{"id":522,"date":"2012-10-22T23:39:47","date_gmt":"2012-10-22T21:39:47","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=522"},"modified":"2012-10-22T23:39:47","modified_gmt":"2012-10-22T21:39:47","slug":"115-el-pozo-por-longobardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/115-el-pozo-por-longobardo\/","title":{"rendered":"115- El pozo. Por Longobardo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hay un pozo, en el medio del desierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ustedes podrian imaginar un pozo con la orilla de piedra tallada y con la polea apoyada sobre un arco de hierro, como en los que se observan en las plazas venecianas, en los cuentos de hadas, o en los dibujos de la gram\u00e1tica de ingl\u00e9s, junto a la palabra \u201c<em>well<\/em>\u201d&#8230; tal vez con una enredadera que la cubre y se nutre de su agua clara, fresca y dulce&#8230;<!--more--> No es as\u00ed: un pozo en el desierto es como un hoyo en forma de embudo, excavado en el suelo en uno de los pocos lugares donde la capa fre\u00e1tica toca la superficie, y debe ser mantenido limpio por los locales, para que la arena no se lo llene. Junto al hoyo, por lo general, crece por lo menos una palmera datilera. Es como una se\u00f1al, se puede ver desde la distancia y ayuda a los viajeros cansados, sedientos, agotados, a encontrar la fuente de agua. Tambi\u00e9n proporciona un alimento completo y rico. Una leyenda cuenta que un hombre del desierto es capaz de resistir durante tres d\u00edas, con un solo d\u00e1til.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo la palmera, un charco miserable de agua, sucia y salada, es \u201cel pozo\u201d. Un punto valioso y vital para la comodidad de los viajeros y peregrinos que han caminado cientos de kil\u00f3metros a trav\u00e9s de los p\u00e1ramos m\u00e1s desolados, y hace muchos d\u00edas se ha quedado sin la \u00faltima gota de agua. Ning\u00fan palacio en el mundo podr\u00eda valer lo que aquela agua llena de arena y viscosa, para las gargantas encendidas que han experimentado los vientos de la meseta. Muchos no saben que el pozo, el oasis y la palmera no pueden sobrevivir, salvo por las manos que mantienen aquel embudo siempre abierto, libre de arena, gracias a una generaci\u00f3n tras otra de los \u201cguardianes del pozo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay archivos o bibliotecas pero, por millas y millas alrededor, los viejos con la ropa de a\u00f1il, con un velo que protege la cara de la mirada de los extranjeros impuros, podr\u00edan decir por el detalle la lista completa de viajeros que han bebido esa \u00e1gua sucia y salada, en los \u00faltimos mil a\u00f1os. Atr\u00e0s han quedado los pr\u00edncipes, los l\u00edderes, los peregrinos, los predicadores, los ladrones y los pobres viajeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He estado all\u00ed tambi\u00e9n. Era un d\u00eda ventoso en el invierno del 1989. Nada frenaba las r\u00e1fagas fr\u00edas golpeando la meseta rocosa del Tener\u00e9, el \u00abdesierto de los desiertos\u00bb. Diecis\u00e9is a\u00f1os antes, un \u00e1rbol casi petrificado, que durante siglos indicaba el camino a las caravanas, como un faro en la inmensidad del mar, fue embestido accidentalmente por un conductor de cami\u00f3n, que tal vez \u00abno lo hab\u00eda visto\u00bb. Ahora, en su lugar hab\u00eda una especie de gran percha de metal, gigante, sombr\u00eda y sarc\u00e1stica parodia del \u00e1rbol antiguo. No muy lejos, una bomba de viento hac\u00eda imaginar la presencia de agua, pero era chatarra, al igual que muchas otras piezas de metal salpicando el desierto. Yo ten\u00eda que cubrir hasta ciento ochenta millas, antes de conocer a \u00abmi pozo\u00bb. Por \u00faltimo, desde una distancia incalculable, vi la mancha oscura de la palmera, reflejada en las capas de aire caliente hasta ser convirtida en un espejismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 agotado a la orilla del peque\u00f1o oasis, aminor\u00e9 la marcha y fui sumergido por la nube de polvo que hab\u00eda levantado. Corr\u00ed a la piscina, pero la encontr\u00e9 seca, s\u00f3lo un poco de tierra negra revelaba la presencia de humedad en el suelo. La decepci\u00f3n fue enorme, pero por suerte me traje el equipo necesario para la excavaci\u00f3n. Descans\u00e9 un momento bajo la sombra de la palmera, y luego me fui a trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He dado mi contribuci\u00f3n a la preservaci\u00f3n del peque\u00f1o hoyo. Trabaj\u00e9 con la pala, excavando la tierra por todas partes, me encontr\u00e9 a casi un metro de profundidad, antes de que el fondo comenzara a reunir, gota a gota, aproximadamente medio litro de agua sucia y casi potable. Con un poco de paciencia, yo era capaz de incrementar la reserva, para saciar mi sed y renovar, al mismo tiempo, la vitalidad del punto de agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento hab\u00eda derribado algunas \u00abmanos\u00bb de d\u00e1tiles. As\u00ed se llaman a las flores en racimos y cada d\u00e1til es llamado \u00abdedo\u00bb. <em>Deglet Nuur<\/em>, \u00abdedo de luz\u00bb, es el apodo para los m\u00e1s brillantes, m\u00e1s dulces y ricos, dedicados al consumo humano. Me aprovech\u00e9 del regalo de la naturaleza y comi algunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me esperaba un sue\u00f1o reparador, en ese oasis que parecia extraido de una an\u00e9cdota acerca de los espejismos. Me qued\u00e9 dormido, envuelto en una especie de capa o albornoz de lana, que me habia protegido del viento y de la arena en todo el largo viaje. Un sue\u00f1o pesado, en compa\u00f1\u00eda de viejos fantasmas y recuerdos de ese lugar, mucho m\u00e1s significativos que los de un castillo escoc\u00e9s. