{"id":781,"date":"2012-11-01T00:16:17","date_gmt":"2012-10-31T23:16:17","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=781"},"modified":"2018-11-22T02:08:01","modified_gmt":"2018-11-22T01:08:01","slug":"188-yogur-de-vainilla-por-thomas-guho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/188-yogur-de-vainilla-por-thomas-guho\/","title":{"rendered":"188- Yogur de vainilla. Por Thomas Guh\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Escuchaba abajo los ronquidos del viejo y encorvado George. Bueno, en realidad era t\u00edo Jorge, pero \u00e9l le llamaba as\u00ed, ten\u00eda la cabeza llena de literatura g\u00f3tica. <!--more-->El viejo y encorvado George no se privaba. Dormir\u00eda boca arriba, como era su costumbre, con aquel pijama blanco que no era pijama ni blanco, enti\u00e9ndase: en realidad se trataba de una muda de ropa interior que hac\u00eda las veces; unos calzoncillos largos y una camiseta de felpa, abierta arriba con unos botoncitos. No era blanco porque deb\u00eda ser tan viejo como \u00e9l y hab\u00eda adquirido a fuerza de deterioro y lavados la p\u00e1tina amarillenta que luc\u00eda. Y un gorrito; avanzados sus ochenta, pelo en la cabeza no le sobraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dorm\u00eda boca arriba, ahora lo ve\u00eda \u2013abierta la puerta de su habitaci\u00f3n, a contraluz de la ventana de su cuarto. La ventana que ca\u00eda a la calle y dejaba pasar la menguada fluorescencia del alumbrado p\u00fablico. Los ojos cerrados, la cara mirando al techo, la boca abierta de par en par; por aquella nariz fina y de aguda curvatura le costar\u00eda trabajo aspirar el aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Caramba, George! \u2013se dijo, mientras recorr\u00eda el pasillo. \u00a1Qu\u00e9 capacidad de imaginar la tuya! Man\u00edas te d\u00e9 la vejez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fr\u00eda desolaci\u00f3n de la nevera, habitaban un cardo mustio y una rodaja de calabaza enmohecida, en la parte de abajo. Arriba no hab\u00eda quedado, de entre cuatro, m\u00e1s que un yogur, bailando en su soledad consigo mismo. Naturalmente, se trataba del menos deseado. Pod\u00eda ser de otra manera si \u00e9l, en lugar de comer primero los que m\u00e1s le gustan, reservara ese placer para el final. Pero no actuaba as\u00ed y no le iba a dar m\u00e1s vueltas: quedaba un \u00fanico yogur y era el de vainilla. No le resultaba muy agradable, eso es cierto, la idea de ingerir aquel yogur. Ni siquiera su aspecto se presentaba tan apetecible como el de los dem\u00e1s. El de fresa, con ese fresco color rosado. El de pl\u00e1tano, con ese c\u00e1lido color amarillo. Hasta el de macedonia, con esa alegre mezcla de colores. Pero el de vainilla\u2026 Con aquel color desva\u00eddo, sin personalidad, ni marr\u00f3n ni beige; un color mediocre y apagado. Sin embargo, no le iba a dar m\u00e1s vueltas: eran las tantas de la madrugada y sent\u00eda un l\u00f3gico desconsuelo en el est\u00f3mago. Se le estaban quedando las piernas congeladas y los ojos deslumbrados por aquella luz blanca en medio de la oscuridad, de modo que agarr\u00f3 el solitario yogur de vainilla y cerr\u00f3 la nevera. Encendi\u00f3 la l\u00e1mpara de la cocina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo pens\u00f3, cuchara en mano, antes de abrir la tapa. A decir verdad, levant\u00f3 ligeramente la pesta\u00f1a de papel aluminio, aunque sin llegar