{"id":758,"date":"2012-10-31T13:16:04","date_gmt":"2012-10-31T12:16:04","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=758"},"modified":"2012-10-31T13:16:04","modified_gmt":"2012-10-31T12:16:04","slug":"182-los-secretos-del-hidalgo-por-sanson-carrasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/182-los-secretos-del-hidalgo-por-sanson-carrasco\/","title":{"rendered":"182- Los secretos del hidalgo. Por Sans\u00f3n Carrasco"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Crist\u00f3bal Su\u00e1rez de Figueroa, enemigo ac\u00e9rrimo de Cervantes, hizo nacer a Don Quijote en el campo de Calatrava, y all\u00ed se llev\u00f3 el doctor la primera parte del Quijote de Cervantes con la intenci\u00f3n de enmendarle la plana y mostrar un Hidalgo que superara en todo al que ya circulaba por Espa\u00f1a como una persona viva en boca de cultos e iletrados. <!--more-->Una vez instalado en el lugar, Su\u00e1rez de Figueroa mand\u00f3 colgar en el zagu\u00e1n de su casa un letrero con la frase archiconocida de Lope: \u201cDe poetas ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote.\u201d Letrero que le vali\u00f3 un desaf\u00edo a muerte por parte de un hidalgo esmirriado que en aquellas palabras se vio claramente ofendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente Su\u00e1rez de Figueroa tom\u00f3 a este hidalgo, de nombre Jer\u00f3nimo Merchante Pav\u00f3n, como modelo para su Quijote y lo situ\u00f3 en el primer cap\u00edtulo de su obra al modo del de Cervantes, perdido el juicio de tanto leer libros de caballer\u00edas, pero con el a\u00f1adido de dos secretos fundamentales que lo marcaron para siempre, el primero de ellos relacionado con su infancia y con su madre, una mujer intelectual e impaciente. \u00c9sta, llamada Isabel Pav\u00f3n, le recriminaba a menudo su torpeza con la frase: \u201cJer\u00f3nimo, pedazo de tonto, creo que nunca podr\u00e1s aprender nada serio. \u00bfC\u00f3mo es posible que tu padre y yo hayamos tenido un hijo tan zoquete?\u201d Do\u00f1a Isabel ten\u00eda fama de exigente y severa y cuando se percat\u00f3 de que su v\u00e1stago era un poco lento en el aprendizaje de las letras y que no mostraba ning\u00fan progreso acad\u00e9mico, recurri\u00f3 a un r\u00e9gimen inexorable de palizas diarias esperando con ello inculcar alg\u00fan conocimiento en su inmadura cabeza, pues deseaba que, cuando regresara su padre don Pablo dela Corte, el zote estuviera en condiciones de manifestar alg\u00fan adelanto. Pero el joven no lograba dar el m\u00ednimo paso hacia la sabidur\u00eda. Antes al contrario, empez\u00f3, no se sabe muy bien si con intenci\u00f3n o sin ella, a manchar sus cuadernos de caligraf\u00eda. El pobre chico se quejaba en vano de que su pluma goteaba, porque su meticulosa madre, lejos de atender a sus excusas, acrecentaba los palos con que regalaba las acciones de Jer\u00f3nimo&#8230;\u201d Un d\u00eda en que Jer\u00f3nimo hab\u00eda babeado m\u00e1s de la cuenta sobre su tarea de escritura, do\u00f1a Isabel, en la cumbre de la ira, cogi\u00f3 a su hijo de los pelos y lo arrastr\u00f3 hasta la escalera del s\u00f3tano, tir\u00f3 de \u00e9l hasta el piso h\u00famedo del habit\u00e1culo, mientras la cabeza de Jer\u00f3nimo contaba los escalones uno por uno, y all\u00ed abajo remat\u00f3 su faena con una buena tunda de golpes que\u00a0 llenaron el cuerpo del muchacho de toda la curia cardenalicia. \u201cSin duda, escribe a prop\u00f3sito Figueroa, aquellas palizas constantes y los golpes sufridos en la cabeza, ablandaron los sesos del muchacho m\u00e1s de la cuenta, prepar\u00e1ndole para la absorci\u00f3n sin juicio de los disparates que contaban los libros de caballer\u00edas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo secreto del Hidalgo tiene que ver con el ama y la joven que en el libro de Cervantes es considerada sobrina del enloquecido protagonista. Resulta que don Jer\u00f3nimo Merchante hab\u00eda mantenido en algunos momentos de su solitaria vida ciertos escarceos amorosos con el ama, de los cuales habr\u00eda nacido una ni\u00f1a preciosa a quien llamaban Siempreviva. El asunto lo mantuvieron siempre a escondidas ama e hidalgo y, para no despertar sospechas, decidieron inventar una historia, seg\u00fan la cual la chica era hija de un hermano del hidalgo que se hab\u00eda ido a las Indias en busca de fortuna y lo \u00fanico que all\u00ed encontr\u00f3 fue unas fiebres malignas que lo llevaron al sepulcro en unos d\u00edas, dejando hu\u00e9rfana a una ni\u00f1a, fruto de unos amores con una