
{"id":531,"date":"2012-10-23T00:07:23","date_gmt":"2012-10-22T22:07:23","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=531"},"modified":"2012-10-23T00:07:23","modified_gmt":"2012-10-22T22:07:23","slug":"118-la-linea-por-g-m-mago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/118-la-linea-por-g-m-mago\/","title":{"rendered":"118- La l\u00ednea. Por G.M Mago"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Un aguacero que hab\u00edan esperado toda la tarde por fin se precipit\u00f3 pasadas las 6:30. Fue un lapo, un derrumbamiento planetario acompa\u00f1ado por truenos que parec\u00edan estallar sobre los techos como una papa bomba, sacudiendo la plenitud de las luces el\u00e9ctricas que se resbalaban con cada estallido, pero lograban con grande esfuerzo mantenerse vivas e iluminando.<!--more--> Margot \u00c1vila hizo una ronda por toda la casa desconectando acelerada todos los aparatos el\u00e9ctricos, no fuera a ser que un estallido de aquellos causara una sobrecarga energ\u00e9tica y los tostara sin misericordia. Sin embargo, no acostumbraba desconectar el tel\u00e9fono por temor a que alguna tragedia ocurriera y ella fuera la \u00faltima en enterarse. Esa noche de aguacero, no obstante, estir\u00f3 la mano para zafar el cable blanco porque una vecina suya le hab\u00eda advertido que por all\u00ed los rayos bajaban f\u00e1cil y volv\u00edan todo mierda.\u00a0 Cuando tanteaba el alambre para buscar su cabeza pl\u00e1stica y halarlo suave, el timbre telef\u00f3nico son\u00f3 con \u00edmpetu inusitado y por razones que no pudo jam\u00e1s explicarse tuvo en ese instante una mala sensaci\u00f3n en el vientre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Al\u00f3 \u2013 <\/em>una voz alterada le respondi\u00f3:<em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Buenas noches, la se\u00f1ora Margot \u00c1vila Romero.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>S\u00ed se\u00f1ora\u2026 soy yo. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Do\u00f1a Margot \u2013 <\/em>la voz se fue\u2026 un ruido del que no pod\u00eda sacarse ning\u00fan sonido limpio se escuchaba de fondo \u2013 <em>Do\u00f1a Margot: esp\u00e9reme le paso a su hijo. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La mala sensaci\u00f3n no se le diluy\u00f3 pero el hecho de descartar a su hijo de entre la lista de fatalidades le refresc\u00f3 el esp\u00edritu justo cuando revent\u00f3 otro trueno y las luces volvieron a sacudirse y casi sucumben ante la majestad de la naturaleza. Su hijo era Mauricio, un muchacho m\u00e1s bien moreno y de pelo grueso heredado de su finado padre, manos grandes y un natural gesto de bondad que ni siquiera se le disipaba en los momentos de furia. Trabajaba de 6:00 de la ma\u00f1ana a 5:00\u00a0 de la tarde\u00a0 en un almac\u00e9n de ropa fina del sur de la Ciudad y en la tarde se le ve\u00eda tirarse afanado del bus, sobre la calle de Barranquilla, para tomar retrasado la clase de las 6:00 de la tarde de la que deb\u00eda retirase apenado 10 minutos antes para tomarse un tinto negro con esencia de vainilla y pan de bono recalentado para agarrar las energ\u00edas, el \u00edmpetu espiritual, que le permitiera soportar el golpe de la clase de 8:00, al final de la cual estaba tan exhausto que a duras penas le alcanzan los escombros del \u00e1nimo para salir de la Universidad oscura y fr\u00eda, pasar la calle de Barranquilla y tomar el \u00faltimo bus que sub\u00eda lerdo, conducido por el mismo conductor que nunca respond\u00eda a su saludo, hacia el barrio de la Sagrada Familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegaba a su casa, Margot le esperaba en ropa de dormir, le calentaba la sopa, le preparaba la cama y le pon\u00eda unos pa\u00f1os de agua sal para unos dolores de espalda que persist\u00edan en agobiarlo sin piedad desde un golpe fuerte que sufri\u00f3 en un partido de f\u00fatbol en plena calle hace a\u00f1os ya. Era esta \u00faltima hora del d\u00eda en la que ambos se dedicaban a contarse las rarezas de sus d\u00edas. \u00c9l a contarle de los clientes exc\u00e9ntricos, los vaivenes acad\u00e9micos y las historias que s\u00f3lo se pod\u00edan ver a trav\u00e9s de la venta de un bus. Ella, dedicada en la ma\u00f1ana a las labores dom\u00e9sticas de su casa y\u00a0 en la tarde a las de la casa de una vecina suya de toda la vida, le contaba sin encanto las nuevas del barrio y terminaba quej\u00e1ndose de las viejas chismosas y del olor a marihuana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cuando yo vine ac\u00e1, ni\u00f1ita todav\u00eda, con pap\u00e1 y mam\u00e1, eso no se ve\u00eda