{"id":499,"date":"2012-10-21T03:31:49","date_gmt":"2012-10-21T01:31:49","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=499"},"modified":"2012-10-21T03:31:49","modified_gmt":"2012-10-21T01:31:49","slug":"107-sangre-en-las-manos-por-el-hombre-sin-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/107-sangre-en-las-manos-por-el-hombre-sin-nombre\/","title":{"rendered":"107- Sangre en las manos. Por El hombre sin nombre"},"content":{"rendered":"<p>El hombre se levant\u00f3 con las manos manchadas de sangre. Una sangre reseca y sucia, que se agrietaba en las palmas hasta formar un paisaje macabro. Un negro escalofr\u00edo recorri\u00f3 su espalda, sinti\u00f3 como si una culebra se hubiera colado bajo la fina tela de su pijama. Se frot\u00f3 los ojos con incredulidad, los abri\u00f3 y cerr\u00f3 varias veces, con la esperanza de que fuera una alucinaci\u00f3n pasajera fruto de una enso\u00f1aci\u00f3n reciente, pues a\u00fan era de madrugada.<!--more--><\/p>\n<p>Superado el primer instante de p\u00e1nico, el hombre busc\u00f3 el origen de las manchas que recubr\u00edan sus manos. Se inspeccion\u00f3 la nariz frente al espejo del ba\u00f1o, por si hab\u00eda sangrado mientras dorm\u00eda. Ni rastro, ni el m\u00e1s leve indicio en el rostro. Explor\u00f3 su cuerpo en busca de una picadura o alg\u00fan rasgu\u00f1o.\u00a0\u00a0 Nada. Volvi\u00f3 a la cama preocupado. \u00bfY si pertenec\u00eda a Mar\u00eda? Quiz\u00e1s estaba con la regla y \u00e9l la hab\u00eda acariciado dormido. \u00daltimamente se sent\u00eda cansado y agobiado por su situaci\u00f3n en el peri\u00f3dico, el nuevo jefe parec\u00eda haberla tomado con \u00e9l. Llegaba a casa tan agotado que se dorm\u00eda en cuanto tocaba la cama; a veces, ve\u00eda el deseo bailando en los ojos de Mar\u00eda, y no encontraba fuerzas para satisfacerla. Pero\u00a0 al abrigo de la noche, ya m\u00e1s descansado, podr\u00eda haber buscado el cuerpo desnudo de su mujer.<\/p>\n<p>No. Imposible que estuviera con el periodo, lo tuvo justo una semana antes, lo recordaba bien porque ella le encarg\u00f3 que comprara tampones a la salida del trabajo.<\/p>\n<p>\u00bfY si hab\u00eda sufrido una hemorragia y estaba muerta? El miedo mordi\u00f3 su \u00e1nimo. Se dirigi\u00f3 al dormitorio y encendi\u00f3 la l\u00e1mpara de la mesita. Se tranquiliz\u00f3 al escuchar la respiraci\u00f3n acompasada de Mar\u00eda, que dorm\u00eda profundamente.\u00a0 Aquella noche se hab\u00eda tomado dos pastillas, lo hizo delante de \u00e9l, como si quisiera que le quedara constancia de su insomnio. \u00bfPor qu\u00e9 necesitaba p\u00edldoras para dormir? \u00bfQu\u00e9 le pasaba a su mujer? No se lo hab\u00eda planteado hasta aquel preciso instante en el que observaba su cuerpo desnudo y fr\u00e1gil, como el de una mariposa rota, encogido sobre las s\u00e1banas blancas.\u00a0 No encontr\u00f3 sangre en la cama ni en la piel de Mar\u00eda. Parec\u00eda haber salido de la nada. Un p\u00e1nico irracional se apoder\u00f3 de \u00e9l. Regres\u00f3 al ba\u00f1o y se lav\u00f3 las manos fren\u00e9ticamente. Quer\u00eda eliminar hasta el m\u00e1s m\u00ednimo rastro. No le dir\u00eda nada a su esposa hasta que encontrara una explicaci\u00f3n l\u00f3gica, si es que esta exist\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda transcurrido un mes desde aquel primer d\u00eda. Un mes lleno de desasosiego y de un temor que le imped\u00eda concentrarse en su trabajo. Cada madrugada, alrededor de las cinco, despertaba con las manos ensangrentadas. Iba al lavabo y, en un gesto ya rutinario, cog\u00eda el jab\u00f3n y las restregaba hasta hacerse da\u00f1o, hasta desterrar de su piel cualquier vestigio de sangre. Despu\u00e9s, se dirig\u00eda al sal\u00f3n y se sentaba frente al amplio ventanal acristalado, a esperar que su coraz\u00f3n se apaciguara, no pod\u00eda volver al dormitorio en aquel estado, pues tem\u00eda despertar a Mar\u00eda con el ruido de sus latidos. Prefer\u00eda permanecer sentado en el sill\u00f3n hasta la hora de ir al trabajo. Y as\u00ed, una madrugada tras otra.