{"id":630,"date":"2012-10-27T01:09:35","date_gmt":"2012-10-26T23:09:35","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=630"},"modified":"2012-10-27T01:09:35","modified_gmt":"2012-10-26T23:09:35","slug":"147-la-escritora-por-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/147-la-escritora-por-luz\/","title":{"rendered":"147- La escritora. Por Luz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La luz p\u00e1lida de una bombilla desiluminaba la sala. Renqueante, sobreviv\u00eda, pendiendo de un hilo del h\u00famedo techo. Los hielos del g\u00fcisqui temblaban temerosos, en silencio,\u00a0 en el vaso. Se o\u00eda el casi imperceptible chasquido del papel de un cigarro consumi\u00e9ndose. <!--more-->El resto de la sala parec\u00eda inerte. Un reloj parado proclamaba la p\u00e9rdida de tiempo y parec\u00eda anunciar el fin. Una pluma sudaba tinta sobre la hoja de un papel, ahora manchada. Las gotas lentamente consum\u00edan el tiempo que el reloj no marcaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El blanco de los folios molestaba a la vista y a la mente. Ella segu\u00eda all\u00ed. Extasiada ante la p\u00e1gina en blanco, ante la mente en blanco, ante el alma oscura. Sentada en su silla de anea. Las manos temblorosas ante la ausencia de ideas y el exceso de alcohol. Sus labios carnosos, palpitando chupaban un cigarro casi consumido. Parec\u00eda que la p\u00f3lvora del papel dinamitaba el tiempo a cada calada que daba. El reloj segu\u00eda parado y las gotas de tinta se arremolinaban en un peque\u00f1o charco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la peque\u00f1a ventana de la habitaci\u00f3n, la noche penetraba como si fuese la muerte, el tiempo parado o la oscuridad de la mente, esa materia impalpable que nos aterra. Y ella segu\u00eda all\u00ed, impasible ante la mesa. Sentada en su silla, fumando y bebiendo. A\u00fan no recordaba cuando se le hab\u00eda olvidado pensar. Se dijo a s\u00ed misma que la inspiraci\u00f3n hab\u00eda sido todo un invento de escritores frustrados que a\u00fan la esperaban debajo de sus tumbas. Su mente estaba en blanco y le dol\u00eda el vac\u00edo de las ideas. Le corro\u00eda como la noche corroe al tiempo, como la tinta al papel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suspir\u00f3 sin pensar. Bebi\u00f3 lentamente de su vaso y luego lo dej\u00f3 de nuevo en la mesa con ese adem\u00e1n entre fatigado y doloroso. Los p\u00e1rpados le pesaban y la cabeza se le embotaba. Sinti\u00f3 por un momento que el fluir de la tinta se llevaba con \u00e9l sus \u00faltimas ideas para volcarlas como destino final en ese sucio charco que ahora ahondaba en los folios y los destrozaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El transcurrir del tiempo en aquella habitaci\u00f3n estancada, con un fragmento de noche suspenso en la atm\u00f3sfera, como esas nubes negras que anuncian la llegada del fin. Sus ideas flotaban tambi\u00e9n por la habitaci\u00f3n, incapaces de instalarse en su cabeza. Carmen mir\u00f3 sus manos temblorosas y las apret\u00f3 una contra la otra, reteniendo un trozo de tiempo entre sus dedos y manch\u00e1ndolo de tinta. Los segundos se hab\u00edan arremolinado y ahora jugaban con la noche a un juego macabro de oscuridad infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y de pronto lo vio&#8230; supo lo que quer\u00eda escribir y temi\u00f3 que el tiempo, que se hab\u00eda quedado estancado, fuese incapaz de volver a su lento transcurrir. Cogi\u00f3 su pluma a\u00fan sudorosa de tinta y la coloc\u00f3 contra el papel. Las palabras fueron apareciendo igual que aparecen las flores en primavera o la nieve en invierno. Ligeras y naturales. Parec\u00eda que brotaban de un nacimiento cristalino. Carmen se neg\u00f3 a creer que era la inspiraci\u00f3n, simplemente era la necesidad de un cuerpo ajado por el tiempo estancado, por la tinta esparcida y por retazos h\u00famedos de oscuridad. El blanco papel que irradiaba brillo fue convirti\u00e9ndose en una masa de palabras te\u00f1idas de azul oscuro, de tiempo goteante, de caligraf\u00eda temblorosa y ansiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mara\u00f1a de versos en prosa incontrolados, de tiempo en marcha, de relojes parados, de tinta goteante, de oscuridad