mijo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una de tantas, una semana antes de la noche del aguacero y la llamada de mal augurio, Margot le cont\u00f3 a Mauricio, con extra\u00f1a expresi\u00f3n de miedo, que hab\u00eda guerra: que los de ac\u00e1 se hab\u00edan peleado con los del barrio aleda\u00f1o de Manrique por causas que algunos atribu\u00edan al f\u00fatbol, otros a las faldas y, otros, al negocio de drogas il\u00edcitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Se traz\u00f3, le dec\u00eda m\u00e1s asustada despu\u00e9s de cada frase, una l\u00ednea mortal que marcaba inexorable la frontera de los dos barrios, cuyas gentes, m\u00e1s all\u00e1 de las imponencias de los mapas oficiales, siempre se hab\u00edan sentido tanto de aqu\u00ed como de all\u00e1 y por lo tanto nadie era de un barrio o del otro y todos eran parte esencial de ese espacio m\u00e1ximo, montado en la ladera amplia de la cordillera, calles despejadas y silenciosas, olores a marihuana, mal de tierra, gasolina quemada y culo de caballo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos muchachos de la Sagrada Familia ten\u00edan sus novias tiernas y sonrientes all\u00e1 arriba, en el barrio de Manrique. Muchos ni\u00f1os de all\u00ed bajaban saltarines por las faldas, con sus loncheritas en las manos y sus morrales a la espalda, hacia alguna de las escuelas de la Sagrada Familia. Todos ten\u00edan alg\u00fan querido conocido en el otro barrio, raz\u00f3n por la cual la certeza de la divisi\u00f3n impuesta por esos muchachos que eran la propia ley natural les marc\u00f3, no s\u00f3lo las rutinas y los caminos, sino el alma que se desol\u00f3 cuando supo que la l\u00ednea cruenta no pod\u00eda cruzarse, que nadie: hombre, mujer, animal o ni\u00f1o podr\u00eda cruzarla sin pagar con su vida semejante afrenta a las autoridades m\u00e1ximas de cada barrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A los dos d\u00edas, con una leve humedad en los ojos y una rabia metida en el pecho, bien honda, Margot le cont\u00f3 que los del lado de ac\u00e1 hab\u00edan matado a un pelao, tendr\u00eda unos 14 a\u00f1os, algunos incluso se arriesgaban a decir que no pasaba de los 12, lo hab\u00edan matado porque un bal\u00f3n de f\u00fatbol se le hab\u00eda rodado y estaba \u00e9l tan excitado por los ardores del partido que se jugaba con eternos rivales de una calle vecina por un litro de gaseosa que ser\u00eda el trofeo del ganador, estaba tan excitado que sali\u00f3 corriendo tras la pelota, sudoroso y maltrecho pero absolutamente feliz, y cruz\u00f3 la l\u00ednea. Lo \u00fanico que qued\u00f3 fue la pelota con sus cueros triangulares, algunos levantados de tanto traj\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin de esa semana, le dijeron que mataron a otro: una muchacha l\u00e1nguida que los de Manrique confundieron y acribillaron por error. A la familia de la muchacha le mandaron un mercado de medio mill\u00f3n de pesos, nevera y estufa para compensar el da\u00f1o de su yerro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche anterior a la de las lluvias esperadas, Mauricio lleg\u00f3 tan aporreado por una jornada infinita y apenas 2 horas de sue\u00f1o porque estaba en plena semana de ex\u00e1menes parciales, que cuando se sent\u00f3 en la cama para quitarse las medias sinti\u00f3 como un golpe en la cara y se qued\u00f3 profundo. Margot tuvo que despertarlo casi a gritos y sentarlo en mala postura en el borde de la cama para darle cucharada por cucharada el caldo de hueso de res que levantaba hasta muertos viejos. Luego, pudo comerse por su propia mano el huevo revuelto con tomate rojo, cebolla larga y arroz blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces vio una mariposa con un ojo de b\u00faho, de esas que o anuncian los muertos o en sus alas traen los tres n\u00fameros de la loter\u00eda del d\u00eda siguiente. La escrut\u00f3. Alcanz\u00f3 a ver como un 8 que a Margot le pareci\u00f3 un 3, y un 2 que a Margot le pareci\u00f3 imaginado por el cansancio de su hijo. Le aplic\u00f3 los pa\u00f1os de aguasal tibia y volvi\u00f3 a dormirse antes de que su mam\u00e1 le pusiera en su espalda el segundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Margot segu\u00eda escuchando en el fondo el mismo bullicio, aguardando con el mal augurio en las entra\u00f1as a que Mauricio le contara que algo grave hab\u00eda ocurrido sab\u00eda Dios a cu\u00e1l ser querido o, por lo menos, cercano a sus querencias, pero fue la misma voz alterada la que escuch\u00f3 entre el desorden de los sonidos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Ya Fredy va a pasar\u2026 est\u00e9se tranquilita. