{"id":789,"date":"2012-11-01T00:42:54","date_gmt":"2012-10-31T23:42:54","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=789"},"modified":"2012-11-01T00:42:54","modified_gmt":"2012-10-31T23:42:54","slug":"190-el-dilema-por-nathaniel-bowditch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/190-el-dilema-por-nathaniel-bowditch\/","title":{"rendered":"190- El dilema. Por Nathaniel Bowditch"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hace tan s\u00f3lo unos meses \u00d3scar era un hombre al borde del precipicio. A sus treinta y seis a\u00f1os se ve\u00eda en la obligaci\u00f3n de tomar una decisi\u00f3n: o se casaba, o deb\u00eda terminar con Alicia.<!--more--> De por \u00e9l hubiera escogido esto \u00faltimo, pero ojal\u00e1 resultase tan sencillo. \u00d3scar hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que se hab\u00eda enamorado simplemente porque los a\u00f1os se le echaban encima y sus m\u00e1s allegados comenzaban a sospechar que ser\u00eda incapaz de asumir un compromiso estable. Alicia era una persona reservada y responsable, pero sobre todo comprometida. Si hubiera tenido otra expresi\u00f3n incluso se habr\u00eda dicho de ella que era hermosa, pero aquel moh\u00edn de gravedad que imprim\u00eda a sus reacciones lo emborronaba todo. La mujer trabajaba de administrativa en una empresa de paqueter\u00eda, y all\u00ed ten\u00eda fama de eficaz y estricta, en un trabajo donde la precisi\u00f3n lo es todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los dos compart\u00edan el apartamento que Oscar ten\u00eda en la capital, si bien \u00e9l deb\u00eda desplazarse hasta un peque\u00f1o ayuntamiento colindante donde ocupaba la plaza de secretario del cabildo. Precisamente era durante el retorno a casa el momento en el que le asaltaba la idea de que aquella relaci\u00f3n no daba m\u00e1s de s\u00ed, y que cuanto antes lo dejaran ser\u00eda mejor para ambos. Para su pesar, no encontraba la manera de enfocarlo. Algunas tardes entraba en casa, malhumorado, protestando por cualquier tonter\u00eda, en un intento de que aquella actitud le sirviera de pre\u00e1mbulo, pero no dejaba caer dos palabras mal sonantes cuando Alicia se deshac\u00eda en llantos. Era entonces cuando \u00d3scar se daba cuenta del verdadero alcance del problema. Aquella mujer, recta, discreta, levantaba sus murallas alrededor de \u00e9l. El que fuese la novia (la futura esposa, \u00bfpor qu\u00e9 no?) de un secretario de ayuntamiento constitu\u00eda un acontecimiento \u00fanico en su entorno. \u00d3scar le abr\u00eda las puertas a un ambiente que cre\u00eda vedado, y que, sin embargo, deseaba con toda su alma. Porque aunque Alicia viniera de una familia humilde, y no tuviese educaci\u00f3n universitaria, desde peque\u00f1a pensaba que esforz\u00e1ndose y con una conducta intachable, se pod\u00eda prosperar. \u00bfY acaso pod\u00eda so\u00f1ar con mejor futuro que el que \u00e9l le ofrec\u00eda? Una persona a quien invitaban a los actos m\u00e1s relevantes del municipio y que siempre trataban de usted (en el trabajo Alicia trataba de usted a todo el mundo), con una consideraci\u00f3n obsoleta en el barrio donde ella hab\u00eda crecido. All\u00ed los j\u00f3venes, una vez vencida la lucha de clases, cada vez eran menos propensos a un respeto que desechaban por rancio, y s\u00ed a la camarader\u00eda espont\u00e1nea, sin artificios. Alicia en verdad pensaba que cada uno ten\u00eda que saber estar en su lugar, especialmente las mujeres. Por eso su vida s\u00f3lo ten\u00eda sentido al lado de un hombre como \u00e9l. \u00d3scar le\u00eda