{"id":513,"date":"2012-10-22T00:00:16","date_gmt":"2012-10-21T22:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=513"},"modified":"2012-10-21T22:42:35","modified_gmt":"2012-10-21T20:42:35","slug":"112-el-fantasma-bondadoso-por-pseudoagibilibus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/112-el-fantasma-bondadoso-por-pseudoagibilibus\/","title":{"rendered":"112- El Fantasma Bondadoso. Por Pseudoagib\u00edlibus"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a casa al anochecer, y Ernestina me estaba esperando. Esa misma tarde fui a Correos para ver si la carta, con algo de dinero que nos enviaba nuestra hija In\u00e9s\u00a0 desde Alemania, hab\u00eda llegado. Recibimos sus noticias, pero nos anunciaba que esta vez le resultaba imposible ayudarnos, que su casero le emplazaba para pagar el alquiler y no dispon\u00eda de m\u00e1s ahorros.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando entr\u00e9 en casa dej\u00e9 sobre la consola toda la correspondencia recibida, como siempre solo publicidad y alguna factura. No pude ocultar a Ernestina la mala noticia, y le di la carta de In\u00e9s. Mientras la le\u00eda, yo la contemplaba all\u00ed, sentada en el sof\u00e1, con las ojeras que denotaban su cansancio y preocupaci\u00f3n, el pelo enmara\u00f1ado, las manos tr\u00e9mulas sujetando el papel\u2026 pero manteniendo el brillo en aquellos ojos glaucos. Me sent\u00ed responsable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevaba tres a\u00f1os en el paro, a\u00fan me quedaba todo el tiempo del mundo para llegar a jubilarme, mi especialidad como aparejador era una de las profesiones que m\u00e1s se hab\u00eda resentido en el per\u00edodo de crisis que atraves\u00e1bamos, y ya el \u00fanico ingreso que percib\u00edamos era el de In\u00e9s\u00a0 cuidando ancianos, porque tampoco como enfermera\u00a0 ten\u00eda opciones de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deb\u00edamos al Banco, que nos hab\u00eda embargado nuestra cuenta; en el supermercado nos esperaba una nota pendiente de la semana anterior; nuestro casero confiaba en que a fin de mes le pag\u00e1ramos el recibo y la electricidad y agua consumida; y no ten\u00edamos a nadie a quien recurrir, la \u00fanica alternativa era nuestra hija, y su precaria situaci\u00f3n solo nos ocasionaba remordimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Alfredo, \u00bfhas le\u00eddo el art\u00edculo que acompa\u00f1a en su carta In\u00e9s? \u2014me dijo Ernestina, elevando su mirada y sonriendo. Ni una palabra, ni un gesto, sobre la ausencia de dinero en el sobre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfEl de ese fantasma bondadoso? \u2014Respond\u00ed, con un tono de indiferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, eso es, un fantasma bondadoso \u2014Insisti\u00f3 Ernestina, contagiando su rostro del brillo natural de sus ojos verdes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contest\u00e9 con el silencio de una sonrisa ir\u00f3nica. \u00bfUn fantasma? Era posible, pero en su acepci\u00f3n peyorativa: \u00a1Fantasma! Alguien que con seguridad y no a mucho tardar permitir\u00eda que le descubrieran y elogiaran. A saber qu\u00e9 intenciones ocultas exist\u00edan para que un individuo rico, porque ten\u00eda que ser rico, se embarcara en aquella aventura como un Rob\u00edn Hood moderno,\u00a0 mesi\u00e1nico, un fil\u00e1ntropo. Dejar dinero en un sobre de manera an\u00f3nima en las viviendas de los necesitados no era normal, persegu\u00eda alg\u00fan fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfQueda algo para cenar? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yogures. Yogures y creo que una cerveza. Hasta la semana que viene que cobre no podemos comprar nada, lo siento.\u00a0 \u2014Sus palabras brotaron con naturalidad, sin que sus ojos se apartaran de la carta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me acerqu\u00e9 a la cocina. Cocina, sala y nuestra habitaci\u00f3n era todo el contenido del apartamento. Abr\u00ed la puerta del congelador y observ\u00e9 en su primera balda una cerveza solitaria, rodeada de un vac\u00edo que hac\u00eda da\u00f1o a la vista. Hice adem\u00e1n de cogerla pero desist\u00ed. En la segunda balda hab\u00eda yogures y, contemplando la primera, me pareci\u00f3 repleta. Cog\u00ed uno de fresa y volv\u00ed al sal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfT\u00fa crees en los fantasmas? \u2014pregunt\u00f3 Ernestina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfY en los sue\u00f1os?