{"id":617,"date":"2012-10-27T00:29:35","date_gmt":"2012-10-26T22:29:35","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=617"},"modified":"2018-11-22T02:07:48","modified_gmt":"2018-11-22T01:07:48","slug":"143-cincuenta-anos-cinco-minutos-por-juana-lomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/143-cincuenta-anos-cinco-minutos-por-juana-lomas\/","title":{"rendered":"143- Cincuenta A\u00f1os, cinco minutos. Por Juana Lomas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Despert\u00e9 y sent\u00ed las ausencias como bofetadas. El entrechocar de la loza y los cubiertos, el perfume del caf\u00e9 borboteando en la cafetera, el rumor de las zapatillas sobre las baldosas, el crujir del pan en la tostadora y su suave olor a quemado que cada ma\u00f1ana ascend\u00edan hasta mi habitaci\u00f3n como se\u00f1ales de humo y me envolv\u00edan como el edred\u00f3n de la cama no estaban, hab\u00edan desaparecido y el aire callado a mi alrededor me result\u00f3 l\u00f3brego, desmedido, pre\u00f1ado de est\u00e1tica.<!--more--> Baj\u00e9 corriendo las escaleras descalzo, sin ponerme la bata. No puede ser, me dec\u00eda, todo ir\u00e1 bien, bajar\u00e9 y ver\u00e9 que Perla ha salido al huerto, a tender la ropa, a regar las plantas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me enamor\u00e9 de Perla nada m\u00e1s verla, una dulzura de diecis\u00e9is a\u00f1os, tierna como un bollito de leche, los ojillos despiertos como saltamontes y ese pelo negro y reluciente caracole\u00e1ndole detr\u00e1s de las orejas. Eran fiestas del pueblo, Perla destacaba entre la cuadrilla de mozas y los moscones le rondaban. Yo no quer\u00eda ser uno de ellos, as\u00ed que observ\u00e9 y apost\u00e9. Le ped\u00ed un baile, pretend\u00ed ser natural, ni seductor ni corderillo y Perla, mir\u00e1ndome con ojuelos picarones, me lo concedi\u00f3. En cuanto acerqu\u00e9 mi aliento a su cuello y pos\u00e9 la mano sobre su espalda para arrimarla a mi, supe que estaba rendido, que mi suerte, acaso mi fortuna, hab\u00edan quedado ligadas a Perla de una vez y para siempre. Yo tambi\u00e9n era muy joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se habr\u00e1 quedado dormida en el sill\u00f3n, no ser\u00eda tan raro, madruga tanto y trabaja tanto, todo el d\u00eda de aqu\u00ed para all\u00e1 y ya no es una ni\u00f1a. En fin, yo siempre he sido creyente, mucho, pero no pod\u00eda evitar la duda, a veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enseguida mostr\u00e9 todos los s\u00edntomas de mi chifladura. Me pasaba los d\u00edas pasmado, sin otra cosa que Perla en la cabeza. \u00a1Qu\u00e9 sonrisa!, si era como el faro de H\u00e9rcules. \u00a1Y qu\u00e9 lunar!, adornando su mejilla, que parec\u00eda que el Creador lo hab\u00eda puesto all\u00ed a prop\u00f3sito para volverme loco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre pronto se cans\u00f3 de verme de tal modo. Esto lo arregl\u00f3 yo, me dijo, que as\u00ed no podemos seguir. Y se enfund\u00f3 su capa de terciopelo negro con el forro rojo vibrante y se coron\u00f3 con el <em>borsalino<\/em> y era como un gigante de la buenaventura, enorme en su metro ochenta de estatura, con la certeza y el aplomo de ser el rico de la comarca. Menudo espect\u00e1culo debimos dar al llegar a la casa de Perla. Me acaba de venir toda la escena a la cabeza, como una pel\u00edcula antigua. La casa estaba al final de una cuesta, rematando una loma, Perla y sus hermanas apostadas tras de la ventana del piso alto, viendo aparecer aquella figura babil\u00f3nica, primero el sombrero, luego la capa que flameaba al subir por el repecho, como un estandarte, y yo a su lado, chiquitito y apocado, a verlas venir. Vengo a por su hija, dijo mi padre al padre de Perla. Tengo al muchacho atontado, ha descuidado las tierras y el negocio, me va a echar a perder la hacienda. Mi padre sonri\u00f3 a su manera rapaz. Si no me la da, se la robo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y me la dieron, pero porque Perla quiso, menuda es ella, si tiene un genio que tiembla el misterio, lo mismo le da tener raz\u00f3n que no tenerla. Pero cuando se le pasa el arranque es tan delicada y amable, tan risue\u00f1a y afectuosa, tanto car\u00e1cter templado por tanta bondad, que todav\u00eda ahora, despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de casados, se me humedecen los ojos cuando pienso en Perla. Perla y su mano firme, la casa y el huerto bajo su autoridad resplandeciendo cada