<\/p>\n<p>Durante el d\u00eda, el cansancio dominaba su jornada laboral, lo que hab\u00eda provocado que su jefe le llamara varias veces la atenci\u00f3n por los muchos errores que comet\u00eda en sus art\u00edculos. \u00c9l, cabizbajo, escuchaba las reprimendas en silencio, mientras inspeccionaba sus manos, temiendo que alg\u00fan rastro de sangre rebelde se hubiera escapado a su escrupuloso lavado diario. Ten\u00eda p\u00e1nico de que alguien pudiera descubrir su secreto. Se sent\u00eda sucio y culpable de algo tan dudoso como irreal. A\u00fan no le hab\u00eda dicho nada a Mar\u00eda, se limitaba a dar evasivas cuando ella le preguntaba por su insomnio.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, al igual que los anteriores, se hab\u00eda levantado con las manos manchadas, pero esta vez la sangre estaba m\u00e1s fresca, incluso pod\u00eda notar la tibieza del ser vivo que la hab\u00eda contenido. \u00bfDe qui\u00e9n era? \u00bfAcaso por las noches se transformaba en un monstruo que sal\u00eda a buscar v\u00edctimas al amparo de la oscuridad? Esa fue una de las ideas que lo atormentaron durante un tiempo. Cada ma\u00f1ana, al llegar al peri\u00f3dico, preguntaba a los compa\u00f1eros de sucesos, temiendo que la respuesta fuera positiva, pero durante aquel mes no hab\u00eda muerto nadie de forma violenta en la ciudad.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 al peri\u00f3dico lleno de temores, como si presintiera que algo horrible iba a suceder. Bes\u00f3 a Mar\u00eda antes de marcharse, un beso largo y apasionado. Ella lo acept\u00f3 sin demasiado entusiasmo, nada parec\u00eda sacarla de su ensimismamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Tengo un trabajo para ti, a ver si espabilas \u2014dijo su jefe de mala manera.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 se trata? \u2014pregunt\u00f3 el hombre sin mostrar demasiado inter\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2014Hay una concentraci\u00f3n de videntes en el parque, quiero que cubras el evento.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUna concentraci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, algo parecido a una feria de muestras de la quiromancia e industrias afines. A la gente le interesa, se gastan una pasta en esas tonter\u00edas. Quiero que hagas un reportaje sobre todo eso.<\/p>\n<p>\u2014Pero eso no tiene que ver con la secci\u00f3n de cultura\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9? Venga, a trabajar. No hay fot\u00f3grafos disponibles, as\u00ed que tendr\u00e1s que hacer t\u00fa mismo las fotos, ll\u00e9vate la c\u00e1mara de Marcos.<\/p>\n<p>El hombre asinti\u00f3 con desgana. Qu\u00e9 m\u00e1s le daba estar en un sitio que en otro. Ir\u00eda al parque, tomar\u00eda unas fotos, algunas declaraciones y luego, a preparar un art\u00edculo para salir del paso. Lo \u00fanico que lo preocupaba era la sangre fresca que hab\u00eda amanecido en sus manos y los ojos apagados de Mar\u00eda, deber\u00eda hablar con ella y contarle lo que le estaba pasando antes de que su matrimonio naufragara definitivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014No pases de largo, amigo,\u00a0 por diez euros te leo la mano. Mira que hoy estamos de oferta\u2026<\/p>\n<p>\u2014No, no quiero que me lea nada. Soy periodista, \u00bfcontestar\u00eda a unas preguntas?