iluminada. Las l\u00edneas se suced\u00edan una a otra deteniendo el tiempo en cada punto. Los p\u00e1rrafos no exist\u00edan para aquel descontrol de ideas, para aquella mente desbocada, que cabalgaba a ciegas en la oscuridad de la noche. Enzarzar palabras era mucho m\u00e1s f\u00e1cil de lo que ella hab\u00eda imaginado. La bombilla tintine\u00f3 nerviosa en el techo pero ella ya no era consciente de lo exterior. Algo mucho m\u00e1s fuerte, una luz mucho m\u00e1s potente, se estaba produciendo en su interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reloj se descolg\u00f3 de la pared y cay\u00f3 al suelo con un fuerte estr\u00e9pito. Parec\u00eda que quer\u00eda recuperar todos aquellos segundos que no hab\u00eda marcado. Las cortinas se movieron temblorosas ante la oscuridad de la noche. Carmen permanec\u00eda inm\u00f3vil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su boca exhalaba aire palpitante, oscuro, tembloroso, que vibraba entre sus labios antes de salir y que tem\u00eda encontrarse con el fr\u00edo de la noche. Sus manos temblaban ante la mara\u00f1a de tinta, el folio repleto, los recuerdos latentes&#8230; Los ojos empa\u00f1ados de palabras goteantes, de escenas olvidadas, de miedo a perderlas segu\u00edan atentos las l\u00edneas que se iban formando, reteniendo en la retina los detalles m\u00e1s insignificantes. El dorso de la mano lleno de tinta se mov\u00eda ansioso por la p\u00e1gina, sin poder disimular su frenes\u00ed, su ansia de contar, de recordar y olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dio la vuelta al folio y continu\u00f3 escribiendo con fruici\u00f3n, con ansia, con br\u00edo, como quien lo hace por \u00faltima vez y no tiene miedo a equivocarse. Segura de lo que escrib\u00eda, segura de una prosa incomprensible, que s\u00f3lo los recovecos m\u00e1s rec\u00f3nditos de su mente eran capaces de descifrar. Llevaba ya m\u00e1s de la mitad del segundo folio cuando las manos empezaron a temblar, asustadas otra vez, entumecidas por los recuerdos inenarrables. Las l\u00e1grimas brotaban cada vez con m\u00e1s fuerza de sus ojos, casi violentas se mezclaban con las gotas de tinta, creando aquel caos de ideas y pensamientos disueltos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando puso el \u00faltimo punto a la \u00faltima palabra, respir\u00f3 hondo, relajada, ajena a su exterior, solo notaba un calor vibrante que se hab\u00eda instalado en su cuerpo. El coraz\u00f3n recuper\u00f3 su ritmo lento y pausado, sus ojos brillaron en la penumbra iluminada. Los labios le temblaron ansiosos de g\u00fcisqui, sedientos de nada. Porque eso era lo que quedaba en su interior, ese calor reconfortante que provoca la nada. Hab\u00eda podido de una vez por todas deshacerse de aquel secreto que le hab\u00eda corro\u00eddo toda su vida. Aquel secreto que parec\u00eda inenarrable. Y, de repente, en aquella habitaci\u00f3n h\u00fameda y oscura, en aquel caos de ideas, en aquella piel suave, en aquella sensaci\u00f3n de culpa, en aquel g\u00fcisqui que tambaleaba ebrio en su mano, all\u00ed, en aquel momento se dio cuenta. Tanto tiempo escondiendo aquel secreto, queri\u00e9ndolo contar para ahora darse cuenta de que era lo \u00fanico que hab\u00eda tenido. Ahora sent\u00eda ese ef\u00edmero sentimiento de vac\u00edo. Ese sentimiento que precede a la muerte, ese v\u00e9rtigo del saber que ya no hay nada m\u00e1s, ese calor reconfortante&#8230; Su cuerpo cay\u00f3 inerte sobre el suelo, el vaso de g\u00fcisqui golpe\u00f3 fuertemente el m\u00e1rmol y se parti\u00f3 en mil pedazos. Los diminutos cubitos de hielo acabaron de deshacerse. La pluma continu\u00f3 goteando tinta sobre el papel. Las cortinas se movieron por unos instantes y dejaron entrever la penumbra de la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una de las estanter\u00edas un viejo retrato de un hombre joven, de bigote recortado y ojos profundos, observaba la escena en silencio, como quien guarda un secreto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luz p\u00e1lida de una bombilla desiluminaba la sala. Renqueante, sobreviv\u00eda, pendiendo de un hilo del h\u00famedo techo. Los hielos del g\u00fcisqui temblaban temerosos, en silencio,\u00a0 en el vaso. 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