
{"id":765,"date":"2012-10-31T13:32:44","date_gmt":"2012-10-31T12:32:44","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=765"},"modified":"2012-10-31T13:32:44","modified_gmt":"2012-10-31T12:32:44","slug":"184-concatenacion-por-lolitasa-andalusi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/184-concatenacion-por-lolitasa-andalusi\/","title":{"rendered":"184- Concatenaci\u00f3n. Por Lolitasa Andalusi"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El ruido producido por el golpe de la paloma contra el cristal de la ventana del \u00a0edi\u00adficio paraliz\u00f3 al viejo en medio de la calle. Llevaba en su oreja izquierda un aud\u00edfono, que el m\u00e9dico le acababa de poner.<!--more--> Era un aparato muy caro, que gracias a su hija, a la que le hab\u00eda tocado una primitiva, hab\u00eda podido adquirir. Por fin, iba a poder escuchar las conversaciones. Ya no ser\u00eda un viejo gru\u00f1\u00f3n, apartado de la vida social por culpa de su sordera. Podr\u00eda escuchar a su nieto y jugar con \u00e9l al veo -veo, y ayudarle con los deberes si era necesario. Tambi\u00e9n podr\u00eda disfrutar con la m\u00fasica cl\u00e1sica, que tanto le gustaba. Ahora mismo se dirig\u00eda al teatro para comprar una entrada para un concierto de m\u00fasica cl\u00e1sica. El volumen del aparato deb\u00eda estar al m\u00e1ximo, porque ha\u00adb\u00eda escuchado el ale\u00adteo del animal, su respiraci\u00f3n agitada y el crujido de su ala al romperse. Tam\u00adbi\u00e9n escuch\u00f3 el claxon de una furgoneta, pero no le dio tiempo a apartarse de su camino. El veh\u00edculo le lanz\u00f3 por los aires, y el vio en su vuelo a la peque\u00f1a paloma blanca con el ala rota, luchando por volver a volar. \u00a0El con\u00adductor, un t\u00e9cnico del aire acondicionado, llevaba mucha prisa. Esa ma\u00f1ana su hija se hab\u00eda levantado con un fuerte dolor de o\u00eddos y tuvo que llevarla al m\u00e9dico. Su mujer no pod\u00eda porque estaba en el hospital, cuidando a su padre, que hab\u00eda sufrido un infarto. El t\u00e9cnico entr\u00f3 temprano en la consulta del m\u00e9dico, pero tuvo que esperar mucho tiempo porque un viejo m\u00e1s sordo que una tapia se entretuvo m\u00e1s tiempo del debido en la consulta. El viejo no se enteraba de nada, y el m\u00e9dico le \u00a0repet\u00eda las cosas \u00a0una y otra vez. Cuando el t\u00e9cnico lleg\u00f3 al taller, ten\u00eda una llamada urgente: una mujer que ten\u00eda el aire acondicionado roto y no pod\u00eda resistir m\u00e1s el calor tan asfixiante que ese d\u00eda sofocaba a la ciudad hab\u00eda llamado m\u00e1s de cinco veces para que fuese alguien a arregl\u00e1r\u00adselo. Ese d\u00eda, en efecto, el calor hab\u00eda superado el l\u00edmite permitido por cual\u00adquier persona. El t\u00e9cnico le dijo a la se\u00f1ora que en menos de diez minutos es\u00adtar\u00eda en su casa. Quiz\u00e1s iba a demasiada velocidad, y es cierto que se pas\u00f3 un sem\u00e1foro, pero el viejo estaba cruzando por un lugar inadecuado. Y \u00e9l toc\u00f3 el claxon. Los testigos dicen que as\u00ed lo hizo. Una se\u00f1ora mayor aclara que el viejo estaba mirando el cielo. Ella misma le imit\u00f3. Hab\u00eda una paloma blanca. Estaba a contraluz, pero su blancura era luminosa. Choc\u00f3 con el cristal de ese rasca\u00adcielos que acaban de terminar hace unos d\u00edas. Tiene los cristales tan limpios que la pobre paloma confundi\u00f3 el reflejo del cielo, con el cielo real. El viejo ca\u00adminaba despacio y se par\u00f3 en seco. El t\u00e9cnico del aire acondicionado llama a su socio para que se ponga en contacto con la mujer que ten\u00eda el aire acondi\u00adcionado estropeado. Hoy no va a poder ir. Ma\u00f1ana, a primera hora estar\u00e1 en su casa. Disculpe las molestias. Me pod\u00eda haber llamado antes para poder llamar a otra persona. S\u00ed, ma\u00f1ana le espero. Menudo contratiempo. Acabo de empe\u00adzar mis vacaciones. Quer\u00eda pasar unas vacaciones tranquilas, sabe. Llev\u00f3 mu\u00adcho tiempo sin coger un merecido descanso. No se preocupe, se\u00f1ora, que ma\u00ad\u00f1ana tendr\u00e1 el aire acondicionado funcionando. Eso espero, porque este calor asfixiante va a durar toda la semana. La mujer durmi\u00f3 con todas las ventanas abiertas. La refres\u00adcante brisa marina lleg\u00f3 de madrugada. Por la ma\u00f1ana, la mujer encontr\u00f3 a la paloma escondida en uno de los estantes va\u00adc\u00edos de la ex\u00adtensa estanter\u00eda repleta de libros y objetos decorativos. El cielo azul, el mar en calma, la arena ardiente de la playa formaban el fondo, donde la blanca paloma blanca resaltaba, all\u00ed quieta en el alfeizar de la ventana. Ven, peque\u00f1a. Tienes el ala rota. La paloma arrull\u00f3 mientras daba vueltas sobre si misma. Yo te cui\u00addar\u00e9. Soy veterinaria. Conmigo estar\u00e1s bien. La paloma permaneci\u00f3 con la mujer siete d\u00edas y se acostumbr\u00f3 a comer en la palma de su mano. Por la no\u00adche, se escond\u00eda en la estanter\u00eda y s\u00f3lo se distingu\u00edan sus ojos negros y su pico naranja. Por la ma\u00f1ana permanec\u00eda en la ventana, sin perder de vista el devenir del d\u00eda: el sol saliendo del mar, ti\u00f1endo de olores el firmamento; la es\u00adpuma de las olas salpicando la arena ardiente de la playa; el frescor del atarde\u00adcer; la puesta de sol; y la aparici\u00f3n de la primera estrella. Un d\u00eda se fue, de\u00adjando una pluma. Al cabo de unos meses volvi\u00f3, acompa\u00f1ada de su pareja y una cr\u00eda. Pero la mujer ya no estaba, se hab\u00edan mudado a un apartamento m\u00e1s fresquito. El aire acondicionado se lo arreglaron y a los cuatro d\u00edas volvi\u00f3 a es\u00adtropearse. Viv\u00eda ahora \u00a0un viejo con la pierna escayolada. Dijo, nada m\u00e1s ver a la paloma: \u201cAs\u00ed que al final nuestros caminos se han cruzado. Veo que tu ala ya est\u00e1s bien.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ruido producido por el golpe de la paloma contra el cristal de la ventana del \u00a0edi\u00adficio paraliz\u00f3 al viejo en medio de la calle. 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