a abrirlo. Entonces lo pens\u00f3. Vino a su memoria aquel sabor desagradable que hab\u00eda experimentado otras veces, y, con \u00e9l, la duda. Pero no le iba a dar m\u00e1s vueltas: no quedaba otra, ni el cardo ni la calabaza estaban en condiciones de ser ingeridos. As\u00ed que abri\u00f3 de una vez el yogur y hundi\u00f3 en \u00e9l la primera cucharada. Antes de colocar esta dentro de su boca, ya le lleg\u00f3 a su estrecha y angulosa nariz el olor nauseabundo que desprend\u00eda, y no por que estuviera caducado. La descarg\u00f3 en ella y trag\u00f3. Se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 los fabricantes de yogur inclu\u00edan en sus paquetes de a cuatro siempre uno de vainilla. \u00a1Qu\u00e9 falta de imaginaci\u00f3n! Por qu\u00e9 inflig\u00edan aquella tortura a los est\u00f3magos de sus clientes. Por otra parte, no sab\u00eda c\u00f3mo pensaba calmar el desconsuelo de su est\u00f3mago con aquello, cuando aquello entraba en su est\u00f3mago como una tormenta de piedras y objetos punzantes, rayos y truenos, y lo estragaba a\u00fan m\u00e1s. Pero ya no ten\u00eda remedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vuelta, repar\u00f3 en que la luz de la escalera estaba encendida y \u00e9l jurar\u00eda que cuando sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n estaba apagada. No hab\u00eda bajado de arriba ning\u00fan sobrino, ning\u00fan sobrino viv\u00eda con \u00e9l, \u00e9l viv\u00eda solo. Ni siquiera sab\u00eda si ten\u00eda alg\u00fan sobrino; ninguno, en todo caso, conocido por \u00e9l.\u00a0 Fue hacia el interruptor con la intenci\u00f3n de apagar. La idea de que alguien la hubiera encendido lo inquiet\u00f3. \u00a1Qu\u00e9 estupidez, viejo George! \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda de encender la luz de tu escalera a las dos de la madrugada? El paso del tiempo deteriora irremisiblemente tu memoria. Alarg\u00f3 la mano hacia el mecanismo, lo puls\u00f3 con un dedo r\u00edgido y le sacudi\u00f3 una especie de calambre. \u00a1Narices!<em> <\/em>La luz se apag\u00f3 y la casa volvi\u00f3 a quedar en la penumbra, con la sola iluminancia de aquel flujo tenue que penetraba por la ventana de su cuarto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 la puerta entreabierta, no tan abierta como antes. Quiz\u00e1s una d\u00e9bil corriente de aire estuviera recorriendo la casa. Volvi\u00f3 a tumbarse como siempre, y a taparse hasta la barbilla. Mir\u00f3 al vac\u00edo negro en que se hab\u00eda sumido la casa. En el intervalo de un parpadeo, le pareci\u00f3 ver el albor fugaz de unos ojos. \u00a1Bah, George \u2013se dijo-, tienes la cabeza llena de historias de terror y suspense! Se propuso no mirar, pero el prop\u00f3sito dur\u00f3 poco. Mir\u00f3 de nuevo al compacto vac\u00edo de la oscuridad. Lo mir\u00f3 fijamente, para no perder detalle, aunque se cans\u00f3 pronto de mantener los ojos tan abiertos y la atenci\u00f3n tan presta, y, justo cuando lo hizo, volvi\u00f3 a ver de relance unos ojos en aquella negrura, por el rabillo del ojo. \u00a1Viejo frenop\u00e1tico, est\u00e1s insomne y ese jodido yogur de vainilla te est\u00e1 produciendo alucinaciones! Autosugesti\u00f3n era de lo que se trataba, bien lo sab\u00eda. Pens\u00f3 en cortar el proceso cerrando la puerta de la habitaci\u00f3n por completo. Lo pens\u00f3, si bien no se decid\u00eda, hab\u00eda ya algo que lo paralizaba. Venci\u00f3, no obstante, su