d\u00eda como un Corpus Christi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo siempre he sido creyente, mucho, y antes de dormir daba gracias a Dios por tener a Perla en mi hogar y en mi lecho. Casi no me percataba vi\u00e9ndola a diario pero los caracoles de las orejas que, coqueta ella, se hac\u00eda cada noche con tenacillas, empezaron a blanquearse y su cara se iba alejando de la cara de la foto de la boda, pero sus ojazos segu\u00edan igual de avispados, la sonrisa segu\u00eda alumbrando como un farol, y el lunar, el lunar de la mejilla justo al lado de la boca, segu\u00eda volvi\u00e9ndome tarumba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual est\u00e1 descansando, no ha dormido muy bien estas \u00faltimas noches, cosas de la edad, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A m\u00ed nunca me ha faltado el valor. S\u00f3lo una cosa he temido: \u00bfQue voy a hacer si le pasa algo a Perla? En mi vida no hubo otra mujer que no fuera Perla. No por falta de oportunidades, que las tuve, m\u00e1s de las necesarias. Criadas que se me insinuaban esperando un hijo bastardo del se\u00f1orito que les sacara de la penuria. O las hundiera en ella, seg\u00fan mi padre. La modista de Perla que ven\u00eda a la casa y me rozaba al pasar, como quien no quiere la cosa, hasta la mujer de uno de los tratantes con quien negociaba, aburrida de su vida holgada, me puso una vez la mano en la rodilla y subi\u00f3 y subi\u00f3 hasta que yo se la retir\u00e9 y le hice ver que no reparaba en sus intenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intent\u00e9 imaginar mi vida sin ella, solo. La casa hu\u00e9rfana como la concha hueca de un caracol, tan triste. Y yo deambulando por los d\u00edas como un aut\u00f3mata, cobarde, pusil\u00e1nime, muerto tambi\u00e9n, pero no muerto del todo, no, a\u00fan con una parte sensible en alg\u00fan lugar mostr\u00e1ndome la atrocidad infinita del tiempo que me quedaba por delante y lo peor de todo, sin saber cu\u00e1nto, si ser\u00edan semanas, meses o a\u00f1os. \u00a1Y si fueran a\u00f1os! No pude aguantarlo. Y pact\u00e9 con Dios. Me llevar\u00e1s a m\u00ed antes que a Perla. A cambio, tolerar\u00e9 cualquier tentaci\u00f3n, no cometer\u00e9 ning\u00fan desliz, \u00a0por peque\u00f1o que fuera, por m\u00e1s que nadie se enterase, por m\u00e1s que nadie me descubriese, ser\u00e9 honrado y ser\u00e9 fiel y T\u00fa nos llevar\u00e1s a la vez, o al menos me llevar\u00e1s a m\u00ed antes que a Perla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre estaba contento con la boda, porque me ve\u00eda sucedi\u00e9ndole, aunque nunca tuve su temple, ya se cuid\u00f3 \u00e9l. Y empezaron a llegar los hijos. Dos, uno de cada, primero el chico y luego la ni\u00f1a. Debi\u00f3 ser la \u00e9poca en que me sent\u00ed m\u00e1s euf\u00f3rico, la descendencia asegurada con un var\u00f3n, la ni\u00f1a que nos cuidar\u00eda en la vejez. Y Perla, sobre la que reposaba mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe estar cosiendo, o leyendo y se ha quedado traspuesta, estar\u00e1 echando una cabezada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y los hijos se fueron de casa<em>.<\/em> Y a medida que el bullicio que crearon los hijos al irse se fue aplacando, en el enmudecimiento, en los nuevos lugares desiertos y desocupados que dejaron al marcharse, fue creciendo el ansia de renovar, de asegurar el trato que ten\u00eda con Dios y que Dios ten\u00eda que acatar por que era justo. Y en el momento en que despertaba todav\u00eda amodorrado una parte m\u00eda no del todo inconsciente constataba la vigencia del pacto, bastaba un ruido, un aroma en el que presentir a Perla que siempre se levantaba al clarear, como las gallinas, y yo la o\u00eda trastear en el piso de abajo, en la cocina, lavando los cacharros de la cena, haciendo caf\u00e9, el olor sub\u00eda denso, casi corp\u00f3reo hasta mi cuarto, y al aspirar, al escuchar, la tensi\u00f3n en los hombros se aflojaba y comprobaba que Dios respetaba nuestro acuerdo. Y a cambio yo resist\u00eda contento insinuaciones, seducciones, roces y devaneos, y as\u00ed iban pasando los d\u00edas, los meses, los a\u00f1os, el mal ag\u00fcero siempre estaba ah\u00ed, en la duermevela, que no me quede solo, por favor, acu\u00e9rdate de nuestro trato, pero Dios lo respetaba porque era justo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces la vi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo siempre hab\u00eda sido