el mensaje en cada l\u00e1grima que ella derramaba a la m\u00ednima insinuaci\u00f3n. Por eso no pod\u00eda dejarla. No le daba motivo alguno, salvo el ser una chica pobre y poco formada, y eso era algo que nadie podr\u00eda argumentar, y mucho menos \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s, exist\u00eda otra raz\u00f3n, en su caso trascendental. Efectivamente, a\u00f1os atr\u00e1s, cuando \u00d3scar cursaba segundo de derecho, mantuvo una relaci\u00f3n que le marcar\u00eda para siempre: Beatriz, una chica llena de vida, a la par hija \u00fanica de una de las mejores familias de la ciudad. La primera vez que \u00d3scar entr\u00f3 en casa de Beatriz (una casa luminosa, de habitaciones grandes y cuadradas) sinti\u00f3 angustia de pensar que alg\u00fan d\u00eda ella tambi\u00e9n habr\u00eda de visitar la suya. El padre de \u00d3scar era profesor de geograf\u00eda en un colegio privado, y su sueldo llegaba lo justo para mantener con dignidad a sus dos hijos y a una esposa volcada en las tareas dom\u00e9sticas. El mes que hab\u00eda alg\u00fan gasto imprevisto, llegar a finales era una cuesti\u00f3n de fe. En definitiva, en el hogar de \u00d3scar hab\u00eda valores en abundancia, en la misma relaci\u00f3n que la ausencia de dinero. El caso es que despu\u00e9s de dos a\u00f1os de noviazgo, Beatriz le dej\u00f3. De aquello \u00d3scar aprendi\u00f3 dos lecciones de las que jam\u00e1s se olvidan. Primera: quien pone fin a una relaci\u00f3n empuja al otro a un sumidero. De repente, la oscuridad. A veces uno lo piensa, y cree estar preparado. Es m\u00e1s, especula que ser\u00e1 \u00e9l quien d\u00e9 el primer paso, y si no lo hace es por l\u00e1stima. En el amor se dan grandes dosis de compasi\u00f3n. Pero a la hora de la verdad descubre que no se trata s\u00f3lo de amor; quien lo deja se lo lleva todo, se reivindica ante los dem\u00e1s, tiene pleno derecho para iniciar una nueva relaci\u00f3n sin que asome la sombra del despecho. No, no es s\u00f3lo amor, porque cuando \u00e9ste se rompe otros sentimientos acuden a remplazarle. Es como si fuera un muro que contiene impulsos incontrolados, algunos violentos. Uno se arrepiente de haber sido tan condescendiente con los caprichos de su pareja, los caf\u00e9s con antiguos novios, las salidas nocturnas con sus amigas, porque la anuencia no es sin\u00f3nimo de confianza sino de debilidad. El que piense lo contrario no conoce la pasi\u00f3n. La segunda gran lecci\u00f3n que aprendi\u00f3 \u00d3scar se reduc\u00eda a una \u00fanica palabra: humillaci\u00f3n. \u00c9l sab\u00eda que Beatriz ten\u00eda decenas de pretendientes, de su misma condici\u00f3n, la mayor\u00eda auspiciados por sus padres, quienes sin decirlo ve\u00edan en \u00d3scar al perfecto don nadie que quer\u00eda aprovecharse de la posici\u00f3n de su hija. El que ella le dejase ratificaba su condici\u00f3n de impostor sin escr\u00fapulos, por suerte descubierto a tiempo. Un pordiosero m\u00e1s que quiso llegar lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si los \u00e1rboles de los bosques son tan altos porque compiten unos con otros por alcanzar la luz, desde entonces \u00d3scar busc\u00f3 refugio en la maleza. Es f\u00e1cil entender que no quisiera arrojar a Alicia a una situaci\u00f3n en la que \u00e9l hab\u00eda sufrido lo indecible, y que incluso estuviera dispuesto a luchar por la relaci\u00f3n, si no fuese por esa total dependencia que ella le demostraba a diario. Alicia jam\u00e1s tomaba la iniciativa. \u00d3scar deb\u00eda resolver por los dos, y ella se limitaba a asentir como una chica