propia resistencia y camin\u00f3 descalzo. El suelo parec\u00eda estar magnetizado, comunicaba una extra\u00f1a sensaci\u00f3n a sus pies que nada ten\u00eda que ver con el fr\u00edo del pavimento. Prendi\u00f3 con la mano el pomo y la cerr\u00f3 con urgencia. Regres\u00f3 a saltitos al refugio de la cama, pensando estar a salvo de aquella est\u00fapida obsesi\u00f3n. Se tumb\u00f3 mirando al techo, tap\u00e1ndose hasta la barbilla. Ahora no necesitaba echar ninguna mirada inspectora a la puerta. La puerta actuar\u00eda como un muro contra la propia sugesti\u00f3n. Pero sus ojos, facultad que le daban ser grandes y estar un poco desorbitados, eran capaces de hacer un barrido de m\u00e1s de 180 grados a su alrededor sin mover la cabeza. \u00a1George, \u00bfqu\u00e9 has hecho?! \u00bfAcaso no acabas de levantarte a cerrar la puerta? Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 otra vez abierta de par en par? La bandera hab\u00eda vuelto a estar pegada contra la pared y a dejar la habitaci\u00f3n expuesta al vac\u00edo del pasillo. Y ahora, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 encendida la luz de la escalera? \u00a1Oh, George, eres un aut\u00e9ntico desastre! \u00a1Tu memoria es un estropajo inservible! Mir\u00f3 compulsivamente hacia la puerta, la luz que bajaba del piso de arriba. \u00bfSer\u00eda cierto, y lo ignorar\u00eda, que habitaba alg\u00fan sobrino en aquella parte de la casa? No respiraba, no pensaba en nada, solo la mente en alerta; los sentidos abiertos, preparados, los ojos a punto de saltar de las \u00f3rbitas. Un estruendo se oy\u00f3 hacia lo alto de la escalera, como el reventar de una puerta, como un trueno. Lo sigui\u00f3 el estr\u00e9pito que har\u00eda un cuerpo rodando por ella, el retumbo de irse despe\u00f1ando. \u00a1Tranquilo, tranquilo George, el m\u00e9dico dice que tu coraz\u00f3n es el de un ternero! Se llev\u00f3 la mano al pecho, le dol\u00eda. Esperaba que lo que quiera que fuese se frenara al llegar abajo, y apareciera en el pasillo, frente a \u00e9l; pero no apareci\u00f3 nada, absolutamente nada. No sucedi\u00f3 nada, nada se oy\u00f3 despu\u00e9s, en los minutos siguientes. Hizo lo que pudo por calmarse, por atribuirlo a un hecho casual. Lo que quiera que fuese que hab\u00eda rodado por la escalera\u2026 \u00bfhabr\u00eda quedado oculto a su vista? Se dijo con pesadumbre que no hab\u00eda otra forma de comprobarlo que levantarse y mirar, adem\u00e1s hab\u00eda que volver a apagar la luz, cerrar la puerta. Todo eso le parec\u00eda ahora una tarea ingente, una monta\u00f1a insalvable. A\u00fan ten\u00eda el cuerpo encogido, la mente ofuscada. \u00bfC\u00f3mo levantarse de all\u00ed con lo que acababa de suceder? Si en verdad hab\u00eda sucedido. La situaci\u00f3n empezaba a ser angustiosa. Tambi\u00e9n pod\u00eda dejar todo como estaba, pero \u00bfacaso eso no lo angustiar\u00eda a\u00fan m\u00e1s hasta el punto de hacerlo insoportable?