{"id":725,"date":"2012-10-30T22:10:06","date_gmt":"2012-10-30T21:10:06","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=725"},"modified":"2012-10-30T22:10:06","modified_gmt":"2012-10-30T21:10:06","slug":"171-la-novia-del-tiempo-por-indalina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/171-la-novia-del-tiempo-por-indalina\/","title":{"rendered":"171- La novia del tiempo. Por Indalina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El hombre se qued\u00f3 en aquella esquina por cien a\u00f1os viendo escapar el \u00faltimo tren con su billete de sabor a besos. Dej\u00f3 marchar a la mujer que, a pesar del breve tiempo, fue la novia m\u00e1s antigua porque el amor se le qued\u00f3 en su falda, intacto como la virtud de una virgen. <!--more-->Se qued\u00f3\u00a0 doblegado, sin querer marcharse todav\u00eda,\u00a0 esper\u00f3\u00a0 un rato m\u00e1s a que la mujer volviera la vista y lo viera atado a su propia vida, cuando hac\u00eda unos instantes\u00a0 le hab\u00eda susurrado\u00a0 al o\u00eddo: &#8216;qu\u00e9 linda est\u00e1s hoy&#8217; y, despu\u00e9s, le hablaba del peso de sus a\u00f1os y de las piedras en sus bolsillos.\u00a0 El hombre siente el calor de su mejilla y la rodea con la prudencia de un experto para mirarla a los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfQuieres ser mi amante?\u00a0 Te advierto que la mentira llega a convertirse en un pozo y corrompe todo lo que toca. No quiero esto para\u00a0 ti, yo lo he vivido antes y te va consumiendo poco a poco hasta dejarte\u00a0 hecho una piltrafa. No me atrevo a abrazarte m\u00e1s fuerte, porque este cuerpo hoy parece que me lo han prestado y no me obedece si te tengo cerca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La mujer escucha en silencio mientras fija la mirada en los ojos de \u00e9l. Respira en un intento vano de encontrar una respuesta pero no hay palabras, guarda los besos que se le agolpan en su boca y se marcha. Cruza la calle y camina ligera en su sue\u00f1o de caricias prohibidas: ella es una mujer casada que tambi\u00e9n lleva piedras en los bolsillos. La noche es un mar oscuro\u00a0 que abandona a dos n\u00e1ufragos y los separa en esa calle, como dos caminos que\u00a0 apenas se han\u00a0 rozado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su camino, la mujer escucha como un eco las palabras de \u00e9l; esto dura dos a\u00f1os. La noche se hace extensa, no puede dormir con los pensamientos de que todo acaba -y eso acabar\u00eda. El pasillo deber\u00eda ser m\u00e1s largo y desgastarse de una vez, vaciarse toda a medida que el sudor resbala por su cuerpo o quiz\u00e1 salvar el espacio que le separa de la esquina donde aguarda el n\u00e1ufrago, porque ella sabe que sigue all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la quietud de la casa todos duermen, los hijos que tuvo y los que no tuvo duermen, su marido duerme, qui\u00e9n sabe si ella tambi\u00e9n estuvo dormida hasta esa noche y ahora permanece en vela viajando hasta el recodo donde al otro lado de la calle\u00a0 est\u00e1 \u00e9l. Abrir\u00eda la puerta y escapar\u00eda. Con el pomo fr\u00edo entre sus manos pens\u00f3 en detener el tiempo mientras su cara permanec\u00eda pegada\u00a0 a la madera mordi\u00e9ndose los labios, buscando\u00a0 el sabor de la tarde en su boca. Retir\u00f3 la mano de la puerta y la acerc\u00f3 a su mejilla, a\u00fan llevaba el calor de la otra mano que\u00a0 hab\u00eda permanecido un momento enlazada a la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Decidi\u00f3 meterse en la cama junto a su marido, tratando de no despertarlo con ese infierno que recorr\u00eda todo su cuerpo. Sin poder dormir, se debati\u00f3 entre el aire caliente que\u00a0 entraba por la ventana y el recuerdo del atardecer en la exposici\u00f3n de Picasso. Ella miraba el cuadro \u2018La dr\u00edada\u2019 como si el desnudo descompuesto y desequilibrado de la mujer fuera el suyo,\u00a0 sent\u00eda cada pliegue anguloso de aquella figura femenina en su propio cuerpo. Y lleg\u00f3 \u00e9l, con gesto adusto, la barba de tres d\u00edas y los ojos tristes. Se acerc\u00f3 a ella y salieron del recinto sin decir una palabra. El hombre caminaba, agitado, sin esperarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No me atrevo a mirarte -dijo con voz rota-. Si no me hubieses hablado de amor\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ella acababa de sentir la tarde como el color y la textura de un melocot\u00f3n que se le pegaba en la piel. La calle se abr\u00eda en callejones m\u00e1s oscuros a medida que caminaban sin rumbo por la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Soy fruta madura \u2013susurr\u00f3 mientras encend\u00eda un cigarrillo-.No soy gran cosa -continu\u00f3\u00a0 entre el humo que sal\u00eda de su boca y la mirada que pod\u00eda recogerse desde la acera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La mujer guardaba las palabras con prudencia, resignada a ese camino sin rumbo que tra\u00eda el hijo que deseaba y que danzaba sobre su cabeza como un poliz\u00f3n en aquel barco que no pod\u00eda atracar en puerto seguro. No quer\u00eda ser\u00a0 