{"id":586,"date":"2012-10-25T18:46:53","date_gmt":"2012-10-25T16:46:53","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=586"},"modified":"2012-10-25T18:46:53","modified_gmt":"2012-10-25T16:46:53","slug":"134-la-muerte-disfrazada-por-otos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/134-la-muerte-disfrazada-por-otos\/","title":{"rendered":"134- La Muerte Disfrazada. Por Otos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Infiltrada en los recovecos de un cerebro, confundi\u00e9ndose con decisiones intensamente vitales, le pas\u00f3 desapercibida. No era como en\u00a0 una enfermedad, en cuyos declives pod\u00eda olerla, ni como en una depresi\u00f3n en la que la tristeza la delataba.<!--more--> Tampoco revel\u00f3 su presencia\u00a0 la actitud del cad\u00e1ver, hab\u00eda muerto sin que, aparentemente, la muerte hubiese tenido nada que ver. Los ojos cerrados,\u00a0 la sonrisa pl\u00e1cida, las manos abiertas. El pelo engominado, la pajarita recta, el frac impoluto y los zapatos brillantes. Parec\u00eda un Fred\u00a0 Astair a punto de marcarse un magn\u00edfico baile con Ginger Rogers. Las cortinas echadas,\u00a0 unas sillas y un sof\u00e1\u00a0 de espectadores alrededor de una improvisada pista de baile, \u00e9l sentado en su sill\u00f3n de cuero\u00a0 formando parte de ese c\u00edrculo. Una copa de co\u00f1ac ca\u00edda en el suelo tapizado, la aguja del viejo tocadiscos atrapada al final, donde Frank Sinatra repet\u00eda las palabras que daban t\u00edtulo a <em>Night and day<\/em> constatando la eternidad del estado de su marido en\u00a0 ese \u00a0dantesco rompecabezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No pudo evitar que su hijo contemplara la escena, y ahora no sab\u00eda como quitarle esa mirada perdida. Buscaba un refugio que ella no pod\u00eda darle hasta que no tuviera una respuesta a la pregunta que, sin pronunciar, le reclamaba: \u00bfPor qu\u00e9? Desde el primer momento supo lo importante que era poder contestarla, por eso cuando comprob\u00f3 que Mario no estaba precisamente descansando, actu\u00f3\u00a0 como si su hijo no estuviera. Encontrar razones de esa muerte perfectamente disfrazada era primordial porque el no tenerlas pod\u00eda conducir a la locura. Amanda lo sab\u00eda, un familiar suyo se volvi\u00f3 loco cuando su mujer se suicid\u00f3 sin ning\u00fan motivo aparente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La comisar\u00eda estaba a dos calles de all\u00ed. Tardar\u00edan cinco minutos en llegar. Suficiente para inspeccionar\u00a0 los bolsillos de los pantalones, los del chaleco, los de la chaqueta, los rincones del\u00a0 asiento y el suelo enmoquetado que el mobiliario ocultaba. S\u00f3lo encontr\u00f3 el silencio y\u00a0 termin\u00f3 implorando varios porqu\u00e9s\u00a0 entre gritos y l\u00e1grimas, apoyada en las rodillas del cuerpo inerte hasta que el insistente timbre la sac\u00f3 de esa enajenaci\u00f3n. Fue entonces cuando vio, por primera vez, los ojos alucinados de su hijo que, en el umbral de la puerta,\u00a0 miraban a ninguna parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Daniel no entend\u00eda nada. Por la ma\u00f1ana hab\u00eda estado jugando con su padre al baloncesto en el jard\u00edn; por la tarde su madre\u00a0 le llev\u00f3 al colegio de donde sal\u00eda la excursi\u00f3n de fin de semana a la que se hab\u00eda apuntado, pero el mal tiempo la cancel\u00f3. Al volver a casa su padre estaba sentado en una butaca vestido de ping\u00fcino. Hab\u00eda cambiado algunos muebles de lugar dibujando una circunferencia que \u00e9l