<\/p>\n<p>\u2014Si me pagas por leer tu mano contestar\u00e9 a todas tus preguntas.<\/p>\n<p>El hombre sac\u00f3 un billete y lo puso sobre la mesa, luego, extendi\u00f3 su mano derecha con desgana, mientras pensaba en lo que se ve\u00eda obligado a hacer para sacarle una entrevista a la loca aquella. La mir\u00f3 con curiosidad, llevaba el pelo recogido en un mo\u00f1o y una gran flor de tela roja sobre este. Los ojos muy negros y vivos, rodeados de unas espesas pesta\u00f1as, desentonaban en la cara de aquella vieja de piel fl\u00e1cida. Brillaban con intensidad juvenil y sus pupilas bailaban inquietas. Nada m\u00e1s posarse sobre la mano del periodista, su mirada se ensombreci\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Tienes las manos manchadas de sangre.<\/p>\n<p>El hombre mir\u00f3 con asombro a la gitana.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 dice eso?<\/p>\n<p>\u2014La Muerteest\u00e1 en ellas.<\/p>\n<p>\u2014No diga tonter\u00edas. Yo no he matado a nadie.<\/p>\n<p>\u2014Puede que a\u00fan no.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jeme, vieja bruja\u2014dijo retirando la mano con rapidez, como si lo quemara el tacto de la vidente \u2014no pienso matar a nadie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Olvid\u00f3 hacer las fotos. Se march\u00f3 corriendo sin reparar en que apenas llevaba un par de entrevistas y que necesitar\u00eda m\u00e1s material para elaborar un art\u00edculo. Su vida le parec\u00eda un absurdo, una incongruencia disparatada. Llevaba un mes amaneciendo con las manos ensangrentadas y ahora, una vidente de tres al cuarto le pon\u00eda la piel de gallina acus\u00e1ndolo de ser un asesino. Camin\u00f3 durante horas, no le apetec\u00eda volver a la redacci\u00f3n. El mundo podr\u00eda seguir existiendo sin un est\u00fapido art\u00edculo sobre brujas que le amargaban la existencia a la gente. Anduvo hasta que su cuerpo dej\u00f3 de responderle. Entonces, su mente tom\u00f3 el relevo. Analiz\u00f3 lo sucedido desde el primer d\u00eda. Siempre se despertaba a la misma hora, iba al ba\u00f1o y se lavaba las manos. Despu\u00e9s se quedaba esperando el amanecer sentado en un sill\u00f3n, hasta que se adormec\u00eda y daba una cabezada.<\/p>\n<p>\u00bfY si todo era un sue\u00f1o? Nadie m\u00e1s hab\u00eda visto la sangre aparte de \u00e9l. Nunca se lo dijo a Mar\u00eda, ella no sab\u00eda que exist\u00eda. \u00a1Porque no exist\u00eda! Solo era una pesadilla recurrente. Todos los d\u00edas <em>so\u00f1aba<\/em> que se levantaba con las manos ensangrentadas, <em>so\u00f1aba<\/em> que iba al ba\u00f1o y <em>so\u00f1aba<\/em> que se lavaba las manos. En realidad, nunca lleg\u00f3 a despertar, sus manos no estaban manchadas, aquella sangre solo exist\u00eda en sus sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Una sensaci\u00f3n de alivio limpi\u00f3 su alma de los malos augurios. Ya no le dol\u00edan las palabras de la vidente. Simple coincidencia. Hab\u00eda le\u00eddo muchas historias similares, gente que se obsesiona por una tonter\u00eda y es capaz de matar o morir por ella. A \u00e9l no le pasar\u00eda.<\/p>\n<p>Puede que, en cierta forma, la vieja tuviera raz\u00f3n y hubiera matado, pero no a una persona sino a su matrimonio. Llevaba meses sin prestar atenci\u00f3n a su esposa, sin salir a cenar con ella y retrasando unas vacaciones que lo obligar\u00edan a estar las veinticuatro horas a su lado. No pod\u00eda entender c\u00f3mo hab\u00eda permitido que se muriera su relaci\u00f3n. Su mujer era muy hermosa, y cada noche le ofrec\u00eda su cuerpo desnudo y c\u00e1lido. Y \u00e9l, est\u00fapido,\u00a0 la ignoraba.