{"id":599,"date":"2012-10-26T00:21:53","date_gmt":"2012-10-25T22:21:53","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=599"},"modified":"2012-10-26T00:21:53","modified_gmt":"2012-10-25T22:21:53","slug":"138-el-cuadro-de-nunca-acabar-por-p-shada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/138-el-cuadro-de-nunca-acabar-por-p-shada\/","title":{"rendered":"138- El cuadro de nunca acabar. Por P. Shada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Al joven Quint\u00edn Qui\u00f1ones le fastidiaba que sus amigos lo nombrasen por sus iniciales: Cuc\u00fa, pero no pod\u00eda evitarlo. Incontables generaciones de Quintines Qui\u00f1ones hab\u00edan dado lugar a aquella graciosa forma de ap\u00f3cope y Quint\u00edn guardaba rencor a su padre, a su abuelo y a todos sus antepasados por mantener aquel nombre absurdo y tambi\u00e9n por transmit\u00edrselo a \u00e9l. Lejos estaba de imaginar que aquel nombre tan chocante habr\u00eda de hacerle famoso.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La madre de Quint\u00edn, harta de o\u00edr al muchacho lamentarse por algo que ya no ten\u00eda m\u00e1s remedio que soportar para siempre, le dijo: \u00abSi tanto te molesta llamarte Quint\u00edn Qui\u00f1ones procura hacer algo que te haga famoso. De ese modo tu nombre se repetir\u00e1 tantas veces que terminar\u00e1s por acostumbrarte a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Haciendo caso a su madre Quint\u00edn Qui\u00f1ones, que cre\u00eda poseer una gracia especial para el dibujo, estudi\u00f3 Bellas Artes con la intenci\u00f3n de llegar a ser un pintor famoso, pero aunque se aplic\u00f3 todo lo que pudo los genes que hab\u00eda heredado de sus antepasados no eran todo lo art\u00edsticos que \u00e9l esperaba. Aprob\u00f3 los ex\u00e1menes con cincos justitos. Ni siquiera sobresali\u00f3 en dibujo como \u00e9l esperaba. Gracias a que su profesor fue con \u00e9l algo m\u00e1s condescendiente de lo que acostumbraba, Quint\u00edn pudo al fin terminar su carrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su empe\u00f1o por llegar a ser famoso, Cuc\u00fa, como cari\u00f1osamente le llamaba tambi\u00e9n su madre, empez\u00f3 a pintar en cuanto acab\u00f3 la universidad. Sus pinturas eran todas iguales. No es que fueran absolutamente exactas, pero s\u00ed que eran todas iguales. \u00c9l dec\u00eda que lo que pintaba eran sue\u00f1os, que esos sue\u00f1os se repet\u00edan una y otra vez y que por eso repet\u00eda sus cuadros. Adem\u00e1s, a todos sus cuadros les pon\u00eda el mismo t\u00edtulo: \u00abVenas en reposo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando Quint\u00edn llevaba pintados ochenta y siete cuadros, pens\u00f3 que ya ten\u00eda suficientes para hacer una exposici\u00f3n. En el Museo municipal de su pueblo colg\u00f3, todo lleno de orgullo, aquella colecci\u00f3n de Venas en reposo 1, Venas en reposo 2, Venas en reposo 3, y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No resultaba nada f\u00e1cil describir lo que aquel pintor predestinado a la fama, seg\u00fan su madre, hab\u00eda plasmado en sus lienzos, pero el hecho de pintar siempre mismo llam\u00f3 la atenci\u00f3n de algunos cr\u00edticos de arte ante lo original de su obra. Tambi\u00e9n tuvo algo que ver lo original de su sobrenombre. Lo que su madre vaticin\u00f3 para que el muchacho no siguiera obsesionado con su nombre y su apellido se hizo realidad. Con algo menos de treinta a\u00f1os aquel pintor de sue\u00f1os repetidos se hizo famoso, no en todo el mundo como su madre hab\u00eda vaticinado, pero s\u00ed en toda la provincia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don C\u00e1stulo, el cura p\u00e1rroco de la iglesia de su barrio, le pidi\u00f3 al ya famoso pintor que donase uno de sus cuadros. La idea era hacer un sorteo y as\u00ed recaudar dinero para reparar las goteras que hab\u00edan salido en la techumbre del templo despu\u00e9s de las \u00faltimas lluvias. Cuc\u00fa, con un gesto impostado y ante los medios de comunicaci\u00f3n locales, accedi\u00f3 a la petici\u00f3n y regal\u00f3 su cuadro n\u00famero sesenta y dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el