la novia de unas horas, pretend\u00eda ser la novia del tiempo, aquella que rompe ataduras y camina por sus sue\u00f1os. Adivin\u00f3 que ese hijo que pasaba como un pensamiento no tra\u00eda una nueva vida para vivirla junto al hombre que apenas pod\u00eda levantar la mirada del suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfQu\u00e9 hacemos ahora? -y la pregunta son\u00f3 como si chocara con una enorme pared de circunstancias enlazadas de uno y otro lado; igual que ladrillos en una muralla. Siguieron caminando a grandes pasos, tratando de huir de la verdadera cuesti\u00f3n. Y las calles se suced\u00edan desiertas con alg\u00fan que otro transe\u00fante ajeno a los grandes interrogaciones que les embargaban. \u00bfQu\u00e9 hacer? Y la pregunta rodaba como una pelota\u00a0 delante de ellos. \u00bfQu\u00e9 hacer? Despu\u00e9s de un gran intervalo, \u00e9l le dijo que ella deb\u00eda ser fuerte por los dos. Y continuaron\u00a0 mir\u00e1ndose los zapatos, golpeando la duda de un lado a otro sin atrever a mirarse a los ojos. La mujer suspir\u00f3 mientras pensaba lo dif\u00edcil que resulta plantar semillas en oto\u00f1o cuando la primavera se queda tard\u00eda en los corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al final de una calle se abr\u00eda un peque\u00f1o jard\u00edn que los acogi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Dime algo, lo que sea, no soporto esta inquietud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La mujer\u00a0 ha inspirado el aire de la noche incipiente para disimular el miedo ante esta situaci\u00f3n, que es nueva para ella. Debi\u00f3 haber previsto todas las cuestiones antes de dar aquel paso. Ahora era tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfC\u00f3mo es la relaci\u00f3n con tu mujer? \u2013 pregunt\u00f3 algo cansada al recordar que alguien le hab\u00eda dicho que el amor era el sentimiento m\u00e1s ego\u00edsta que existe, y ella estaba haciendo alarde de su propio ego\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ella es la mujer de mi vida, de toda mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con esa afirmaci\u00f3n not\u00f3 un fr\u00edo que le recorri\u00f3 la espalda. Aquellas palabras la golpearon en el estomago sinti\u00e9ndose peque\u00f1a. Despu\u00e9s de 18 a\u00f1os de matrimonio existe algo m\u00e1s que el amor forjado d\u00eda a d\u00eda, existe la complicidad, la aceptaci\u00f3n\u00a0 mutua de los defectos encontrados en la convivencia, existe la costumbre de los tiempos. Si su relaci\u00f3n fuera una persona tendr\u00eda la mayor\u00eda de edad para ser independiente y caminar sola. Ella, con la mitad del tiempo casada, conoc\u00eda bien todas las circunstancias y los periodos por los que atraviesa una relaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Por favor, dime algo -insisti\u00f3 con la urgencia de captar una esperanza en sus palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No s\u00e9 qu\u00e9 decirte. Ni yo misma s\u00e9 por qu\u00e9 estoy aqu\u00ed\u00a0 \u2013mir\u00f3 al suelo una vez m\u00e1s y sin levantar los ojos emiti\u00f3 con un hilito de voz:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Tu lugar no est\u00e1 conmigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1? -el hombre ahora le cogi\u00f3 la mano, lo que hac\u00eda todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil\u00a0 contestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ella acudi\u00f3 a \u00e9l en un intento de avistar un poco de luz, pero la noche se ech\u00f3 encima y no pudo cubrirse. Todo en un momento fue silencio y oscuridad, entre ellos el \u00fanico puente estaba en sus manos entrelazadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfPuedo besarte?- pregunt\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la mujer cerr\u00f3 los ojos, vislumbr\u00f3 uno de los lienzos de Picasso que hab\u00eda visto en la exposici\u00f3n titulado \u2018La cita\u2019, en el cual hay una mujer con falda roja y la cara emborronada por el beso del amante; aquella pareja en una exigua habitaci\u00f3n de techo abuhardillado como el cuarto de una sirvienta que imagina arrojando el vestido por el piso y deshaciendo la escueta cama cubierta por una colcha amarillenta. Mientras el hombre la rodea con abrazo templado, ella sue\u00f1a con el amor eterno en sus besos, se ha desnudado en aquel lienzo y su cuerpo aparece desdibujado en varios tonos de piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El hombre se qued\u00f3 en aquella esquina por cien a\u00f1os viendo escapar el \u00faltimo tren con su billete de sabor a besos. Dej\u00f3 marchar a la mujer que, a pesar del breve tiempo, fue la novia m\u00e1s antigua porque el amor se le qued\u00f3 en su falda, intacto como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,54,11],"class_list":["post-725","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-amantes","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/725","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=725"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/725\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}