\u00a0 No hac\u00eda que vibrara la piel de Mar\u00eda con sus caricias ni que se retorciera de placer entre sus brazos, \u00bfcu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que hicieron el amor? Le costaba recordarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Venci\u00f3 al cansancio que le atenazaba el cuerpo y corri\u00f3 en direcci\u00f3n a su casa. No esper\u00f3 a que llegara un taxi. Quer\u00eda recuperar a su esposa cuanto antes. Estaba seguro de que as\u00ed las manchas dejar\u00edan de aparecer cada ma\u00f1ana. La mirar\u00eda a los ojos y le dir\u00eda lo hermosa que era y lo mucho que la amaba. Despu\u00e9s, buscar\u00edan juntos el destino ideal para esas vacaciones que tanto hab\u00eda retrasado. Trat\u00f3 de imaginar la cara de felicidad de Mar\u00eda cuando le contara sus planes, pero no pudo. En las \u00faltimas semanas, su mujer solo era una sombra, con el gesto siempre cerrado y vac\u00edo de sonrisas. El hombre sinti\u00f3 miedo, \u00bfy si ya no lo quer\u00eda? Apart\u00f3 la idea de un manotazo y sigui\u00f3 corriendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su casa le pareci\u00f3 extra\u00f1a a aquellas horas, la radio sonaba estrepitosa, y engull\u00eda el resto de sonidos, incluso el de su llegada. Busc\u00f3 a Mar\u00eda en el sal\u00f3n, en la cocina, en el ba\u00f1o&#8230; No quiso llamarla en voz alta. Necesitaba sorprenderla. La coger\u00eda por detr\u00e1s y abrazar\u00eda su cintura para depositar un\u00a0 delicado beso en su cuello, junto a la oreja, su lugar favorito. Busc\u00e1ndola, lleg\u00f3 hasta el dormitorio, la puerta estaba abierta, y ni siquiera la m\u00fasica pod\u00eda apagar los jadeos del hombre que cabalgaba sobre ella. Mar\u00eda ten\u00eda los ojos cerrados y los brazos muy abiertos, como el resto de su cuerpo.<\/p>\n<p>Se volvi\u00f3 loco. Regres\u00f3 a la cocina y cogi\u00f3 un cuchillo de doble filo, el que sol\u00eda utilizar su mujer para desgarrar la carne. Esper\u00f3 a que el amante se marchara, no ten\u00eda nada en contra de \u00e9l. La culpable era ella, la mentirosa era ella, la puta era ella\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando por fin se fue, el hombre sali\u00f3 de su escondite. Mar\u00eda lo recibi\u00f3 con el rostro l\u00edvido y la blusa a\u00fan abierta, que mostraba sus pechos desnudos. Los cubri\u00f3 de inmediato con sus brazos, como si temiera que su desnudez desatara la ira de su marido.<\/p>\n<p>El hombre pens\u00f3 lo f\u00e1cil que ser\u00eda acabar con ella, y darle por fin un significado a aquella sangre que le hab\u00eda atormentado durante un mes. Entonces, record\u00f3 las palabras de la vidente y sonri\u00f3. Nunca hab\u00eda cre\u00eddo que los actos de una persona estuvieran determinados y, mucho menos, que pudieran leerse en la palma de la mano o en los posos de un caf\u00e9.\u00a0 Y no iba a cambiar de idea a aquellas alturas de su vida. Agarr\u00f3 el cuchillo por la hoja y apag\u00f3 su rabia apret\u00e1ndolo con fuerza hasta que not\u00f3 como se rasgaba su piel, un intenso dolor y la calidez de su propia sangre manch\u00e1ndole las manos.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, inm\u00f3vil, lo observaba asombrada desde el otro extremo de la cocina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre se levant\u00f3 con las manos manchadas de sangre. 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