establecimiento m\u00e1s c\u00e9ntrico del pueblo qued\u00f3 expuesto el lienzo, acompa\u00f1ado de una leyenda en la que explicaba que aquel cuadro hab\u00eda sido una donaci\u00f3n del famoso pintor local Quint\u00edn Qui\u00f1ones y que ser\u00eda el premio para el portador de la papeleta que coincidiera con las tres \u00faltimas cifras de la loter\u00eda de Navidad. Las papeletas las vendieron, a un precio m\u00f3dico, las beatas que diariamente asist\u00edan a los oficios de la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando lleg\u00f3 el veintid\u00f3s de diciembre, el n\u00famero agraciado lo ten\u00eda la se\u00f1ora Engracia, una se\u00f1ora mayor, viuda de un maquinista, que viv\u00eda en el barrio del parque viejo. La se\u00f1ora Engracia hab\u00eda comprado la papeleta para favorecer a la iglesia y porque el templo, al que acud\u00eda todos los d\u00edas a rezar el rosario, daba pena verlo con aquellos chorreones que le hab\u00edan dibujado las enormes goteras que se hicieron con las \u00faltimas lluvias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando la mujer, toda ilusionada porque nunca le hab\u00eda tocado nada, fue a recoger su premio a la tienda m\u00e1s pija de la calle principal se qued\u00f3 parada, estupefacta. Para una vez que le hab\u00eda tocado algo&#8230; era&#8230; aquello. La se\u00f1ora Engracia mir\u00f3 el cuadro detenidamente. Luego se apart\u00f3 un poco para verlo a m\u00e1s distancia. M\u00e1s tarde torci\u00f3 el cuello para contemplarlo de otro modo a ver si adivinaba algo reconocible, pero la buena se\u00f1ora no ve\u00eda en el lienzo nada m\u00e1s que una especie de ra\u00edces entrelazadas, unas m\u00e1s finas que otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2015\u00bfY esto qu\u00e9 quiere decir, hermosa?\u2015 pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Engracia a la muchacha que despachaba en el establecimiento en el que el cuadro hab\u00eda estado expuesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2015Se\u00f1ora, este es un cuadro del famoso pintor Quint\u00edn Qui\u00f1ones\u2015, contest\u00f3 amablemente la chica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2015\u00bfDe mi vecino Cuc\u00fa?\u2015 volvi\u00f3 a preguntar la mujer.\u2015 Pues&#8230; va a ser que no. Mira hija m\u00eda; no es por molestar, pero yo no me puedo llevar eso. Es que yo vivo sola, \u00bfsabes hermosa? Yo no puedo tener eso en mi casa, compr\u00e9ndelo. Mejor que hagan otra vez las papeletas, las vendan y a quien le toque, si se atreve, que se lo quede. Yo no podr\u00eda dormir tranquila con ese cuadro tan&#8230; tan&#8230; valioso en mi casa. Entonces, muy contento, don C\u00e1stulo, volvi\u00f3 a encargar otras mil papeletas para volver a sortear el cuadro n\u00famero sesenta y dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quint\u00edn Qui\u00f1ones, ajeno a las vicisitudes que corr\u00eda aquel cuadro que don\u00f3 tan generosamente a la iglesia, segu\u00eda pintando venas en reposo. Ya iba por el n\u00famero novecientos catorce cuando se enter\u00f3 de que su cuadro sesenta y dos segu\u00eda sin encontrar el due\u00f1o adecuado. \u00abNo todo el mundo est\u00e1 preparado para entender mi arte\u00bb, se dijo orgulloso cuando supo que nadie quer\u00eda quedarse con su obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy en d\u00eda, el famoso pintor Cuc\u00fa llega por el cuadro dos mil veinticuatro de sus \u00abVenas en reposo\u00bb y el sorteo para adjudicar su n\u00famero sesenta y dos ya va por los dieciocho intentos. Las obras para arreglar las goteras de la iglesia est\u00e1n casi acabadas y el se\u00f1or cura, don C\u00e1stulo, est\u00e1 pensando que, como esto siga as\u00ed, podr\u00e1n reparar tambi\u00e9n el paso del desprendimiento, al que le han salido carcomas y, como se descuiden, el cuerpo ensangrentado de Jes\u00fas se a venir abajo sin que nadie le eche ni una mano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al joven Quint\u00edn Qui\u00f1ones le fastidiaba que sus amigos lo nombrasen por sus iniciales: Cuc\u00fa, pero no pod\u00eda evitarlo. 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