{"id":515,"date":"2012-10-22T00:02:32","date_gmt":"2012-10-21T22:02:32","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=515"},"modified":"2012-10-21T22:53:55","modified_gmt":"2012-10-21T20:53:55","slug":"113-opaca-nitidez-por-gatsby","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/113-opaca-nitidez-por-gatsby\/","title":{"rendered":"113- Opaca nitidez. Por Gatsby"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em>Tres podr\u00edan guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><a title=\"Frases de Benjamin Franklin\" href=\"http:\/\/www.proverbia.net\/citasautor.asp?autor=378\">Benjamin Franklin<\/a>\u00a0(1706-1790) <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Fui a verle la tarde en que muri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda recuerdo su mirada, puro reflejo de su seguridad irritante, testigo de aquella serenidad que me sacaba de quicio, perfectamente a juego con la sonrisa casi socarrona que esbozaban sus labios desde donde me hablaron, tras la mesa de roble de su estudio que se interpon\u00eda entre ambos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me habla, pero es como si no lograra procesar sus palabras. Cada vocablo se amontona en la entrada de mi cerebro y mi torpe mente no es capaz de establecer una jerarqu\u00eda natural entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tardo unos segundos en comprender lo que me dice, y sus palabras disipan todos los titubeos que hasta hace unos segundos me acechaban. Ahora estoy segura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En alg\u00fan recoveco de su coraz\u00f3n gris despiertan los recuerdos, que se suceden como instant\u00e1neas amarillentas de una vieja Polaroid, llenos de a\u00f1oranza y algo dolidos, tambi\u00e9n, ya que ella casi los hab\u00eda abandonado al olvido. Resurgen con fuerza, crey\u00e9ndose f\u00e9nix por unos instantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella piensa entonces en la complejidad del alma humana, en lo extra\u00f1o de los sentimientos, la clave que dota de humanidad a la bestia. Siempre se hab\u00eda sentido esclava de sus emociones; cada segundo de su vida se hallaban presentes, haci\u00e9ndola oscilar, en ocasiones, en espirales de dicha y sufrimiento que no parec\u00edan tener fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue \u00e9l quien se lo hizo saber, fue \u00e9l el detonante, aquella tarde de enero, mientras escuchaban de fondo el mon\u00f3tono repiqueteo de la lluvia en el cristal. Eres demasiado sentimental, dijo, como un libro abierto para m\u00ed. Roz\u00f3 entonces con cari\u00f1o su nariz contra la suya. Ella levant\u00f3 la vista y clav\u00f3 en \u00e9l sus ojos de miel, pero no dijo nada. \u00bfPara qu\u00e9? Ya sab\u00eda que ten\u00eda raz\u00f3n. No hab\u00eda secretos, ni mentiras entre ellos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De alg\u00fan modo, sus charlas c\u00f3mplices la ayudaban a desprenderse de emociones, como quien se quita un peso muerto de los hombros, y se sent\u00eda liberada cuando compart\u00edan en susurros los temores que la ensombrec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero algo ocurri\u00f3 justo en ese instante, en el momento justo en que ambos compart\u00edan aquella mirada enternecedora en un d\u00eda de lluvia, aquel gesto de amor, o, al menos, eso cre\u00eda \u00e9l, porque ella ya andaba lejos de esa habitaci\u00f3n, divagando sobre sus \u00faltimas palabras que, curiosamente, hab\u00edan hecho mella en la d\u00f3cil mujer. Seductora, le susurr\u00f3 al o\u00eddo si de verdad cre\u00eda que era tan transparente como el agua cristalina de un arroyo. Su respuesta la dej\u00f3 sin aliento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No tienes secretos para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un momento, ella se sinti\u00f3 vulnerable, n\u00edtida y clara, not\u00f3, incluso, como el miedo se alojaba en su garganta y le imped\u00eda hablar. Y all\u00ed, abrazados los amantes junto al alfeizar del ventanal, dejan vagar sus pensamientos mientras permiten que el silencio del invierno invada poco a poco el ambiente, como un gas pestilente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, \u00e9l no piensa en nada en particular. Por un momento le preocupa la insistencia de ella en la pregunta y el silencio reflexivo y a la vez misterioso que