ginas, con esta invitaci\u00f3n manuscrita: <em>Este borrador te pertenece. Eres el\u00a0 personaje protagonista de mi novela: <\/em><strong>\u00ab<em>La mujer de la plaza<\/em><\/strong><strong>\u00bb<\/strong>, <em>que presento el viernes a las siete de la tarde en La Casa del Libro. Tu historia me ha hecho recobrar el placer de escribir,\u00a0 y por eso me gustar\u00eda verte all\u00ed para compartir contigo la inmensa alegr\u00eda de volver a las letras\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ave F\u00e9nix<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era una soleada ma\u00f1ana de febrero. Se sent\u00f3 en un banco de esa plaza a la que siempre dirig\u00eda sus pasos, le cogiera o no de camino a su casa. 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