
{"id":440,"date":"2012-10-18T00:04:28","date_gmt":"2012-10-17T22:04:28","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=440"},"modified":"2012-10-19T12:19:49","modified_gmt":"2012-10-19T10:19:49","slug":"91-el-viaje-que-fue-de-trotsky-y-los-otros-por-jazzmina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/91-el-viaje-que-fue-de-trotsky-y-los-otros-por-jazzmina\/","title":{"rendered":"91- El Viaje (\u00bfQu\u00e9 fue de  Trotsky y los otros?) Por Jazzmina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hac\u00eda meses que no nos ve\u00edamos, desde aquellas asambleas de parados que Walter encend\u00eda con sus soflamas. No era tan incisiva su oratoria, sol\u00edan contar, como su fuerza incendiaria para la movilizaci\u00f3n social. Empapado como un panadero ante su horno, Walter puteaba certero contra todos, ministros, sindicalistas, curas, banqueros\u2026. Siempre achicharraba alguno en su peculiar barbacoa.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hasta esa ma\u00f1ana en que me abord\u00f3\u00a0cuando regresaba de una verbena de calimocho. Con gafas oscuras y sin saber que hab\u00eda amanecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Me ha sonre\u00eddo el azar, Amparo\u2014dijo\u2014veranearemos en un hotel suculento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levant\u00e9\u00a0las gafas para informarme, acomod\u00e1ndolas entre unas gre\u00f1as engominadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfVendr\u00e1s?\u2014<em>,<\/em> me pregunt\u00f3, y sin esperar mi respuesta, concluy\u00f3\u2014he dado con un chollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Durante aquellos meses, yo hab\u00eda deambulado de un conjuro a otro en busca de alivio para la enflaquecida pensi\u00f3n de mi madre. Uniformada con chalequito de croupier, me recluyeron en la caja de un hipermercado, aunque por poco tiempo. Unas erupciones en el cuello auguraron una cara tumefacta, como una mu\u00f1eca hinchable. Alergia al dinero, diagnosticaron, nada que no supiera ya. Prob\u00e9 despu\u00e9s con un contrabandista de animales\u2014me chiflan gatos y perros\u2014escondido en el semi-s\u00f3tano de una estrecha galer\u00eda. Me despidieron en tres semanas, aduciendo que trataba con m\u00e1s ternura a las mascotas que a los clientes. As\u00ed que, acaso por huir de la nostalgia de aquellos cachorrillos enjaulados, acept\u00e9 el convite.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Salimos a las tres de la ma\u00f1ana. Me pareci\u00f3 un horario atractivo. Pens\u00e9 que har\u00eda alusi\u00f3n a sabores y pasiones nocturnas, siempre m\u00e1s acordes que so\u00f1ar con estadistas de chalet orillando un lago azul al estilo Sarah Palin. Arribamos al Gran Hotel y la fachada bast\u00f3 para calibrar el chollo. Un cinco estrellas revocado en m\u00e1rmol de Carrara, esconde siempre alguna martingala. Y as\u00ed fue. No morimos el primer d\u00eda, pero tuve una premonici\u00f3n. Las premoniciones en mi vida son una canallada insoslayable; hay \u00e9pocas que me lleno en silencio, me brotan como el sarpullido a un autista. En recepci\u00f3n, recost\u00e9 la maleta contra una columna, y, al removerla, una vez que Walter hubo retirado las llaves, emergi\u00f3 la cucaracha. Destripada. Deb\u00eda agonizar, enceguecida por el gas mostaza de esos botes cruz verde que parecen contener limosnas, cuando la remat\u00e9 en el suelo, lapidada\u2014maleteada\u2014como hacen los yihadistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Asom\u00f3, entonces, el primer detalle sorprendente de Walter. Entre chirigotas, invoc\u00f3 la contaminaci\u00f3n para justificar las cucarachas, y, sin dejarme siquiera opinar, proseguimos a la habitaci\u00f3n. Tercer piso. Un largo pasillo alfombrado con poli\u00e9ster sint\u00e9tico. Arrastr\u00e9 la maleta con alevos\u00eda, liberando las tripas del bicho por el camino. El ba\u00f1o enorme, s\u00ed, pero con un lavabo desolado en medio, y un v\u00e1ter pringoso. La ducha sin alcachofa. El dormitorio sencillo. Luego<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">estaba el frigor\u00edfico. Empotrado junto a la cama, y ronroneando sin parar como un animal moribundo. Vibraba tr\u00e9mulo cada vez que agonizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 Motor de patera\u2014sentenci\u00e9\u2014, \u00bf\u00e9sta es la bicoca?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Normalito, dir\u00eda yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Joder Walter, es una mierda!