la hab\u00edan sucedido. Frunce el ce\u00f1o, preocupado, aunque pronto se centra en asuntos banales en los que ella poco tiene que ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo la otra no puede evitar dejar de darle vueltas al asunto, a pesar de que sabe que \u00e9l no se equivocaba en su respuesta. Siempre tuvo la tendencia de\u00a0 hacer mutar las preocupaciones que convivieron con ella alguna vez. As\u00ed, peque\u00f1os granitos de arena acababan por convertirse en monta\u00f1as abismales tras las que se ocultaban los peores fantasmas a exorcizar. Era una man\u00eda odiosa y alarmista, y era consciente de ello, ambos lo eran, pero no pod\u00eda evitarlo. Nunca pod\u00eda. En realidad, ahora que analizaba detenidamente su respuesta, se sent\u00eda algo furiosa, puesto que la vulnerabilidad fugaz que hab\u00eda cre\u00eddo notar, \u00fanicamente revelaba una cosa: dependencia. Y eso la pon\u00eda de los nervios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le hab\u00eda quedado claro que para \u00e9l, ella no era m\u00e1s que una\u00a0 fr\u00e1gil mu\u00f1equita de porcelana, transparente y enclenque, de la que adem\u00e1s, se pod\u00eda adivinar con toda facilidad cualquier movimiento o reflexi\u00f3n. O mejor, se imagina a si misma como una marioneta con el semblante entristecido que danza al son de los compases que le marca un grotesco titiritero. 1,2,3\u20261,2,3, la marioneta se desliza delicadamente mientras las cuerdas se tensan y relajan al son de la m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que la peque\u00f1a mu\u00f1equita, la marioneta obediente, tom\u00f3 la divertida decisi\u00f3n de comenzar a ocultarse tras un dulz\u00f3n halo misterioso y a envolverse en cortinas de humo que acabaron por colmar su relaci\u00f3n de un desagradable aire viciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 de ser como un libro abierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cort\u00f3 los hilos del titiritero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Torn\u00f3 la porcelana en piedra. Ella misma levant\u00f3 alrededor de su coraz\u00f3n un muro de roca inquebrantable, roca esquiva, roca oscura y opaca. No volvi\u00f3 a permitir que la luz se filtrara a trav\u00e9s de ella, dej\u00e1ndola al descubierto. Nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a sentirse vulnerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue como empez\u00f3 todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se abandon\u00f3 a los excesos, se dej\u00f3 dominar por los vicios y cay\u00f3 v\u00edctima de las vanidades m\u00e1s censurables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue como nacieron las escapadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salidas nocturnas, diurnas, furtivas, furtivas, al principio, descaradas, m\u00e1s tarde, excitantes, agotadoras y, en ocasiones, dif\u00edciles de recordar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue como se presentaron las nuevas compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amistades dudosas que entraban en su vida sin previo aviso, sin preliminares, a veces ef\u00edmeras. Conocidos que despertaban recelos. Desconocidos amistosos. Todos anhelantes de vivir los excesos y todos alarmantemente solos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su vida acab\u00f3 contaminada como el arroyo que recoge y transporta ceniza. Los d\u00edas transcurr\u00edan con una confusi\u00f3n desquiciante. Acabaron por adue\u00f1arse de su rutina los excesos, las llamadas de voces irreconocibles, las sustancias familiares, los aromas extra\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y entonces lleg\u00f3 el d\u00eda en que \u00e9l volvi\u00f3 a mirarla a los ojos de nuevo despu\u00e9s de tanto tiempo para darse cuenta de que ya no la reconoc\u00eda, se hab\u00edan convertido en extra\u00f1os. Cuando se lo hizo saber, procur\u00f3 acompa\u00f1ar sus palabras con caricias tiernas y silencios que lo dec\u00edan todo. Durante un peque\u00f1o instante, ella se vio reflejada en su mirada y comprob\u00f3 en que se hab\u00eda convertido. Tampoco ella se reconoci\u00f3 el reflejo. Se dijo a si misma que aquello era una locura, que no pod\u00eda m\u00e1s y que deb\u00eda acabar cuanto antes con aquel juego de ni\u00f1a orgullosa: aquella misma noche le confes\u00f3, como tantas otras veces, sus peores temores