mulata de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imaginaci\u00f3n no le faltaba al hidalgo, el cual, antes de dedicarse a gastar la herencia de sus padres en comprar libros de caballer\u00edas, tuvo el infortunio de caer en las garras enga\u00f1osas del bachiller Graci\u00e1n de Saavedra, que, conocedor del poco seso del hidalgo, se present\u00f3 un d\u00eda en casa de este \u00faltimo con la idea de venderle una supuesta carta de Cervantes enviada al virrey de N\u00e1poles donde le ped\u00eda recomendaciones para un abogado de Valladolid que llevaba un asunto de amores de una de sus hermanas. Se la vendi\u00f3 casi regalada preparando as\u00ed la venta futura de otros falsos documentos que le reportaron ping\u00fces beneficios: un presunto manuscrito de Quevedo seg\u00fan el cual relacionaba al duque de Osuna con una dama de rumbo de Venecia, una versi\u00f3n nueva de la f\u00e1bula de los dos ratones de <strong>El libro de Buen Amor<\/strong>, un canto de amor in\u00e9dito de Ausias March, un cap\u00edtulo del <strong>Tirant lo Blanc<\/strong> que Joanot Martorell hab\u00eda desechado, unos tercetos de Dante en castellano dirigidos a Beatriz&#8230; El Hidalgo lleg\u00f3 al colmo de la credulidad compr\u00e1ndole una <strong>Vida de Jes\u00fas de ni\u00f1o<\/strong> escrita por su madrela Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estos datos, Figueroa en el primer cap\u00edtulo de su obra, enmend\u00f3 a Cervantes la caracterizaci\u00f3n de los carism\u00e1ticos personajes de Dulcinea y Sancho. En primer lugar, a la dama de sus pensamientos la hizo nacer y vivir en Aldea del Rey, con lo cual, en vez de llamarla Dulcinea del Toboso, la llam\u00f3 Dulcinea del Rey. Figueroa habla as\u00ed de ella: \u201cContaba Dulcinea cuando la conoci\u00f3 Jer\u00f3nimo Merchante alrededor de treinta a\u00f1os y estaba casada con un labrador rico del lugar; era muy hermosa, blanca y delgada como una nube de verano. Su ocupaci\u00f3n principal era arreglar la casa, poner la mesa cuando su marido volv\u00eda del campo y leer; le\u00eda sobre todo libros piadosos y relacionados con la vida dom\u00e9stica; ten\u00eda dos libros de cabecera: uno era <strong>La perfecta casada <\/strong>de fray Luis de Le\u00f3n y el otro <strong>La vida de Santa Teresa <\/strong>contada por ella misma&#8230;\u201d Respecto del bueno de Sancho Panza, Su\u00e1rez de Figueroa dec\u00eda de \u00e9l que era un buen amante de la cocina, gran conocedor de yantares y vinos, aunque sus escasos bienes no le permit\u00edan darse el gusto de saborear unos y otros como hubiera deseado. Su mujer y sus hijas eran insaciables en la mesa y eso hac\u00eda que el hombre de la casa buscara en otras tierras trabajos que le reportaran ingresos proporcionales al consumo alimenticio de quienes depend\u00edan de \u00e9l; y as\u00ed, pasaba temporadas largas en Andaluc\u00eda vareando la aceituna o en Valencia recogiendo naranjas y limones. De ah\u00ed que, cuando su vecino el hidalgo Jer\u00f3nimo Merchante, convertido de la noche a la ma\u00f1ana en caballero andante, le propusiera ser su escudero y acompa\u00f1ante en aventuras que les proporcionar\u00edan beneficios sin cuento, aunque en su fuero interno pensara que poco pod\u00eda esperarse de quien los paisanos dec\u00edan que ten\u00eda agua en la mollera, decidi\u00f3 salir con \u00e9l m\u00e1s pensando en librarse de las obligaciones y responsabilidades familiares que en los bienes que pudiera obtener acompa\u00f1ando a aquel chiflado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n habla Figueroa de Rocinante, diciendo que era hijo de un gara\u00f1\u00f3n llamado Atila, y una yegua sana y fuerte llamada Brunilda, con lo que hab\u00eda salido el caballo m\u00e1s lozano de cinco leguas a la redonda. \u201cY as\u00ed fue al principio, dice Figueroa, hasta que unas hierbas ratoneras que crec\u00edan al borde del regato del lugar emponzo\u00f1aron las aguas que bebi\u00f3 Rocinante un aciago d\u00eda en que el paseo fue m\u00e1s largo que los acostumbrados. El animal empez\u00f3 a adelgazar y a ponerse en los huesos, y parec\u00eda que la oscura enfermedad que hab\u00eda invadido sus entra\u00f1as iba a terminar con \u00e9l, cuando el bachiller Graci\u00e1n de Saavedra intervino a tiempo habl\u00e1ndole de un libro llamado <strong>Bot\u00e1nica esot\u00e9rica<\/strong>, del licenciado Ruiz de Rioseco, el cual conten\u00eda preparados y recetas basadas en flores, ra\u00edces y hojas de plantas que remediaban las enfermedades m\u00e1s