obediente. Tanta responsabilidad le extenuaba y le hac\u00eda sentirse vulnerable. Qu\u00e9 diferencia con Beatriz, quien en el tiempo que estuvieron juntos sab\u00eda muy bien lo que quer\u00eda y era \u00d3scar el que se dejaba llevar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces ocurri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue un encuentro casual, cerca de su casa. Hab\u00edan pasado casi quince a\u00f1os, lo que no impidi\u00f3 que el coraz\u00f3n de \u00d3scar se encendiese como un pebetero. Beatriz estaba hermos\u00edsima. Fueron a tomar un caf\u00e9, y mientras charlaban, las palabras de la mujer convirtieron su cerebro en un pu\u00f1ado de mol\u00e9culas dispersas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00d3scar, tengo que pedirte perd\u00f3n. Contigo pas\u00e9 mis mejores a\u00f1os, y entonces no supe apreciarlo. \u2014Y ella le cogi\u00f3 de la mano, con decisi\u00f3n, sin darle opci\u00f3n a rechazarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00d3scar hizo lo imposible por no llorar. Hab\u00eda so\u00f1ado tantas veces ese momento que a la hora de la verdad temi\u00f3 que se tratara de una broma cruel. Pero no, aquellas palabras eran sinceras. \u00bfPor qu\u00e9 no iban a serlo? Palabras, por otra parte, que daban un vuelco a la situaci\u00f3n. Con el apoyo de Beatriz estaba seguro de que pod\u00eda romper con Alicia, porque la mejor vacuna contra el sentimiento de culpabilidad es saberse arropado. As\u00ed que \u00d3scar, lava de volc\u00e1n, no dud\u00f3 en agarrar la mano que Beatriz le tend\u00eda desde lo alto de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La reacci\u00f3n de Alicia le sorprendi\u00f3. No le mont\u00f3 ninguna escena. Tan s\u00f3lo dijo algo as\u00ed como que se lo esperaba. \u00ab\u00bfEs por ella, verdad? Nunca lo superaste.\u00bb Recogi\u00f3 sus cosas y le devolvi\u00f3 las llaves. \u00d3scar agradeci\u00f3 su comportamiento, aunque tampoco se entretuvo mirando atr\u00e1s. Beatriz insisti\u00f3 en que ten\u00edan que recuperar el tiempo perdido. Y en verdad lo hicieron. No pas\u00f3 un mes cuando ella le ense\u00f1\u00f3 un lujoso chalet en las afueras, el hogar que los dos necesitaban para cimentar su futuro. S\u00f3lo hab\u00eda un problema: su elevad\u00edsimo precio. Pero tal vez eso tuviese soluci\u00f3n. Se trataba de \u201cencauzar<em>\u201d <\/em>un contrato que en breve saldr\u00eda a concurso en el ayuntamiento donde \u00d3scar prestaba sus servicios. La empresa, casualmente due\u00f1a del chalet, sabr\u00eda agradecerlo. A \u00d3scar se le vino el mundo encima. De todos era conocido lo celoso que pod\u00eda resultar en su trabajo, de ah\u00ed que nunca se hubiera prestado a esos tejemanejes, pero temiendo perderla otra vez, acab\u00f3 cediendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tramitaci\u00f3n del proceso llevaba ciertos plazos y durante ellos su conciencia intent\u00f3 rebelarse. Beatriz, por su parte, le colmaba de atenciones. Sin embargo, hab\u00eda algo en el comportamiento de la mujer que le resultaba chocante. Detalles sin importancia, pero que le descolocaban, como cuando sin explicaci\u00f3n aparente se alejaba para contestar al tel\u00e9fono. \u00bfA qu\u00e9 ven\u00eda esa falta de confianza cuando se supon\u00eda que \u00e9l estaba arriesgando su carrera por el bien de ambos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00eda \u00d3scar no se pudo reprimir, y la sigui\u00f3 por el pasillo hasta que la mujer se introdujo en el ba\u00f1o. \u00d3scar se acerc\u00f3 hasta la puerta y la resonancia