recorr\u00eda por fuera mientras su madre, en el interior, gritaba que estaba muerto, ol\u00eda una copa vac\u00eda, pon\u00eda fin a un disco rayado y llamaba por tel\u00e9fono. Resultaba todo tan absurdo que s\u00f3lo pod\u00eda ser una pesadilla. Se fue a su habitaci\u00f3n, ten\u00eda que despertarse en el mismo lugar donde se hab\u00eda dormido. Lo intent\u00f3 varias veces, hasta que oy\u00f3 una alarma\u00a0 que confundi\u00f3 con la de su despertador. Salt\u00f3 de la cama, y\u00a0 se dirigi\u00f3 al sal\u00f3n, bajando las escaleras\u00a0 a toda prisa. Se detuvo antes de entrar porque se dio cuenta que el mal sue\u00f1o continuaba. Y volvi\u00f3 a donde, seg\u00fan \u00e9l, todo hab\u00eda comenzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La polic\u00eda, detr\u00e1s de la puerta principal, segu\u00eda sonorizando su acceso y Amanda tuvo que posponer la necesidad\u00a0 de abrazar a su hijo. A punto de abandonar el sal\u00f3n tropez\u00f3 con una silla que\u00a0 estaba desplazada. No se lleg\u00f3 a caer pero cuando la arrim\u00f3, vio encima de la mesa la agenda de Mario. No era\u00a0 su lugar habitual, deber\u00eda estar en su despacho pero estaba ah\u00ed,\u00a0 sellada con sus gafas y su bol\u00edgrafo como si terminara de hacer una anotaci\u00f3n. La cogi\u00f3 y mir\u00f3 en torno suyo busc\u00e1ndole un tiempo muerto. El timbre ya no ten\u00eda intermitencias, la autoridad se desesperaba.\u00a0 Sali\u00f3 al recibidor y lo cruz\u00f3 imaginando los uniformes\u00a0 al otro lado. Entr\u00f3 en la cocina, una mirada r\u00e1pida que se detuvo en la nevera. Entre bolsas de patatas fritas y verduras congeladas le encontr\u00f3 un par\u00e9ntesis. Ya no pod\u00edan llev\u00e1rsela, al menos hasta que ella leyera lo que hab\u00eda escrito en el espacio reservado al d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin la polic\u00eda pudo entrar. Amanda se disculp\u00f3 arguyendo que su angustia\u00a0 hab\u00eda decidido manifestarse en forma de n\u00e1useas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al poco de estar todos reunidos en el sal\u00f3n, se desat\u00f3 la tormenta. A los truenos les sigui\u00f3 un\u00a0 apag\u00f3n. La luz de los rel\u00e1mpagos, ahora intensificada, se colaba por los huecos que no cubr\u00eda la gruesa cortina de los grandes ventanales, incluida una puerta acristalada, que daban al jard\u00edn. Enfrente, el cad\u00e1ver\u00a0 parec\u00eda adquirir diferentes expresiones cada vez que era iluminado con un destello. El improvisado espect\u00e1culo capt\u00f3 la atenci\u00f3n de los presentes que, como si se hubiese levantado el tel\u00f3n,\u00a0 permanecieron enmudecidos y absortos, atrapados en la visualizaci\u00f3n\u00a0 hasta que se restaur\u00f3 la electricidad. Eso no impidi\u00f3 que\u00a0 el forense retuviera su acercamiento al muerto que, despu\u00e9s de ser maquillado por un fen\u00f3meno natural con sucesivas muecas, parec\u00eda haber recobrado la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A qui\u00e9n no molest\u00f3 en absoluto lo que acababa de suceder fue al detective Pi\u00f1eiro, que hasta se emocion\u00f3 al verse inmerso en un ambiente que evocaba el asesinato, aburrido\u00a0 de que\u00a0 le asignaran casos que no pod\u00eda investigar porque terminaban siendo, demasiado pronto, claros suicidios o accidentes sin ninguna premeditaci\u00f3n. Su fantas\u00eda criminal\u00a0 aument\u00f3 cuando se dio cuenta que la due\u00f1a de la casa hab\u00eda desaparecido durante la\u00a0 siniestra sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica. Eran