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfQu\u00e9 estupideces est\u00e1s pensando, viejo in\u00fatil? \u2013farfull\u00f3 de repente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n tiene miedo? \u00bfMiedo t\u00fa, que creciste bajo las bombas, que atravesaste todas las miserias, que viste con tus propios ojos las m\u00e1s grandes atrocidades? \u00bfMiedo t\u00fa, que desde la defunci\u00f3n de tu santa esposa, veinte a\u00f1os atr\u00e1s, vives solo? \u00a1Miedo t\u00fa, que a tus ochenta y seis te reir\u00edas en la cara de la mism\u00edsima muerte! Se destap\u00f3 y sent\u00f3 en la cama, agitado, tembloroso; calz\u00f3 las zapatillas, se puso en pie. Mir\u00f3 la luz macilenta que emanaba de la escalera e iluminaba con debilidad el pasillo. Anduvo encorvado, a pasos cortos. Adelant\u00f3 la cabeza con la intenci\u00f3n de visualizar los primeros pelda\u00f1os. Si zumbara una mosca por delante de su nariz caer\u00eda muerto all\u00ed mismo. \u00a1Calma,\u00a0 George! \u2013se dijo, ech\u00e1ndose mano al pecho. No hab\u00eda nada. La escalera trepaba intacta. Gir\u00f3 la cabeza; al otro lado el pasillo se iba oscureciendo hacia la cocina. Adelant\u00f3 otros pasos hasta llegar al interruptor, lo puls\u00f3 y se dio la vuelta. Se ech\u00f3 la oscuridad y tuvo la sensaci\u00f3n de que un n\u00famero incontable de armas de fuego lo estaban acribillando por la espalda: \u00a1pum, pum! Pod\u00eda sentir los impactos sobre su carne. Camin\u00f3 raudo hasta la cama. Se meti\u00f3 enseguida y se envolvi\u00f3 en su ropa hasta la cabeza. Ahora se daba cuenta de que, con la prisa, hab\u00eda dejado la puerta tal y como estaba. \u00a1Maldita sea, George, me enfadar\u00e9 contigo en serio si contin\u00faas as\u00ed! Luego le creci\u00f3 la rabia y se arm\u00f3 de valor. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s da! \u00a1Que se quede abierta la jodida puerta! Entonces volvi\u00f3 a ver los ojos, con m\u00e1s nitidez. Aparecer y desaparecer en la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00a1Est\u00fapidas jugadas de la mente! \u00a1Mi importa un r\u00e1bano si sois reales o imaginarias! \u00a1Mu\u00e9strate si eres algo, maldito lo que seas! Y si no, d\u00e9jame en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvieron a aparecer los ojos, esta vez como un destello indubitable. Los acompa\u00f1\u00f3 un gru\u00f1ido \u00e1spero, ronco, que reson\u00f3 en la casa como en una caverna. Ahora se mantuvieron ah\u00ed, sin desaparecer. Solo el albor de aquellos ojos blancos contra el negro de la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfQui\u00e9n eres? \u2013pregunt\u00f3, con la mand\u00edbula de abajo batiendo. \u00bfSobrino?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchaba un aliento sofocado, como el de una bestia de proporciones enormes, que se acercaba. De pronto, por debajo de las s\u00e1banas lo atrap\u00f3 una garra y tir\u00f3 de \u00e9l con furia, sac\u00e1ndolo de all\u00ed como si fuera una piltrafa; pero no se ve\u00eda nada, solo los ojos, destellando; aquella fuerza manteni\u00e9ndolo en el aire y aquel terrible gru\u00f1ido ronco que expresaba complacencia en hacer el mal. Lo sac\u00f3 de la habitaci\u00f3n como un arrugado papel que se ha recogido del suelo. La casa se hab\u00eda transformado; ahora era un t\u00fanel que ascend\u00eda o descend\u00eda en rampa, como un aparcamiento subterr\u00e1neo. Se borr\u00f3 su habitaci\u00f3n como si se la hubiera tragado una pared. Se repiti\u00f3 aquel gru\u00f1ido horrible. \u00bfDe qu\u00e9, a qui\u00e9n pod\u00eda tener miedo? Pero el viejo se iba cagando literalmente mientras descend\u00edan por el t\u00fanel. Lloraba como un ni\u00f1o y solo acertaba a gritar: \u00a1Maldito yogur de vainilla!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escuchaba abajo los ronquidos del viejo y encorvado George. 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