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo dur\u00f3, no vi a alguien m\u00e1s llegando al oasis, mientras yo estaba inmerso en el sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">So\u00f1\u00e9 un elefante, o tal vez un mamut que se estaba ejecutando con su trompa, levantando nubes de agua de un estanque lleno de plantas acu\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mir\u00e9 sin salir corriendo&#8230; cuando me carg\u00f3 un feroz guerrero, con su armadura negra catafracta, armado con la lanza y la cimitarra, con un casco de punta alta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 c\u00f3mo, pero recuerdo sus ojos de brasas mir\u00e1ndome llenos de odio \u2013 \u00bfo ira divina? \u2013 y a\u00fan resuena en mis o\u00eddos su grito de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caravanas pasaron cargadas con oro, cuero y objetos preciosos, en peque\u00f1os caballos nerviosos dirigidos por esclavos negros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces vi a muchos camellos, o mejor dromedarios. Estaban cargados de oro, acompa\u00f1ando un gran rey negro dirigi\u00e9ndose hacia el Este, a la Meca de los creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es comprensible que yo estuviera sorprendido y con un poco de miedo, cuando me despert\u00e9 y me encontr\u00e9 entre un grupo de ladrones del desierto, cocinando trozos de cordero sobre un fuego de le\u00f1a. Me hab\u00eda despertado el humo acre de la grasa que crepitaba sobre las llamas y las brasas. El jefe del grupo, a verme con los ojos abiertos, me ofreci\u00f3 t\u00e9 con menta. Era una buena se\u00f1al: tomar el t\u00e9 juntos es una declaraci\u00f3n de hospitalidad y amistad. Con el gesto, y con el uso de mi limitado conocimiento de la lengua de los n\u00f3madas (un bereber con influencias \u00e1rabes), naci\u00f3 una conversaci\u00f3n divertida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera que haya atravesado el desierto sabe que de esas conversaciones en torno al fuego nacieron muchos mitos coloniales, pero tambi\u00e9n algunos grandes \u00abdescubrimientos\u00bb etnogr\u00e1ficos. Libros enteros que se han escrito sobre las costumbres, tradiciones y leyendas de los n\u00f3madas, se basaron en entrevistas e historias desempe\u00f1adas por autores acad\u00e9micos, que ten\u00edan muy poco conocimiento de la lengua en la que se expresaron sus interlocutores. Muchas leyendas se han extendido a los hombres del desierto, mucho m\u00e1s fant\u00e1sticas que reales, que contaban s\u00f3lo de brujas, duendes y fantasmas. Historias acerca de viajes extra\u2013terrestres y de supuestos conocimientos extraordinarios, conservados en los archivos del desierto, en un mundo que tiene sus memorias s\u00f3lo por la tradici\u00f3n oral, como era costumbre en la \u00e9poca de Homero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la cocci\u00f3n, la carne de la oveja termin\u00f3 en el plato com\u00fan entre los comensales tumbados en un c\u00edrculo. La cena fue condimentada por el chisme y las historias, en un dialecto que pronto reson\u00f3 en mis o\u00eddos como un ruido de fondo, y mis pensamientos empezaron a viajar. Cambi\u00e9 ligeramente de posici\u00f3n, y puse los ojos al cielo. Las hojas de la palmera se agitaban en el viento, que hab\u00eda refrescado r\u00e1pidamente el peque\u00f1o oasis. En la alfombra de terciopelo negro del cielo, las estrellas brillaban como diamantes puros. Trat\u00e9 de ubicar las constelaciones de las que recordaba la forma: los dos Osos, el cintur\u00f3n de Ori\u00f3n, brillante, el Auriga de forma pent\u00e1gonal&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa noche, los ojos elevados al cielo, vi las estrellas fugaces m\u00e1s bellas, a trav\u00e9s de un cielo claro y negro como la tinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He dormido en paz con el mundo, en la noche fr\u00eda del desierto. A la ma\u00f1ana siguiente yo estaba solo, envuelto en mi albornoz. Sobre el terreno, en todo el oasis, no habia ni huellas, ni otros rastros visibles. Alrededor del hoyo de agua revitalizado habia todo un enjambre de vida, escarabajos y escorpiones ven\u00edan a beber. Luego vinieron los lagartos. M\u00e1s tarde, incluso un par de p\u00e1jaros, llegando de cierta distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la semana siguiente me enter\u00e9 de que el punto donde me detuve era llamado <em>Jassi yen\u00f9nn<\/em>, \u00abel pozo de los esp\u00edritus\u00bb, y que nadie hab\u00eda encontrado agua durante al menos quince a\u00f1os. S\u00f3lo la palmera hab\u00eda sobrevivido, hundiendo sus ra\u00edces en un misterioso arroyo subterr\u00e1neo. Nunca supe si los ladrones eran hombres vivientes, o <em>yen\u00f9nn<\/em> (esp\u00edritus, duendes, apariciones), o incluso im\u00e1gines de mi largo sue\u00f1o restaurador, despu\u00e9s de un trago de agua sucia y un d\u00e1til m\u00e1gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gusta pensar que en alg\u00fan lugar all\u00e1 afuera, en la nada del gran desierto, un viejo con la cara velada todav\u00eda recuerda mi nombre, deformado por la pronunciaci\u00f3n local, como el del <em>rumi<\/em> (blanco, europeo) que un d\u00eda le di\u00f3 nueva vida al pozo de los esp\u00edritus.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un pozo, en el medio del desierto. 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