todo enso\u00f1aciones, las mismas que desde ni\u00f1o albergaba y que le llevaron con los a\u00f1os a convertirse en inspector de polic\u00eda. No coment\u00f3 que quiz\u00e1s la se\u00f1ora hab\u00eda aprovechado la confusi\u00f3n para huir, porque hasta a \u00e9l mismo le pareci\u00f3 incoherente y tem\u00eda causar alguna risita disimulada, esas eran las peores, entre los otros miembros del departamento, el forense y sobre todo ante\u00a0 el juez. No pod\u00eda evitar que se le ocurrieran estas excentricidades y, a veces, pensaba que alguna de ellas dar\u00eda con la clave para resolver un caso dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El repentino arranque de una lluvia torrencial expuls\u00f3 su preocupaci\u00f3n por esa ausencia\u00a0 y la r\u00edtmica ca\u00edda de una cortina de agua propici\u00f3 que se dedicara a la inspecci\u00f3n, algo minuciosa, del lugar del probable crimen, en busca de pistas o detalles que pudieran ser significativos para el caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En lo que no se equivoc\u00f3 Pi\u00f1eiro fue en que Amanda hab\u00eda\u00a0 huido. No abandon\u00f3 la casa, s\u00f3lo se refugi\u00f3 en la habitaci\u00f3n de Daniel. Fue all\u00ed para consolarle y protegerle del miedo que todav\u00eda, a sus trece a\u00f1os, le provocaban las tormentas. Pero no pod\u00eda negar que acostada al lado de su hijo en la penumbra y el silencio se sent\u00eda aliviada, sobre todo de las\u00a0 preguntas que no par\u00f3 de hacerle el inspector, dirigidas intencionadamente a poner el suicidio en interrogantes. Ya le hab\u00eda dado suficiente informaci\u00f3n. No hab\u00eda visto ninguna nota en la que Mario confesara su propia muerte. No sab\u00eda por qu\u00e9 llevaba el frac puesto, la \u00fanica vez que se lo puso fue en los \u00faltimos carnavales en el club. \u00c9l iba de Fred y ella de Ginger, le gustaban mucho esas pel\u00edculas de los a\u00f1os cincuenta. No ten\u00edan problemas econ\u00f3micos y, aunque para ser un arquitecto de \u00e9xito tuvo que relacionarse con la clase pol\u00edtica, evit\u00f3 siempre crearse enemigos. No estaba enfermo ni tampoco deprimido, conservaba las mismas ganas de vivir que cuando le conoci\u00f3. No\u00a0 hab\u00eda indicios de que tuviera una amante. Eran razonablemente felices, lo normal despu\u00e9s de veinte a\u00f1os de matrimonio. Ella tampoco encontraba una raz\u00f3n suficiente para el fatal desenlace. \u00bfQu\u00e9 importancia ten\u00eda el disfraz en que la muerte estaba envuelta?, tanto si hab\u00eda sido un pensamiento, un fallo del coraz\u00f3n o una venganza, el caso es que ya no ten\u00eda remedio.\u00a0 S\u00f3lo le preocupaba esa mirada perdida de su hijo, necesitaba una explicaci\u00f3n que Daniel pudiese entender, alejar de su mente motivos s\u00f3rdidos y absurdos con los que calificar el fallecimiento de su padre, y eso comenzaba por impedir que el detective pregunt\u00f3n\u00a0 le sometiera\u00a0 a un interrogatorio. Ma\u00f1ana estar\u00eda a unos cuantos kil\u00f3metros de aqu\u00ed, en casa de sus abuelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Unos golpes intermitentes en la puerta bastaron para darse cuenta de que a ella no le iba a ser tan f\u00e1cil escabullirse. As\u00ed que sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n sigilosamente y le hizo al inspector un gesto para que no comenzara inmediatamente a hablar. A mitad de la escalera, el detective abandon\u00f3 su actitud silenciosa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ven\u00eda a decirle que ya se