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Es el consuelo de los pobres. Lo \u00fanico bueno de ser pobre es que no puedes estar enfermo, solo morirte. Y si te mueres pobre, no lo haces antes de tiempo. Pero a\u00fan nuestras deudas no son tantas como para ser terriblemente pobres, no te preocupes, aunque acu\u00e9rdate que los pobres no hacemos ni bulto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014T\u00fa eres rico porque yo pronuncio tu nombre continuamente. Tenemos nuestra parcela de riqueza porque no necesitamos mucho. Yo solo quiero que no te olvides nunca\u00a0 que para m\u00ed tus caricias son como el polen de las flores para las abejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mir\u00e9 fijamente. Se merec\u00eda algo mejor que yo. Durante unos instantes mantuvimos la mirada hasta que romp\u00ed aquel silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mi sue\u00f1o es sentirme due\u00f1o de algo, ir a casa de alguien porque me llama, tener suficiente dinero como para mantener amistades, poder hacer callar a la verdad, conseguir que todos me escuchen, abrir las puertas a mi paso. La riqueza ayuda a comprar la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernestina dej\u00f3 la carta sobre la mesa, suspir\u00f3, ech\u00f3 hacia atr\u00e1s su cuerpo en el sof\u00e1 y&#8230; cerr\u00f3 los ojos. Cre\u00ed que se estaba relajando y adormeciendo y volv\u00ed a la cocina, necesitaba aquella cerveza. Abr\u00ed el frigor\u00edfico. All\u00ed segu\u00eda, aislada, solitaria. Cerr\u00e9 los ojos y so\u00f1\u00e9 que aquella rubia, de la que tantas noches hab\u00eda disfrutado, se acercaba veloz hacia m\u00ed; yo la saludaba con una efusiva sonrisa, y retiraba con dedos tr\u00e9mulos las gotas que, como fina lluvia, recorr\u00edan su cuerpo; la obligaba a confesarme, sin tapujos, que el roce no hab\u00eda sido casual, que sab\u00eda que yo la persegu\u00eda; quiz\u00e1 apreci\u00f3 mi exaltada concupiscencia y crey\u00f3 que no podr\u00eda vivir sin ella, pero su presentimiento era fundado. Recordaba su fragancia, agua de mil manantiales, el l\u00fapulo arom\u00e1tico, la cebada, levadura, aunque\u2026 resist\u00ed el momento y evit\u00e9 gozar del color rosado y sabor a caramelo de tan excitante rubia. Me conform\u00e9 pensando tambi\u00e9n que hay peces que solo comen levadura de cerveza. Abr\u00ed los ojos, inspir\u00e9 y\u2026 regres\u00e9 a la sala. Ernestina, al verme, me pidi\u00f3 que me sentara a su lado y la escuchase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me hubiera gustado que tu\u00a0 sue\u00f1o fuera un hermoso poema. Yo quiero y necesito idealizar\u00a0 lo que me gustar\u00eda para mi hija y conseguir un trabajo decente, bien remunerado;\u00a0 tener de todo y vivir tranquila, ser libre sin cadenas, ser due\u00f1a de mi propia casa y confiar plenamente en mi hombre. Pero mis racimos de sue\u00f1os se ba\u00f1an con el roc\u00edo de la ma\u00f1ana cuando, acurrucada al despertar, trato de convertir los rayos de sol en la senda que me lleve hasta \u00e9l, me esfuerzo por coger el mar con mis manos, volar a la luna en avioneta, atrapar todo el viento en un suspiro, aportar todo a una sonrisa\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras de Ernestina me hicieron pensar que mi memoria era el pasado, y que el futuro era su imaginaci\u00f3n. No supe qu\u00e9 responder y los segundos transcurridos me alejaban de ella. Me salv\u00f3 el timbre de la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Perdonen, vivo en la planta superior a la suya\u2026\u00a0 Ya he preguntado a otros vecinos\u2026 \u00bfNo habr\u00e1n recibido por casualidad un sobre que era para m\u00ed?&#8230; Es que\u2026 me acaban de llamar para decirme si lo he recogido del buz\u00f3n y\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me hab\u00eda cruzado en el portal en alguna ocasi\u00f3n con \u00e9l. Su aspecto era deplorable, el paradigma de la miseria, como el de su esposa y sus tres hijos. Pero sus ojos limpios y serenos rezumaban honestidad. Corr\u00eda el rumor de que les iban a desahuciar. Le invit\u00e9 a que pasara al sal\u00f3n y luego, recordando que hab\u00eda dejado la correspondencia en la entrada, rebusqu\u00e9 entre ella y lo localic\u00e9. Era un sobre amarillo, y apreci\u00e9 al tacto que conten\u00eda algo voluminoso. No estaba bien pegado y, al cogerlo, su