y sus mayores problemas, solo que en esta ocasi\u00f3n, todo fue distinto, ya que la carga result\u00f3 ser mucho m\u00e1s pesada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Serena, confes\u00f3 uno a uno sus deslices, hasta llegar al \u00faltimo. No pudo evitar estallar en sollozos lastimeros que a \u00e9l le encogieron el coraz\u00f3n, tratando de que perdonara y olvidase el que\u00a0ella buscara el calor de otros brazos en los momentos m\u00e1s crueles de la soledad. \u00c9l intent\u00f3 comprenderlo para encontrar el perd\u00f3n, pero sinti\u00f3 que ya nada ser\u00eda igual entre ambos. Y es que el muro con el que ella protegi\u00f3 su coraz\u00f3n hab\u00eda logrado separarlos para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ve con \u00e9l. Ya no me importa- me asegura con voz queda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo esbozo una sonrisa triste, aunque en el fondo sus palabras me pillan por sorpresa. Incluso me hab\u00eda costado procesarlas. Uso el mismo tono para confesarle que est\u00e1 casado, y entiende enseguida que me refiero a \u00e9l, al otro. Sin embargo, se encoge de hombros, gesto con el que pretende transmitirme su aparente indiferencia. Pero su mujer ya no es un problema, me atrevo a asegurar. Observo, satisfecha y triunfante, como clava sus ojos en m\u00ed, buscando una buena explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y lo confieso, como siempre hab\u00eda hecho, en el preciso instante en que nuestras miradas se encuentran en el tenso silencio de la estancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-La mat\u00e9 yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intenta parecer sereno, pero s\u00e9 con toda seguridad que tiene miedo, y que anhela gritar con todas sus fuerzas, al mundo y a m\u00ed por lo que he hecho. Le sudan las manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo, que fui para \u00e9l tan transparente, tan transl\u00facida, ahora irradio una opaca nitidez que, sin duda, le confunde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar de todo, se aventura a darme la bendici\u00f3n; ambos tenemos claro que desea con toda su alma que desaparezca de su vida aunque en alg\u00fan rec\u00f3ndito recoveco de esa misma alma intuyo \u00a0que a\u00fan no ha dado con el modo de liberarse de aquellos sentimientos que tiempo atr\u00e1s lo ataran a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n yo trato de serenarme, dici\u00e9ndome con total tranquilidad que \u00e9l tambi\u00e9n debe salir de la m\u00eda, aunque ser\u00eda mejor que se volatilizara de ella. Ahora lo s\u00e9, y por eso he ido a verle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Sin ti, todo ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil. Me conoces demasiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas ni titubeos absurdos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siento el contacto del metal helado entre mis dedos, y la ligereza del gatillo cuando lo acaricio levemente. Cierro los ojos y el parpadeo es tan sutil que hasta puedo sentir como el aire viciado me mece las pesta\u00f1as entre motas de polvo. Disparo, a\u00fan con ellos cerrados. Mi peque\u00f1o verdugo libera el proyectil con una elegante ligereza, rasgando el aire, quebrando el silencio, aventur\u00e1ndose en el vac\u00edo que nos separa. Y atraviesa limpiamente su coraz\u00f3n de ceniza apelmazada. Lo s\u00e9 porque me obligo a mi misma a abrirlos justo en el momento en que la sorpresa se adue\u00f1a de su rostro. Grabo a fuego esa expresi\u00f3n en mi memoria, sabiendo que jam\u00e1s me librar\u00e9 de ella, antes de atravesar el umbral de la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De vuelta a casa, me pregunto si hubiera sido posible evitar todo aquello y no haber llevado tan lejos aquel orgulloso juego de locos. Quiz\u00e1 s\u00ed, pero ya de nada sirve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Hac\u00eda tiempo que la mu\u00f1eca de porcelana sentenci\u00f3 a muerte al coraz\u00f3n gris que tantas veces acogiera sus miedos e inseguridades. Solo que tard\u00f3 demasiado en reparar en ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres podr\u00edan guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto. Benjamin Franklin\u00a0(1706-1790) Fui a verle la tarde en que muri\u00f3. 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