\u2014insist\u00ed mosqueada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfHas visto las bebidas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed, co\u00f1o, pero pagando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Tiene hasta JB!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Walter se hac\u00eda el sueco, parec\u00eda cegado con los bol\u00edgrafos <em>bic<\/em> del escritorio. Puls\u00f3 el interruptor y se prendi\u00f3 una fluorescente en el techo. Sal\u00ed afuera y solt\u00e9 un taco que ni Lucifer hubiera suscrito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 \u00bfUn sol\u00e1rium prodigioso?\u2014me desga\u00f1itaba aullando\u2014 \u00a1Si es un m\u00edsero cub\u00edculo a patio interior!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En el centro, ten\u00eda una mesita de formica con quemaduras de cigarrillos y dos sillas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">plegables. Una bombilla cubierta de polvo colgaba como un ahorcado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 Muy coqueta\u2014dijo Walter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Est\u00e1s loco!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Interior\u2026, sin ruidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Y una mierda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfPrefieres que acudamos al sindicato? \u2014se le escap\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfAh\u00e1?\u2014suspir\u00e9\u2014 \u00bfas\u00ed que ahora tienes sindicato?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si\u2026, pero no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Veamos\u2026 \u00bfque los sindicalistas, de pronto, son honrados?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No es eso, Amparo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Entonces, \u00bfque estamos en el Westin Palace?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Simplemente, que est\u00e1 bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1No me jodas, Walter!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Me acerqu\u00e9\u00a0enfurecida y fui palp\u00e1ndole la cara, los hombros, el cuello\u2026. Le pregunt\u00e9 si era Walter, pero no contest\u00f3, se hizo a un lado apartando el hombro para no rozarme. Juguete\u00f3 con el bol\u00edgrafo <em>bic<\/em> en la palma de la mano. Yo colgu\u00e9 la ropa y sal\u00ed a la terraza. Siempre hab\u00eda cre\u00eddo que la valent\u00eda no es un simple estado de \u00e1nimo que sucumbe ante un vecino insult\u00f3n o un esposo ad\u00faltero. S<strong>e <\/strong>tiene o no se tiene. Irrumpe con el ADN, y, seg\u00fan mi humilde saber, deber\u00eda seguir pegada al sujeto de por vida, como el dinero a Microsoft o la parsimonia a los curas. No, Walter no\u00a0era un adonis, eso lo ten\u00eda asumido, pero\u2026 \u00bfd\u00f3nde quedaba aquella osad\u00eda incendiaria que me seduc\u00eda cuando desafiaba al Estado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Empiezo a tener hambre, Walter, \u00bfbajamos al restaurante?\u2014suger\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0All\u00ed\u00a0la apuesta se volc\u00f3 definitivamente hacia mi lado. En el self-service palpamos la realidad. Expliqu\u00e9 a Walter que las ensaladas debieran llevar ocho ingredientes m\u00ednimo, no s\u00f3lo lechuga y cebolla; que la menestra era congelada, que consumir m\u00e1s pescado que carne alarga la vida, y que el embutido de cochino pose\u00eda el don de la ubicuidad. Walter respiraba confuso, los ojos metidos en los postres refulgentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cenamos, claro, sin codicia, y nos acostamos, aunque no sin antes retarle al tipo barrigudo de recepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 \u00bfTienen alguna queja?\u2014contest\u00f3 el gordo acerc\u00e1ndome las hojas de reclamaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed, s\u00ed\u2014medi\u00f3 r\u00e1pido, Walter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Queremos el dinero, co\u00f1o!\u2014protestaba yo, invitando a sumarse al mot\u00edn a unos japoneses at\u00f3nitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Una hora despu\u00e9s, Walter me condujo a la habitaci\u00f3n sumida en un llanto col\u00e9rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Seguro que hubiera acertado con unos gintonics. Cansancio y malhumor entrelazados, son sin\u00f3nimo de so\u00f1ar con v\u00edboras. Estaba adem\u00e1s el maldito frigor\u00edfico con su zumbido y sus muertes repentinas. Walter se desvel\u00f3 temprano y, mientras yo estudiaba su sorprendente cobard\u00eda, \u00e9l agarr\u00f3 las hojas y sali\u00f3 sin decir a d\u00f3nde. El d\u00eda\u2014un calco de los siguientes\u2014avanz\u00f3 pesadamente sin que nada sugiriera camorra subversiva, la idea de acudir al sindicato, diluida tambi\u00e9n como hielo al sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 Walter, \u00bfest\u00e1s bien? \u2014le pregunt\u00e9 tres d\u00edas despu\u00e9s; tom\u00e1bamos un <em>martini<\/em> en un chiringuito cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si, si, s\u00f3lo alg\u00fan contratiempo vano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfEncontraste <em>curro<\/em>?