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mi hijo no se llama Fredy, se llama Mauricio\u2026 <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una voz de reci\u00e9n llorado le dijo a Margot que hablaba Fredy, el amigo de Mauricio, que era Fredy, y que a Mauricio, s\u00ed, a Mauro, lo hab\u00edan matado en pleno parque de Manrique, bajo dos laureles y en frente de la estatua de Gait\u00e1n. Que lo mataron, que ya no hab\u00eda nada qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, entre lluvias y truenos, Margot\u00a0 vio en la ventana de la calle a la mariposa del ojo de b\u00faho.\u00a0 Una tremenda y sigilosa mano le apret\u00f3 el coraz\u00f3n con una fuerza tal que por dos segundos tuvo la absoluta certeza de que se iba a morir de pura tristeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda sido un d\u00eda de malos augurios. El reloj despertador, tan preciso y bullicioso, hab\u00eda sonado sin razones con una hora de retraso. Cuando Mauricio lleg\u00f3 al almac\u00e9n, alterado y con la cara lavada, alguien le dijo en broma que d\u00f3nde hab\u00eda conseguido esa cara de muerto. A la hora del almuerzo, por torpeza, hab\u00eda volteado un tarro de sal cuyo contenido hab\u00eda quedado en el suelo rosa del restaurante como una magn\u00edfica constelaci\u00f3n de estrellas. El bus que bajaba por la calle de Barranquilla y lo dejaba justo en la puerta de la Universidad sufri\u00f3 una aver\u00eda en el motor y, en plena Avenida, no soport\u00f3 m\u00e1s y de puro resabio se qued\u00f3 all\u00ed y form\u00f3 un taco vehicular de proporciones casi c\u00f3smicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba tan agotado y de un humor tan \u00e1spero, con su cara bondadosa imperturbable pero sus entra\u00f1as removidas del mal genio, que a las 9:00 de la noche agarr\u00f3 su bolso negro y sali\u00f3 de clase, sigiloso para que no fuera a ser notada su retirada y ahorrarse as\u00ed explicaciones para las que el \u00e1nimo no le alcanzar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mont\u00f3 en el bus que para su suerte sub\u00eda lento justo cuando cruzaba la calle en medio del aguacero y se cubr\u00eda torpemente con una bolsa pl\u00e1tica color negro que hab\u00eda acabado de comprar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En el \u00faltimo asiento, ese asiento largo que se sacude como si el veh\u00edculo rodara siempre sobre piedras, hab\u00eda un se\u00f1or dormido sobre un morral blanco y curtido, y una muchacha de aspecto somnoliento y fachas sat\u00e1nicas. El resto de los asientos estaba desocupado y los que quedaban m\u00e1s cerca de las ventanillas abiertas estaban salpicados por unas goterillas finas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mauricio se demor\u00f3 m\u00e1s en sentarse que en dormirse. Fue un sue\u00f1o tan denso que no sinti\u00f3 siquiera el alegato entre el chofer del bus y un motociclista que se pas\u00f3 de largo una se\u00f1al de pare en un cruce de calles, alegato adornado con palabras de grueso calibre, tan vulgares como ingeniosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A Mauricio lo despert\u00f3 una luz del alumbrado p\u00fablico, cerca del parque del barrio Manrique, que le ilumin\u00f3 el rostro de frente. Estaba tan confundido que ni siquiera tuvo la conciencia necesaria para comprender que hab\u00eda cruzado la l\u00ednea. Cuando el bus dobl\u00f3 a la derecha y entr\u00f3 al parque, sinti\u00f3 como un golpe de tambor en la cabeza y comprendi\u00f3 por fin el riesgo al que se expon\u00eda. Fue entonces cuando se cruz\u00f3 con una mirada gruesa y negra que lo mat\u00f3 antes que la misma bala. El hombre de la mirada oblig\u00f3 al chofer con un gesto cotidiano a detener el veh\u00edculo en el acto. Se mont\u00f3 al bus por la puerta trasera, agarr\u00f3 a Mauricio por los hombros y lo descarg\u00f3 en plena calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Vos sos del barrio de abajo\u2026 sapo hijueputa. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mauricio no ten\u00eda miedo. Las ruinas de su esp\u00edritu, ya muerto al fin de cuentas, s\u00f3lo le dieron espacio para pensar en su mam\u00e1 y rezar un Padrenuestro antes de confundir una luz amarillosa del alumbrado p\u00fablico con la luz ben\u00e9fica que ha estado desde siempre y para siempre del otro lado de esta existencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un aguacero que hab\u00edan esperado toda la tarde por fin se precipit\u00f3 pasadas las 6:30. 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