muy creyente, mucho, y en ese momento, perd\u00ed la fe, de golpe, para siempre. No s\u00e9 cu\u00e1nto dur\u00f3, el dolor, un dolor incalculable que taladraba nervios, tejidos, v\u00edsceras, y la decepci\u00f3n agigant\u00e1ndose dentro de m\u00ed como un agujero negro. Y de pronto, como un tornado, un torbellino, un cicl\u00f3n que se gestara en el seno insondable de mi pena, como un hijo deforme, un engendro, naci\u00f3 la furia, una furia brutal, eterna, pura. Alc\u00e9 la vista al cielo y grit\u00e9, \u00a1Cabr\u00f3n, desgraciado, hijo de puta! \u00a1No te he pedido nada nunca! \u00a1No te he pedido nada para m\u00ed! \u00a1He cumplido con todos tus preceptos, con todas tus ense\u00f1anzas! Y no te ped\u00eda nada, no como otros que a cada instante, a cada momento\u00a0 te ped\u00edan algo, pan, trabajo, compa\u00f1\u00eda, una victoria. \u00a1Yo no te ped\u00eda nada! Alguna vez ped\u00ed para mis hijos, alguna vez ped\u00ed para Perla, pero para mi, nada, \u00a1nada! S\u00f3lo una cosa te ped\u00ed, s\u00f3lo una cosa en toda mi vida, \u00a1en toda mi puta vida!, en toda mi adolescencia y juventud, en la madurez y en la vejez, una sola cosa te ped\u00ed y \u00a1tanto te costaba!, \u00a1tanto te costaba concederme lo \u00fanico que te ped\u00ed! Y gritaba y gritaba cada vez m\u00e1s fuerte, ni siquiera sab\u00eda que pod\u00eda gritar as\u00ed, un vozarr\u00f3n grandioso, descomunal, que no me hab\u00eda salido nunca, jam\u00e1s, ni cuando rega\u00f1aba a mis hijos ni cuando reprend\u00eda a los criados ni cuando discut\u00eda con Perla y su genio terrible. \u00a1Cabr\u00f3n, desgraciado, hijo de puta!, y el coraz\u00f3n me lat\u00eda con sa\u00f1a, con una violencia inmedible, y al gritar escup\u00eda al cielo chorros de saliva, y apretaba los pu\u00f1os, y me clavaba las u\u00f1as en las palmas, las manos me sangraban y yo no me daba cuenta. De repente me sent\u00ed joven otra vez, y fiero, y poderoso, un le\u00f3n, un toro, y segu\u00eda gritando, la voz se me iba poniendo ronca y la piel colorada, la cara me ard\u00eda, ten\u00eda tanto ardor bajo mi piel que la piel entera se hab\u00eda encendido, enrojecido, y mi cuerpo temblaba, exhalaba tanto calor que parec\u00eda un horno. \u00a1Cabr\u00f3n, cabr\u00f3n, cabr\u00f3n! Yo te hab\u00eda cre\u00eddo. Hab\u00eda cre\u00eddo en tu misericordia, habr\u00eda dado mi vida por ella. \u00a1Hab\u00eda cre\u00eddo en tu bondad, en tu justicia, cabr\u00f3n, hijo de puta! Era tanta la rabia que revolv\u00eda mi pecho, \u00a1tanta!, que sent\u00ed con toda precisi\u00f3n como crec\u00eda en torno a mi coraz\u00f3n una flor roja, carn\u00edvora, que lo estrujaba como una boa, m\u00e1s que dolor era una congoja, una opresi\u00f3n inaudita que me dejaba sin aire. Y dentro de la flor roja de ira, el coraz\u00f3n acelerado lat\u00eda y lat\u00eda cada vez m\u00e1s aprisa, col\u00e9rico, lat\u00eda a tal velocidad que el m\u00fasculo se iba adelgazando y estirando, iba perdiendo capas, del grosor de un le\u00f1o al principio, luego como un cable, despu\u00e9s como un cordel y al final como un cabello, tirante, muy tirante, un hilo fin\u00edsimo y tan lleno de tensi\u00f3n que vibraba como la cuerda de un instrumento, ya no lat\u00eda, percut\u00eda con un sonido lacerante, chirriaba en una frecuencia aguda que atronaba en mis t\u00edmpanos, cada vez m\u00e1s delgado, \u00ednfimo, casi trasl\u00facido. Fij\u00e9 la vista en el crucifijo que hab\u00eda en la pared y solt\u00e9 otra blasfemia m\u00e1s, la \u00faltima, \u00a1HIJO DELA GRAN PUTA! Y el hilo se rompi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios escribe derecho con renglones torcidos, hubiera pensado. De haber tenido fe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despert\u00e9 y sent\u00ed las ausencias como bofetadas. El entrechocar de la loza y los cubiertos, el perfume del caf\u00e9 borboteando en la cafetera, el rumor de las zapatillas sobre las baldosas, el crujir del pan en la tostadora y su suave olor a quemado que cada ma\u00f1ana ascend\u00edan hasta mi [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[7,5],"tags":[10,248,11],"class_list":["post-617","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-finalistas-del-certamen","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-desespaeracion","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=617"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/617\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}