\u2014no pod\u00eda aguantarme m\u00e1s. Quiz\u00e1 fuera sospecha o simple mala baba, no lo s\u00e9. Pero lo solt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Encontr\u00e9 algo, aunque no s\u00e9 si me agrada\u2014confes\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>Pues a m\u00ed<\/em>, <em>no,<\/em> pens\u00e9, aunque no se lo soltara de inmediato. Desde las revueltas callejeras, hab\u00edamos conversado dos noches en el barullo vocinglero de una taberna de barrio, y Walter ol\u00eda a aventura rom\u00e1ntica. No era, claramente, el f\u00edsico lo que me atra\u00eda, sino m\u00e1s bien sus rabiosas variaciones al folclore tradicional. Reivindicaba actualizar el Mayo del 68 mientras yo lagrimeaba evocando a Paco Ib\u00e1\u00f1ez y Rosa Le\u00f3n. \u00c9l iba a\u00fan m\u00e1s lejos, Che Guevara, Trotsky\u2026. Sacaba de su macuto pestilente una carpeta roja, y le\u00eda poemas sobre el nuevo proletariado y la subversi\u00f3n anti-capitalista. Yo aplaud\u00eda, recordando que apenas me quedaban tres meses de desempleo. Desde que un ERE me arrojara a las tinieblas, de la raqu\u00edtica pensi\u00f3n de mi madre ayun\u00e1bamos las dos; el paro lo engull\u00eda el desdichado cuchitril donde viv\u00edamos. Pero ahora Walter era otro, acobardado, ni siquiera se atrev\u00eda con el gordo seboso de recepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 \u00bfNo piensas menearte?\u2014desafi\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Tengo las hojas en la guantera de la furgo, las entregar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfLas hojas?, \u00bfy el gordo\u2026?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u2026\/\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Hace alg\u00fan tiempo lo hubieras machacado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Puede.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hab\u00eda conocido a Walter en las barricadas, barbudo y peludo, y tambi\u00e9n en paro. Su rob\u00f3tica era tan inservible como mi enfermer\u00eda. Pero arrogante y luchador. Ahora, como un p\u00fagil noqueado, Walter se met\u00eda en su rinc\u00f3n. Hu\u00eda del cuerpo a cuerpo donde, en otra \u00e9poca, lanzara diatribas contra el amor misericordioso. Me gustaba Walter, s\u00ed. Me gustaba su defensa de los perdedores. Ese contraste salvaje enfocado hacia el bienestar del mundo le hac\u00eda atractivo. Pero, aparte de conversar en una taberna y jalear el Novecento de Bertolucci en su buhardilla, poco m\u00e1s conoc\u00eda de su vida, y hablar es facil\u00edsimo, s\u00f3lo necesitas quien te escuche. No, Walter ya no era el agitador que atizaba aquellas revueltas de parados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Fue una semana aciaga. La sombra atribulada de Walter merodeaba insalubre mientras yo rabiaba como un gran dan\u00e9s encerrado en una jaula de chihuahua. La \u00faltima noche escudri\u00f1\u00f3 todas las bandejas del comedor y acab\u00f3 huyendo a la habitaci\u00f3n, sin cenar. Cuando volv\u00ed me asust\u00e9. Sus ronquidos, mezclados con el barullo del frigo, parec\u00edan ahogarle. Algo le martirizaba, su cara soportaba una mueca informe. De madrugada aparecieron tres cucarachas aplastadas en la pared. Entonces supe que volaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La ma\u00f1ana siguiente regresamos, y, nada m\u00e1s salir del hotel comenz\u00f3 la mutaci\u00f3n. Walter ahora caminaba ufano, ingr\u00e1vido, como un mercante sin lastre. Yo le observaba desde la furgoneta. Hurgaba en la guantera buscando las hojas de reclamaciones para arroj\u00e1rselas a la cara, cuando se me hel\u00f3 la sangre al curiosear las fotograf\u00edas de un sobre contiguo. Hacia el mediod\u00eda paramos en Talavera a tomar un piscolabis. Walter, lejos ya del miedo, parec\u00eda contonearse por la cafeter\u00eda a ritmo de pasodoble. Llegamos al atardecer, acerc\u00e1ndonos a dejar la maleta y besar\u2014\u00e9l tambi\u00e9n\u2014a mi madre; en plena irrupci\u00f3n de euforia, me hab\u00eda invitado a cenar en su buhardilla. All\u00ed, tom\u00e9 