llevan el cuerpo. Habr\u00e1 que hacerle la autopsia, el forense no ha encontrado la causa de la muerte. En la copa s\u00f3lo hab\u00eda restos de co\u00f1ac. Aunque eso no descarta que haya sido envenenado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ella segu\u00eda sin decir nada. En cuanto quisieron entrar en el sal\u00f3n, la camilla con el cad\u00e1ver casi choca con ellos. Amanda mir\u00f3 por \u00faltima vez su pasado. Le acompa\u00f1o hasta la puerta. La cortina de agua se hab\u00eda convertido en una lluvia lenta, pesada, casi escurrida. El que hab\u00eda sido su marido era sepultado en el furg\u00f3n policial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e9 despedirle con la normalidad de un funeral?-pregunt\u00f3 Amanda con los ojos h\u00famedos, intentando contener las l\u00e1grimas pero sin poder impedir que alguna resbalara por sus mejillas-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Pi\u00f1eiro, tenemos que irnos!-grit\u00f3 el conductor del coche de la polic\u00eda donde, en el asiento de atr\u00e1s el forense y su ayudante hac\u00edan gestos de desesperaci\u00f3n-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Se\u00f1ora, supongo que cuando su cuerpo ya no tenga nada m\u00e1s que decirnos.- dijo el detective sin hacer caso a quienes le reclamaban aunque, como no obtuvo ninguna r\u00e9plica de ella, se fue-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Resonando en su mente esa \u00faltima oraci\u00f3n: \u201ccuando su cuerpo ya no tenga nada m\u00e1s que decirnos\u201d Amanda cerr\u00f3 la puerta, entr\u00f3 en la cocina, abri\u00f3 el congelador, arrastr\u00f3 uno de los cajones y desenterr\u00f3 aquello que todav\u00eda pod\u00eda decirle algo. Envolvi\u00f3 la agenda en un pa\u00f1o y la frot\u00f3, su frialdad la incomodaba. Cuando ya le hab\u00eda insuflado algo de calor se fue con ella al despacho de Mario. All\u00ed, bajo la luz c\u00e1lida del flexo de su mesa de caoba, la abri\u00f3 justo un d\u00eda antes del que buscaba. Se retuvo, sab\u00eda que una vez que pasara esa hoja se encontrar\u00eda con unas palabras que no iba a olvidar nunca. Con el pulgar y el \u00edndice,\u00a0 lentamente, le dio la vuelta. Ahora ya no le quedaba nada m\u00e1s que leer lo \u00faltimo que \u00e9l quiso decirle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEspero que lo aceptes con esa serenidad que tanto he admirado en ti. Ya he amado todo lo que pod\u00eda amar, las ilusiones m\u00e1s que perderse han sido satisfechas, los retos conseguidos y los deberes realizados; pero un hombre no est\u00e1 completo hasta que no sabe c\u00f3mo va a morir\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Amanda no dejaba de leer, una y otra vez, la confesi\u00f3n. Era absurda, demasiado absurda para un hombre como Mario. Los ojos se le fueron llenando de l\u00e1grimas, todav\u00eda pudo leerla una vez m\u00e1s antes que se desbordaran. Entonces le pareci\u00f3 que esa caligraf\u00eda, ligeramente inclinada hacia la izquierda, no era la del que hab\u00eda sido su marido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Infiltrada en los recovecos de un cerebro, confundi\u00e9ndose con decisiones intensamente vitales, le pas\u00f3 desapercibida. No era como en\u00a0 una enfermedad, en cuyos declives pod\u00eda olerla, ni como en una depresi\u00f3n en la que la tristeza la delataba.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,239,11],"class_list":["post-586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-asesinato","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}