de las baldosas hizo el resto. \u00abTranquil\u00edzate, por favor, a m\u00ed tambi\u00e9n me gustar\u00eda estar contigo&#8230; \u00bfQu\u00e9 quieres?, lo hab\u00edamos hablado&#8230; En cuanto se licite&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00d3scar ley\u00f3 la respuesta como una de esas papeletas de rasga y gana. A sus espaldas hab\u00edan urdido un plan previsible, casi infantil, y \u00e9l se hab\u00eda tragado el anzuelo como un pez ciego. \u00bfY ahora qu\u00e9? Era demasiado tarde para echarse atr\u00e1s. Ella sab\u00eda demasiado, y visto lo visto no dudar\u00eda en chantajearle. \u00d3scar cerr\u00f3 los ojos y se dej\u00f3 arrastrar, igual que una ola que llega a la playa incapaz de salirse de la formaci\u00f3n, para romper y deshacerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La noche previa a la formalizaci\u00f3n del asunto, \u00d3scar regres\u00f3 a la ciudad con toda la documentaci\u00f3n que Beatriz le hab\u00eda requerido. Al salir del coche se encontr\u00f3 con una pareja de la Guardia Civil. \u00d3scar respir\u00f3 profundo. \u00bfLes habr\u00edan dado el soplo? \u00bfY si en realidad Beatriz hubiese ideado de antemano que \u00e9l fuese el chivo expiatorio? Genial, batir\u00eda todos los registros de la candidez. Su caso lo estudiar\u00edan en los seminarios policiales. La pareja de la Benem\u00e9rita se le acerc\u00f3 y le pidi\u00f3 educadamente que les acompa\u00f1ara. Durante el trayecto \u00d3scar se dijo que lo mejor que pod\u00eda hacer era colaborar. El delito a\u00fan no se hab\u00eda consumado. Lo m\u00e1s seguro era que le inhabilitasen, pero pod\u00eda eludir la c\u00e1rcel. Apretando los pu\u00f1os, su mente s\u00f3lo ten\u00eda espacio para un \u00fanico pensamiento: ver entre rejas a Beatriz y a su c\u00f3mplice, ese que la llamaba a escondidas, y que despu\u00e9s de hacerle el amor se referir\u00eda a \u00d3scar con palabras de burla y desprecio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el cuartel le recibi\u00f3 un teniente circunspecto. \u00abSi\u00e9ntese, por favor, no s\u00e9 c\u00f3mo dec\u00edrselo. Estas cosas son tan delicadas&#8230; Perm\u00edtame que vaya al grano: Beatriz Luengo ha sido asesinada. Un par de cuchilladas en el ascensor de su oficina. No tenemos pistas, ni testigos, aunque estamos seguros de que se trata de un delincuente com\u00fan, posiblemente un drogadicto. Su bolso no ha aparecido&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando esa noche \u00d3scar entr\u00f3 en su casa, para su sorpresa se encontr\u00f3 con Alicia desempaquetando sus cosas. Ella le recibi\u00f3 con una sonrisa. Durante la cena Alicia en ning\u00fan momento justific\u00f3 su regreso, es m\u00e1s, ni lleg\u00f3 a mencionarlo, como si nunca hubiese abandonado aquel lugar que le pertenec\u00eda por derecho. Se limit\u00f3 a hablarle de cuestiones banales, pero en un tono diferente. S\u00ed, hab\u00eda algo distinto en la voz de la mujer. Era la voz de un personaje que crece a lo largo de las p\u00e1ginas de un relato. Mejor a\u00fan, la voz de quien se ve en la obligaci\u00f3n de resolver conflictos en beneficio de la torpeza de otros. Una voz decidida, que planifica y concluye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00d3scar crey\u00f3 ver el llavero de Beatriz enroscado en un cenicero, pero lo ignor\u00f3. Simplemente sabore\u00f3 la cena y se dej\u00f3 llevar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tan s\u00f3lo unos meses \u00d3scar era un hombre al borde del precipicio. 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