una ducha r\u00e1pida y luego entr\u00f3 \u00e9l. Acced\u00eda al comedor, cuando advert\u00ed en sus ojos un brillo sensual aderezado con una sonrisa pl\u00e1cida. Nunca he entendido por qu\u00e9 un sentimiento tan vital como la alegr\u00eda, derive siempre de alguna angustia reci\u00e9n expectorada, como si ambas se necesitaran, igual que la zanahoria al burro o los bueyes al carro. Su entusiasmo repentino suced\u00eda al desasosiego anterior. Walter comi\u00f3 y bebi\u00f3 a discreci\u00f3n, sin respetar mi desgana. Trajo dos helados de la cocina y levant\u00f3 la copa para brindar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Podr\u00edamos vivir juntos, Amparo\u2014dijo tras un sorbo apresurado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfVivir juntos? \u00bfCon qui\u00e9n?\u2014contest\u00e9 r\u00e1pida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Conmigo, claro\u2026, con Walter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Walter, ya\u2026, pero cual, el activista\u2026, o el de la foto de la guantera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0No contest\u00f3. Apur\u00f3\u00a0toda la copa y me coloc\u00f3 el helado delante como si entrara en la oferta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014 Te olvidaste del gordo, Walter, ni siquiera le pasaste la est\u00fapida reclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Perd\u00f3name, Amparo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Pero\u2026, dime Walter \u00bfqu\u00e9 fue de Trotsky y los otros?\u2014le interrogu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Murieron, claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Los enterrar\u00edan, supongo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00ed, s\u00ed, pero no recuerdo donde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfTampoco recuerdas que el hotel era una infamia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Walter volvi\u00f3 la mirada como un quincea\u00f1ero avergonzado de su trastada. Llen\u00f3 y vaci\u00f3 otra copa de un largo trago, doblando el espinazo como un contorsionista magro. Despu\u00e9s, entre min\u00fasculos temblores, intent\u00f3 buscar alguna coartada, pero los efectos de la bebida le importunaban. Me confes\u00f3 por en\u00e9sima vez su amor ilimitado, y acab\u00f3 resoplando en el sill\u00f3n, tras completar el vaciado de la segunda botella. Luego, el silenci\u00f3 inund\u00f3 la buhardilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Recog\u00ed\u00a0despacio mi chaqueta y mi bolso, y mientras lo hac\u00eda, intentaba situarme en este mundo tan vers\u00e1til. Nada hab\u00eda funcionado. Yo no era mejor que \u00e9l, de eso estaba segura. Mir\u00e9 por \u00faltima vez aquella rata asustada, tan encogido que parec\u00eda dormitar a\u00fan en el vientre de su madre. Me ven\u00eda al pelo su borrachera, prefer\u00eda irme as\u00ed, sin despedidas. Acab\u00e9 de<strong> <\/strong>vestirme en el pasillo imaginando cosas m\u00e1s simples, sin activistas ret\u00f3ricos salvadores del mundo, ni galanes aburridos con quienes flirtear indolentes. Quiz\u00e1 se tratara s\u00f3lo de volver a casa de madrugada, despu\u00e9s de un rato \u00edntimo con alg\u00fan tipo normal, ni guapo ni feo, alg\u00fan perdedor veraz dispuesto a compartir peque\u00f1as complicidades. Me detuve en la entrada, extraje el sobre del bolso y revis\u00e9 las fotos antes de devolv\u00e9rselas. Le quedaban bien a Walter el uniforme, la porra y la pistola enfundada; al fin, hab\u00eda dado con su chollo. Luego las dej\u00e9 recostadas sobre el z\u00f3calo, y sal\u00ed al rellano. Baj\u00e9 r\u00e1pida a la calle, donde un viento fr\u00edo ara\u00f1aba ya un trozo de madrugada. Segu\u00ed caminando deprisa entre neones y calles oscuras con bares todav\u00eda abiertos. Atraves\u00e9 corriendo la estrecha galer\u00eda y, all\u00ed, al fondo, en aquel semi-s\u00f3tano abandonado, me plant\u00e9 ante el escaparate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Hola, cachorrillos\u2014susurr\u00e9, repiqueteando con los dedos sobre el cristal\u2014, \u00bftodav\u00eda est\u00e1is despiertos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Hac\u00eda meses que no nos ve\u00edamos, desde aquellas asambleas de parados que Walter encend\u00eda con sus soflamas. No era tan incisiva su oratoria, sol\u00edan contar, como su fuerza incendiaria para la movilizaci\u00f3n social. Empapado como un panadero ante su horno, Walter puteaba certero contra todos, ministros, sindicalistas, curas, banqueros\u2026. 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