contenido se desparram\u00f3. \u00a1Eran billetes de 500 euros! \u00a1Varios billetes de 500 euros! Vino a mi mente el ruido de cadenas, el fantasma, pero\u2026\u00a0 \u00bfY si negaba haber recibido sobre alguno? Acab\u00e9 decidiendo\u00a0 que el vecino, con su noble apariencia, podr\u00eda ser alg\u00fan desaprensivo, y obligu\u00e9 a mi instinto de conservaci\u00f3n a\u00a0 meter los billetes en el sobre e ignorarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No hab\u00eda revisado a\u00fan la correspondencia. Creo que se refiere a esto \u2014Le pregunt\u00e9, al tiempo que pon\u00eda en sus manos el sobre, y a\u00f1ad\u00ed\u2014 \u00bfQuiere tomar algo, una cerveza, un yogur?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfYogur?, S\u00ed, s\u00ed\u2026 un yogur \u2014respondi\u00f3 sin levantar la vista, mientras rasgaba con nerviosismo el sobre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegu\u00e9 al frigor\u00edfico puse mi mano sobre la botella de cerveza, la botella solitaria, \u00fanica ocupante de la primera balda, balda vac\u00eda. No llegu\u00e9 a moverla y recog\u00ed\u00a0 los seis yogures que quedaban en la segunda balda. Dej\u00e9 el frigor\u00edfico totalmente vac\u00edo, a excepci\u00f3n de mi amiga, la solitaria botella de cerveza,\u00a0 a la que encomend\u00e9 la custodia del congelador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Tenga. \u2014Dije al vecino \u2014C\u00f3mase uno, otro es para mi esposa, y el resto ll\u00e9veselo a su mujer y sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradeci\u00f3 asistiendo con la cabeza, al tiempo que sonre\u00eda y extra\u00eda del sobre los billetes.\u00a0 Nos dijo que no sab\u00eda qui\u00e9n se lo enviaba, que hab\u00eda o\u00eddo hablar de alguien que estaba repartiendo dinero entre los m\u00e1s necesitados, de alguna persona rica que estaba imitando a no s\u00e9 qu\u00e9 fantasma bondadoso de alg\u00fan pa\u00eds extranjero. Ese alguien le hab\u00eda llamado por tel\u00e9fono para decirle que recogiera el sobre de su buz\u00f3n y\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos agradeci\u00f3 una y otra vez nuestra atenci\u00f3n, nuestra honestidad, nuestra acogida, nuestra\u2026\u00a0 Luego, se fue. Pero al de unos segundos, antes de que Ernestina y yo nos hubi\u00e9ramos repuesto, llamaron a la puerta. Cuando llegu\u00e9 a ella y antes de abrirla, un billete de quinientos euros se colaba por la rendija inferior. Abr\u00ed con rapidez, pero ya no hab\u00eda nadie. Regres\u00e9 al sal\u00f3n. Sonre\u00eda. Llevaba en mi mano el billete agit\u00e1ndolo como si fuera una marioneta de colores. Nos abrazamos, y Ernestina me dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfT\u00fa crees en los fantasmas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Re\u00ed a carcajadas antes de responder con todas mis fuerzas que no, que los fantasmas eran solo eso, fantasmas, un producto de nuestra imaginaci\u00f3n. Y por primera vez not\u00e9 que el brillo de los ojos de Ernestina se hab\u00eda eclipsado. Le di el billete para que lo guardara y pens\u00e9 en que era el momento de celebrarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Ahora s\u00ed! \u2014Dije alborozado\u2014\u00a0 Ahora voy a beberme la cerveza. Es la \u00faltima. Ma\u00f1ana podremos llenar el frigor\u00edfico, y enviar doscientos euros a nuestra hija. Esta vez seremos nosotros quien la ayudemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iba bailando y di el \u00faltimo giro antes de abrir la puerta del congelador. Lo abr\u00ed, y antes de que instintivamente mis manos reclamasen la cerveza solitaria, di un grito atronador que hizo que Ernestina viniera con el coraz\u00f3n en la boca. Me mir\u00f3, observ\u00f3 el rictus de asombro en mi rostro, not\u00f3 mis labios encadenados, y sigui\u00f3 con sus ojos el gesto de mi cabeza que le dirigi\u00f3 a la primera balda del congelador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00a1Un sobre amarillo! \u2014Grit\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mi cerveza est\u00e1\u2026 detr\u00e1s\u2026 sosteni\u00e9ndolo\u2026 \u2014Susurr\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegu\u00e9 a casa al anochecer, y Ernestina me estaba esperando. Esa misma tarde fui a Correos para ver si la carta, con algo de dinero que nos enviaba nuestra hija In\u00e9s\u00a0 desde Alemania, hab\u00eda llegado. 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