desconocidas, ya fueran padecidas por seres humanos como por animales&#8230;\u201d El mismo bachiller le trajo de la Corte el libro citado y, buscando la f\u00f3rmula adecuada a partir de ojicanto, ortiga y oxalis, prepararon una p\u00f3cima que suministraron a Rocinante en siete dosis repartidas en otras tantas noches de una misma Semana Santa, como exig\u00eda el ritual del libro; el animal encaj\u00f3 con estoicismo humano el tratamiento, al cabo del cual san\u00f3 del todo, aunque sin recuperar la belleza anterior ni las arrobas que hab\u00eda perdido, y pese a parecer su cuerpo un conjunto de perchas ambulantes, su andar acompasado y el brillo de sus inteligentes ojos sol\u00edan arrancar la admiraci\u00f3n de cuantos lo ve\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, fue el mismo bachiller quien le proporcion\u00f3 de manera indirecta la armadura y las armas con que, ya caballero andante, y acompa\u00f1ado de su inseparable Sancho Panza, saldr\u00eda en el cap\u00edtulo siguiente a desfacer entuertos y a librar de malandrines la intranquila faz de la tierra. Result\u00f3 que, al derribar un viejo caser\u00f3n que hab\u00eda pertenecido a un antepasado suyo para levantar otro en su lugar, el bachiller encontr\u00f3 en una doble c\u00e1mara hasta doce piezas de una armadura apavonada que se hab\u00edan conservado impecablemente debido a las perfectas condiciones clim\u00e1ticas que el hueco en cuesti\u00f3n hab\u00eda permitido; entre las piezas no faltaban la celada, la gola, los guardabrazos, el peto, las coderas, los brazales o los guanteletes. Junto a ellas tambi\u00e9n hab\u00eda una lanza, una espada y un escudo, igualmente bien conservados. La armadura y las armas se las vendi\u00f3 el bachiller por un precio que le pareci\u00f3 al falso caballero andante casi irrisorio, pero que a Graci\u00e1n de Saavedra le ayud\u00f3 a pagar los gastos de la escritura de su nueva casa. Adem\u00e1s, el bachiller se aprovech\u00f3 de la sandez del hidalgo, que a todo esto consideraba a Graci\u00e1n de Saavedra como un amigo de valor incalculable, haci\u00e9ndole prometer que, con palabras de Su\u00e1rez de Figueroa, \u201csi en alguna ocasi\u00f3n se encontraba en apuros, pues en las aventuras de los caballeros andantes nunca faltan trances arriesgados, habidos contra gigantes y seres de otro mundo, acudiera a \u00e9l en busca de ayuda&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pocos m\u00e1s detalles se extiende el contenido del primer cap\u00edtulo de <strong>Don Quijote de Calatrava<\/strong>, como los relacionados con las costumbres, los h\u00e1bitos alimenticios y las aficiones del hidalgo, que eran madrugar mucho, comer frugalmente: las legumbres ten\u00edan gran predicamento para \u00e9l, as\u00ed como cualquier producto de la huerta servido en fr\u00edo o guisado de mil maneras; en cuanto a la carne, apenas entraba en su men\u00fa, a no ser los torreznos del cerdo y alg\u00fan palomino los d\u00edas festivos, y el pescado que nadaba en su plato era el chicharro del Norte, frito y adornado con olivas y piment\u00f3n dulce; la caza con galgo le atrajo en un principio y los paseos a caballo por los campos vecinos suplieron todas las salidas anteriores, hasta el momento de olvidarse de todos esos h\u00e1bitos al afrontar la tarea de ampliar y completar su abundante biblioteca, cuyos coste y lectura acabaron de consumir la mayor parte de las reservas econ\u00f3micas de la hacienda y lo que quedaba a\u00fan de sano en el cerebro de su due\u00f1o, que era bien poco. Y, para no olvidar nada, tambi\u00e9n tiene lugar en estas primeras p\u00e1ginas del libro la m\u00ednima presentaci\u00f3n que hace Su\u00e1rez de Figueroa del cura del lugar, el licenciado Tom\u00e9 de Avellaneda, y el barbero, Sebasti\u00e1n Lozano, ambos grandes amigos y aficionados a jugar a las cartas, comer bien y beber mejor, los cuales tan s\u00f3lo hablan aqu\u00ed para poner de vuelta y media al protagonista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El doctor Crist\u00f3bal Su\u00e1rez de Figueroa, enemigo ac\u00e9rrimo de Cervantes, hizo nacer a Don Quijote en el campo de Calatrava, y all\u00ed se llev\u00f3 el doctor la primera parte del Quijote de Cervantes con la intenci\u00f3n de enmendarle la plana y mostrar un Hidalgo que superara en todo al que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,198,277,11],"class_list":["post-758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-cervantes","tag-hidalgo","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}